Open-access Restricción de niños hospitalizados para procedimientos: prácticas de profesionales de enfermería en Brasil*

RESUMEN

Objetivo:  Describir las prácticas de restricción empleadas por los profesionales de enfermería brasileños al realizar procedimientos sanitarios en niños hospitalizados.

Método:  Se realizó un estudio transversal con 897 profesionales que trabajan en el cuidado de niños hospitalizados en el país. Los datos se recopilaron entre mayo de 2024 y enero de 2025, utilizando un cuestionario con información sociodemográfica y otro sobre prácticas de contención, que fue sometido a validación de contenido y a pruebas preliminares. El banco fue analizado en software R.

Resultados:  La restricción se caracterizó como un método común; sin embargo, los profesionales informaron que no recibieron capacitación durante su formación académica o práctica profesional para llevarla a cabo. Las técnicas más utilizadas fueron las físicas, con apoyo, y las psicológicas, en procedimientos como la venopunción, la administración de medicamentos y el cateterismo. La decisión de utilizarla estuvo relacionada con el comportamiento del niño, con la necesidad de garantizar su seguridad y con su negativa a cooperar.

Conclusión:  Se describieron las prácticas de restricción utilizadas por el personal de enfermería brasileño para la atención pediátrica, basándose en las técnicas, los motivos, el consentimiento, la participación familiar, el control de los posibles daños y la documentación en los registros médicos.

DESCRIPTORES
Niño Hospitalizado; Vías Clínicas; Restricción Física; Grupo de Enfermería; Atención de Enfermería

ABSTRACT

Objective:  To describe the restraint practices used by Brazilian nursing professionals when performing healthcare procedures on hospitalized children.

Method:  A cross-sectional study was conducted with 897 professionals working in the care of hospitalized children in the country. Data were collected between May 2024 and January 2025, using a questionnaire with sociodemographic information and another about restraint practices, which underwent content validation and pre-testing. The bank was analyzed in software R.

Results:  Restraint was characterized as a common method; however, professionals reported that they did not receive training during their education and/or professional practice to perform it. The most commonly used techniques were physical, with support, and psychological, in procedures such as venipuncture, medication administration, and catheterization. The decision to use it was related to the child’s behavior, ensuring their safety, and their refusal to cooperate.

Conclusion:  The restraint practices used by Brazilian nursing staff for pediatric care were described based on techniques, reasons, consent, family participation, control of potential harm, and documentation in medical records.

DESCRIPTORS
Child, Hospitalized; Critical Pathways; Restraint, Physical; Nursing, Team; Nursing Care

RESUMO

Objetivo:  Descrever as práticas de contenção empregadas por profissionais de enfermagem brasileiros ao realizar procedimentos de saúde na criança hospitalizada.

Método:  Estudo transversal conduzido com 897 profissionais que atuavam no cuidado à criança hospitalizada no país. Os dados foram coletados entre maio/2024 e janeiro/2025, utilizando-se um questionário com informações sociodemográficas e outro sobre a prática de contenção, submetido à validação de conteúdo e pré-teste. O banco foi analisado no software R.

Resultados:  A contenção caracterizou-se como um método usual; todavia, os profissionais relataram que não receberam preparação durante a formação e/ou atuação profissional para executá-la. As técnicas mais utilizadas foram a física, com apoio e psicológica, nos procedimentos de punção venosa, administração de medicamentos e sondagens. A opção de empregá-la relacionava-se ao comportamento da criança, à garantia de sua segurança e à sua recusa em cooperar.

Conclusão:  As práticas de contenção utilizadas pela enfermagem brasileira para o cuidado pediátrico foram descritas com base em técnicas, motivos, consentimento, participação familiar, controle de possíveis danos e registro em prontuário.

DESCRITORES
Criança Hospitalizada; Procedimentos Clínicos; Restrição Física; Equipe de Enfermagem; Cuidados de Enfermagem

INTRODUCCIÓN

La contención se define como cualquier método que limite el movimiento, la actividad física o el acceso normal de una persona a su cuerpo, y ha sido adoptada con frecuencia por los profesionales de la salud en la atención pediátrica(1,2,3). Esta práctica se utiliza durante la hospitalización del niño para diferentes procedimientos de salud, tales como: punción venosa, administración de medicamentos, cateterismos, análisis de sangre y exámenes radiológicos(1,2,3). Sin embargo, la contención del niño está rodeada de incertidumbres y controversias respecto a las implicaciones éticas y morales relacionadas con la actuación profesional, además de los riesgos y consecuencias a corto, mediano y largo plazo en la vida y la salud de los niños que son contenidos(3,4).

Se sabe que la práctica de la contención durante la realización de procedimientos de salud puede tener efectos perjudiciales para el niño, tal como lo señalan las evidencias científicas. Investigadores suecos, al analizar las narrativas de los niños que se sometían a diferentes procedimientos de salud no urgentes, destacaron que, para estos niños, la contención significaba sufrimiento emocional(4). En esta investigación, los niños relataron que se sentían heridos al verse obligados a someterse a tales procedimientos, y que los recuerdos de esos momentos permanecían durante mucho tiempo. Además, según la inferencia de los autores, estos recuerdos negativos pueden afectar la interacción del niño con los profesionales en futuros servicios de salud.

En este sentido, se sabe que la angustia anticipada es una realidad en la vida de los niños hospitalizados y sometidos a procedimientos de salud. Según la literatura, pueden experimentar angustia tanto antes de los procedimientos como al sufrir la contención contra su voluntad(1,4,5,6). Entre los factores que desencadenan y potencian el sentimiento de angustia anticipada antes de un procedimiento de salud se encuentra la experiencia negativa de los niños y sus familiares en procedimientos previos y hospitalizaciones(7).

En cuanto a la aplicación de la contención en la práctica, una reciente revisión de alcance destacó que, entre los profesionales de la salud, los que integran el equipo de enfermería fueron citados en el 61,5 % de los estudios como los involucrados en la contención de los niños(3). Además, se catalogaron estudios realizados en diferentes países, con especial énfasis en los del continente europeo. Sin embargo, no se identificaron estudios publicados sobre este tema en Brasil, lo que indicó un vacío en la literatura científica del país(3). Ante la problemática presentada, se planteó la siguiente pregunta de investigación: ¿cuáles son las prácticas de contención utilizadas por los profesionales de enfermería brasileños para la ejecución de procedimientos de salud en el niño hospitalizado?

Esta investigación tiene el potencial de acercarse a las prácticas cotidianas de los profesionales de enfermería en los servicios de salud de Brasil y, de este modo, comprender cómo se presenta el fenómeno de la contención de niños hospitalizados en este contexto social y cultural, sobre el cual aún hay pocos datos disponibles. Estos resultados contribuirán a la literatura científica internacional, con el fin de ampliar el alcance para respaldar enfoques que prioricen la garantía de los derechos y aseguren el bienestar físico, emocional y psicológico de los niños durante la realización de procedimientos de salud no urgentes. Así, este estudio tuvo como objetivo describir las prácticas de contención empleadas por los profesionales de enfermería brasileños al realizar procedimientos de salud en niños hospitalizados.

MÉTODO

Tipo de Estudio

Se trata de un estudio transversal.

Lugar, Población, Criterios de Selección y Muestra

El lugar del estudio fue Brasil, país dividido en cinco macrorregiones a efectos de organización político-administrativa: Norte, Nordeste, Sur, Sudeste y Centro-Oeste, que abarcan las 27 Unidades de la Federación(8).

La población estuvo compuesta por enfermeros, técnicos y/o auxiliares de enfermería que trabajaban en la atención de niños hospitalizados en las cinco macrorregiones del país. El muestreo se realizó por autoselección, una técnica no probabilística empleada cuando los participantes tienen características relevantes para la investigación y se ofrecen como voluntarios para participar(9). En este estudio, el criterio de inclusión fue contar con una experiencia profesional de al menos seis meses en la atención de enfermería pediátrica y/o neonatológica, tiempo que se consideró adecuado para garantizar la familiaridad y la experiencia con las prácticas de contención del niño hospitalizado, y se excluyó a los profesionales que participaron en la prueba piloto.

En cuanto al tamaño de la muestra, utilizando los datos de la investigación sobre el perfil de la enfermería en Brasil(10), se realizó el cálculo de muestreo proporcional para cada macrorregión brasileña en los estratos de enfermeros/as, técnicos/as y auxiliares de enfermería. Con un nivel de confianza del 95 %, se requería una muestra mínima de 385 sujetos para cada estrato. La muestra obtenida estuvo compuesta por 897 profesionales de enfermería.

Recolección de Datos

La recolección de datos se llevó a cabo entre mayo de 2024 y enero de 2025. Se utilizaron: un cuestionario con preguntas sobre información sociodemográfica y otro sobre la experiencia con la contención en los procedimientos de salud en el niño durante la hospitalización. Este segundo cuestionario se elaboró a partir de una revisión bibliográfica sobre el tema(3) y se sometió a validación de contenido para lograr legitimidad y credibilidad. Participaron en esta etapa seis especialistas: tres docentes e investigadoras, una enfermera supervisora de pediatría, una enfermera de atención pediátrica y una enfermera de atención en la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal (UTIN). Tras la revisión de los dominios y los ítems, este cuestionario presentó un índice de validez de contenido (IVC) de 0,86, lo que se considera un nivel de concordancia satisfactorio(11,12).

Así, se investigaron variables relacionadas con las características sociodemográficas (categoría profesional, edad, sexo, estado civil, presencia de hijos y macrorregión de residencia); formación profesional (haber estudiado o realizado un curso reciente sobre contención, poseer o cursar un posgrado en el área pediátrica/neonatológica y la modalidad); práctica profesional (área y tiempo de trabajo); y prácticas de contención (uso, quién las realiza, técnica, procedimiento asociado, motivos, percepción de la necesidad por edad/sexo, comunicación/consentimiento con el familiar y el niño, presencia/ayuda del familiar, control de daños y registro en la historia clínica, incluyendo el tipo de información registrada).

Tras este proceso, los cuestionarios se registraron en Google Forms® y se sometieron a una prueba piloto, aplicándose a nueve profesionales de enfermería que trabajaban en unidades de atención de urgencias que ofrecían asistencia de urgencia y emergencia a recién nacidos, neonatos y/o niños en el estado de Mato Grosso, macrorregión Centro-Oeste. Posteriormente, el enlace con los cuestionarios y el Formulario de Consentimiento Libre e Informado se enviaron a los participantes por correo electrónico, redes sociales (Instagram® y/o Facebook®) y WhatsApp®. Además, el enlace se compartió en las cinco macrorregiones del país con el apoyo de las asociaciones profesionales, instituciones educativas, grupos de investigación y hospitales con atención pediátrica.

Análisis y Tratamiento de los Datos

La base de datos se generó en una hoja de cálculo de Microsoft Excel®, que fue revisada por los investigadores para garantizar su consistencia e integridad. Además, se renombraron las columnas para facilitar el procesamiento en el software de análisis. Posteriormente, la base de datos se analizó en el software R(13), calculando las frecuencias absolutas y relativas para las variables cualitativas y cuantitativas, así como las medidas de tendencia central y dispersión, incluyendo la media, la desviación estándar y los valores mínimos y máximos.

Aspectos Éticos

Esta investigación respetó los preceptos éticos de la investigación con seres humanos en Brasil y fue aprobada por el Comité de Ética en Investigación de la Universidad Federal de Mato Grosso (CEP-SAÚDE/UFMT) bajo el dictamen n.o 6.672.454/2024 y CAAE n.o 76648023.4.0000.8124, de conformidad con las resoluciones n.o 466/2012 y 510/2016 del Consejo Nacional de Salud(14,15). Además, se siguieron las directrices establecidas en la circular n.o 2/2021 de la Comisión Nacional de Ética en Investigación (CONEP), que orienta los procedimientos en investigaciones con cualquier etapa en un entorno virtual en el país(16).

RESULTADOS

Participaron en este estudio 897 profesionales de enfermería, cuyas características sociodemográficas, de formación y ámbito de actuación se presentan en la tabla 1. La mayor proporción de los profesionales residía en la macrorregión Sudeste (n = 558; 62,21 %), seguida de la región Centro-Oeste (n = 113; 12,60 %), Sur (n = 91; 10,14 %), Nordeste (n = 68; 7,58 %) y Norte (n = 67; 7,47 %). En cuanto a la categoría profesional, la mayoría eran enfermeros/as (n = 462; 51,51 %), seguidos por técnicos/as de enfermería (n = 349; 38,91 %) y auxiliares de enfermería (n = 86; 9,59 %). La edad de los participantes osciló entre los 18 y los 72 años, con una media de 40,9 años y una desviación estándar de 10,12 años, lo que indica un rango de edad diversificado. La gran mayoría de los encuestados eran mujeres (n = 785; 87,51 %) y, en cuanto al estado civil, la mayor parte se declaró casada (n = 472; 52,62 %), y en lo que respecta a la presencia de hijos, 627 profesionales (69,90 %) afirmaron tener hijos.

Tabla 1
Características sociodemográficas, de formación y de ejercicio profesional del personal de enfermería objeto del estudio – Cuiabá, MT, Brasil, 2025.

En cuanto a la formación, 612 (68,23 %) profesionales informaron que no se les había ofrecido ningún contenido relativo a la contención del niño durante la licenciatura o el curso técnico/auxiliar de enfermería. En lo que respecta a la educación continua, 816 (90,97 %) afirmaron no haber participado en ningún curso de capacitación o actualización sobre contención de niños en los últimos 12 meses. Aún sobre la formación, 227 profesionales (25,31 %) indicaron poseer algún tipo de posgrado en el área pediátrica o neonatológica, siendo la especialización la modalidad más recurrente (n = 150; 66,08 %), seguida de la residencia (n = 22; 9,69 %), el doctorado (n = 20; 8,81 %), el máster académico (n = 19; 8,37 %), el máster profesional (n = 9; 3,96 %) y el posdoctorado (n = 7; 3,08 %). En el momento de la recolección, 67 profesionales (7,47 %) estaban cursando algún posgrado en estas áreas; la especialización representó nuevamente la modalidad principal (n = 35; 52,24 %), seguida del doctorado (n = 14; 20,9 %) y la residencia (n = 10; 14,93 %).

En cuanto al ámbito de actuación profesional, los participantes pudieron señalar múltiples áreas y la mayoría trabajaba en salud infantil (n = 588; 65,55 %), seguida de aquellos que trabajaban en salud adolescente (n = 491; 54,74 %) y en salud neonatal (n = 408; 45,48 %). En cuanto al tiempo de trabajo en enfermería pediátrica y/o neonatológica, los datos indicaron una variación entre 1 y 50 años de experiencia (7,2 ± 8,69).

La tabla 2 destaca las prácticas de inmovilización empleadas por el personal de enfermería brasileño en los procedimientos sanitarios realizados a niños hospitalizados. La mayoría del personal de enfermería (n = 760; 80,73 %) afirmó haber utilizado alguna vez el método de inmovilización para realizar procedimientos sanitarios a niños hospitalizados, lo que pone de manifiesto una amplia adopción de esta práctica en el contexto hospitalario. Se constató, además, que los técnicos y técnicas de enfermería (n = 647; 72,13 %) fueron señalados como los que más realizaban la contención en el entorno laboral.

Tabla 2
Prácticas de contención utilizadas por el personal de enfermería brasileño para realizar procedimientos sanitarios en niños hospitalizados – Cuiabá, MT, Brasil, 2025.

En cuanto a la técnica de contención utilizada por los profesionales, la contención física fue la más frecuente (n = 590; 65,77 %), seguida de la contención con apoyo (n = 441; 49,16 %) y la contención psicológica (n = 349; 38,91 %). En cuanto a los procedimientos sanitarios en los que los profesionales de enfermería utilizaban con mayor frecuencia la contención, destacaron: la punción venosa (n = 795; 88,63 %), la administración de medicamentos (n = 448; 49,94 %) y las sondas (n = 384; 42,81 %).

Los motivos mencionados por los profesionales de enfermería para el uso de la contención en el niño hospitalizado fueron: el comportamiento del niño (n = 731; 81,49 %), garantizar su seguridad (n = 720; 80,27 %) y, además, su negativa a cooperar (n = 476; 53,08 %). En cuanto a la necesidad de la contención, la mayoría de los profesionales (n = 629; 70,12 %) no identificó diferencias en función del sexo de los niños.

Al analizar los datos sobre la explicación del tipo de contención adoptada, se observó que la mayor proporción de profesionales de enfermería consideraba informar a la familia y/o al responsable (n = 814; 90,75 %) en detrimento del niño (n = 568; 63,32 %). Además, en lo que respecta a la solicitud de consentimiento para llevar a cabo la contención, ya sea verbal o por escrito, los profesionales consideraban obtener el consentimiento de la familia y/o del responsable (n = 617; 68,78 %), pero 398 (44,37 %) informaron de que no solicitaban autorización al niño.

En cuanto a la participación de la familia, los profesionales de enfermería destacaron que esta permanecía presente en el momento de la contención (n = 757; 84,39 %), y que con frecuencia se le indicaba que ayudara en la contención física del niño (n = 648; 76,25 %).

La mayoría de los profesionales de enfermería (n = 464; 51,73 %) ofrecía alguna estrategia para controlar posibles daños una vez concluido el procedimiento sanitario en el que se había producido la contención. Entre las estrategias más citadas para minimizar los posibles daños se encuentran el regazo del familiar (n = 392; 43,70 %) y el refuerzo positivo (n = 175; 19,51 %).

La mayoría de los participantes afirmó que registraba la información sobre la contención en la historia clínica del niño (n = 630; 70,23 %). Y la información sobre el procedimiento y lo que exigía el uso de la contención fue la que se registró con mayor frecuencia (n = 494; 55,07); sin embargo, el registro en la historia clínica de la obtención del consentimiento del niño era menos común (n = 87; 9,70 %).

DISCUSIÓN

La distribución de los profesionales de enfermería que participaron en la investigación se concentró principalmente en la macrorregión Sudeste, mientras que el menor número de participantes se concentró en las macrorregiones Norte y Nordeste. Según datos publicados por el Consejo Federal de Enfermería (COFEN)(17), el estado de São Paulo cuenta con el mayor número de profesionales de enfermería (664 956), seguido de Río de Janeiro (361 886) y Minas Gerais (262 394), todos ellos ubicados en el Sudeste. El único estudio brasileño que aborda el perfil de los profesionales de enfermería que trabajan en el área pediátrica y neonatal mostró que el lugar de residencia de los enfermeros pediatras y neonatólogos más citado se encontraba en las macrorregiones Sudeste y Sur(18).

En este estudio, se observó una amplia adopción del método de contención para la realización de procedimientos de salud en niños hospitalizados por parte de los profesionales de enfermería brasileños, sobre todo por los técnicos y técnicas de enfermería. La variación en su uso en el entorno laboral entre los miembros del equipo de enfermería puede estar relacionada con las atribuciones de cada categoría profesional, respaldadas desde 1986 por la Ley n.º 7.498, que regula el ejercicio de la enfermería en Brasil(19). En ella se establece que los profesionales de enfermería ejerzan todas las actividades de enfermería, sumadas a algunas funciones que les son exclusivas, mientras que los técnicos y auxiliares de enfermería ejerzan, entre otras atribuciones, la ejecución de las acciones asistenciales de enfermería, excepto las exclusivas del enfermero(19). En consecuencia, al estar más presentes en la atención directa a los pacientes pediátricos y ser numéricamente más numerosos que los enfermeros, estos profesionales pueden estar más sujetos al uso de la contención.

Corroborando los hallazgos sobre el uso frecuente de la contención por parte del personal de enfermería en la atención pediátrica brasileña, también se observó esta evidencia en otros estudios realizados a nivel internacional(2,20,21). En Irlanda, los investigadores analizaron la percepción de 50 enfermeras de un hospital infantil sobre el uso de la contención, y los hallazgos revelaron que el 76 % de ellas utilizó el método en niños durante alguna atención clínica(21). En otro contexto, 30 profesionales de la salud, entre ellos enfermeras, que trabajaban en cuatro hospitales con instalaciones pediátricas en Francia, también informaron que recurrir a la contención para el cuidado del niño era una práctica común(2). Y, por último, en una investigación internacional que analizó la perspectiva de los profesionales de la salud sobre las prácticas de contención infantil, en la que el 75 % eran enfermeros, se puso de manifiesto que se trataba de una práctica muy frecuente entre los profesionales que trabajaban en Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido(20).

En lo que respecta a la formación y la cualificación profesional, el equipo de enfermería participante informó no haber recibido contenidos preparatorios sobre la contención en el proceso formativo y, además, no haber recibido actualización o capacitación sobre el tema durante su vida profesional. Este preocupante resultado también se identificó en investigaciones realizadas en otros países, como Irlanda, donde el 98,5 % de las enfermeras encuestadas informaron no haber recibido capacitación sobre la contención de niños en el hospital infantil en el que trabajaban(21).

En este contexto, una investigación dirigida por una enfermera del Reino Unido obtuvo resultados que enriquecen el debate sobre la importancia de la educación continua, ya que mostró que el 60 % de los profesionales de la salud participantes en la investigación también informaron no haber recibido capacitación sobre este tema(20). Para quienes sí recibieron capacitación, esta fue puntual y se llevó a cabo durante la licenciatura, la posgrado o en cursos en el entorno laboral(20). Además, se observó una asociación estadísticamente significativa en la frecuencia del uso de la contención entre los profesionales capacitados y los no capacitados, siendo que los no capacitados la utilizaban con mayor frecuencia(20).

La inversión en la educación continua del profesional es una estrategia para garantizar una atención segura y libre de daños al paciente. En lo que respecta a la contención, a pesar de ser un método ampliamente adoptado por los profesionales de la salud en la atención infantil, se sabe o se discute poco sobre sus repercusiones para el niño sometido a este procedimiento(4). Teniendo en cuenta el potencial que tiene la contención de causar sufrimiento emocional al niño, los profesionales de la salud deben estar capacitados para implementar, en sus lugares de trabajo, alternativas que promuevan experiencias positivas y respeten los derechos y el bienestar de los niños(1,2,3).

Específicamente en lo que respecta a los derechos, en Brasil, el Consejo Nacional de los Derechos del Niño y del Adolescente (CONANDA), a partir de la Resolución n.o 41/1995, estableció los derechos de los niños y adolescentes hospitalizados(22). De este modo, se garantiza al niño el derecho a tener un conocimiento adecuado sobre su enfermedad, los cuidados terapéuticos que se le prestarán, los diagnósticos y pronósticos, respetando su fase cognitiva, a recibir apoyo psicológico cuando sea necesario y, además, a la protección integral de su dignidad física, psíquica y moral(22).

Cabe destacar que, en la realidad brasileña, aún no contamos con ninguna normativa o directriz específica sobre el uso de la contención en el niño. La única normativa que aborda el tema de la contención en el país fue propuesta en 2012 por el COFEN, mediante la resolución n.o 427/2012, que trataba específicamente sobre la contención mecánica y los procedimientos de enfermería en el empleo de este tipo de contención(23). Dicha resolución fue derogada con la publicación de una nueva, la resolución n.o 746, en marzo de 2024(24). En esta actualización de la normativa profesional, se eliminó la salvedad, descrita en el segundo inciso del artículo 4 de la antigua resolución, que se refería a la necesidad de un mayor rigor en el monitoreo de la contención mecánica en niños y adolescentes. A este respecto, el artículo 2 de la nueva resolución destaca la necesidad de un monitoreo general, para promover la seguridad del paciente y prevenir daños y eventos adversos.

Para debatir las cuestiones relacionadas con el uso de la contención en la infancia, se llevó a cabo una revisión de alcance con el objetivo de mapear intervenciones o directrices para prevenir el uso de la contención durante los procedimientos de salud en niños hospitalizados. En este estudio, se identificaron 11 directrices, políticas o recomendaciones que tenían este enfoque y, de ellas, solo una era específica sobre la contención y estaba dirigida a los profesionales de la salud(25). Entre sus recomendaciones, se destacó la importancia de ofrecer capacitación, evaluación y documentación, para que los profesionales adquieran conocimientos y desarrollen habilidades para abordar esta cuestión en la práctica clínica(25). Y, por último, los autores destacaron también la necesidad de establecer directrices relativas al uso de la contención en pediatría, con la inclusión de definiciones, el establecimiento de los derechos de los niños, así como las responsabilidades de los profesionales de la salud en estas situaciones.

Con el fin de garantizar los derechos de los niños en su relación con los servicios de salud, con el objetivo de contribuir a la reducción de daños durante la realización de procedimientos de salud, la iSupport collaboration propuso las «Buenas prácticas basadas en los derechos de los niños sometidos a procedimientos de salud», definiendo acciones que orientan a los profesionales de la salud en el uso de la contención con apoyo durante la realización de procedimientos de salud para garantizar, de este modo, el respeto de los derechos de los niños(1,26,27).

En lo que respecta al uso de la contención, según la experiencia de los profesionales de enfermería participantes en este estudio, la técnica de contención más empleada fue la física y el procedimiento de salud que más exigió su uso fue la punción venosa. Entre los motivos que justificaron su uso, se evidenciaron algunos relacionados con el niño, como su comportamiento, la necesidad de garantizar su seguridad, su negativa a cooperar para la realización del procedimiento y, además, dependiendo del grupo de edad, la necesidad de contención es mayor. Otras investigaciones corroboran estos hallazgos y destacan que, entre los factores señalados por los profesionales de la salud como capaces de influir en la necesidad de contener a un niño para la realización de procedimientos de salud, se destacaron la seguridad del niño (31 %), la edad (31 %) y la angustia (9 %)(20). A su vez, según la experiencia de enfermeros y médicos que trabajaban en la unidad infantil de un hospital noruego, las técnicas de contención física y química fueron las más empleadas durante la punción venosa periférica de niños en edad preescolar(28).

La literatura señala de manera consistente que el proceso de hospitalización puede acarrear impactos negativos para el desarrollo emocional del niño(1,4,29). Esto se debe a que, durante ese período, el niño es retirado de su entorno familiar y comienza a experimentar situaciones desconocidas que con frecuencia implican dolor como consecuencia de los procedimientos de salud(1,29). En consecuencia, esta experiencia se interpreta como estresante y genera sentimientos negativos que pueden repercutir a lo largo de toda su vida(4,29).

Así, con el fin de minimizar los sentimientos de este tipo desencadenados por la hospitalización del niño, se han probado nuevas tecnologías en Brasil para ayudar en los procedimientos de salud. Desde esta perspectiva, en un hospital público infantil del sur de Brasil se utilizaron gafas de realidad virtual durante la inserción de catéteres intravenosos periféricos en emergencias pediátricas, y demostraron ser una estrategia prometedora(30). Los niños y los familiares que participaron en la investigación evaluaron el uso de la realidad virtual como un método positivo para reducir los sentimientos negativos vinculados a la realización del cateterismo. Además, los autores destacaron que el 91,6 % de los niños no mostraron resistencia verbal ni se resistieron durante el procedimiento, y el 66,8 % no necesitaron ser inmovilizados(30).

Otro resultado que se destacó en el presente estudio se refiere a la información sobre la inmovilización y la obtención del consentimiento para llevarla a cabo, tanto del familiar y/o responsable como del niño. Al respecto, los datos mostraron que, en la práctica, los profesionales de enfermería informaban sobre la sujeción y obtenían el consentimiento con mayor frecuencia de la familia y/o del responsable que del niño. Además, en Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido, el 76 % de los profesionales de la salud participantes en una investigación informaron solicitar el consentimiento de la familia y/o del responsable antes de sujetar al niño. Sin embargo, en cuanto al consentimiento del propio niño, la mayoría de los participantes informó que esta práctica no era necesaria (33 %) o que no sabía qué responder (29 %)(20).

Teniendo en cuenta los hallazgos de este estudio sobre la obtención del consentimiento del niño, cabe aquí una breve reflexión. Entendemos que el consentimiento del niño debe solicitarse siempre que este tenga capacidad cognitiva para comprender. En el caso de un niño hospitalizado en la UCIN, el profesional debe solicitar el consentimiento al familiar responsable y seguir las recomendaciones de la contención con apoyo, que establecen actitudes de respeto a los derechos de los niños(1,26,27), tales como: discusión entre el equipo sobre la necesidad y la técnica de contención a adoptar; establecer un vínculo con el niño y su familia; durante la contención, velar por la comodidad del niño; garantizar su bienestar tras la finalización del procedimiento; y documentar en el expediente médico la información sobre la contención.

En cuanto a la consideración hacia el niño durante la atención, los autores de una investigación realizada en Francia demostraron que, al enfrentarse a un procedimiento de salud que debe realizarse, el profesional de la salud pierde temporalmente esa consideración(2). Antes, el sujeto del cuidado era el niño; a continuación, pasa a serlo el procedimiento técnico, denominando a este proceso «ceguera empática transitoria»(2).

En este sentido, recientemente, dos revisiones de alcance publicadas sobre el fenómeno de la contención pediátrica, con el objetivo de mapear de manera exhaustiva el conocimiento científico, evidenciaron que los intereses de los niños parecían no tener prioridad en la mayoría de las investigaciones analizadas por los autores(3,25). En ambos casos, el enfoque en las vivencias de los niños con la contención era limitado, ya que la mayor parte de los estudios tenía como objetivo investigar las experiencias y prácticas de los profesionales de la salud y/o de la familia(3,25). Además, muchas investigaciones no incluían información sobre el consentimiento del niño para la contención en la práctica asistencial(3). Por lo tanto, se puede inferir que, además de que los niños ocupan menos espacio en las discusiones académicas y científicas sobre el derecho a estar informados y a dar su consentimiento a las conductas, en la práctica clínica esto no parece ser diferente(25).

Aún sobre este aspecto, una investigación corrobora las reflexiones sobre los resultados obtenidos en la presente investigación, ya que analizó la autonomía garantizada a la niña en la toma de decisiones sobre su atención en salud a la luz del discurso normativo de protección de la infancia en Brasil(31). Los resultados señalaron que la participación del niño en este escenario es un derecho fundamental, pero el tema sigue siendo controvertido, ya que el reconocimiento del derecho a la dignidad y la libertad, la información y la protección depende del juicio de los adultos sobre su capacidad de discernimiento. Proteger al niño es una responsabilidad del Estado, de la sociedad y de la familia(31).

En cuanto a la participación de la familia durante la aplicación de la contención del niño, los resultados de esta investigación destacaron que la familia estaba presente en el momento de la contención y, además, con frecuencia se le indicaba que ayudara en la contención física del niño. A este respecto, la literatura científica concuerda con estos hallazgos, ya que en el 46,7 % de los artículos analizados en una revisión de alcance sobre la contención, se informó de la presencia de los padres o se observó que estos ayudaban a los profesionales de la salud a contener a sus hijos, así como en el 63,3 % de los trabajos estos estaban presentes durante la contención de los niños(3).

En este sentido, una investigación realizada recientemente en Australia con el objetivo de explorar las experiencias de los padres que ayudaban a sujetar a los niños para realizar diferentes procedimientos en el hospital destacó que estos desempeñaban un papel protector en ese contexto(32). Así, movidos por el deseo de que sus hijos se sintieran seguros, consolaban a los niños y apoyaban a los profesionales de la salud en la ejecución del procedimiento. Teniendo en cuenta los roles que los padres pueden asumir durante la atención, los autores recomiendan que se incluya a los padres durante la realización de procedimientos de salud en los niños.

Con el fin de mitigar posibles daños al niño, el equipo de enfermería participante en este estudio destacó que tenía como práctica, tras la conclusión del procedimiento de salud con el uso de la contención, ofrecer alguna estrategia para controlar los posibles daños, siendo el regazo del familiar y el refuerzo positivo las más frecuentes. En la práctica asistencial, parece haber esfuerzos por parte de los profesionales de la salud para emplear, además de la contención, otras estrategias que faciliten la ejecución de procedimientos de salud en pediatría. En esta perspectiva, una investigación realizada en Noruega con el objetivo de describir cómo enfermeros y médicos manejaban la resistencia de niños en edad preescolar durante la punción venosa periférica mostró el uso de diferentes estrategias(28). Entre ellas, se identificaron comentarios para reconocer las emociones y angustias del niño y, más comúnmente, para distraerlo, mediante preguntas y elogios que desviaban su atención del procedimiento técnico(28).

Por otro lado, una investigación realizada con 712 profesionales de la salud que trabajaban en diez países diferentes reveló que estos buscaban tener en cuenta las elecciones de los niños; sin embargo, las innumerables exigencias de los servicios a menudo llevaban al uso de la contención con el fin de concluir el procedimiento de manera más rápida(33). Además, los participantes expresaron dificultades para calmar e involucrar al niño cuando otras estrategias no funcionaban, mientras que el procedimiento debía concluirse, lo que se convirtió en un dilema clínico que había que gestionar(33).

Otro resultado destacado en la presente investigación tiene que ver con el registro de la contención en el expediente médico del niño. Al respecto, los datos mostraron que los profesionales registraban el procedimiento, así como lo que exigió el uso de la contención, la presencia y la autorización del familiar y/o responsable. Sin embargo, el consentimiento del niño fue la información menos registrada en el día a día del trabajo. En este sentido, una investigación realizada en un hospital infantil de Inglaterra subrayó, basándose en la observación no participante de 31 procedimientos de salud realizados en niños y en entrevistas con los profesionales de la salud, incluyendo enfermeros, que el registro de información sobre la contención no era realizado de manera rutinaria por los profesionales en el expediente médico del niño(5). Sin embargo, de acuerdo con las buenas prácticas recomendadas por la iSupport collaboration, que propone un enfoque que priorice los derechos de los niños y minimice los posibles daños derivados de la contención, esta documentación es uno de los elementos clave(1,26,27).

Es notorio en la literatura científica que la práctica de la contención del niño plantea dilemas éticos y morales para los profesionales de la salud(1,2,3,6,28). Por ello, resulta indispensable desarrollar nuevas investigaciones con el objetivo de conocer cómo responden los profesionales de la salud a este fenómeno en la atención clínica, con el fin de hacerlos conscientes de sus propias prácticas, además de permitirles reflexionar sobre el uso de estrategias que respeten los derechos de los niños, incluso ante el desafío que supone la resistencia infantil a los procedimientos de salud(28).

Por último, hay que considerar que los profesionales de la salud, incluido el equipo de enfermería, se encuentran inmersos en un contexto formativo, asistencial, gerencial y de salud que puede imponer restricciones significativas a la atención de las necesidades específicas del niño y su familia. Así, cabe destacar que la práctica de contener al niño durante los procedimientos de salud parece verse afectada directamente por la formación y capacitación recibidas por los profesionales(20). Estos son aspectos importantes que deben tenerse en cuenta en la reflexión y la fundamentación de los avances necesarios para garantizar los derechos de los niños y, en consecuencia, para que prevalezca una atención de enfermería basada en principios éticos.

Los resultados de este estudio están sujetos a limitaciones. Cabe destacar que los hallazgos aquí relatados se refieren a la experiencia de los profesionales de enfermería que trabajan en el sistema de salud de Brasil y, por lo tanto, se limitan a esa realidad asistencial. Además, hay que considerar que nuestro país se extiende por dimensiones continentales que pueden influir incluso en las prácticas de enfermería. Del mismo modo, cabe destacar que, a pesar de los esfuerzos de los investigadores, no se logró una muestra proporcional en la macrorregión Nordeste, en los estratos de enfermeros y técnicos/auxiliares de enfermería, y en la macrorregión Sur en el estrato de técnicos/auxiliares de enfermería, lo que puede interferir de alguna manera en las interpretaciones de los hallazgos. También deben tenerse en cuenta el tipo de muestra por conveniencia y el sesgo de memoria, ya que es posible que los profesionales de enfermería formados hace mucho tiempo no recuerden con precisión experiencias previas.

CONCLUSIÓN

El método de contención se configuró como una práctica común para que el equipo de enfermería realizara procedimientos como punción venosa, administración de medicamentos y sondajes en los niños hospitalizados, siendo la contención física, la contención con apoyo y la contención psicológica las técnicas más empleadas. Su uso se justificó por el comportamiento del niño, la garantía de su seguridad, su negativa a cooperar y, además, por el grupo de edad. Además, los profesionales de enfermería priorizan a la familia y/o al responsable en detrimento del niño a la hora de dar explicaciones sobre la contención y obtener el consentimiento para llevarla a cabo. Tras la contención, era habitual ofrecer el regazo del familiar y refuerzo positivo para mitigar los posibles daños. En el expediente médico del niño, los profesionales registraban información sobre el procedimiento de salud y lo que motivó el uso de la contención, así como la presencia y el consentimiento de la familia y/o del responsable. Sin embargo, quedó evidenciado por el relato de los profesionales la falta de preparación del equipo de enfermería debido a la ausencia de contenidos sobre el tema en el proceso de formación y de actualización/capacitación durante la trayectoria profesional.

A la luz de los resultados, cabe destacar que estos pueden servir de base para la elaboración de directrices nacionales, la normatización profesional por parte del consejo de enfermería y el desarrollo de protocolos institucionales. Estos documentos deberán estipular recomendaciones para el equipo de enfermería sobre los aspectos relacionados con la práctica de la contención del niño hospitalizado y los dilemas éticos que se enfrentan en la atención clínica. Además, podrán fomentar la incorporación de este contenido y sus especificidades en el proceso de enseñanza y aprendizaje durante la formación en enfermería en el país, tanto a nivel técnico como en la licenciatura y la posgrado.

Por último, es fundamental destacar la necesidad de ampliar el alcance de este objeto de investigación en Brasil desde diferentes puntos de vista. Por ello, se insta a la realización de más investigaciones científicas que contemplen la contención en diversos contextos asistenciales, además de asegurar el protagonismo del niño. Esto permitirá que el fenómeno sea mapeado de manera integral, diversa y en sus más variadas peculiaridades, con el propósito de avanzar en las prácticas de enfermería con respeto y consideración hacia las emociones y los derechos de los niños.

DISPONIBILIDAD DE DATOS

Todo el conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio se publicó en el propio artículo.

  • Apoyo financiero
    Coordenação de Aprimoramento de Pessoal de Nível Superior (CAPES) – Brasil.

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Editado por

  • EDITORA ASOCIADA
    Ivone Evangelista Cabral

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    29 Mayo 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    07 Oct 2025
  • Acepto
    16 Mar 2026
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