Open-access ¿En qué etapa del proceso de enfermería se inserta la ultrasonografía?

RESUMEN

Objetivo:  Reflexionar sobre la inclusión de la ultrasonografía en las etapas del Proceso de Enfermería.

Método:  Ensayo teórico-reflexivo que explora la relación entre la ultrasonografía y el Proceso de Enfermería, basado en los sistemas de lenguaje de enfermería estandarizados NANDA Internacional, y Nursing Outcomes Classification y el modelo de cinco pasos del Proceso de Enfermería (Valoración, Diagnóstico, Planificación, Implementación y Evaluación).

Resultados:  Se utiliza un caso clínico hipotético como hilo conductor de la reflexión, presentando dos líneas de argumentación: la inclusión de la ultrasonografía en la etapa de valoración (examen físico), o bien en las etapas de planificación e implementación del Proceso de Enfermería. Se demuestra la ambigüedad representacional del modelo teórico de cinco etapas y se discuten las posibilidades y consecuencias de incluir la ecografía en una u otra etapa del Proceso de Enfermería.

Conclusión:  La ultrasonografía desafía los paradigmas teóricos del Proceso de Enfermería y no hay una respuesta definitiva sobre en qué etapa encaja mejor. Se discuten posibles mejoras en los sistemas de lenguaje de enfermería estandarizados y se sugieren estudios adicionales sobre el tema.

DESCRIPTORES
Proceso de Enfermería; Ultrassonografía; Terminología Normalizada de Enfermería; Modelos de Enfermería; Atención de Enfermería

ABSTRACT

Objective:  Reflecting on the inclusion of ultrasound in the steps of the Nursing Process.

Method:  This theoretical-reflective essay explores the relationship between ultrasound and the Nursing Process, based on the NANDA standardized nursing language systems NANDA International, Nursing Interventions Classification and Nursing Outcomes Classification and the five-step model of the Nursing Process (Assessment, Diagnosis, Planning, Implementation, and Evaluation).

Results:  A hypothetical clinical case is used as a guiding thread for reflection, presenting two lines of argument: the inclusion of ultrasound in the assessment stage (physical examination), or in the planning and implementation stages of the Nursing Process. The representational ambiguity of the five-stage theoretical model is demonstrated, and the possibilities and consequences of including ultrasound in one or another stage of the Nursing Process are discussed.

Conclusion:  Ultrasound challenges theoretical paradigms of the Nursing Process, and there is no definitive answer as to which stage it best fits into. Possible refinements to standardized nursing language systems are discussed, and further studies on the subject are suggested.

DESCRIPTORS
Nursing Process; Ultrasonography; Standardized Nursing Terminology; Models, Nursing; Nursing Care

RESUMO

Objetivo:  Refletir sobre a inserção da ultrassonografia nas etapas do Processo de Enfermagem.

Método:  Ensaio teórico-reflexivo que explora as relações da ultrassonografia com o Processo de Enfermagem, tendo como base os sistemas de linguagem padronizada em enfermagem NANDA International, Nursing Interventions Classification e Nursing Outcomes Classification e o modelo com cinco etapas do Processo de Enfermagem (Avaliação, Diagnóstico, Planejamento, Implementação e Evolução).

Resultados:  Um caso clínico hipotético é utilizado como fio condutor da reflexão, apresentando duas linhas argumentativas: a ultrassonografia incluída na etapa de avaliação (exame físico), ou nas etapas planejamento e implementação do Processo de Enfermagem. É demonstrada uma ambiguidade representacional do modelo teórico com cinco etapas e são discutidas possibilidades e consequências a partir da assunção da ultrassonografia em uma ou outra etapa do Processo de Enfermagem.

Considerações finais:  A ultrassonografia desafia paradigmas teóricos do Processo de Enfermagem, não havendo uma posição final sobre em qual etapa melhor se insere. Possíveis refinamentos em sistemas de linguagem padronizada de enfermagem são aventadas e outros estudos sobre a temática são sugeridos.

DESCRITORES
Processo de Enfermagem; Ultrassonografia; Terminologia Padronizada em Enfermagem; Modelos de Enfermagem; Cuidados de Enfermagem

INTRODUCCIÓN

La ultrasonografía (USG) realizada por enfermeros fue normalizada por el Consejo Federal de Enfermería de Brasil (COFEN) en 2021(1) y se recomienda que sea realizada por enfermeros debidamente capacitados, prohibiendo la emisión de informes o diagnósticos nosológicos; a pie de cama o en entornos prehospitalarios, con el fin de orientar los procedimientos e identificar fenómenos sensibles a la enfermería. De este modo, el uso de la USG debe producirse en el contexto del Proceso de Enfermería (PE)(1,2).

En 2024, el COFEN actualizó la resolución que trata sobre el desarrollo del PE, ratificando el modelo de cinco etapas: Avaluación, Diagnóstico, Planificación, Implementación y Evolución – modelo ADPIE(2). Los diagnósticos de enfermería (DE), los resultados y los indicadores, las intervenciones y las actividades de enfermería pueden basarse en los Sistemas de Lenguaje Estandarizado de Enfermería (Sistemas de Linguagem Padronizada - SLP) y en los protocolos institucionales(2). Entre ellos, destacan la Clasificación de Diagnósticos de Enfermería de NANDA International (NANDA-I), la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (Nursing Interventions Classification - NIC) y la Clasificación de Resultados de Enfermería (Nursing Outcomes Classification - NOC)(3,4,5).

Sin embargo, la introducción de esta tecnología en la rutina clínica desafía los límites conceptuales del propio PE. Si, por un lado, la USG proporciona datos objetivos que califican la etapa de evaluación, por otro, cuando se emplea sobre la base de un juicio clínico previo para orientar las conductas, se aproxima a una intervención de enfermería. Esta ambigüedad teórico-práctica suscita una reflexión necesaria: ¿la USG a pie de cama es un medio de evaluación o constituye, en sí misma, una intervención de enfermería?

Reflexionar sobre esta cuestión es innovador por dos razones principales. En primer lugar, porque reposiciona la USG dentro del campo teórico de la enfermería, poniendo a prueba los límites de modelos consagrados, como el ADPIE, y poniendo de manifiesto posibles lagunas en la representación de la práctica real. En segundo lugar, porque provoca la reinterpretación de las clasificaciones estandarizadas (NANDA-I, NIC, NOC), sugiriendo que pueden ser necesarias nuevas categorías o refinamientos para contemplar prácticas emergentes.

Así, este ensayo teórico-reflexivo tiene como objetivo reflexionar sobre la inserción de la USG en las etapas del PE a la luz de los SLP en enfermería y del modelo teórico ADPIE. A través de un análisis reflexivo, se busca revelar las implicaciones de esta inserción para el desarrollo de la ciencia de la enfermería y ampliar el debate sobre la innovación tecnológica y la epistemología del cuidado. Se parte de la base de que las prácticas de cuidado contemporáneas, aunque deben basarse en modelos teóricos que las respalden, las incluyan y las expliquen en el proceso de cuidado, a menudo trascienden los límites rígidos de los marcos teóricos tradicionales.

MÉTODO

Se trata de un ensayo teórico-reflexivo estructurado para responder a la pregunta: ¿la USG realizada por enfermeros, en el ámbito del PE, debe entenderse como un componente de la etapa de evaluación o como una intervención de enfermería?

Referencial Teórico-Metodológico

La reflexión se basó en el modelo de organización del PE (ADPIE) como estructura lógico-procedimental de la atención; en los SLP en enfermería (NANDA-I, NIC, NOC), como ontologías operativas que vinculan diagnóstico-resultado-intervención; en la literatura de representación/modelización científica, para discutir los límites y la precisión representacional de los modelos cuando se confrontan con la práctica; y aportaciones sobre el razonamiento clínico en enfermería (analítico frente a no analítico/por patrones), para explicitar cómo las decisiones a pie de cama pueden tensar las fronteras conceptuales entre evaluar e intervenir.

Corpus Teórico

El corpus reunió: (a) normativas profesionales pertinentes a la USG por parte de enfermeros y al desarrollo obligatorio del PE; (b) ediciones vigentes de las clasificaciones NANDA-I, NIC y NOC; (c) publicaciones sobre USG en la atención de enfermería/POCUS y sobre el desarrollo/validación de intervenciones de monitorización; (d) obras de referencia en representación científica y razonamiento clínico. La suficiencia del corpus se guió por la saturación teórica referida a la pregunta orientadora.

Estrategia Analítica

El análisis combinó: (1) análisis conceptual (aclaración de términos y relaciones entre categorías NANDA-I/NIC/NOC en el contexto del ADPIE); (2) contraste de escenarios (USG como extensión de la evaluación frente a USG como intervención de enfermería, con enfoque en intervenciones de monitorización); (3) un experimento mental con caso clínico hipotético en terapia intensiva, utilizado como “dispositivo de prueba” para evaluar el rendimiento explicativo del modelo ADPIE en cada marco; y (4) análisis de consecuencias (implicaciones de cada marco para la enseñanza, la práctica clínica y posibles ajustes en las clasificaciones).

Construcción y Uso del Caso Hipotético

El caso se construyó a partir de situaciones frecuentes en la práctica hospitalaria (postoperatorio, riesgo de retención urinaria, decisión sobre cateterismo vesical). Se explicaron los datos clínicos, los diagnósticos de enfermería elegibles, los resultados esperados y las posibles intervenciones. La USG se incorporó como paso decisivo para demostrar, de manera comparativa, cómo el marco, la avaluación o la intervención alteran el flujo lógico del PE, la valoración de los indicadores de la NOC y la selección de intervenciones en la NIC.

Criterios de Rigor y Credibilidad

Para garantizar la calidad teórica, se adoptaron: coherencia interna del argumento; transparencia en la cadena de inferencias; audibilidad de las fuentes (citas directas a clasificaciones y normativas); triangulación conceptual entre ADPIE, NANDA-I/NIC/NOC y literatura de modelización científica; y búsqueda deliberada de contraejemplos (por ejemplo, situaciones en las que la USG produce un “efecto indirecto” sobre los resultados).

Aspectos Éticos

Al tratarse de un ensayo de carácter teórico-reflexivo, esta investigación no se sometió a la apreciación de un comité de ética. El caso clínico utilizado para la ilustración es hipotético y no se refiere a ningún paciente real. Además, se respetan rigurosamente las buenas prácticas académicas para la producción de conocimiento, asegurando la cita correcta y la referencia adecuada de todas las fuentes utilizadas.

¿LA ULTRASONOGRAFÍA FORMA PARTE DEL EXAMEN FÍSICO DE ENFERMERÍA, COMO PARTE DE LA EVALUACIÓN DEL PACIENTE EN LA CAMA?

La USG permite visualizar e interpretar las estructuras del cuerpo humano, caracterizándolas y permitiendo inferencias sobre su funcionamiento. Esto, per se, se caracteriza como una extensión del examen físico(6). La avaluación de enfermería puede realizarse con el uso de instrumentos, incluidos los exámenes de imagen(2). La NANDA-I describe de forma sistemática y estructurada todo el proceso de razonamiento desde la evaluación hasta la identificación del DE prioritario, pudiendo incluir la USG en la avaluación de detección y la avaluación en profundidad(3).

La avaluación de detección se considera la fase inicial de la avaluación, en la que se recogen los primeros datos y se inicia el razonamiento clínico. Por lo tanto, la USG puede enriquecer este momento como un artefacto que apoya y califica el razonamiento clínico(3). A partir de los datos de detección se orienta y profundiza el proceso de avaluación, lo que da como resultado un DE(3). Si la USG se realiza en respuesta a una necesidad percibida en la detección, esta puede aportar información objetiva que oriente hacia DE específicos. Esto también permite percibir que la NANDA-I preconiza el pensamiento hipotético-deductivo, al prever el uso de procedimientos específicos de recolección de datos para confirmar o refutar hipótesis diagnósticas(3).

Además de los argumentos ya expuestos, es importante comprender cómo se inserta la USG en el modelo ADPIE en esta línea argumentativa. En un caso hipotético, un enfermero llega a la UTI a las 13:00 horas para un turno de seis horas. Se le asigna el caso de un paciente varón de 80 años que ha sido sometido a una cirugía abdominal, está postrado en cama y presenta como comorbilidad hiperplasia prostática benigna (HPB). Al avaluar al paciente, el enfermero se da cuenta de que se le ha retirado el catéter vesical de demora (CVD) y encuentra en los registros de enfermería que esto ocurrió a las 12:00 horas (letra A - Avaliação en portugués - del modelo ADPIE). Se definió el DE “Riesgo de retención urinaria (00322)”, cuyos factores de riesgo en este caso son “postura inadecuada en el inodoro” y “privacidad inadecuada”, y como condición asociada, “enfermedades prostáticas”.

Esto conforma la etapa de diagnóstico, letra D(3). En la etapa de planeamiento (letra P), el enfermero enumera el resultado de la NOC “Eliminación urinaria (0503)” y la intervención “Asistencia en el autocuidado: uso del inodoro (1804)” de la NIC(4,5). Esta intervención incluye ayuda en la eliminación urinaria, suministro de dispositivos auxiliares cuando sea necesario y garantía de privacidad. Los indicadores clínicos valorados en una escala Likert de 5 puntos, en la que cuanto mayor es la puntuación, más deseable es el estado, se describen en la Cuadro 1(5).

Cuadro 1
Indicadores del resultado de enfermería “Eliminación urinaria (0503)” elegidos para el caso hipotético – Florianópolis, SC, Brasil, 2025.

La implementación del plan de cuidados durante el turno de enfermería en este caso hipotético se considera concluida, ya que las actividades de cuidado se desarrollaron sin particularidades dignas de mención. Así, se compone la etapa I.

La evolución de la enfermería, etapa siguiente y final del PE, se describe como la “evaluación de los resultados alcanzados en materia de enfermería y salud de la persona, la familia, la colectividad y los grupos especiales”(2), y considera que esta etapa “permite el análisis y la revisión de todo el proceso de enfermería”(2). Es en la etapa de evolución donde se valoran los indicadores de los resultados de enfermería y se analiza el comportamiento de estos indicadores a partir del plan de cuidados que se ha ejecutado(2,5) (Cuadro 2).

Cuadro 2
Puntuaciones obtenidas en los indicadores de resultados de enfermería “Eliminación urinaria (0503)” evaluados a las 18 horas – Florianópolis, SC, Brasil, 2025.

En la evaluación de las 18:00 horas, el paciente presentó una puntuación de 1 en “reconocimiento de deseo de orinar” por la ausencia de deseo miccional y “patrón de eliminación”, ya que no presentó diuresis en seis horas(5). No se evaluó la “cantidad de orina”, ya que el paciente no orinó, y la evaluación de la región suprapúbica mediante palpación y percusión se vio dificultada por la herida quirúrgica abdominal. El hecho de que el paciente no vaciara la vejiga y, al ofrecerle un orinal, dijera que no podía orinar, justifica la puntuación 1 en los indicadores “vaciar la vejiga completamente” y “retención urinaria”(5).

El enfermero decide entonces evaluar al paciente con una USG. Cuando esto ocurre, se reinicia lo PE, retomando la primera etapa del ADPIE. Al realizar la USG de la vejiga, se constata que hay una cantidad importante de orina retenida en la vejiga. Esto permite identificar la forma en que la USG se relaciona con la etapa de “avaluación en profundidad” de la NANDA-I, al subsidiar el razonamiento clínico y el diagnóstico(3).

Así, el DE cambia a “Eliminación urinaria alterada (00016)”, que se define como “incapacidad para excretar eficazmente los fluidos y residuos almacenados en la vejiga a través de la uretra”(3). La característica definitoria encontrada es “retención urinaria”, teniendo como factores relacionados “postura inadecuada en el inodoro” e “inadecuada privacidad”(3). El paciente se encuentra además en una población de riesgo, por ser anciano, y tiene como condición asociada la HPB(3).

En la etapa de planificación, el enfermero revisa el cuadro clínico para identificar el estado actual del paciente y enumerar las intervenciones que permitan alcanzar los resultados esperados(2). El estado actual del paciente es el mismo que se presenta en la Cuadro 2, al que se añaden los hallazgos obtenidos mediante la USG (Cuadro 3).

Cuadro 3
Etapa de planificación tras la evaluación con USG de la vejiga – Florianópolis, SC, Brasil, 2025.

Se produjo un cambio en los indicadores evaluados tras la aplicación de la USG en el caso. El indicador “cantidad de orina”, que no se había evaluado, pasó a tener una puntuación de 5, ya que la USG permitió medir el volumen vesical de forma no invasiva. Además, permitió evaluar de forma más consistente los indicadores “vaciado completo de la vejiga” y “retención urinaria”(5).

De este modo, el enfermero decide realizar la intervención “Cateterismo vesical (0580)”, dirigiendo la intervención a la característica definitoria “retención urinaria” y ya no a los factores relacionados(3,4). El volumen de orina drenado fue de 550 mililitros. A partir de ahí, es posible reevaluar las puntuaciones obtenidas en cada indicador clínico del resultado “Eliminación urinaria (0503)”5 (Cuadro 4).

Cuadro 4
Puntuaciones obtenidas en los indicadores clínicos evaluados en el caso tras la realización de un cateterismo vesical – Florianópolis, SC, Brasil, 2025.

En este punto, nuevamente en la etapa E del modelo ADPIE, se comparan los resultados obtenidos. El indicador “reconocimiento de la necesidad” sigue siendo 1, ya que el paciente presentaba retención de orina en la vejiga y no refería necesidad de orinar ni molestias. El “patrón de eliminación” se restablece parcialmente a partir de la cateterización, evaluado como moderadamente comprometido (puntuación 3). El indicador “cantidad de orina” no se modificó, ya que la USG mostró una cantidad adecuada de orina, lo que se confirmó con la cateterización. Por su parte, los indicadores “vacía completamente la vejiga” y “retención urinaria” se resuelven por completo a partir de la intervención realizada. Esto concluye la descripción del ejercicio mental con aplicación de la USG en el modelo ADPIE en la primera etapa del PE, la evaluación(5).

El caso demuestra que la USG encaja en la etapa de evaluación. Además, la USG no cumple con la definición de intervención de enfermería de la NIC, que es “cualquier tratamiento que, basado en el juicio y el conocimiento clínico, un enfermero pone en práctica para mejorar los resultados del paciente”(4). En este sentido, la USG no es un “tratamiento”, ya que no modificó directamente los resultados de enfermería.

¿LA ULTRASONOGRAFÍA ES UNA INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA?

Desde 1996, la NIC considera que la USG realizada por enfermeros es una intervención de enfermería: “Ultrasonografía: obstétrica y ginecológica (6982)”(4). Actualmente, en la octava edición, hay una segunda intervención de enfermería con uso de USG: “Ultrasonografía: vejiga (0565)”(4,5,6,7). Esta última se ha desarrollado recientemente(7) y se define como “realización de exámenes por ecografía para determinar la función o la estructura de la vejiga”(4).

Además de la definición de la NIC para la intervención de enfermería, la NANDA-I, al describir el Modelo Tripartito de Kamitsuru, señala que “las acciones o intervenciones autónomas de enfermería son tratamientos basados en patrones de conocimiento de enfermería, determinados por el enfermero como adecuados para abordar los factores etiológicos de un DE o manejar los síntomas”(3) (énfasis nuestro). En la presente línea argumentativa, la USG puede considerarse un tratamiento, ya que se dirige al DE y mejora los resultados.

El término “tratamiento” no se describe formalmente en la NIC ni en la clasificación de la NANDA-I. En el Diccionario Online de Portugués, uno de los significados de la entrada “tratamiento” es “conjunto de medios prácticos para combatir una enfermedad; terapéutica”(8). Por su parte, el Diccionario Michaelis, también en línea, ofrece como uno de los significados de esta misma entrada “conjunto de medios que utiliza el médico para curar o aliviar al enfermo”(9).

En común, los significados lingüísticos del término “tratamiento” incluyen el “conjunto de medios”. En este sentido, la USG realizada por enfermeros constituye el “conjunto de medios” y es, en sí misma, también un “conjunto de medios” o acciones que permiten obtener mejores resultados, siendo este su “efecto terapéutico”, que denota la idea de “tratamiento”. Es importante destacar también que este “efecto”, en este caso, no es directo, sino indirecto. Esto se debe a que las intervenciones con el uso de la USG pueden considerarse intervenciones de monitorización, tal y como se describe en la NIC(4).

La NIC incluye numerosas intervenciones de monitoreo, como el monitoreo ácido-básico y de los signos vitales, que incorporan y reflejan el juicio clínico e indican al enfermero qué debe buscar y qué hacer cuando se produce algún evento(4).

Además, es importante destacar que los diagnósticos de riesgo requieren intervenciones de monitoreo. La NANDA-I define los DE de riesgo como la susceptibilidad de desarrollar, en el futuro, una respuesta humana indeseable(3). Además de actuar para controlar los factores de riesgo, también es necesario identificar la ocurrencia del evento en riesgo. En un ejemplo rápido, el diagnóstico “Riesgo de lesión por presión en adultos (00304)” puede modificarse o atenuarse directamente mediante la intervención “Prevención de lesiones por presión (3540)” a partir del control de los factores de riesgo, y la ocurrencia del diagnóstico centrado en el problema — “Lesión por presión en adultos (00312)” — puede verificarse mediante la intervención de monitoreo “Supervisión de la piel (3590)”(3,4).

A modo de ejemplo, para llevar a cabo la intervención “Monitorización de signos vitales (6680)”, es necesario dominar técnicas como la medición de la presión arterial, la saturación periférica de oxígeno, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, etc(4). Este “saber hacer” es lo que delimita la intervención. Se trata de una intervención precedida por un razonamiento clínico que la fundamenta y la provoca en el plano asistencial para obtener resultados específicos(4).

A diferencia de la sección anterior, se realizará el ejercicio mental de encajar la USG en el modelo ADPIE, esta vez como intervención de enfermería, utilizando el mismo caso hipotético. Así, con el DE “Riesgo de retención urinaria (00322)”, NOC “Eliminación urinaria (0503)” y NIC “Asistencia en el autocuidado: uso del inodoro (1804)”(3,4,5), a las 18 horas del día en cuestión, el paciente presenta las puntuaciones evaluadas ya descritas en la Cuadro 2.

Al evaluar estas puntuaciones, el enfermero constata que el DE del paciente sigue siendo el mismo, “Riesgo de retención urinaria (00322)”(3). Y esto se debe a que se puede considerar que no hay indicios suficientes que justifiquen su cambio, ya que no han surgido nuevos factores de riesgo y los ya existentes no se han resuelto. Además, la ocurrencia de retención urinaria puede evaluarse mejor con el uso de la intervención de enfermería “Ultrasonografía: vejiga (0565)”, ya que, así como es posible que el paciente presente “Eliminación urinaria alterada (00016)”, también es posible que haya habido una reducción en la producción de orina(3,4). La diferencia es que, en un caso, la realización de una cateterización vesical es una intervención que puede considerarse; en el otro, no.

De este modo, para alcanzar el resultado “Eliminación urinaria (0503)”, el enfermero incluye la intervención de enfermería “Ultrasonografía: vejiga (0565)”. En esta etapa de planificación, también se podría incluir la intervención “Cateterismo vesical (0580)”, que se realizaría en función del resultado obtenido por la intervención “Ultrasonografía: vejiga (0565)”(4,5). Por lo tanto, en este ejercicio, en este momento, se propone realizar únicamente la intervención “Ultrasonografía: vejiga (0565)”(4) (Cuadro 5).

Cuadro 5
Estado actual del paciente antes de la realización de la intervención de enfermería “Ultrasonografía: vejiga (0565)” y estado esperado – Florianópolis, SC, Brasil, 2025.

A diferencia de la línea argumentativa anterior, se observa que el estado actual es el mismo que el de la etapa de evolución del ciclo que inició el presente ejercicio. La etapa de implementación se lleva a cabo mediante la intervención “Ultrasonografía: vejiga (0565)”(4). Al realizar la intervención, el enfermero identificó un aumento del volumen urinario a partir de la USG. Así, el resultado de enfermería puede volver a valorarse (Cuadro 6).

Cuadro 6
Puntuaciones obtenidas por el paciente tras la realización de la intervención de enfermería “Ultrasonografía: vejiga (0565)” – Florianópolis, SC, Brasil, 2025.

A partir de las puntuaciones obtenidas, se puede identificar que el indicador “cantidad de orina” tras la realización de la USG puede evaluarse y es adecuado. Los indicadores “vaciado completo de la vejiga” y “retención urinaria” pueden evaluarse de forma más consistente, lo que permite una mejor toma de decisiones(5).

Al igual que en el caso presentado en la sección anterior, el DE caracterizado es entonces “Eliminación urinaria alterada (00016)”, lo que culmina en el mismo resultado de enfermería “Eliminación urinaria (0503)” y la intervención “Cateterismo vesical (0580)”(3,4,5). Una vez realizada la cateterización, los indicadores evaluados en la etapa de evolución muestran la misma mejora que se presenta en la Cuadro 4.

Es importante reforzar que la USG como intervención modifica los resultados obtenidos. En el caso hipotético, la mejora de los resultados se produjo de forma indirecta, al modificar el plan de cuidados e identificar la necesidad de la cateterización vesical(4).

En este caso, suponiendo que la USG demostrara que la vejiga del paciente estaba vacía, el indicador “cantidad de orina” se mantendría en la puntuación 1; el indicador “vacía la vejiga completamente” no se evaluaría, ya que el paciente no tiene contenido intravesical que vaciar; el indicador “retención urinaria”, que tenía una puntuación de 1, se puntuaría con 5, ya que no habría orina retenida en la vejiga. De este modo, no se realizaría la cateterización vesical(5).

En este sentido, en el caso de la USG vesical, existe un beneficio importante en la constatación de “no ocurrencia” o en la “prueba negativa”, evitando que el paciente se someta a un cateterismo vesical innecesario. Los estudios demuestran que el uso de la USG por parte del personal de enfermería permite indicar la necesidad de un cateterismo vesical, lo que reduce la incidencia de las posibles complicaciones de este procedimiento, especialmente la infección del tracto urinario(10,11).

DISCUSIÓN

Las aplicaciones de la USG en la práctica de la enfermería son diversas y pueden interpretarse en ambas etapas del PE. Además, este “doble encaje” no es algo inédito, ya que también ocurre con otras acciones de enfermería(4). La realidad es más compleja que las cinco etapas que involucran el modelo ADPIE, la práctica de enfermería es dinámica y los procesos de razonamiento, toma de decisiones y acción ocurren de forma simultánea y con diversos recursos y recorridos de pensamiento empleados.

Un modelo es una construcción teórica o real que representa aspectos del mundo real o permite razonar sobre ese mundo(12). Pero, ¿qué hace que el modelo ADPIE represente el PE? Todo modelo es una representación idealizada de un objetivo, que es lo que se pretende representar. Al ser idealizada, esta representación no necesita ser absoluta, es decir, el modelo solo tiene que corresponder al objetivo en algunos aspectos clave(12).

En este sentido, aunque el modelo ADPIE no representa el PE de forma exacta, permite obtener y producir conocimientos. En el entorno real de la atención, el PE no existe como etapas estructuradas, secuenciales, interdependientes, ordenadas, cíclicas, graduales y lineales, pero puede explicarse de esa manera. En el escenario asistencial, los enfermeros evalúan al paciente, al mismo tiempo que intervienen y evalúan los resultados, generando simultáneamente nuevos diagnósticos, de forma dinámica, rápida y objetiva(12,13,14).

La NANDA-I describe que, a partir de la repetición y la familiaridad con el contexto y las situaciones clínicas vividas, un enfermero experimentado puede pasar rápidamente por una etapa del PE(3). Esto se debe a que los enfermeros experimentados tienden a utilizar el razonamiento no analítico, por reconocimiento de patrones, lo que conduce a una toma de decisiones más rápida(15). La práctica de la enfermería exige un pensamiento relacional para comprender la compleja maraña de información que rodea los problemas del paciente (4,13).

En el caso hipotético mencionado anteriormente, esta posible limitación representacional del modelo ADPIE aparece cuando indica que la USG es una intervención de monitoreo. Esto se debe a que, al realizar una intervención de monitoreo, cuando se produce un evento que representa un cambio en el DE, las etapas posteriores (evolución y avaluación) pueden no ser necesarias, dando la impresión de que no se desarrollarán.

Cuando se realiza la USG de la vejiga y se constata el elevado volumen urinario retenido en la vejiga, se comprueba la ocurrencia del indicador “retención urinaria”, que es una característica definitoria del DE “Eliminación urinaria alterada (00016)”(3). Es decir, se salta de la etapa de implementación directamente a la etapa de diagnóstico. Esto representa el razonamiento no analítico que, al reconocer un patrón, estructura automáticamente las conexiones entre los acontecimientos en la realidad basándose en la experiencia previa(15).

Esta posible limitación del modelo ADPIE se supera tras una breve reflexión. Cuando hay un hallazgo facilitado por la USG, se identifica y valora automáticamente el resultado de enfermería, lo que permite llegar al diagnóstico centrado en el problema. Por más rápido que pueda parecer, las etapas se producen. De este modo, se puede afirmar que el problema de representatividad del modelo ADPIE no es necesariamente ese.

El principal problema con el modelo ADPIE y la USG que se presenta aquí es la ambigüedad representacional, un problema de precisión del modelo. Esta es una condición explorada en el modelado científico y se produce porque, como ya se ha dicho, los modelos no son representaciones absolutas de sus objetivos, lo que puede dar lugar a representaciones inexactas en algunos aspectos(12). Esto no inutiliza un modelo, solo presenta una limitación en una situación determinada analizada(12).

Lo que ocurre en el caso aquí descrito es que la realidad representada es la misma en ambos argumentos, el mismo paciente hipotético, la misma situación clínica, pero con dos representaciones posibles por el modelo ADPIE. En los ejercicios mentales desarrollados, ya sea considerando la USG como componente de la etapa A o de las etapas P e I, el modelo funciona adecuadamente.

Una realidad, dos representaciones posibles. Además, en el caso de que la USG se considere una intervención de enfermería, es necesario repetir el proceso más veces, lo que puede corregirse dejando de asumir la hipótesis inicial de analizar una situación clínica de forma aislada e incorporando otros diagnósticos, intervenciones y resultados en el plan de cuidados.

Además, al considerar la USG como componente de la etapa de avaluación o como una intervención, en ambos casos existen posibles ramificaciones que deben discutirse. Asumir un lado u otro de esta discusión exige acciones o desencadena una cascada de preguntas que deben responderse para mantener la solidez teórica del PE con el uso de SLP.

En el primer caso, asumir que la USG no es una intervención puede significar asumir que otras intervenciones de monitorización descritas en la NIC tampoco son intervenciones. Estas intervenciones no modifican los factores relacionados o de riesgo de los DE, pero subsidian y aumentan la precisión diagnóstica, lo que permite que estas acciones sean cuestionadas por no tener un efecto terapéutico directo. Esto podría desencadenar una revisión amplia y compleja de toda la NIC.

En el segundo caso, al asumir que la USG es una intervención de enfermería, se asume que se trata de un “tratamiento”, tal y como se describe en la definición de intervención de la NIC(4). En este sentido, puede ser necesario definir mejor en la NIC el término “tratamiento” o incluso desarrollar una categorización de las intervenciones de enfermería según su objetivo, contemplando las de monitorización. También es posible plantear un cambio en la definición general de intervención de enfermería de la NIC, lo que permitiría contemplar las intervenciones de monitorización.

Aun en este caso, existe una posible complicación problemática que puede ocurrir al asumir que la USG es una intervención, denominada aquí “intervencionismo”. Esto significa que es posible que otras acciones que se utilizan como pruebas clínicas también se consideren intervenciones, como es el caso de la auscultación, la percusión y la palpación. Del mismo modo que la USG puede estar precedida y respaldada por el razonamiento clínico, la auscultación pulmonar, por ejemplo, también puede ocurrir de la misma manera.

Además, la reflexión presentada también apunta a un posible impacto en la enseñanza de la enfermería que merece atención. El aprendizaje de la USG por parte de los enfermeros aún se encuentra en una fase incipiente en Brasil. El COFEN, por ejemplo, determina la necesidad de formación, pero no especifica cómo debe llevarse a cabo este proceso formativo(1).

Por lo tanto, se puede conjeturar que, al considerar la USG como parte integrante del examen físico de enfermería, es decir, como una herramienta semiológica utilizada en la etapa de avaluación, esta puede situarse fuera del ámbito exclusivo de las especialidades. Este enfoque sugiere su inclusión ya en la formación inicial, a través de disciplinas como “fundamentos de enfermería”, aún en la licenciatura. Por otro lado, al interpretarse como una intervención, la USG puede entenderse desde una perspectiva especializada, lo que refuerza la necesidad de una capacitación específica y cualificada, considerando incluso su naturaleza dependiente del operador y exigiendo una curva de aprendizaje adecuada.

El encuadre de la USG en el PE a partir del modelo ADPIE revela no solo la complejidad de la práctica de enfermería, sino también la necesidad de un análisis crítico de los modelos teóricos que la orientan. El modelo ADPIE, a pesar de ser útil para organizar y racionalizar el PE, presenta limitaciones al intentar representar la dinámica del cuidado en su totalidad. La ambigüedad representacional expone las limitaciones del modelo para captar la fluidez y la simultaneidad de las acciones de enfermería.

Por lo tanto, lejos de cerrar la discusión, este ensayo busca ampliar el debate sobre cómo las prácticas innovadoras, como la USG realizada por enfermeros, se articulan conceptualmente en el ámbito del PE. Más que definir si se trata de una intervención o de una herramienta de avaluación, la propuesta aquí es reconocer que la práctica de la enfermería desafía los modelos teóricos, al presentar situaciones complejas que exigen interpretaciones flexibles y críticas. Esta tensión entre la práctica y la teoría no representa una debilidad: es precisamente a través de este enfrentamiento que la ciencia de la enfermería se renueva, amplía sus límites y afirma su relevancia frente a las transformaciones contemporáneas de la atención.

CONSIDERACIONES FINALES

Este ensayo ha demostrado que la incorporación de la USG en la práctica de la enfermería desafía los paradigmas teóricos del PE, revelando una dualidad importante: la USG puede actuar tanto como herramienta de avaluación como de intervención. Esta ambigüedad expone las limitaciones del modelo ADPIE para captar la dinámica no lineal y relacional de la atención clínica real, especialmente en situaciones que requieren un razonamiento rápido.

Como implicaciones, este estudio apunta a posibles revisiones en los sistemas de clasificación de enfermería, particularmente en la NIC, para acomodar mejor las intervenciones de monitoreo. Paralelamente, aunque el ADPIE mantiene su utilidad como estructura teórica, su aplicación requiere flexibilidad para enfoques no lineales de toma de decisiones. Para avanzar en esta discusión, futuras investigaciones pueden investigar empíricamente el comportamiento de la USG en el PE.

DISPONIBILIDAD DE DATOS

Todo el conjunto de datos que apoya los resultados de este estudio fue publicado en el propio artículo.

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Editado por

  • EDITORA ASOCIADA
    Marcia Regina Cubas

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    27 Mar 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    23 Jul 2025
  • Acepto
    28 Ene 2026
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