RESUMEN
Objetivo: Identificar las variables relacionadas con la percepción de los enfermeros sobre el reconocimiento de las necesidades de salud mental y la implementación de intervenciones en el contexto de la Atención Primaria de Salud.
Método: Se realizó un estudio transversal con 239 enfermeras de Atención Primaria de Salud. Las intervenciones identificadas se agruparon en tres componentes: intervenciones universales; intervenciones específicas para la salud mental y la psiquiatría; e intervenciones educativas y de gestión. Los participantes evaluaron la viabilidad de la implementación, su relevancia para su ámbito de trabajo y su autopercepción de capacidad para realizar las intervenciones, respondiendo a un instrumento estructurado que fue revisado por expertos y sometido a una prueba piloto, la cual mostró una consistencia interna satisfactoria (α = 0,77–0,90). Se utilizó el análisis de clusters para identificar perfiles profesionales distintos en cuanto a la percepción de atribución, viabilidad, capacidad y frecuencia de implementación de las intervenciones. Posteriormente, se aplicó la regresión log-binomial para analizar la asociación entre las variables de interés y los clusters identificados.
Resultados: Entre los participantes, el 48,4% informó brindar atención diaria a necesidades de salud mental, siendo la ansiedad la más frecuente (71,1%). El análisis de clusters indicó que los profesionales más jóvenes y aquellos con formación específica en dependencia química obtuvieron puntuaciones más altas en todos los componentes investigados. El componente relacionado con intervenciones específicas de salud mental obtuvo las puntuaciones y la percepción de competencia más bajas.
Conclusión: Es necesario aumentar las inversiones en la formación y el desarrollo de capacidades de enfermería para llevar a cabo intervenciones de salud mental en la Atención Primaria de Salud.
DESCRIPTORES
Enfermeras y Enfermeros; Atención a la Salud Mental; Atención Primaria de Salud
ABSTRACT
Objective: To identify the variables related to nurses’ perception of recognizing mental health needs and implementing interventions in the context of Primary Health Care.
Method: A cross-sectional study was conducted with 239 nurses from Primary Health Care. The identified interventions were grouped into three components: universal interventions; interventions specific to mental health and psychiatry; and educational and managerial interventions. Participants assessed the feasibility of implementation, its relevance to their scope of work, and their self-perception of capability to perform the interventions, responding to a structured instrument that underwent content review by experts and a pilot test, which showed satisfactory internal consistency (α = 0.77–0.90). Cluster analysis was used to identify distinct professional profiles regarding the perception of attribution, feasibility, capability, and frequency of performance of the interventions. Subsequently, log-binomial regression was applied to analyze the association between the variables of interest and the identified clusters.
Results: Among the participants, 48.4% reported daily care for mental health demands, with anxiety being the most prominent (71.1%). Cluster analysis indicated that younger professionals and those with specific training in chemical dependency had higher scores in all investigated components. The component related to specific interventions in mental health had the lowest scores and perception of competence.
Conclusion: It is necessary to increase investments in the training and capacity building of nurses to carry out mental health interventions in Primary Health Care.
DESCRIPTORS
Nurses; Mental Health Assistance; Primary Health Care
RESUMO
Objetivo: Identificar as variáveis relacionadas à percepção de enfermeiros em reconhecer demandas de saúde mental e implementar intervenções no contexto da Atenção Primária à Saúde.
Método: Estudo transversal, realizado com 239 enfermeiros da Atenção Primária à Saúde. As intervenções identificadas foram agrupadas em três componentes: intervenções universais; específicas de saúde mental e psiquiatria; e educativas e gerenciais. Os participantes avaliaram viabilidade de execução, relação com seu escopo de atuação e autopercepção de capacitação para executá-las, respondendo a um instrumento estruturado, submetido à avaliação de conteúdo por especialistas e teste piloto, que apresentou consistência interna satisfatória (α = 0,77–0,90). A análise de cluster foi utilizada para identificar perfis profissionais distintos quanto à percepção de atribuição, viabilidade, capacitação e frequência de realização das intervenções. Em seguida, aplicou-se regressão log-binomial para analisar a associação entre as variáveis de interesse e os clusters identificados.
Resultados: Entre os participantes, 48,4% relataram atendimentos diários a demandas em saúde mental, com destaque para ansiedade (71,1%). A análise dos clusters indicou que profissionais mais jovens e com formação específica em dependência química apresentaram maiores pontuações em todas os componentes investigados. O componente referente às intervenções específicas em saúde mental teve as menores pontuações e percepção de capacitação.
Conclusão: É necessário ampliar investimentos na formação, no treinamento e na capacitação dos enfermeiros para a realização de intervenções em saúde mental na Atenção Primária à Saúde.
DESCRITORES
Enfermeiras e Enfermeiros; Assistência à Saúde Mental; Atenção Primária à Saúde
INTRODUCCIÓN
Los trastornos mentales constituyen un conjunto heterogéneo de afecciones que varían según la intensidad, el curso y el impacto funcional. La literatura ha diferenciado, de manera cada vez más precisa, los trastornos mentales comunes (TMC) de los trastornos mentales graves (TMG). Los TMC, como la depresión leve a moderada, la ansiedad y los trastornos somatoformes, presentan una alta prevalencia en la Atención Primaria de Salud (APS) y están asociados a un sufrimiento psíquico significativo, aunque generalmente no implican un deterioro grave de la autonomía ni una ruptura de los vínculos sociales. En contraste, los TGS, que incluyen la esquizofrenia, los trastornos psicóticos persistentes, el trastorno bipolar y los cuadros graves de uso o abuso de sustancias, exigen un seguimiento continuo, una mayor complejidad asistencial y una estrecha articulación con los servicios de la Red de Atención Psicosocial (RAP). Se estima que ocho de cada diez personas con TMG no reciben tratamiento(1). La combinación de alta prevalencia y baja identificación refuerza la urgencia de respuestas estructuradas en el sistema de salud.
Ante lo expuesto, la integración de la salud mental en la APS se ha señalado como una estrategia clave para la reducción de estos problemas en las comunidades(2). Por su capilaridad y proximidad a los territorios, la APS es capaz de ampliar el acceso, promover la detección temprana y ofrecer intervenciones oportunas para mitigar la invisibilidad y la falta de tratamiento de los problemas de salud mental. A pesar de ello, la integración de la atención de la salud mental en la APS aún enfrenta diversos desafíos, particularmente en contextos con escasez de recursos. La falta de profesionales capacitados, la financiación insuficiente y la fragilidad de la educación continua son barreras recurrentes. A esto se suma la persistente falta de concientización y de formación adecuada entre médicos, enfermeros y agentes comunitarios, lo que contribuye al estigma y la discriminación en torno a los trastornos mentales(3,4).
Las acciones llevadas a cabo por personal no especializado pueden ampliar la capacidad de los servicios de salud mental en primera línea y mejorar significativamente la atención. En este contexto, especialmente en países de ingresos bajos y medios, como Brasil, donde el acceso a profesionales especializados es crítico, los enfermeros constituyen un recurso importante para hacer frente a estos problemas. Esto se debe a que los enfermeros de la APS suelen ser el primer punto de contacto de los usuarios con el sistema de salud. Más allá de los cuidados físicos, desempeñan un papel central en la atención de salud mental, especialmente en el establecimiento de vínculos, la escucha cualificada y la comunicación terapéutica. Estas dimensiones de la atención de salud mental permiten a los enfermeros desarrollar intervenciones para el manejo de crisis y la identificación temprana de señales de TMC y TMG. De esta manera, contribuyen no solo a mejorar la capacidad del servicio ante cuadros relacionados con la salud mental, sino también a la articulación con la RAPS(5,6).
Sin embargo, a pesar del potencial de estos profesionales para enfrentar la problemática, aún encuentran dificultades para ampliar su ámbito de acción en salud mental en la APS(7). La escasez de capacitación profesional, la escasa atención prestada al tema durante la formación(8,9) y el estigma frente a la enfermedad mental(3) contribuyen a la baja identificación y utilización de las intervenciones de enfermería en salud mental como una práctica inherente al escenario de la APS(7).
A pesar de que son bien conocidas las barreras que encuentran los enfermeros para implementar acciones de salud mental en la APS(7,8,9), con frecuencia estos hallazgos se investigan a partir de la percepción de los propios trabajadores. Sin embargo, la literatura señala que la percepción de competencia no siempre se corresponde con el desempeño efectivo en la práctica clínica. La teoría de la autoeficacia sostiene que la creencia del individuo en su capacidad para ejecutar determinadas acciones influye en su comportamiento y en la toma de decisiones; sin embargo, dicha percepción puede no reflejar necesariamente el nivel real de competencia o la calidad de la ejecución de las prácticas asistenciales(10,11). En este sentido, estudios en el ámbito de la educación y las profesiones de la salud han discutido la existencia de una brecha entre la autopercepción de habilidades y el desempeño observado, denominada riesgo de “ilusión de competencia”(10,11,12). Esto refuerza la importancia de enfoques basados en competencias que consideren no solo la confianza del profesional, sino también la movilización efectiva de conocimientos, habilidades y actitudes en la práctica clínica.
No se identificaron estudios publicados que permitan identificar perfiles distintos de enfermeros según características sociodemográficas, formativas y de capacitación que evidencien grupos con mayor o menor propensión a la incorporación de acciones de salud mental en su práctica cotidiana en la APS. Así, las investigaciones que permiten identificar posibles diferencias entre grupos específicos suponen un avance con respecto a estudios anteriores, que en general describen las prácticas de manera agregada, sin discriminar los patrones internos de heterogeneidad profesional. Un análisis que considere estos aspectos permite orientar estrategias formativas y de gestión más precisas, alineadas con las necesidades específicas del perfil profesional, fortaleciendo la institucionalización de la atención de enfermería en salud mental en la práctica de la APS.
Ante este escenario, resulta importante comprender los factores que influyen en la actuación del enfermero, considerando los aspectos formativos, institucionales y subjetivos que determinan su capacidad para identificar e implementar tales intervenciones. Con el fin de responder a la pregunta “¿Qué variables (sociodemográficas, formativas o institucionales) están asociadas a una mayor identificación y realización de intervenciones en salud mental por parte de los enfermeros que trabajan en la APS?”, este estudio tuvo como objetivo identificar las variables relacionadas con la percepción de estos profesionales a la hora de reconocer las demandas de salud mental e implementar intervenciones en el contexto de la APS.
MÉTODO
Diseño del Estudio
Se trata de un estudio transversal basado en la herramienta STrengthening the Reporting of OBservational studies in Epidemiology.
Lugar y Período de la Recolección
Según la Secretaría Municipal de Salud de São Paulo, en el momento de la Recolección, el municipio contaba con 468 Unidades Básicas de Salud (UBS). De estas, 81 eran híbridas, con atención asociada a especialidades (consultorios médicos de especialidades), y fueron excluidas del estudio, lo que dio como resultado un total de 387 UBS tradicionales, las cuales se incluyeron en el estudio. Se contactó individualmente por correo electrónico y por teléfono a todos los gerentes de las posibles unidades participantes para aclarar los objetivos del estudio y solicitar autorización para realizar la Recolección. Al final, 66 (17 %) UBS aceptaron participar y conformaron el escenario de la Recolección de datos, que se llevó a cabo entre marzo y agosto de 2023.
Muestra
La muestra estuvo compuesta por enfermeros que trabajaban en las unidades participantes del estudio. Los criterios de inclusión fueron: a) tener una relación laboral en la institución desde hacía, como mínimo, seis meses, tiempo considerado suficiente para garantizar la experiencia operativa en el territorio y la exposición a las rutinas de atención de la salud mental; y b) haber realizado al menos una atención en salud mental, entendida como cualquier consulta, acogida o derivación relacionada con quejas psíquicas, signos de sufrimiento mental, uso problemático de sustancias o seguimiento de personas con TMC o TMG. Teniendo en cuenta el número total de enfermeros vinculados a la Secretaría Municipal de Salud y asignados a las UBS involucradas en el momento de la Recolección (N = 403), se establecieron, para el cálculo de la muestra, un margen de error del 5 %, una estimación de rechazos y pérdidas del 5 %, la inclusión del 20 % para el control de posibles factores de confusión y un nivel de confianza del 95 %, lo que dio como resultado una muestra mínima estimada de 207 participantes. Al final de la recolección, 239 enfermeros cumplieron con los criterios y todos aceptaron participar en el estudio. Para asegurar la representatividad territorial y la precisión de las estimaciones, se adoptó un muestreo estratificado, proporcional al número de enfermeros por región administrativa. La distribución final de los participantes incluyó a ocho enfermeros de la región Central, 69 de la región Sur, 19 de la región Oeste, 38 de la región Norte y 73 de la región Este. Esta estrategia garantizó la inclusión equilibrada de los diferentes territorios y reflejó la heterogeneidad organizacional y demográfica de la red de APS del municipio de São Paulo.
Recolección de Datos
Para la recolección de datos, se utilizó un cuestionario creado por los autores, que contenía 43 preguntas distribuidas en tres secciones: Sección I – con 16 variables que investigaban cuestiones relacionadas con el perfil, la formación académica y la formación específica en salud, además de variables sociodemográficas como sexo, edad, estado civil, caracterización de la institución formadora (pública, privada y otras), duración de la formación (en meses/años), preparación para el trabajo en salud mental y/o adicción química durante la licenciatura (se buscó identificar si los contenidos se impartieron predominantemente a través de clases expositivas, conferencias, seminarios, discusiones guiadas por el docente o actividades extracurriculares); Sección II: perfil de la formación específica en salud mental y atención en adicción química, que incluye siete variables que investigan si el profesional cuenta con posgrado y recibió capacitación en salud mental o en adicción química después de la licenciatura, y la frecuencia de atención de los principales cuadros de salud mental (depresión, ansiedad, esquizofrenia y síntomas somáticos de sufrimiento psíquico); Sección III: compuesta por 20 intervenciones de enfermería en salud mental en la APS, descritas en normativas y documentos técnicos nacionales y municipales, incluyendo los Cuadernos de Atención Básica del Ministerio de Salud, las Directrices de Atención Básica de la Secretaría Municipal de Salud de São Paulo(13,14) y la Resolución COFEN n.º 599/2018(15), que regulan la actuación de la enfermería en salud mental. Además, también se seleccionaron intervenciones descritas en una revisión de la evidencia sobre prácticas de enfermería en salud mental en la APS(7). Estas intervenciones se agruparon, de acuerdo con las Directrices de Atención Primaria de la Secretaría Municipal de Salud de São Paulo(14), en tres componentes: Componente I: Intervenciones de práctica universal, que abarcan intervenciones que interactúan con otras líneas de atención de la APS; Componente II: Intervenciones de práctica específica de salud mental y psiquiatría; y Componente III: Intervenciones basadas en actividades educativas y de gestión, relacionadas con la preparación del equipo de enfermería para actuar ante situaciones de salud mental y el registro (Cuadro 1).
Distribución de las intervenciones según la clasificación en los tres componentes de intervención – São Paulo, SP, Brasil, 2023.
Aunque las intervenciones se extrajeron de fuentes normativas y científicas, que ya las reconocían como prácticas válidas y recomendadas en el ámbito nacional, se procedió a su evaluación por parte de jueces expertos con el objetivo de verificar la adecuación de la asignación de estas intervenciones en los tres componentes propuestos(14). Para ello, participaron en el proceso cinco jueces, dos de ellos con experiencia en el área de APS y tres en el área de salud mental. Los especialistas analizaron la pertinencia y la adecuación de cada una de las 20 intervenciones en relación con los respectivos componentes, considerando también si dichas intervenciones estaban alineadas con el alcance de las acciones desarrolladas por enfermeros en los servicios de salud. Este procedimiento buscó asegurar una mayor coherencia entre las intervenciones y los componentes analíticos adoptados. A continuación, antes de la recolección definitiva de datos, se realizó una prueba piloto con la aplicación del instrumento a ocho enfermeros pertenecientes a la población objetivo del estudio. Este procedimiento tuvo como finalidad evaluar la claridad, la comprensión y la adecuación de las preguntas a las dimensiones propuestas. La prueba piloto permitió además verificar la consistencia de la estructura del cuestionario, el tiempo promedio de respuesta y la comprensión de los ítems y las escalas de respuesta por parte de los participantes, lo que permitió realizar ajustes puntuales antes de la aplicación final del instrumento. Los resultados de estas fases evidenciaron una buena comprensión de los ítems y la adecuación de la asignación de las intervenciones en los componentes propuestos, por lo que no fueron necesarias modificaciones adicionales antes de la aplicación final.
Para cada intervención enumerada en los tres componentes, se preguntó a los participantes sobre la frecuencia con la que realizaban la intervención en la práctica cotidiana, si la reconocían como una atribución del enfermero de APS y su percepción sobre su capacitación para ejecutarla. Para la creación de las nueve puntuaciones de los componentes I, II y III, se estableció una puntuación de 3 para las respuestas “sí”, 2 para “no estoy seguro” y 1 para “no” a las preguntas “¿Considera que esta intervención se puede realizar en la UBS?” y “En su opinión, ¿es esta una atribución del enfermero en la APS?”. Para la pregunta “¿Se siente capacitado para realizar esta intervención?”, se estableció una puntuación de 3 para las respuestas “totalmente”, 2 para “parcialmente” y 1 para “incapaz”. Teniendo en cuenta que la recolección de datos se llevó a cabo durante el horario laboral de los enfermeros, se optó por una escala de Likert de tres puntos, con el fin de facilitar la comprensión, reducir el tiempo de respuesta y minimizar las ambigüedades, además de favorecer una mayor consistencia en las respuestas. Para la interpretación, las puntuaciones de cada pregunta, considerando cada componente, se calcularon de manera que generaran una puntuación entre 0 y 100, siendo mejor cuanto mayor fuera la puntuación. Considerando las respuestas de cada ítem como una escala de Likert de 3 puntos, el proceso se inició con el cálculo de la puntuación bruta (PB) del instrumento. Esta EB se obtuvo a partir del promedio de las puntuaciones de los ítems de cada dimensión (Cuadro 1). Este cálculo se realizó utilizando la siguiente fórmula:
A partir del cálculo del EB, se realizó la conversión lineal (puntuaciones de 0 a 100) según el siguiente cálculo:
Para la variable “frecuencia de atención”, se asignó una escala de puntuación de 0 a 3, según la regularidad indicada por el participante. La respuesta “nunca” recibió una puntuación de 0; “mensualmente” se puntuó con 1; “semanalmente” se puntuó con 2; y “diariamente” se puntuó con 3.
La recolección de datos se llevó a cabo mediante entrevistas presenciales realizadas por un equipo capacitado, compuesto por enfermeros con formación en salud mental y previamente capacitados en un manual estandarizado de procedimientos, con el fin de garantizar la uniformidad en el enfoque y la aplicación de los instrumentos. Inicialmente, se contactó a los gerentes de las UBS autorizadas para organizar la logística de la recolección y facilitar el acceso a los profesionales. El equipo de investigación se desplazó a las unidades en días y turnos previamente acordados con la dirección local. Se contactó a los enfermeros que trabajan en la APS en su propio lugar de trabajo, donde recibieron explicaciones sobre los objetivos del estudio, los criterios de participación, la confidencialidad y la duración de la entrevista. Aquellos que aceptaron participar fueron entrevistados en una sala reservada, garantizando la privacidad y la comodidad. Las entrevistas se llevaron a cabo de manera estandarizada, siguiendo rigurosamente el protocolo establecido, y los datos recopilados se ingresaron y almacenaron directamente en la plataforma REDCap.
Análisis de Datos
Los datos se analizaron mediante estadística descriptiva. Para comparar las variables de interés en cuanto a las puntuaciones calculadas, se utilizaron pruebas no paramétricas de Mann-Whitney o Kruskall-Wallis, dependiendo del número de categorías de cada variable independiente. Para identificar perfiles distintos de enfermeros con las puntuaciones más altas, se realizó un análisis de clúster de tipo jerárquico, basado en las siguientes variables: sexo; grupo de edad; estado civil; formación en salud mental; formación en alcohol, drogas y salud; capacitación en dependencia química; y capacitación en salud mental. Las variables incluidas en el análisis de clúster se seleccionaron en función de su relevancia teórica y empírica para la caracterización de perfiles profesionales, representando el ciclo de competencia profesional: saber cuál es su función (atribución), disponer de los medios para ejecutarla (posibilidad), saber cómo ejecutarla (capacitación) y, por último, ejecutarla (frecuencia). Esta elección se basó en datos de la literatura, incluyendo variables señaladas como asociadas al fenómeno estudiado(6,8,16,17). La validez y la estabilidad de la solución de clúster se garantizaron mediante un enfoque de convergencia de métodos. En primer lugar, se utilizó el parámetro nstart = 25 en el algoritmo k-means para asegurar que la solución final no representara un máximo local. La estructura de los clústeres se validó mediante el índice de Silhouette, que presentó un coeficiente promedio de 0,38, lo que confirma un clúster acorde con la literatura de estudios conductuales y de salud, en la que valores superiores a 0,3 son aceptables para justificar la existencia de grupos.
Aunque el clúster 1 presenta mayor cohesión (anchura media de 0,46) y el clúster 2, mayor heterogeneidad (0,10), el Análisis de Componentes Principales evidenció la separación total de los centroides sin superposición para k = 2, garantizando la estabilidad de la partición binaria (Figura 1). Por último, la validez aparente se demostró mediante la comparación visual de las medias, en la que los grupos presentaron diferencias relevantes en las 12 puntuaciones analizadas (Tabla 1).
Distribución de las respuestas de los participantes en las intervenciones por componente y dimensión en la Atención Primaria de Salud – São Paulo, SP, Brasil, 2023.
Para dar mayor fiabilidad a la interpretación de los resultados, se verificó la consistencia interna de los componentes que integraban la sección III del instrumento, relacionada con la frecuencia, la atribución y la capacitación. Para ello, se calculó el coeficiente alfa de Cronbach. Todos los análisis se realizaron en el software R, utilizando los paquetes “cluster” y “factoextra”. Para identificar la asociación entre las variables de interés y los clústeres, se utilizó un modelo de regresión log-binomial para estimar la razón de prevalencia(18). Para todos los análisis, se adoptó un nivel de significación del 5 %.
Consideraciones Éticas
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la institución sede, mediante el Dictamen n.º5.592.768. Todas las personas que aceptaron participar en la investigación recibieron una copia y firmaron el Término de Consentimiento Libre e Informado. Se explicaron los riesgos y beneficios, garantizando la confidencialidad a los participantes. Los datos se almacenaron en una base de datos encriptada, a la que solo tiene acceso el equipo de investigación.
RESULTADOS
Caracterización Sociodemográfica y Educativa de la Muestra
La muestra está compuesta, en su mayoría, por mujeres (88,2 %), con una edad media de 40,9 años (DE = 7,75), casadas (55,65 %), graduadas en instituciones privadas (82,43 %) y con una duración media de formación de 12 años (DE = 5,25). Llevan ejerciendo entre 5 y 10 años. En cuanto a la formación de posgrado, el 95,4 % poseía un posgrado lato sensu. En cuanto a la preparación recibida durante la formación en enfermería para trabajar en salud mental en la APS, el 75,2 % de los encuestados informó no haberla recibido, mientras que el 60,6 % también señaló no haber recibido preparación para trabajar con personas con necesidades relacionadas con el consumo de sustancias. Además, el 80 % de los entrevistados consideró que la licenciatura no los había preparado para esta actividad, y el 90 % identificó la insuficiencia de este contenido durante la licenciatura. La principal forma de capacitación mencionada por quienes indicaron haber recibido algún tipo de preparación durante la formación fue a través de clases y actividades extracurriculares. Cuando se les preguntó sobre la educación continua y la capacitación en el servicio, el 75,6 % y el 72,2 % de los encuestados informaron no haber participado en ninguna actividad de capacitación sobre el consumo de sustancias y la salud mental, respectivamente, en los últimos cinco años.
Atribución, Viabilidad de Ejecución y Percepción de la Capacitación para Llevar a Cabo las Intervenciones en la Atención Primaria de Salud
En el análisis comparativo de los componentes, el mayor porcentaje de atribución se observó en el componente III (Intervenciones basadas en actividades educativas y de gestión) (90,9 %). La percepción de la viabilidad de la realización de la intervención en el centro de salud también fue más elevada en este componente (92,6 %). Por su parte, al analizar la percepción sobre la capacitación profesional, el componente I (Intervenciones de práctica universal), que abarca intervenciones que interactúan con otras líneas de atención de la APS, presentó una ligera ventaja (58,9 %) frente al resto. Por otro lado, los porcentajes más bajos en las tres dimensiones se registraron en el componente II (Intervenciones de práctica específica de salud mental y psiquiatría): 84,17 % (atribución del enfermero de APS), 86,7 % (viabilidad de realización en la APS) y 48,6 % (percepción de la capacitación).
Frecuencia Percibida de la Atención de Casos de Salud Mental
Tras ser preguntados sobre la frecuencia de la atención de trastornos de salud mental, el 48,4 % de los profesionales indicaron que realizaban consultas diarias, el 28,4 % consultas semanales y el 20,9 % consultas mensuales. Al analizar las respuestas sobre la atención de las cuatro afecciones investigadas, se observó un predominio de la atención diaria para la ansiedad (71,1 %), la depresión (61,5 %) y el malestar difuso e inespecífico (54,8 %). Por su parte, los casos de esquizofrenia se atendían, en su mayoría, mensualmente (57,7 %).
Fiabilidad de la Medida
En el análisis de consistencia interna de los componentes de la Sección III del instrumento, mediante el cálculo de los coeficientes alfa de Cronbach, se observó que los respectivos coeficientes (componente I = 0,79, componente II = 0,90 y componente III = 0,77) indicaban una buena consistencia interna de los conjuntos de intervenciones, lo que sugiere la fiabilidad de los componentes enumerados.
Análisis de los Clústeres
El análisis por clúster dio como resultado dos perfiles. El clúster 1 agrupó a los profesionales con puntuaciones más altas en todos los componentes (Tabla 2).
Distribución de las puntuaciones medias obtenidas por los participantes en los componentes I, II y III según las dimensiones evaluadas (Atribución del enfermero en la Atención Primaria de Salud; Posibilidad de realización en la Atención Primaria de Salud; y Percepción de capacitación y frecuencia de ejecución) y los clústeres identificados (n = 239) – São Paulo, SP, Brasil, 2023.
El análisis de regresión log-binomial indicó una asociación estadísticamente significativa entre la formación en adicciones y la distribución en los clústeres, lo que sugiere que los profesionales con formación en esta área son más frecuentes en el clúster 1. En cuanto al grupo de edad, los profesionales de hasta 59 años presentaron una menor prevalencia en el clúster 2, lo que indica un predominio de individuos más jóvenes en el clúster 1. Por otro lado, las variables sexo, estado civil, haber recibido formación en salud mental o en alcohol y otras drogas durante la carrera, así como la realización de formación en salud mental, no presentaron una asociación estadísticamente significativa con los clústeres identificados. En general, el clúster 1 está compuesto por enfermeros más jóvenes y con mayor cualificación específica para el cuidado de personas que consumen sustancias psicoactivas(Tabla 3).
Distribución de las variables que mostraron una asociación significativa con los clústeres identificados (n = 239) – São Paulo, SP, Brasil, 2023.
DISCUSIÓN
El objetivo del estudio fue identificar las variables relacionadas con la percepción de los enfermeros a la hora de reconocer las necesidades de salud mental y poner en práctica intervenciones en el contexto de la atención primaria. Se observó que el componente II (Intervenciones específicas en salud mental) presentó el nivel más bajo de autopercepción de capacitación entre los profesionales (48,6 %). Aun así, la mayoría de ellos evaluó estas intervenciones como viables (86,7 %) y compatibles con sus responsabilidades profesionales (84,1 %). El análisis de la frecuencia percibida por los entrevistados en la atención de casos de salud mental evidenció el predominio de los trastornos mentales comunes (TMC), como la ansiedad, la depresión y el sufrimiento psíquico, a menudo mencionados como parte de la atención diaria de los enfermeros, lo que indica una alta demanda y presencia de estos trastornos en la rutina de la atención de salud de la APS(2,19). Por el contrario, los casos de trastornos mentales graves y persistentes, como la esquizofrenia, se reportaron como menos frecuentes, con atenciones mensuales, lo que puede estar relacionado con una mayor prevalencia de los trastornos mentales comunes en la población en comparación con los trastornos mentales graves (0,3 % a 1 %)(20).
Aún en este contexto, la baja prevalencia de estos cuadros en la APS puede estar relacionada, entre otros factores, con la práctica recurrente de derivaciones directas a la RAPS(16,21), especialmente a los Centros de Atención Psicosocial, fenómeno que puede contribuir a la baja prevalencia de esta población que busca atención de salud en la APS. Este fenómeno puede desincentivar la búsqueda de atención de salud en la APS, a pesar de que se considera un espacio estratégico para la atención de los TMG, especialmente por el monitoreo clínico, el apoyo a la adherencia y la articulación con la red, lo que favorece la continuidad de la atención y reduce las hospitalizaciones(22,23).
Dada la inexistencia de instrumentos confiables que contemplaran las variables investigadas (atribución, viabilidad y frecuencia), fue necesario verificar la consistencia interna de los componentes de la sección III del cuestionario como etapa inicial para asegurar la fiabilidad de los datos obtenidos. Se observaron niveles satisfactorios de confiabilidad, medidos mediante el coeficiente alfa de Cronbach(24), lo que indica una buena coherencia entre los ítems que componen cada dimensión, demostrando que el instrumento presentó una estabilidad adecuada para medir los constructos evaluados. Aunque los hallazgos indican niveles satisfactorios de consistencia interna, evidenciados por los coeficientes alfa de Cronbach, es importante reconocer que dichos resultados no agotan la evaluación psicométrica del instrumento. El análisis realizado contempla solo una de las dimensiones de la validez y la confiabilidad, sin incluir, por ejemplo, evidencias de validez de constructo (como el análisis factorial) o validez externa. En este sentido, aunque los indicadores apuntan a una estructura interna coherente, el instrumento debe entenderse como en una fase inicial de desarrollo y de carácter exploratorio.
El análisis de los clústeres evidenció la existencia de perfiles distintos entre los enfermeros de la APS. Aunque el clúster 1 concentra la mayor parte de la muestra (78 %), esta distribución no indica una baja discriminación, sino la realidad del perfil epidemiológico de la red estudiada. El análisis identificó con precisión un grupo mayoritario de “compromiso estándar” y, lo que es más importante, aisló un subgrupo minoritario, agrupándolo en el clúster 2. El subgrupo identificado en el clúster 2 (22 %) presentó puntuaciones más bajas, especialmente en el componente II. Sin embargo, su interpretación requiere cautela. El índice de Silhouette reducido para este clúster (0,10) indica una baja cohesión interna y una separación débil con respecto al clúster 1, lo que sugiere que los individuos asignados a este grupo no forman un conjunto claramente delimitado. Por lo tanto, este clúster puede reflejar, en parte, la reunión de casos que no se ajustaron adecuadamente al patrón predominante del clúster 1, y no necesariamente un grupo homogéneo con características propias bien definidas.
Aunque el análisis de datos reveló que el clúster 2 no constituye un grupo claramente definido debido a su baja cohesión interna, sus resultados señalan la existencia de un segmento de profesionales con mayores debilidades percibidas, especialmente en dimensiones centrales de la práctica. Esto sugiere la necesidad de priorizar estrategias formativas estructurantes orientadas a este conjunto de enfermeros. Así, más que mantener categorías rígidas, los hallazgos contribuyen a orientar acciones educativas dirigidas al fortalecimiento de competencias esenciales, sobre todo entre aquellos que presentan un mayor distanciamiento del patrón predominante percibido.
Por otro lado, el clúster 1, aunque presenta una mayor percepción de viabilidad, atribución y frecuencia de las prácticas, también demostró niveles limitados de percepción sobre la capacitación en el componente II (49,8). Este hallazgo sugiere una posible desalineación entre la confianza percibida y el dominio técnico, lo que puede configurar el riesgo de una “ilusión de competencia”(10,11,12).
En este sentido, los dos clústeres no son solo una división de calificaciones, sino la constatación de que la fragilidad en un punto termina afectando todo el desempeño del enfermero, lo que corrobora la literatura que demuestra que actitudes más favorables, mayor dominio técnico y niveles elevados de autoeficacia tienden a favorecer el compromiso con prácticas psicosociales y la incorporación de intervenciones de salud mental en la APS(25,26,27). Estos elementos, cuando se articulan con el apoyo institucional, sugieren una explicación para la mayor propensión de los profesionales de este grupo a realizar intervenciones específicas y adoptar estrategias de atención ampliada, de acuerdo con los hallazgos de estudios recientes.
Entre los componentes evaluados, el componente III (Intervenciones educativas y de gestión) fue el más consolidado en la percepción sobre la práctica de los enfermeros. En contraste, el componente II (Intervenciones específicas en salud mental y psiquiatría) se destacó como el más difícil de implementar en la APS. Este patrón identificado en el clúster 1 es coherente con la literatura, que muestra que los enfermeros que se perciben más preparados, con mayor competencia y con claridad de que la salud mental forma parte de sus atribuciones tienden a involucrarse más activamente en acciones de atención psicosocial en la APS. Los estudios sobre prácticas en salud mental en la APS señalan que la sensación de falta de preparación, el miedo y la falta de cualificación específica actúan como barreras importantes para la oferta de intervenciones, mientras que una mayor capacitación y apoyo organizacional aumentan la capacidad de resolución de los equipos(17,28).
La cohesión entre las altas puntuaciones en los componentes I y III, que indican el reconocimiento y la percepción de la viabilidad de las intervenciones en salud mental (con promedios superiores a 90), y el bajo nivel de capacitación en el componente II (48,6 %) puede explicarse por las barreras identificadas en la literatura. La formación insuficiente en salud mental en la carrera universitaria, la sobrecarga de trabajo, la ausencia de capacitación en el servicio y la falta de integración curricular entre la salud mental y la APS durante la formación(29,30,31) comprometen la formación práctica para este componente. Además, un análisis reciente de las consultas de enfermería en salud mental mostró lagunas en las competencias de manejo, lo que evidencia la necesidad de capacitación especializada para una actuación calificada(32).
Las puntuaciones medias del componente II, que abarca las percepciones sobre intervenciones más específicas de la salud mental, como la relación terapéutica, la elaboración del Proyecto Terapéutico Singular, la realización de grupos, el uso de escalas y las prácticas de rehabilitación psicosocial, obtuvieron sistemáticamente puntuaciones inferiores a las de los componentes I y III en ambos clusters. Este resultado sugiere que, en la percepción de los participantes, las acciones de organización y educación se implementan más fácilmente, mientras que las intervenciones que exigen competencias clínicas y relacionales complejas requieren formación adicional con conocimientos específicos y habilidades relacionales complejas(8,29), que no siempre se contemplan en la formación de los enfermeros generalistas(17,28,29,30,31). Estos hallazgos refuerzan la necesidad de fortalecer la formación en salud mental en la licenciatura en enfermería, mediante la ampliación de las experiencias prácticas, la inclusión de metodologías activas y la integración entre la enseñanza y el servicio. Implican, además, el desarrollo de programas de educación continua con componentes prácticos y supervisión clínica, así como la implementación de políticas institucionales que prioricen rutinas y protocolos orientados al cuidado psicosocial de la población.
La combinación de una formación deficiente y la ausencia de educación continua contribuye al mantenimiento de brechas asistenciales, lo que afecta negativamente la calidad de la atención. Incluso ante la identificación de las demandas en salud mental, muchos profesionales muestran dificultades para aplicar los conocimientos básicos necesarios para la intervención en salud mental en la APS(30,33). A esto se suma la percepción, aún común entre los profesionales, de que estas prácticas son exclusivas de los servicios especializados de la RAPS, lo que tiende a restringir su adopción en el ámbito de la APS(34,35), contribuyendo a las derivaciones excesivas(16,21) y resultando en una baja demanda de atención de salud en estos espacios por parte de las personas con TMC y persistentes.
Entre las variables investigadas, se observó una asociación significativa entre la capacitación en adicción química y estar agrupado en el cluster 1, lo que sugiere que los enfermeros que participaron en alguna capacitación en adicción química demostraron mayor confianza y habilidad para actuar en prácticas psicosociales. Una revisión sistemática(36) puso de manifiesto que las capacitaciones enfocadas en los trastornos por consumo de sustancias mejoran significativamente el conocimiento técnico, las actitudes profesionales y la autoconfianza de los enfermeros. Este hallazgo corrobora estudios que señalan la capacitación como un factor crítico para la calidad de la atención de salud mental en la APS, sobre todo cuando se enfoca en condiciones altamente estigmatizadas, como el uso problemático de sustancias psicoactivas(34,35,37,38).
La presencia de profesionales más jóvenes en el grupo 1 sugiere que estos profesionales podrían estar más disponibles para realizar intervenciones de salud mental en el marco de sus prácticas profesionales, además de estar más familiarizados con las directrices actuales de la atención psicosocial(39). Debido a su tiempo de formación, los enfermeros más jóvenes tienden a tener acceso a planes de estudio más actualizados, lo que favorece la adopción de prácticas integradas y basadas en la evidencia en la APS. Además, la literatura demuestra el avance en los debates sobre las directrices curriculares de los cursos de enfermería, con énfasis en la necesidad de valorar los contenidos de salud mental(37,38,39).
Los resultados de este estudio reiteran la necesidad urgente de estrategias de educación continua que contemplen, además del perfeccionamiento técnico, la especificidad del perfil profesional. Evidencias recientes destacan que los procesos formativos eficaces deben incluir metodologías participativas, como talleres clínicos, simulaciones realistas, discusiones de casos, supervisión matricial y educación interprofesional, favoreciendo la integración teoría-práctica y la reflexión crítica sobre la atención. En el ámbito de las competencias relacionales, se destacan habilidades como la comunicación terapéutica, el desarrollo de la escucha cualificada, la empatía, el vínculo, la negociación de planes de atención, la toma de decisiones compartida y la capacidad de actuar en situaciones de crisis con una postura acogedora y no coercitiva. Estas competencias se consideran fundamentales para el desempeño del enfermero en la identificación temprana de las demandas de salud mental, en el establecimiento de relaciones de confianza y en la realización de intervenciones clínicas basadas en la evidencia en salud mental(7).
A partir de los resultados y de sus implicaciones prácticas y políticas para la APS y para la formación en enfermería de salud mental, se pone de manifiesto la necesidad de ampliar y formalizar la consulta de enfermería de salud mental en la APS, reconociendo su potencial para ampliar el acceso, fortalecer el vínculo y mejorar la atención psicosocial(40).
La integración sistemática de la salud mental en la rutina de la APS como eje central de la atención integral exige una reorganización de los procesos de trabajo y una articulación efectiva entre los diferentes puntos de la red(25).
Paralelamente, es urgente invertir en programas de educación continua que incluyan componentes prácticos, relacionales y de supervisión clínica, fundamentales para el desarrollo y el mantenimiento de las competencias necesarias para el desempeño de los enfermeros en este campo(41). Dichas medidas deben ir acompañadas del reconocimiento formal de la enfermería como actor clave en la salud mental comunitaria, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde hay escasez de especialistas(42,43). Además, se destaca la valorización institucional de la enfermería en salud mental como área legítima y estratégica de actuación, lo que implica condiciones de trabajo adecuadas, apoyo organizacional y visibilidad profesional. Por último, los resultados apuntan a la necesidad de políticas educativas y normativas que fortalezcan la formación en salud mental en la educación superior y estandaricen las competencias esenciales para el ejercicio profesional, contribuyendo a calificar, de manera sostenible, la respuesta de la APS a las demandas psicosociales.
Limitaciones del Estudio
Los resultados de este estudio aportan hallazgos relevantes sobre el papel del enfermero en la APS y evidencian lagunas persistentes en su capacitación para intervenciones específicas en salud mental. Además, el estudio aporta evidencia sobre las percepciones de los profesionales, así como sobre las barreras y potencialidades percibidas que estructuran su práctica clínica. De este modo, contribuye al avance del conocimiento sobre los factores que influyen en la identificación de demandas y la realización de intervenciones en salud mental en el ámbito de la APS, un campo aún poco explorado en la literatura nacional.
Ofrece evidencia sobre las percepciones, las barreras y las potencialidades de la práctica profesional en salud mental en este contexto, identificando grupos de profesionales con mayor propensión a las acciones de salud mental en el contexto de la APS. Sin embargo, deben tenerse en cuenta algunas limitaciones a la hora de extrapolar los resultados. Aunque el instrumento de Recolección se desarrolló para identificar y describir las intervenciones de enfermería en salud mental en la APS, no se concibió para medir un constructo latente específico. Se basa principalmente en normativas institucionales, evidencia de la literatura y evaluación de contenido por parte de expertos, con el fin de asegurar la pertinencia de las intervenciones al ámbito de la práctica de enfermería.
Se reconoce como limitación el hecho de que no se hayan realizado análisis psicométricos más sólidos orientados a la evaluación de la validez del constructo y, por consiguiente, a la fundamentación teórica formal. Estudios futuros podrían profundizar en la investigación de las propiedades psicométricas del instrumento sugerido, incluyendo análisis factoriales y otros enfoques de validación, con el fin de ampliar la solidez metodológica de la herramienta. Además, no se recopilaron datos relativos a la práctica y la frecuencia de la atención de los casos de consumo nocivo de sustancias psicoactivas, lo que restringe el alcance del análisis. Al tratarse de un diseño transversal, no es posible establecer relaciones de causalidad entre las variables estudiadas. La decisión de ofrecer un instrumento que permitiera una mayor agilidad en una escala de tres puntos puede haber dado lugar a una menor sensibilidad de la escala para captar matices y variaciones más sutiles en las percepciones de los encuestados, lo que puede reducir la discriminación entre niveles intermedios de concordancia o capacitación.
Además, cabe destacar la baja representatividad de ciertas categorías demográficas, como los profesionales de 60 años o más (n = 3), lo que dio lugar a amplios intervalos de confianza del 95 % y a un bajo poder estadístico en la regresión log-binomial para esta variable específica. No obstante, se optó por mantener dichos estratos para preservar la fiabilidad de la muestra obtenida. Los hallazgos relativos al grupo de edad deben, por lo tanto, interpretarse como tendencias indicativas que requieren confirmación en estudios con muestras más amplias. La participación parcial de las UBS puede introducir un sesgo de selección, ya que las unidades participantes pueden mostrar mayor interés, organización o sensibilidad hacia los temas de salud mental en comparación con las que no participaron. Además, otra limitación del estudio se refiere al posible sesgo de deseabilidad social, ya que las respuestas fueron autoinformadas por los participantes. En este contexto, los enfermeros pueden haber tendido a informar prácticas consideradas más adecuadas o socialmente esperadas en su contexto profesional.
Aunque se garantizó el anonimato de las respuestas, no es posible excluir completamente la influencia de este tipo de sesgo en los resultados. Tales factores pueden comprometer la precisión de la información recopilada. Aunque la muestra es representativa de diferentes regiones de una importante ciudad brasileña, la generalización de los hallazgos a otros contextos debe realizarse con cautela. Por último, como limitación central, cabe destacar que los hallazgos se basan en la autopercepción de los enfermeros respecto a la viabilidad, la atribución y la capacitación para realizar intervenciones, lo que no permite inferir, de manera directa, su ejecución efectiva en la práctica clínica. Esta posible disociación entre la percepción y la práctica real puede sobreestimar o subestimar el desempeño profesional en el contexto de la APS. Por lo tanto, se recomienda cautela en la interpretación de los resultados, así como la realización de estudios futuros que incluyan medidas observacionales o indicadores objetivos de la práctica asistencial.
CONCLUSIÓN
El fortalecimiento de las competencias psicosociales de los enfermeros es estratégico para calificar, de manera sostenible, la respuesta de la APS a las demandas en salud mental. Los resultados indican la necesidad de invertir en formación específica, educación continua y apoyo institucional, especialmente dirigidos a los diferentes perfiles profesionales identificados.
DISPONIBILIDAD DE DATOS
Todo el conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio se publicó en el propio artículo.
Referencias bibliográficas
-
1. FórumDCNTs. OPAS destaca saúde mental no topo da agenda política [Internet]. FórumCCNTs; 2023 [cited 2025 Jun 29]. Available from: https://www.forumdcnts.org/post/saude-mental-opas
» https://www.forumdcnts.org/post/saude-mental-opas -
2. World Health Organization. World mental health report: transforming mental health for all [Internet]. Geneva: WHO; 2022 [cited 2025 Jun 29]. Avaiable from: https://iris.who.int/handle/10665/356119
» https://iris.who.int/handle/10665/356119 -
3. Wang W, Xia J, Chen W, Ye J, Xie K, Zhang Z, et al. Exploring the interplay of mental health knowledge, stigma, and social distance among clinical nurses: a study in Liaoning, China. Front Psychiatry. 2025;16:1478690. doi: https://doi.org/10.3389/fpsyt.2025.1478690. PubMed PMID: 40092465.
» https://doi.org/10.3389/fpsyt.2025.1478690 -
4. Mion ABZ, Brito ES, Reis IO, Ventura CAA. Impact of the WHO’s QualityRights Training on Promoting Knowledge of Human Rights for People with Mental Disorders among Brazilian Healthcare Professionals. Res Square. 2025. Preprint. doi: https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-5844742/v1.
» https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-5844742/v1 -
5. Wasserman D. Mental health for all: fostering healthy lifestyles. World Psychiatry. 2023;22(2):343–4. doi: https://doi.org/10.1002/wps.21102. PubMed PMID: 37159378.
» https://doi.org/10.1002/wps.21102 -
6. Beaudin J, Chouinard MC, Hudon É, Hudon C. Integrated self-management support provided by primary care nurses to persons with chronic diseases and common mental disorders: a qualitative study. BMC Prim Care. 2024;25(1):212. doi: https://doi.org/10.1186/s12875-024-02464-8. PubMed PMID: 38867162.
» https://doi.org/10.1186/s12875-024-02464-8 -
7. Simão C, Vargas D, Pereira CF. Intervenções de enfermagem em saúde mental na Atenção Primária à Saúde: revisão de escopo. Acta Paul Enferm. 2022;35:eAPE01506. doi: https://doi.org/10.37689/acta-ape/2022AR015066.
» https://doi.org/10.37689/acta-ape/2022AR015066 -
8. Silva JVS, Santos RA. Percepções dos futuros enfermeiros sobre a formação em saúde mental para o cuidado na atenção primária. Enferm Foco. 2024;15:e–2024105. doi: https://doi.org/10.21675/2357-707X.2024.v15.e-2024105.
» https://doi.org/10.21675/2357-707X.2024.v15.e-2024105 -
9. Reinaldo AMS, Sousa GS, Silveira BV. Enfermagem psiquiátrica, saúde mental e as diretrizes curriculares nacionais do curso de graduação em enfermagem. SMAD Rev Eletron Saude Mental Alcool Drogas. 2021;17(3):57–66. doi: https://doi.org/10.11606/issn.1806-6976.smad.2021.174632.
» https://doi.org/10.11606/issn.1806-6976.smad.2021.174632 -
10. Maxwell NP, Cates EE, Huff MJ. Item-specific and relational encoding are effective at reducing the illusion of competence. Psychol Res. 2024;88(3):1023–44. doi: https://doi.org/10.1007/s00426-023-01891-z. PubMed PMID: 37926731.
» https://doi.org/10.1007/s00426-023-01891-z -
11. Tomita R. The relationship between general self-efficacy and nursing practice competence for second-year nurses: empirical quantitative research. Nurs Open. 2024;11(7):e2233. doi: https://doi.org/10.1002/nop2.2233. PubMed PMID: 38961662.
» https://doi.org/10.1002/nop2.2233 -
12. Al-Otaibi H, Kerari A. Quality of nursing work life, compassion fatigue, and self-efficacy among primary care nurses in Saudi Arabia. Healthcare (Basel). 2025;13(15):1811. doi: https://doi.org/10.3390/healthcare13151811. PubMed PMID: 40805845.
» https://doi.org/10.3390/healthcare13151811 -
13. Brasil. Ministério da Saúde. Secretaria de Atenção à Saúde. Departamento de Atenção Básica. Departamento de Ações Programáticas Estratégicas. Cadernos de Atenção Básica. Brasília: Ministério da Saúde; 2013 (Saúde Mental; no. 34) [cited 2025 Jun 29]. Available from: https://bvsms.saude.gov.br/bvs/publicacoes/cadernos_atencao_basica_34_saude_mental.pdf
» https://bvsms.saude.gov.br/bvs/publicacoes/cadernos_atencao_basica_34_saude_mental.pdf -
14. Brasil. Ministério da Saúde. Secretaria Municipal de Saúde. Diretrizes de Atenção Básica [Internet]. Brasília: Ministério da Saúde; 2022 [cited 2025 Jun 29]. Available from: https://drive.prefeitura.sp.gov.br/cidade/secretarias/upload/saude/arquivos/DIRETRIZES_CAB_novembro_2022.pdf
» https://drive.prefeitura.sp.gov.br/cidade/secretarias/upload/saude/arquivos/DIRETRIZES_CAB_novembro_2022.pdf -
15. Brasil. Conselho Federal de Enfermagem. Resolução COFEN nº 599/2018. Aprova Norma Técnica para Atuação da Equipe de Enfermagem em Saúde Mental e Psiquiatria. Diário Oficial da União; Brasília; 2018 [cited 2025 Jun 29]. Available from: https://www.cofen.gov.br/resolucao-cofen-no-599-2018/
» https://www.cofen.gov.br/resolucao-cofen-no-599-2018/ -
16. Silva MC, Treichel CAS, Onocko-Campos RT. Itinerários terapêuticos compartilhados por usuários de serviços especializados de saúde mental: uma análise por clusters. Cad Saude Publica. 2024;40(11):e00052624. doi: https://doi.org/10.1590/0102-311xpt052624. PubMed PMID: 39813561.
» https://doi.org/10.1590/0102-311xpt052624 - 17. Frateschi MS, Furlan PG. Práticas de enfermagem em saúde mental na atenção básica: percepções de profissionais. Psicol Teor Prat. 2016;18(3):120–33.
-
18. Skov T, Deddens J, Petersen MR, Endahl L. Prevalence proportion ratios: estimation and hypothesis testing. Int J Epidemiol. 1998;27(1):91–5. doi: https://doi.org/10.1093/ije/27.1.91. PubMed PMID: 9563700.
» https://doi.org/10.1093/ije/27.1.91 -
19. Oliveira TCP, Silva INC, Santos SD, Almeida DB, Silva GTR. Identidade profissional de enfermeiras do campo da saúde mental: uma revisão integrativa. Cogitare Enferm. 2023;28:e88194. doi: https://doi.org/10.1590/ce.v28i0.91494.
» https://doi.org/10.1590/ce.v28i0.91494 -
20. World Health Organization. Schizophrenia [Internet]. Geneva: World Health Organization; 2022 [cited 2025 Jun 29]. Available from: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/schizophrenia
» https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/schizophrenia -
21. Mendonça JMT, Eshriqui I, Almeida LY, Gomes Filho VV, Schunk L, Sousa AAF, et al. The knowledge of primary health care professionals regarding mental health: diagnosis by mhGAP. Rev Saude Publica. 2024;57(57, Suppl 3):4s. doi: https://doi.org/10.11606/s1518-8787.2023057005272. PubMed PMID: 38629668.
» https://doi.org/10.11606/s1518-8787.2023057005272 -
22. Brehmer LCF, Manfrini GC, Klein H, Susviela LL, Taborda LM, Guljor APF. Cuidados em saúde mental e atenção psicossocial na Atenção Primária à Saúde no Brasil: revisão de escopo. Rev APS. 2024;27:e272443178. doi: https://doi.org/10.34019/1809-8363.2024.v27.43178.
» https://doi.org/10.34019/1809-8363.2024.v27.43178 -
23. Oliveira NMES, Alencar CDC, Batista No JB, Souza ACH, Silva Fo JA, Ferreira HS, et al. Permanent health education in the work process of primary health care nurses. Rev Enferm UFPI. 2024;13(1). doi: https://doi.org/10.26694/reufpi.v13i1.4235.
» https://doi.org/10.26694/reufpi.v13i1.4235 - 24. DeVellis RF. Scale development: theory and applications. 4th ed. Thousand Oaks (CA): SAGE Publications; 2017.
- 25. Silva VB, Santos LR, Almeida RP, Oliveira MF. Atuação da enfermagem em saúde mental na Atenção Primária: revisão integrativa. Revista Saúde Coletiva. 2025;15(1):e12345.
- 26. Baggio MA, Terra MG, Rossetto M, Souza AI, Santos EKA. Práticas de cuidado em saúde mental realizadas por enfermeiros na Atenção Primária: fatores associados. Saude Colet (Barueri). 2023;13(78):1–10.
- 27. Abujaber AA, Al-Dwaikat TN, Al-Sagarat AY. Self-efficacy and mental health care practices among nurses: implications for primary care. Int J Ment Health Nurs. 2025;34(2):450–9.
- 28. Pereira MO, Souza AC, Nascimento DDG, Oliveira MLF. Competências do enfermeiro para atuar em saúde mental na Atenção Primária: percepções e desafios. Rev Enferm Aten Saude. 2020;9(2):1–12.
-
29. Silva LS, Volpato RJ, Nascimento VF, Moura AAM, Almeida MASO, Lemes AG, et al. A formação de enfermeiros da Atenção Primária à Saúde que atendem usuários de substâncias psicoativas. SMAD Rev Eletrônica Saúde Mental Álcool Drog. 2025 [cited 2025 Jun 29];21:e-222360. Available from: https://revistas.usp.br/smad/article/view/222360
» https://revistas.usp.br/smad/article/view/222360 -
30. Nóbrega MPSS, Carvalho ESS, Silva AMTC, Santos VEP. Ensino de enfermagem em saúde mental no Brasil: revisão integrativa da produção científica. Texto Contexto Enferm. 2019;28:e20180441. doi: https://doi.org/10.1590/1980-265X-TCE-2018-0441
» https://doi.org/10.1590/1980-265X-TCE-2018-0441 -
31. de Almeida PA, de Almeida LY, Vesga-Varela AL, Barreto CP, Carrer MO, Reis KGL, et al. Mental health nursing consultations in Brazilian primary care: analysis of proposed competencies for advanced practice nurses. BMC Prim Care. 2025 Mar 6;26(1):66. doi: https://doi.org/10.1186/s12875-025-02761-w. PubMed PMID: 40050717.
» https://doi.org/10.1186/s12875-025-02761-w -
32. Happell B, Byrne L, Reid-Searl K, Burke KJ. An integrative review of primary health care nurses’ mental health knowledge gaps and learning needs. Collegian. 2022;29(4):540–8. doi: https://doi.org/10.1016/j.colegn.2021.12.005. PubMed PMID: 35043041.
» https://doi.org/10.1016/j.colegn.2021.12.005 -
33. Choi HB. Concept analysis of psychiatric nursing competency in psychiatric nursing. Arch Psychiatr Nurs. 2024;52:130–7. doi: https://doi.org/10.1016/j.apnu.2024.07.016. PubMed PMID: 39260973.
» https://doi.org/10.1016/j.apnu.2024.07.016 -
34. Oliveira LP, Lourenço JA, Gatto Altoé DP. O cuidado em saúde mental na atenção básica: percepção dos profissionais. Cad Bras Saude Ment. 2024 [cited 2025 Jun 29];16(47):18–40. Available from: https://periodicos.ufsc.br/index.php/cbsm/article/view/85319
» https://periodicos.ufsc.br/index.php/cbsm/article/view/85319 -
35. Paula GB, Akra NMAE, Córdova LF, Cardoso L, Zanetti ACG, Giacon Arruda BCC. Mental health crisis situations: the nurse’s work in Primary Health Care. Rev Lat Am Enfermagem. 2024;32:e4356. doi: https://doi.org/10.1590/1518-8345.7015.4356
» https://doi.org/10.1590/1518-8345.7015.4356 -
36. Bazzi A, Ghazanfari MJ, Aghaei I, Emami Sigaroudi A, Moosazadeh M, Assadi T, et al. A systematic review of knowledge and attitude of nurses towards substance use or users. Addict Health. 2024;16(4):297–304. doi: https://doi.org/10.34172/ahj.1326. PubMed PMID: 39944392.
» https://doi.org/10.34172/ahj.1326 -
37. Santos EO, Pinho LB, Kantorski LP, Godoy MGC, Olschowsky A, Silva AB, et al. Avaliação das estratégias de promoção da saúde e prevenção ao uso de drogas na rede psicossocial. Esc Anna Nery. 2023;27:e20220110. doi: https://doi.org/10.1590/2177-9465-EAN-2022-0110pt.
» https://doi.org/10.1590/2177-9465-EAN-2022-0110pt -
38. Seabra P, Silva V, Nunes I, Valentim O, Moutinho L, Pinho L, et al. Attitudes of health professionals toward alcohol and people with alcohol use disorders: a cross-sectional study. Alcohol Treat Q. 2025;43(4):546–56. doi: https://doi.org/10.1080/07347324.2025.2506455.
» https://doi.org/10.1080/07347324.2025.2506455 -
39. Brasil. Ministério da Saúde. Rede de Atenção Psicossocial (RAPS) [Internet]. Brasília: Ministério da Saúde; 2023 [cited 2025 Jun 29]. Available from: https://www.gov.br/saude/pt-br/composicao/saes/desmad/raps
» https://www.gov.br/saude/pt-br/composicao/saes/desmad/raps -
40. Comaru NRC, Monteiro ARM. Mental health nursing consultations in primary health care: an integrative review. Texto Contexto Enferm. 2025;34:e20250032. doi: https://doi.org/10.1590/1980-265x-tce-2025-0032pt.
» https://doi.org/10.1590/1980-265x-tce-2025-0032pt -
41. Nunes VV, Feitosa LGGC, Fernandes MA, Almeida CAPL, Ramos CV. Primary care mental health: nurses’ activities in the psychosocial care network. Rev Bras Enferm. 2020;73(Suppl 1):e20190104. doi: https://doi.org/10.1590/0034-7167-2019-0104. PubMed PMID: 32490950.
» https://doi.org/10.1590/0034-7167-2019-0104 -
42. World Health Organization. Guidance on community mental health services: transforming services and promoting person-centered care [Internet]. Geneva: WHO; 2021 [cited 2025 Jun 29]. Available from: https://www.who.int/publications/i/item/9789240025707
» https://www.who.int/publications/i/item/9789240025707 -
43. Patel V, Saxena S, Lund C, Thornicroft G, Baingana F, Bolton P, et al. The Lancet Commission on global mental health and sustainable development. Lancet. 2018;392(10157):1553–98. doi: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31612-X. PubMed PMID: 30314863.
» https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)31612-X


