Open-access Sistematización de los cuidados de enfermería como modelo de práctica profesional de la enfermería en Brasil: uma propuesta crítico-epistemológica

RESUMEN

Objetivo:  Analizar la historiografía del concepto de Sistematización de Cuidados de Enfermería (SAE) como modelo de práctica profesional de enfermería en Brasil, avanzando en la comprensión de sus límites conceptuales y operativos.

Método:  Ensayo teórico-reflexivo, basado en investigación documental. Se examinaron actos normativos en un intento de analizar el concepto de SAE, además de libros de referencia y artículos indexados, que conforman la historiografía de la SAE en Brasil y sus interfaces con el Proceso de Enfermería. El análisis se realizó mediante lectura analítica y síntesis narrativa.

Resultados:  Los pilares estructurales del concepto de SAE, “método”, “personal” e “instrumentos”, guardan una estrecha correspondencia con los componentes esenciales de los Modelos de Práctica Profesional descritos en la literatura internacional.

Conclusión:  Se concluye que la SAE, a pesar de su trayectoria marcada por ambigüedades conceptuales, sigue siendo un constructo significativo en la organización de la práctica profesional de la enfermería brasileña. Se sitúa como un Modelo de Práctica Profesional; alineado con sus pilares, permite reinterpretarlo no como sinónimo de Proceso de Enfermería, sino como un modelo ampliado de gestión de la atención en una dimensión de la macropolítica de planificación, articulación en red y políticas del SUS.

DESCRIPTORES
Atención de Enfermería; Práctica Profesional; Proceso de Enfermería; Organización y Administración

ABSTRACT

Objective  To analyze the historiography of the concept of Systematization of Nursing Care (SAE) as a Professional Practice Model in Nursing in Brazil, improving the understanding of its conceptual and operational limitations.

Method  A theoretical and reflective essay, grounded in documentary research. Regulatory acts were examined in a proposed analysis of the concept of SAE, in addition to reference books and indexed articles, composing SAE historiography in Brazil and its interfaces with the Nursing Process. The analysis was conducted through analytical reading and narrative synthesis.

Results  The structural pillars of the SAE concept, “method”, “personnel,” and “tools,” closely correspond to the essential components of the Professional Practice Models described in the international literature.

Conclusion  It is concluded that the SAE, despite its history marked by conceptual ambiguities, remains a significant construct in the organization of professional nursing practice in Brazil. It is considered a Professional Practice Model; aligned with its pillars, it allows for its reinterpretation not as a synonym for the Nursing Process, but as an expanded model of care management within the macropolitical dimension of planning, networking, and the Brazilian Public Health System (SUS) policies.

DESCRIPTORS
Nursing Care; Professional Practice; Nursing Process; Organization and Administration

RESUMO

Objetivo:  Analisar a historiografia do conceito Sistematização da Assistência de Enfermagem (SAE) como Modelo de Prática Profissional da Enfermagem no Brasil, avançando na compreensão de seus limites conceituais e operacionais.

Método:  Ensaio teórico-reflexivo, ancorado em pesquisa documental. Foram examinados atos normativos numa proposta de análise do conceito da SAE, além de livros de referência e artigos indexados, compondo a historiografia da SAE no Brasil e suas interfaces com o Processo de Enfermagem. A análise ocorreu por leitura analítica e síntese narrativa.

Resultados:  Os pilares estruturantes do conceito SAE, “método”, “pessoal” e “instrumentos”, guardam estreita correspondência com os componentes essenciais dos Modelos de Prática Profissional descritos na literatura internacional.

Conclusão:  Concluise que a SAE, apesar de sua trajetória marcada por ambiguidades conceituais, permanece como um constructo significativo na organização da prática profissional da Enfermagem brasileira. Situa-se como um Modelo de Prática Profissional; alinhado aos seus pilares, permite reinterpretála não como sinônimo de Processo de Enfermagem, mas como um modelo ampliado de gestão do cuidado numa dimensão da macropolítica de planejamento, articulação em rede e políticas do SUS.

DESCRITORES
Cuidados de Enfermagem; Prática Profissional; Processo de Enfermagem; Organização e Administração

INTRODUCCIÓN

La enfermería, en un escenario histórico y global, se configura como una disciplina científica y un campo profesional que fundamenta su práctica en la promoción de la salud, la seguridad para la continuidad de la atención, así como en la gestión y el liderazgo de las organizaciones y los sistemas de salud(1). De esta manera, alcanza un estado de disciplina consolidada, con un corpus de conocimientos propios apoyado en la ciencia(2). Ante esto, para alcanzar sus objetivos, los profesionales del área se esfuerzan por cuidar, a partir de una práctica basada en la evidencia, considerando las respuestas humanas y las necesidades básicas —afectadas o no— que sustentan la vida, mediante un método propio conocido mundialmente como Proceso de Enfermería (PE), una adaptación del método científico a su campo disciplinario(1,2).

A partir de las contribuciones de Wanda de Aguiar Horta, el PE llega al panorama de la enfermería brasileña en los últimos años de la década de 1970. Su perspectiva de la urgencia del PE ya se puede observar en el prefacio de la obra “Proceso de Enfermería”, que ganó notoriedad en el país al afirmar que “la autonomía profesional solo se alcanzará en el momento en que toda la clase comience a utilizar la metodología científica en sus acciones, lo cual solo se logrará mediante la aplicación sistemática del PE”(3).

Desde entonces, diversas publicaciones de resultados de investigaciones han demostrado la consolidación del PE en el panorama brasileño. Concomitantemente a este avance, se ha observado el uso erróneo de la sinonimia entre los términos “PE” y “sistematización de la atención de enfermería – SAE”.

En una búsqueda asistémica en la Revista Brasileña de Enfermería, la primera revista del área en Brasil, que data de 1932, se pudo observar que en la década de 1980 se utilizaba el término “metodología de la atención de enfermería – MAE”; en la década siguiente destaca el uso del término “PE” y a partir del año 2000 surge, en las normativas del Sistema Cofen/Consejos Regionales, el uso del término “SAE”, que a veces se utiliza como un sistema de gestión y otras como sinónimo de PE. En este estudio, entendemos que se trata de términos distintos y que requieren una comprensión conceptual para su aplicabilidad en el ámbito teórico-práctico.

Esta problemática conceptual ha generado, hasta el momento de este estudio, la publicación de tres Resoluciones por parte del Consejo Federal de Enfermería. Esto nos permite considerar que es necesario reflexionar al respecto y, para ello, es importante conocer la historiografía de estos conceptos, en especial sobre el concepto “SAE” acuñado por enfermeras brasileñas y difundido por todas partes, en este Brasil continental y objeto de esta reflexión teórica.

A finales de la primera década del siglo XXI, se llevó a cabo un estudio que buscó identificar las corrientes de pensamiento sobre la SAE, identificando tres concepciones de pensamiento. Una primera que entiende que existe una diferencia conceptual entre los términos SAE, MAE y PE. Un segundo subgrupo que considera equivalentes los términos PE y MAE y un tercero que entiende los tres términos como sinónimos(4). Es importante destacar que la Resolución Cofen n.º 358/2009(5), derogada con la publicación de la Resolución Cofen n.º 736/2024(6), y los autores de este ensayo reflexivo consideran que se trata de conceptos distintos.

Dicho esto, entendemos que es relevante analizar la historiografía del concepto SAE, con una mirada orientada hacia el Modelo de Práctica Profesional. Además, se busca comprender el contexto histórico actual y si esta ramificación epistemológica tiene cabida en la enfermería brasileña en el ámbito de la gestión de la atención, con miras a apoyar su uso adecuado por parte de los profesionales del campo de la enfermería y la salud, en la medida en que el pensamiento de gestión y organización sobre la SAE y su alineación con el PE sustente fundamentos teóricometodológicos para la gestión de la atención en enfermería. Asimismo, se espera avanzar ante la necesidad de aclarar los conceptos en pro de una posible comprensión. Dado que la SAE es una expresión eminentemente utilizada en las publicaciones de Brasil, resulta esencial que los investigadores brasileños agoten las cuestiones conceptuales y operativas sobre la temática, avanzando en su comprensión.

Tras esta breve contextualización y problematización, nos corresponde cuestionar, y con ello ampliar las reflexiones: cuando usamos la expresión SAE, ¿cuál es nuestro entendimiento? ¿Cómo se originó esta expresión? ¿Es un concepto que debe abandonarse? ¿Ya no logra explicar los fenómenos observados? ¿O será que, al dejarlo en desuso, no estamos deslegitimando una subjetividad cultural de una expresión tan arraigada en las producciones científicas y en la práctica de la enfermería brasileña?

En un intento por crear las condiciones para tal análisis y presentar posibles reflexiones epistemológicas a estas preguntas, se considera esencial presentar una historiografía sobre el concepto de SAE en Brasil, analizando los elementos que lo sustentan con el fin de reforzar las distinciones y reiterar el concepto de PE como instrumento metodológico para pensar, planificar, ejecutar y evaluar la atención profesional que refleja la práctica del equipo de enfermería. Sin embargo, el análisis se justifica aún más en las posibilidades de articular el PE con un Modelo de Práctica Profesional de la enfermería brasileña que es la SAE, como modelo para la gestión de la atención de enfermería que trasciende el ámbito de la atención directa, permitiendo evaluar la eficiencia y la eficacia de las acciones desarrolladas, además de respaldar decisiones gerenciales y políticas centradas en la cualificación y la excelencia de la atención prestada (7).

Cabe destacar las diferencias conceptuales entre gestión(8) y administración(9) de la atención de enfermería, como constructo nacional, resultantes de la constitución epistemológica de un corpus literario nacional sobre el proceso de trabajo de enfermería, con miras a la integración de estas dimensiones en la actuación del enfermero. La gestión de la atención se constituye a partir de una actuación macropolítica del enfermero en la Red de Atención de Salud del Sistema Único de Salud (SUS), orientando la movilización de recursos y equipos. La SAE organiza y califica el proceso de trabajo del equipo de enfermería, con el fin de garantizar la integralidad de la atención y hacer efectivo el derecho a la salud. Por su parte, la gestión de la atención corresponde a la dimensión micropolítica de la práctica del enfermero, centrada en la ejecución y coordinación del PE en el día a día de los servicios de salud. Se fundamenta en el trabajo en equipo interdisciplinario, asegurando la calidad y la continuidad de la atención de enfermería, no actuando de manera aislada, sino con profesionales del equipo de enfermería, así como con profesionales de otros equipos(10).

Así, el presente estudio teórico-reflexivo tiene como objetivo analizar la historiografía del concepto SAE como Modelo de Práctica Profesional de Enfermería en Brasil, avanzando en la comprensión de sus límites conceptuales y operativos.

Historiografía de la SAE en Brasil

Mediante una investigación documental, fue posible identificar la primera publicación brasileña de mayor difusión que, en Brasil, pudo haber expandido una concepción de sistematización de la práctica profesional: el libro “Proceso de Enfermería” de Horta(3). Se señala como la de mayor difusión, ya que Wanda de Aguiar Horta ya había publicado anteriormente artículos científicos sobre las funciones de la enfermería y los desafíos de la organización de la práctica mediante la determinación del diagnóstico de enfermería, la elaboración y ejecución del plan de cuidados(11); la propuesta de la metodología del PE(12); el desarrollo de teorías y terminologías científicas de enfermería y de un plan de atención(13), entre otros.

Posteriormente, se publicaron documentos normativos de los consejos de la profesión, entre los que destacan los del Consejo Regional de Enfermería de São Paulo(14) y de Bahía(15), que dieron origen, posteriormente, a la Resolución Cofen n.º 272/2002(16), derogada al igual que la Resolución Cofen n.º 358/2009(5), y cuyo marco regulatorio actual es la Resolución Cofen n.º 736/2024(6). Cabe destacar que en este último documento no se menciona el concepto SAE.

A lo largo de la trayectoria histórica de la enfermería, se observa que, a partir de la década de 1960, se intensificó en Brasil el interés por organizar y fundamentar la práctica profesional sobre bases teóricas y metodológicas, en consonancia con el movimiento internacional de la PE. Sin embargo, no fue hasta la década de 1980 que la expresión “SAE” comenzó a aparecer en publicaciones científicas, de manera más efectiva en la literatura brasileña, a menudo utilizada como sinónimo de PE(17). Esta migración semántico-conceptual condujo a la tendencia de uso y superposición conceptual abordada en trabajos que tenían como objetivo aclarar las tenues líneas de diferenciación conceptual de los términos(4,17).

Una vez más, el carácter normativo tiende a buscar la síntesis de los debates académicos. De este modo, el marco regulatorio, expedido por el Cofen mediante la Resolución n.º 358/2009, incluye en sus considerandos una definición de la SAE como un recurso que “organiza el trabajo profesional en cuanto a método, personal e instrumentos, haciendo posible la puesta en práctica del PE”(5).

Esta misma definición se encuentra en un libro(18) publicado en 2006 cuyo título es Teoría y Método en la Asistencia de Enfermería y ya provocaba esta reflexión relacionada con tal embrollo conceptual, asumiendo que se trata de conceptos distintos. Teniendo en cuenta que la Resolución n.º 358/2009 no incluye las referencias adoptadas y, considerando que la definición de SAE contenida en dicha resolución es ipsis litteris a lo que define como SAE la autora(18), es posible inferir que pudo haber sido una referencia adoptada por el grupo que elaboró la mencionada resolución de 2009.

Esta Resolución, en cierto modo, divide a la comunidad académica en dos interpretaciones centrales. La primera, de que la SAE tendría entre sus atributos exclusivos elementos de gestión y administración de enfermería(17); y la segunda, de que se trata de un uso inapropiado del PE, siendo este último el que debe emplearse(19).

En 2024, se publica la Resolución Cofen n.º 736/2024 omitiendo la mención a la SAE, y abordando exclusivamente el PE, que se define como “un método que orienta el pensamiento crítico y el juicio clínico del enfermero, dirigiendo al equipo de enfermería hacia el cuidado de la persona, la familia, la colectividad y los grupos especiales”(6). A partir de la mencionada Resolución, la comunidad académica parece reconocer claramente la conceptualización distintiva entre SAE y PE en términos teórico-conceptuales y operativos, y otorga protagonismo al PE, lo que desde la perspectiva pragmática conceptual se consideró el “concepto maduro”(17,20).

En el estado actual del conocimiento, el uso erróneo de los términos SAE y PE como sinónimos repercute negativamente en la formación de la identidad profesional del enfermero(7). Por reflexión, se entiende que la supresión del término SAE de la Resolución Cofen 736/2024 se refiere a una forma clara, objetiva y pragmática de resaltar las diferencias entre los dos conceptos y que el uso de ambos como sinónimos es un equívoco que limita la aplicación operativa del PE. Sin embargo, según lo que proponen los historicistas de la filosofía de la ciencia como Thomas Kuhn e Imre Lakatos, un paradigma o un programa de investigación científica y sus elementos no suelen desaparecer ante los primeros cuestionamientos(21). Por lo tanto, el núcleo conceptual de la SAE no debería desaparecer hasta que sea completamente derribado por la inexistencia de elementos operativos que permitan su verificación, uso y prueba; si es que llega a desaparecer algún día.

Partiendo de la concepción pragmática de que la SAE es un concepto parcialmente maduro(17), esta cuenta con validez conceptual; sin embargo, sus propiedades no son plenamente refutables. Por lo tanto, es relevante para la ciencia de la disciplina avanzar en la investigación de sus aspectos estructurales y operativos.

Avance de los Elementos Esenciales de la SAE en Brasil

El término “SAE” proviene posiblemente de una propuesta de la División de Asistencia de Enfermería del Hospital Universitario (HU) de la Universidad de São Paulo (USP) que, al elaborar, en 1981, su marco conceptual y sus objetivos, definió el objetivo de “establecer un sistema adecuado de cooperación y colaboración con médicos y otros profesionales, con miras a una atención integrada”. A este se le dio el nombre de “Sistema de Asistencia de Enfermería”. En ese período, la terminología sufrió modificaciones, sustituyéndose inicialmente “Sistemática” por “Sistema de Asistencia de Enfermería”(22).

Hasta entonces, este sistema tenía como propósito permitir integrar las acciones docentes y asistenciales, como estrategia de aprendizaje para estudiantes de pregrado, posgrado y el propio equipo de enfermería del HU de la USP. En el sistema, el “núcleo” que orienta la atención profesional de enfermería es el PE, que marca el saber hacer de los profesionales del equipo de enfermería(22). En este contexto, se creó en 1985 el Grupo de Estudios del Sistema de Asistencia de Enfermería (GESAE). El uso de la palabra “sistema” se refiere a un conjunto de elementos interrelacionados que interactúan entre sí con un propósito común, formando un todo organizado, para el intercambio de datos entre los profesionales del equipo multiprofesional(23,24).

Presumiblemente basándose en la experiencia del HU de la USP, en la década siguiente, el Consejo Regional de Enfermería de SP publicó la Decisión Coren-SP n.º 008/1999 que “normatiza la implementación de la SAE en las instituciones de salud en el ámbito del Estado de SP”(14). En este documento se observa un cambio del término “sistema” a “sistematización”; sin embargo, no se ofrece explicación alguna para este cambio terminológico. Esta decisión fue publicada al año siguiente, con el mismo texto, por el Consejo Regional de Enfermería de Bahía: Decisión Coren-BA n.º 007/2000(15).

En los textos de estas Decisiones, algunos puntos de los considerandos permiten inferir que ambas adoptan la expresión utilizada por las enfermeras del HU-USP al referirse al SAE en masculino (“el SAE”). Además, se introduce el término “SAE”, normalizándolo como una “actividad exclusiva del enfermero” que “utiliza métodos y estrategias de trabajo científico para la identificación de situaciones de salud/enfermedad, subsidiando la prescripción e implementación de acciones de asistencia de enfermería que puedan contribuir a la promoción, prevención, recuperación y rehabilitación en salud del individuo, la familia y la comunidad”. A continuación, presenta “la institucionalización del SAE”, aquí nuevamente en masculino, como la práctica de un proceso de trabajo adecuado a las necesidades de la comunidad y como modelo asistencial que debe aplicar el enfermero en todas las áreas de la atención de la salud”(14,15). Aunque en otros pasajes se utiliza la forma femenina para la palabra SAE, se deduce un posible origen en el Sistema del HU de la USP y en su acepción organizativa y operativa. Cabe destacar que, desde la primera publicación en formato de libro del HU de la USP en 1992, es clara la distinción entre el PE y el sistema operativo denominado SAE.

Además, en estas decisiones aparece de manera confusa el uso del término “PE” como sinónimo de “SAE” al presentar en su primer artículo que: “Al enfermero le incumbe: I- de manera exclusiva la implementación, planificación, organización, ejecución y evaluación del PE, que comprende las siguientes etapas: Consulta de enfermería; Historia clínica y examen físico; Diagnóstico de enfermería; Prescripción de enfermería y Evolución de enfermería”(14,15).

Se pueden observar dos inconsistencias, una en lo que respecta a la determinación del PE como actividad exclusiva del enfermero, dado que existen etapas del proceso que, de hecho, son exclusivas, pero no en su totalidad. Y la otra incongruencia se refiere a la descripción de las etapas, que pertenecen a lo que, internacionalmente, se reconoce como etapas del PE.

Más adelante, el texto de las decisiones establece plazos para que se lleve a cabo la implementación “del SAE” y establece en su artículo quinto que: “La implementación del SAE deberá registrarse formalmente en el expediente del paciente/cliente, y deberá estar compuesta por: Historial de Enfermería; Examen físico; Prescripción de la atención de enfermería; Evolución de la atención de enfermería; Informe de enfermería”(14,15).

Solo dos años después, el Consejo Federal de Enfermería publicó la Resolución Cofen n.º 272/2002(16), cuyo texto es fiel al de las Decisiones de los Consejos Regionales de São Paulo y Bahía, con excepción de las fechas para el seguimiento del proceso de implementación, que no aparecen en la Resolución. Se añadió que corresponde a cada consejo regional, en sus respectivas jurisdicciones, promover encuentros, seminarios y eventos para apoyar técnica y científicamente a los profesionales de enfermería en la implementación de la SAE (en el texto de la resolución, siempre se utiliza el género femenino). Este movimiento avanzará hacia una superposición conceptual indeseable entre la SAE y la PE que conduce a la publicación de la Resolución Cofen n.º 358/2009(5).

Aunque la Resolución Cofen n.º 358/2009(5) busca presentar la distinción conceptual, no evoca de manera descriptiva una instrumentalidad particular para la SAE, que sería el instrumento metodológico. Debido a esta condición, entendida como un aspecto de madurez parcial(17), el concepto de SAE permanece impreciso y al margen del avance científico de la disciplina.

En 2020, un grupo de investigadores de diversas instituciones de educación superior y de salud de Brasil creó la Red de Investigación en Procesos de Enfermería (RePPE), con el fin de generar, sintetizar y compartir el conocimiento sobre los procesos y las clasificaciones de enfermería. En la búsqueda de una clarificación conceptual de la SAE, y en colaboración con el Cofen, se formó un nuevo grupo de trabajo para reflexionar sobre la Resolución Cofen n.º 358/2009(5), lo que culminó con la publicación de la Resolución 736/2024(6). Esencialmente, define el PE como un método que orienta el pensamiento crítico y el juicio clínico del enfermero para que este profesional dirija al equipo de enfermería en el cuidado de la persona, la familia, la colectividad y los grupos especiales, resaltando la necesidad de utilizar teorías que fundamenten el método, y detalla las etapas que componen el PE, a saber: Evaluación de enfermería; Diagnóstico; Planificación; Implementación y Evolución(6). Esta última resolución presenta, para el concepto de PE, elementos estructurales y operativos bien delimitados, compatibles con un concepto maduro y susceptible de verificación de evidencia, tanto cualitativa como cuantitativa(20).

Sin embargo, la literatura cuenta con algunos elementos esenciales distintivos de la SAE, ya que parte de los investigadores siempre se han posicionado respecto a los atributos distintivos de los conceptos. Las publicaciones(17,25) atribuyen propiedades íntimamente relacionadas con la gestión de los servicios de enfermería, con el fin de organizar el trabajo a partir de sus tres pilares (método, personal, instrumentos), que pueden utilizarse para ayudar a comprender el nivel organizacional de los servicios de enfermería.

Dos perspectivas pueden facilitar los esfuerzos de maduración del conocimiento teórico —conceptual y operativa— de la SAE fuera de los límites establecidos claramente en el PE: la de los Professional Practice Models (PPM)(26) y la de un modelo o una herramienta de gestión que opera en el ámbito del razonamiento clínico(27).

Un Modelo de Práctica Profesional (PPM, usando la sigla en inglés) es una estructura conceptual que ofrece a la enfermería los fundamentos para una atención segura, centrada en el paciente y de alta calidad, indicando, más allá de los valores, las estructuras y los procesos que apoyan a los enfermeros en el control de su práctica y del entorno de atención(26,28). En sus fundamentos teóricos, el PPM suele abarcar: la gobernanza compartida como concepto central, valores centrales como base, la aplicación de teorías de enfermería que explican la naturaleza de la atención y el desempeño profesional, y teorías organizacionales, o incluso modelos(28).

En la concepción de un razonamiento clínico, en cierto modo ampliado(27), el concepto de SAE mantiene su núcleo de gestión. Sin embargo, esta gestión está mejor delimitada en sus componentes operativos y estructurales, definidos en el siguiente apartado.

La SAE Entre los Modelos de Práctica Profesional y el Razonamiento Clínico: un Análisis Operacional y Estructural

Un estudio de análisis conceptual sobre la SAE(17) concluye que se trata de un concepto parcialmente maduro, regido por múltiples definiciones y que se operacionaliza a partir de otros conceptos. Desde esta perspectiva, cabe destacar que el mismo estudio(17) identificó los primeros registros sobre el uso lingüístico de los términos “sistematización” y “sistematizar” en la década de 1960, lo que demuestra una característica de organización de la práctica profesional en pro de condiciones adecuadas para el trabajo clínico del enfermero, más allá de lo que ya se ha presentado en esta reflexión teórica con respecto a una hipótesis sobre el origen del término “SAE”, derivado de una propuesta de la División de Asistencia de Enfermería del HU de la USP, con modificaciones en su trayectoria al momento de las publicaciones de los Consejos Regionales de Enfermería y, a posteriori, del Consejo Federal.

Un editorial, escrito por una investigadora con cátedra en el área de Administración de Enfermería, que trata sobre la administración de la asistencia de enfermería, actualmente denominada Gestión de Enfermería, señala que esta estaría orientada, principalmente, a atender las necesidades de seleccionar y adecuar métodos de organización del trabajo, lo que la autora destaca entre paréntesis como SAE(29).

Partiendo de este hilo conductor, un estudio reciente(25) considera que la SAE no se configura como un objeto epistemológico con conexión convergente con la atención directa al paciente, sino que es un concepto que reúne propiedades que le aseguran un campo de conocimiento relacionado con la gestión y/o la administración de los servicios de enfermería, como un modelo o incluso una herramienta para la gestión de la atención(7). Desde esta perspectiva, la SAE abarca dimensiones que trascienden la atención directa al paciente y permite el análisis y la reflexión sobre la eficiencia y la eficacia de las acciones desarrolladas por el equipo de enfermería, con el fin de contribuir a la toma de decisiones en la gestión y las políticas de los servicios, con miras a la excelencia de la atención.

Reconociendo que la SAE es un constructo genuinamente brasileño, aunque a riesgo de que llegue a ser proscrito, es importante destacar que, a la luz de la filosofía de la ciencia— especialmente de la noción de “programas de investigación científica” propuesta por Imre Lakatos(21)—, las teorías y los modelos no se abandonan ante las primeras dificultades o críticas. Por el contrario, los grupos que aplican tales estructuras como explicaciones tienden a invertir en su desarrollo y perfeccionamiento, ajustándolas ante las cuestiones planteadas. Abandonar la concepción de una SAE en este momento equivaldría a ceder a la lógica de un descarte prematuro, en detrimento de la maduración de un modelo teórico-empírico con potencial para orientar y fortalecer la gestión de la práctica profesional y científica de la enfermería.

Como ya se ha mencionado, la existencia de constructos potencialmente correlacionados con la SAE en otros contextos internacionales, como el PPM(17), reitera la relevancia de considerar las posibilidades de un modelo singular de Brasil. En cierta medida, un PPM cuenta con atributos convergentes con los fundamentos de lo que sería la SAE, presentándose como una lente ampliada y estructurante, capaz de resignificar la SAE, especialmente en la propuesta de un enfoque sistémico, que integra valores profesionales, procesos asistenciales, relaciones interprofesionales, mecanismos de reconocimiento y modelos de gobernanza.

La estructura de los PPM se compone de componentes esenciales que definen su organización y funcionamiento, tales como: valores profesionales(26), una base teórica y conceptual que sustenta el modelo(28), relaciones profesionales colaborativas, organización de la atención al paciente(26,28), enfoque de gestión participativa(26), liderazgo en todos los niveles de la práctica(28) y mecanismos de reconocimiento y valoración del enfermero(26,28).

Además, los PPM se configuran como dispositivos epistemológicos que otorgan a la enfermería un espacio autónomo, deliberativo y reflexivo, sustentado en valores fundacionales como la dignidad, la responsabilidad y el compromiso ético-estético para una atención de excelencia(26,28). Al instituir una arquitectura conceptual que articula el saber, el hacer y el ser profesional, estos modelos no solo orientan la práctica asistencial, sino que también re-significan los procesos de toma de decisiones en la gestión y las políticas de los servicios de enfermería, contribuyendo a la cualificación de los entornos de atención y a la ampliación de los horizontes de la disciplina(7).

La SAE, tal como se describe en la literatura, se basa en la organización del trabajo del equipo de enfermería(30), articulada estructuralmente en tres pilares fundamentales: método, personal e instrumentos(25,31). Estos pilares tienen como objetivo instaurar una dinámica laboral orientada por un sistema propio, centrado en la gestión de la atención(10), con el propósito de estructurar y mejorar el saber hacer del equipo de enfermería en el día a día de la atención.

En este contexto, resulta imperativo que los líderes de enfermería reconozcan que el intercambio y la consolidación de creencias, valores, conocimientos y prácticas no son solo estrategias organizacionales, sino fundamentos ontológicos y epistemológicos para la (re)construcción de la identidad profesional(7). Por analogía con los PPM, la SAE apunta, por lo tanto, a la necesidad de un pensamiento crítico, comprometido con la producción de significados que trasciendan la mera operacionalización técnica y avancen hacia la consolidación de la enfermería como ciencia aplicada y práctica social compleja.

Entendida desde la perspectiva de un PPM, la SAE presenta múltiples atributos: actúa como modelo asistencial, método de trabajo para la organización de procesos, dispositivo organizacional, instrumento de gestión y vía para la materialización de una atención sistematizada, calificada y receptiva a las necesidades en salud(30).

Así, su finalidad epistemológica y operativa reside en ofrecer directrices para la concreción de las acciones de cuidado, orientadas por el PE en los distintos escenarios asistenciales de la gestión del cuidado. Se trata, por lo tanto, de un modelo o herramienta estructurante disponible para el saber-hacer profesional, útil para articular teoría y práctica, conocimiento y acción, individual y colectivo, siendo un hito identitario de la enfermería brasileña.

En cuanto a su estructura, coincidimos con los autores(25,31) al reconocer que el pilar “método” puede entenderse a la luz de los valores profesionales de la enfermería, anclados en una epistemología propia—especialmente en las Teorías de Enfermería y en el PE. Este, a su vez, constituye el eje articulador del pensamiento crítico y del juicio clínico del enfermero, orientando al equipo de enfermería en la prestación de cuidados a la persona, la familia, la colectividad y los grupos en situaciones específicas de vulnerabilidad. En el ámbito institucional, este pilar también se relaciona con la forma en que la atención se organiza metodológicamente en el servicio, considerando la misión, la filosofía y los objetivos de la institución de salud, así como la definición de modelos asistenciales que orientan la práctica de la enfermería. Así, el método se materializa en la adopción de referentes teóricos, en la puesta en práctica de las etapas del PE y en la forma en que se planifica, ejecuta y evalúa la atención en el día a día de los servicios.

El pilar “personal” abarca aspectos relacionados con la dotación de personal, la gestión de personas y la formación y el desarrollo de recursos humanos, fundamentales para sustentar una práctica profesional calificada y alineada con las demandas asistenciales(25,31). En esta dimensión se incluyen elementos como la disponibilidad y el dimensionamiento adecuado del equipo de enfermería, las estrategias institucionales de capacitación y educación permanente, la sensibilización del equipo sobre la importancia de la SAE, así como el desarrollo de las competencias clínicas y gerenciales necesarias para la implementación del PE. También se incluyen en este pilar aspectos relacionados con el interés institucional y el compromiso de la dirección en apoyar la implementación de la SAE, garantizando las condiciones organizativas y estructurales para su puesta en práctica.

Por último, el pilar “instrumentos” se estructura a partir de un conjunto de dispositivos normativos y operativos que dan soporte a la práctica de la atención, tales como: manuales de enfermería, reglamentos internos del servicio, protocolos operativos estándar (POE), protocolos asistenciales, bundles clínicos, escalas de evaluación y formularios propios de la enfermería. Estos instrumentos no solo ponen en práctica la atención, sino que también contribuyen a su estandarización, seguridad y calidad, en consonancia con los principios de la SAE y respetando los preceptos de la política de seguridad del paciente. También se incluyen en esta dimensión los formularios y sistemas de registro utilizados por el equipo de enfermería para documentar las etapas del PE—como formularios de Recolección de datos, registros de diagnósticos, planificación, prescripciones y evolución de enfermería—, además de instrumentos de evaluación clínica que consideren las características de la clientela atendida y el perfil asistencial de las unidades.

Ante lo expuesto, es posible afirmar que los pilares estructurales de la SAE guardan una estrecha correspondencia con los componentes esenciales de los Modelos de Práctica Profesional descritos en la literatura internacional. El pilar “método” incorpora el PE, elemento central de la práctica clínica, y los marcos teóricos de la disciplina capaces de proporcionar descripciones, explicaciones, predicciones y prescripciones sobre fenómenos y eventos profesionales. El pilar “personal”, al abarcar la gestión de personas, el dimensionamiento y la cualificación del equipo, converge con los componentes relativos al liderazgo, el desarrollo profesional y el entorno de práctica. Por su parte, el pilar “instrumentos”, al reunir protocolos, reglamentos, formularios y otros dispositivos normativos, dialoga con los elementos de los PPM que estructuran la gobernanza, la estandarización de la atención y el apoyo a la toma de decisiones clínicas. Así, se entiende la SAE no solo como un arreglo técnico-operativo, sino como un sistema integrado de fundamentos epistemológicos, organizacionales y prácticos, capaz de potenciar tanto el razonamiento clínico como la gestión de la atención en múltiples dimensiones.

Estas correspondencias evidencian que la SAE, como constructo genuinamente brasileño, puede y debe entenderse como una expresión situada y robusta de un Modelo de Práctica Profesional, reafirmando su relevancia como fundamento organizativo, epistemológico y ético de la atención en Enfermería. De esta manera, se amplía el alcance conceptual y modelar de la SAE más allá de una herramienta organizacional, ofreciendo potencial como estructura representativa de la integración del conocimiento y la práctica.

El enfermero, en su calidad de gestor de la atención, debe pensar en la organización de todo el servicio y orientar la planificación de la atención basándose en el PE y en el razonamiento clínico—entendido como un proceso dinámico que articula la cognición, la metacognición y la toma de decisiones(27). Este pensamiento de naturaleza sistémica, en teoría, promueve la excelencia de la atención capaz de ir más allá del diagnóstico para abarcar las decisiones terapéuticas, el monitoreo y la evaluación continua de esta.

Desde una perspectiva sistémica, la SAE se fortalece como un dispositivo de gestión de la atención en un sentido más amplio y estratégico, vinculado a la toma de decisiones macropolíticas, la planificación, la evaluación de resultados y las políticas institucionales(8,10), estructurando la práctica sobre la base de la autonomía profesional, la competencia técnica y el compromiso con los sujetos de la atención. Esta comprensión exige la capacitación permanente del equipo, el alineamiento con las directrices legales y el reconocimiento de la SAE como expresión de un modelo de práctica fundamentado en valores profesionales y en el ámbito de la ciencia de la enfermería. La articulación entre la SAE, el razonamiento clínico y los fundamentos de los PPM ofrece, por lo tanto, un camino prometedor para la maduración del concepto de SAE en Brasil, contribuyendo a la coherencia teórico-práctica de la atención, a la gestión calificada de los servicios y al fortalecimiento de la identidad de la enfermería como disciplina y campo profesional.

Aunque las reflexiones de este estudio pueden hacer avanzar el conocimiento, existe una limitación fundamental. El estudio tiene limitaciones a la hora de proporcionar aspectos instrumentales específicos para una aplicación distinta de la SAE, lo cual es esencial para garantizar que no se produzcan nuevas superposiciones conceptuales o que se vacíen de contenido los avances obtenidos de la clarificación de la madurez conceptual del PE para la práctica clínica. Sin embargo, esta limitación depende de superaciones continuas en futuras investigaciones que puedan utilizar evidencias aportadas y trasladables de los PPM a la realidad de la implementación de modelos de SAE en Brasil.

CONCLUSIÓN

A modo de consideraciones finales, la SAE, a pesar de su trayectoria marcada por ambigüedades conceptuales y disputas semánticas, sigue siendo un constructo importante para la organización de la práctica profesional de la enfermería en Brasil. Su reconocimiento como análogo a un Modelo de Práctica Profesional, alineado con los pilares “método”, “personal” e “instrumentos”, permite reinterpretarla no como sinónimo de PE, sino como un modelo de gestión de la atención. La correlación entre estos pilares y los componentes esenciales de los PPM refuerza el potencial de la SAE para estructurar el trabajo del equipo de enfermería de manera crítica, reflexiva e integrada, promoviendo no solo la calidad de la atención, sino también el fortalecimiento de la identidad de la enfermería.

Su permanencia en el campo disciplinario no depende solo de su tradición normativa o de su arraigo cultural, sino de la capacidad de reconfigurarse a la luz de fundamentos epistemológicos sólidos, de la práctica basada en la evidencia y de las demandas contemporáneas de los servicios de salud. Reafirmar la SAE como modelo implica reposicionarla como capaz de sustentar la dimensión macropolítica de la planificación, a fin de orientar un enfoque de gestión participativa y marcado por el liderazgo del enfermero, con el objetivo de contribuir a la excelencia de la atención de enfermería en Brasil en la articulación en red y en las políticas del SUS.

Se concluye reafirmando el compromiso ético de este análisis con la autoría intelectual de las fuentes. La interpretación de las producciones científicas y normativas preservó la integridad de las ideas originales, asegurando que las síntesis elaboradas no distorsionaran el pensamiento de los autores citados.

DISPONIBILIDAD DE DATOS

Todo el conjunto de datos que apoya los resultados de este estudio fue publicado en el propio artículo.

  • Apoyo financeiro
    El presente trabajo se realizó con el apoyo del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq) – Beca de Productividad en Investigación.

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Editado por

  • EDITOR ASOCIADO
    Thiago da Silva Domingos

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    26 Jun 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    09 Dic 2025
  • Acepto
    29 Abr 2026
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