Objetivo: analizar el fenómeno de infodemia en COVID-19 y su relación con estrés, depresión y ansiedad en personas mayores.
Método: estudio cuantitativo, correlacional, transversal. Muestra no probabilística de 195 personas mayores, quienes respondieron cuestionario para: Infodemia, Escala de Estrés Percibido, Escala Depresión Geriátrica Yesavage, Escala de Ansiedad Generalizada, a través de encuesta telefónica y/o vía online autoadministrada. Previa aceptación de consentimiento informado. Se usó estadística descriptiva e inferencial para el análisis de datos. Estudio fue aprobado por Comité Ético.
Resultados: la edad promedio fue de 69 ± 6,2 años, 58% fueron mujeres. El promedio de horas diarias destinadas a información fue de 5±2,5, siendo mayor en hombres, sin diferencias significativas entre sexos. Las horas de infodemia se relacionaron inversamente proporcional al padecimiento de salud mental, es así como a mayores horas de información, menor el nivel de estrés, depresión y ansiedad.
Conclusión: infodemia no necesariamente tiene un impacto negativo en la salud mental de las personas mayores. Desde enfermería, se vuelve esencial fortalecer el pensamiento crítico, la alfabetización digital, promover redes de apoyo y espacios seguros que potencien la autonomía y afrontamiento ante la desinformación.
Descriptores:
Infodemia; Estrés Psicológico; Depresión; Ansiedad; Anciano; COVID-19.
Destacados:
(1) La televisión fue el medio de comunicación más usado por las personas mayores chilenas. (2) 5 horas diarias promedio de información de COVID-19 fueron consumidas por las personas mayores. (3) Número de muertos e infectados generaron miedo y ansiedad en las personas mayores. (4) Muchas personas mayores presentaron estrés, depresión y ansiedad durante la pandemia. (5) Número de horas de información fue inversamente proporcional al nivel de estrés, depresión y ansiedad.
Objective: to analyze the phenomenon of the infodemic in COVID-19 and its relation with stress, depression, and anxiety in the elderly.
Method: quantitative, correlational, cross-sectional study. Non-probabilistic sample of 195 elderly people, who answered a questionnaire for Infodemic, Perceived Stress Scale, Yesavage Geriatric Depression Scale, and Generalized Anxiety Scale through a telephone and/or online self-administered survey. Before you accept informed consent, descriptive and inferential statistics were used to analyze the data. The Ethics Committee approved the study.
Results: the average age was 69 ± 6.2 years, and 58% were women. The average number of daily hours devoted to information was 5 ± 2.5, higher among men, with no significant differences between the sexes. Hours of infodemic were inversely related to mental health status, and the more hours of infodemic, the lower the level of stress, depression, and anxiety.
Conclusion: the infodemic does not necessarily hurt the mental health of the elderly. From a nursing perspective, it is essential to strengthen critical thinking, promote digital literacy, and support networks and safe spaces that enhance autonomy and confront disinformation.
Descriptors:
Infodemic; Psychological Stress; Depression; Anxiety; Aged; COVID-19.
Highlights:
(1) Television was the medium most used by the elderly in Chile. (2) Seniors consumed an average of 5 daily hours of COVID-19 information. (3) TheThe number of dead and infected generated fear and anxiety among the elderly. (4) Many older people have experienced stress, depression, and anxiety during the pandemic. (5) The number of hours of information was inversely proportional to the level of stress, depression, and anxiety.
Objetivo: analisar o fenômeno da infodemia na COVID-19 e sua relação com estresse, depressão e ansiedade em idosos.
Método: estudo quantitativo, correlacional, transversal. Amostra não probabilística de 195 idosos, que responderam a um questionário para: Infodemia, Escala de Estresse Percebido, Escala de Depressão Geriátrica de Yesavage, Escala de Ansiedade Generalizada, por meio de inquérito telefônico e/ou autoaplicável online. Aceitação prévia do consentimento informado. Para análise dos dados, utilizou-se estatística descritiva e inferencial. O estudo foi aprovado pelo Comitê de Ética.
Resultados: a média de idade foi de 69 ± 6,2 anos, 58% eram mulheres. O número médio de horas diárias destinadas à informação foi de 5±2,5, sendo maior nos homens, sem diferenças significativas entre os sexos. As horas de infodemia foram inversamente relacionadas à condição de saúde mental, assim como, quanto maior a hora de informação, menor o nível de estresse, depressão e ansiedade.
Conclusão: a infodemia não tem necessariamente um impacto negativo na saúde mental dos idosos. A partir da enfermagem, é fundamental fortalecer o pensamento crítico, o letramento digital, promover redes de apoio e espaços seguros que potencializem a autonomia e o enfrentamento da desinformação.
Descritores:
Infodemia; Estresse Psicológico; Depressão; Ansiedade; Idoso; COVID-19.
Destaques:
(1) A televisão foi o meio de comunicação mais utilizado pelos idosos no Chile. (2) Uma média de 5 horas diárias de informações sobre COVID-19 foi consumida por idosos. (3) O número de mortos e infectados gerou medo e ansiedade nos idosos. (4) Muitos idosos experimentaram estresse, depressão e ansiedade durante a pandemia. (5) O número de horas de informações foi inversamente proporcional ao nível de estresse, depressão e ansiedade.
Introducción
La humanidad siempre ha estado expuesta a diversas epidemias. Sin duda la ocasionada por Sars-Cov 2 fue una de las más complejas vividas en los últimos años1, debido a la alta letalidad y mortalidad ocasionada por el virus en un corto tiempo2, cuyas características epidemiológicas permitieron su rápida propagación desde Wuhan-China al resto del mundo3.
Durante este tiempo, la población en su totalidad debió cambiar sus estilos de vida a fin de prevenir los efectos adversos del virus. La Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó a optar medidas preventivas, tales como lavado de manos, uso de elementos de protección personal, distanciamiento social y confinamiento como una de las tantas medidas para frenar la transmisión del agente patógeno4-5, especialmente en las personas mayores. Ellas fueron el grupo etario más comprometido a causa de la alta mortalidad del COVID-19, debido a la presencia de comorbilidades, síndromes geriátricos y fragilidad del envejecimiento6.
El mundo está envejeciendo, un 11% de la población mundial corresponde a personas mayores. Se prevé que para la década del 2050 este grupo etario se habrá duplicado, aumentando la población octo y nonagenaria7, lo que conlleva un incremento de enfermedades propias de la edad como la demencia tipo Alzheimer y otras, transformándose en un grupo vulnerable a variadas enfermedades, maltratos y desastres7. Es por ello que los transformó en un grupo de personas altamente vulnerables8-10, sobre todo por las medidas restrictivas de confinamiento y el aislamiento social, las cuales se han considerado como negativas para la población mayor debido a que generan reducción de actividad física, alteración del sueño, deterioro cognitivo y problemas de salud mental como el miedo y la depresión8,11.
Además, durante este periodo pandémico, millones de hogares se inundaron de un gran volumen de información que fue transmitida por canales tradicionales e informáticos, comunicando a las personas acerca de las pérdidas que generó el COVID-19 y sus medidas terapéuticas8. Esta información, que en muchas ocasiones fue comunicada de forma errada e incluso como noticias falsas o “fake news”, que no cuentan con respaldo científico, generó desinformación en las personas, orientándolas en tomar malas decisiones en salud, debido a que conspiraban con las medidas de tratamiento, farmacológicas y de vacunas relacionadas con la pandemia12. Fue tal la magnitud de la información transmitida muchas veces sin fundamento, que la OMS la ha denominado “infodemia”, para referirse a aquella información que se divulga rápidamente y sin mayor evidencia científica13-14.
Si bien las medidas restrictivas fueron las necesarias para frenar la cadena de transmisión del virus, el distanciamiento social y el confinamiento aumentaron el problema de soledad y aislamiento que las personas mayores presentaban, incluso, antes de pandemia15, y si además durante este periodo se inundó de información alarmante del virus conllevando a sensaciones de miedo, ansiedad, incertidumbre , estrés, frustración y otras alteraciones mentales asociadas8,15
El envejecimiento es un proceso natural que implica una serie de cambios anatómicos, fisiológicos y psicológicos propios de esta etapa de la vida. En este contexto, la salud mental adquiere una relevancia particular, ya que, el funcionamiento cognitivo en la vejez es un proceso individual que depende de los recursos personales, el estado de salud física y las experiencias de vida acumuladas. Se ha identificado una mayor prevalencia de trastornos mentales y una alta tasa de suicidios entre las personas mayores16, lo que destaca la necesidad urgente de investigar esta temática y las posibles variables que puedan afectarla, como la infodemia, con el fin de desarrollar estrategias integrales para la prevención y promoción de la salud mental. En la actualidad, más del 15% de los chilenos lo constituyen personas mayores, similar al resto del mundo17.
Se desconoce, a nivel local, como la información recibida durante el periodo de pandemia provocó alteraciones en la salud mental de los mismos, tal como, miedo, ansiedad, estrés y depresión, por tanto, se plantea como objetivo del estudio analizar el fenómeno de infodemia y su relación con estrés, depresión y ansiedad en personas mayores.
Método
Tipo de estudio
Cuantitativo, no experimental, transversal y correlacional, que siguió las recomendaciones de Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE).
Lugar
El estudio se realizó en la región del Biobío, Chile, conformada por tres provincias Concepción, Biobío y Arauco, cada una de ellas con sus respectivas comunas.
Periodo
El reclutamiento de los participantes fue realizado durante el periodo de marzo a septiembre de 2022.
Población
Constituida por la totalidad de personas mayores de la región del Biobío, que para el año 2021 alcanzó un total de N=261.502 personas mayores.
Criterios de selección
Se incluyeron en el estudio personas mayores con edad igual o superior a 60 años, que cuenten con línea telefónica o correo electrónico, y que acepten participar de la investigación. Además, deben tener la capacidad de responder encuestas en línea o por teléfono, y utilizar correo electrónico y/o redes sociales. Se excluyeron aquellas personas mayores con deterioro cognitivo que les impida responder de manera autónoma o que presenten dificultades para comprender la encuesta al momento de la entrevista.
Definición de la muestra
Muestra de tipo no probabilística fue calculada en base a fórmula, n = N.Z².p. (1-p) /Z².p. (1-p). + e². (N-1), utilizando un error de muestreo del 5% y un nivel de confianza del 95%, lo que otorga una muestra de n=195 personas.
Variables de estudio
Incluyeron variables biosociodemográficas (edad. sexo, estado civil, situación de pareja, ingresos económicos, etc), de infodemia, medida a través del número de horas diarias de exposición a información de COVID-19 y medios de comunicación usados (televisión, radio, redes sociales), y las variables de salud mental: estrés, depresión y ansiedad.
Instrumentos utilizados para recolectar información
Instrumento creado por los autores para recabar antecedentes biosociodemográficos e infodemia. Para evaluar la salud mental de los participantes se utilizó: Escala de Estrés Percibido (PSS-14), Escala de Depresión Geriátrica (Yesavage) e Inventario de Ansiedad Generalizada (GAI), todos validados en Chile18-20.
La Escala de Estrés Percibido (PSS-14), creada por Cohen y validada en Chile por Carvajal, et al.19,21, consiste en 14 preguntas tipo Likert con puntajes que oscilan entre 0 y 4. La sumatoria de los puntos permite categorizar los niveles de estrés: de 0 a 14 puntos indica que nunca o casi nunca se presenta estrés; de 15 a 28 puntos, estrés ocasional; de 29 a 42 puntos, estrés frecuente; y de 43 a 56 puntos, un nivel alto de estrés. La Escala de Depresión Geriátrica Abreviada, creada por Sheikh y Yesavage22 y compuesta por 15 preguntas dicotómicas, categoriza los puntajes en: de 0 a 5 puntos, normal; de 6 a 10 puntos, depresión leve; y de 11 a 15 puntos, depresión grave. Por su parte, el Inventario de Ansiedad Geriátrica (GAI), creado por Pachana23, y compuesto por 20 preguntas dicotómicas, permite discriminar entre personas con o sin ansiedad, considerando que un puntaje igual o superior a 8 indica la presencia de ansiedad, y un puntaje igual o superior a 10 indica ansiedad generalizada.
Recolección de los datos
Para la recolección de la muestra, se inició el proceso seleccionando al azar un número telefónico de un listado de personas mayores del Programa de Salud Integral de Personas Mayores, en la región del Biobío, Chile. Posteriormente, se empleó el método de bola de nieve para completar la muestra. Los datos fueron obtenidos por medio de encuestas telefónicas realizadas por encuestadores entrenados o de forma autoadministrada, según la preferencia de los participantes, y fueron ingresados a un formulario de Google Forms, asegurando la no duplicidad de respuestas.
Análisis estadístico
Las respuestas obtenidas a través del formulario de Google Forms fueron exportadas a los paquetes estadísticos JASP (versión 0.15.0.0), Jamovi (2.3.18) e IBM SPSS Statistics (26.0) para su análisis. Se emplearon tanto estadísticas descriptivas como inferenciales en el análisis. Previa al análisis inferencial, se llevó a cabo una prueba de normalidad sobre la variable de horas de infodemia, la cual no cumplió con los criterios de normalidad. Posteriormente, se aplicó test de Kolmogorov-Smirnov, el cual mostró valores significativos para las variables de estrés, depresión y ansiedad. Ante estos hallazgos, se optó por utilizar el estadístico Kruskal-Wallis, basando esta decisión en la necesidad de aplicar métodos no paramétricos. Para explorar más a fondo las diferencias entre los grupos, se realizó un análisis post hoc utilizando la prueba de Dwass-Steel-Critchlow-Fligner (DSCF). Esta prueba es especialmente útil para comparar múltiples grupos en situaciones donde se han identificado diferencias significativas en un análisis general, permitiendo determinar específicamente cuáles grupos presentan diferencias estadísticamente significativas entre sí. El conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio está disponible en Mendeley Data, V1, en el enlace https://doi.org/10.17632/xysrhct5ny.1.
Consideraciones éticas
Este estudio se sustentó en los ocho requisitos de Ezequiel Emanuel, basados en las normas del Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias Médicas (CIOMS) y la Declaración de Helsinki24. Los participantes debieron proporcionar consentimiento informado, en el cual el investigador garantizó la confidencialidad de las respuestas, así como, la mención de riesgos y beneficios asociados al estudio. La aceptación del consentimiento se registró mediante confirmación en la encuesta web y, en el caso de las encuestas telefónicas, se grabó la lectura del consentimiento y su aceptación, asegurando el almacenamiento en una memoria externa exclusiva para el estudio, en conformidad con la legislación chilena aplicable a investigaciones con seres humanos. El documento final, firmado por el investigador principal, fue enviado a cada participante a su correo electrónico o red social autorizada. Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Facultad de Enfermería, el Comité de Ética de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, y el Comité Ético acreditado del Servicio de Salud Concepción, con código CEC-SSC:21-08-44 del año 2021.
Resultados
El análisis descriptivo, que se presentan en Tabla 1, devela que la muestra estudiada presentó una edad promedio de 69 años, con una desviación estándar de ± 6,2 años, compuesta principalmente por mujeres, la mayoría casados y un bajo porcentaje vive en soledad. Es importante destacar que la mayoría de los participantes se encuentran jubilados y un 65% recibe un ingreso mensual de 300 mil pesos chilenos (equivalente a aproximadamente 300 US$).
De las personas mayores estudiadas, 96% declararon haber estado expuestas a la información emitida por la televisión, 69% a redes sociales y 68% a radio. En cuanto a la afectación generada por la información emitida en pandemia, las personas mayores reportaron en un 75% sentir un impacto tanto físico y psicológico por la información emitida por televisión, 49% por la información pronunciada por la radio y 52 % se sintió afectado por la viralización de contenido en redes sociales, principalmente Facebook y WhatsApp. Entre los tipos de información recibida, la que más generó miedo entre los participantes fue la relacionada con el número de muertos e infectados, siendo particularmente alarmantes las cifras difundidas por la televisión, declarado por el 63% de las personas mayores.
El tiempo total de exposición a la información se calculó sumando las horas dedicadas a la televisión, la radio y las redes sociales, obteniendo un promedio de 5,0 horas (± 2,5 horas) diarias, con un rango que varió entre 0 y 12 horas. Al desglosar estos datos por sexo, se observó que los hombres recibieron información durante un promedio de 5,2 horas (± 2,1 horas), mientras que las mujeres lo hicieron durante 4,9 horas (± 2,7 horas), lo que evidencia una diferencia de 0,3 horas. Sin embargo, esta diferencia no fue estadísticamente significativa, con un valor de p = 0.204, lo que sugiere que el tiempo de exposición a la información no difiere de manera relevante entre ambos sexos.
En la Tabla 2, se resumen los niveles de estrés, depresión y ansiedad, experimentados por las personas mayores participantes con sus respectivas horas diarias dedicadas a la recepción de información sobre la COVID-19 durante la pandemia. Para cada uno de los niveles mencionados, se indican las horas promedio que los participantes destinaron a la información relacionada con la pandemia.
En la Tabla 3, se resumen los resultados de test de Kruskall-Wallis para las variables horas de infodemia y presencia de estrés, depresión y ansiedad en personas mayores.
Los resultados revelan la existencia de diferencias significativas entre las horas de información recibida y los distintos padecimientos de salud mental. Los hallazgos de este análisis post hoc se resumen en la Tabla 4.
Al observar la Tabla 4 se puede evidenciar que existen diferencias significativas entre los grupos de los distintos niveles de estrés, depresión y ansiedad estudiados.
Al analizar y comparar los resultados presentados en las Tablas 1 y 3, se puede visibilizar que, en la escala de estrés, el grupo que no presentó estrés tuvo una exposición promedio a la información de dos horas y media más en comparación con el grupo que experimentó estrés “a menudo”. Una situación similar se observa entre los grupos “de vez en cuando” y “a menudo” en la misma escala.
En lo que respecta a la escala de depresión, también se identifican diferencias significativas entre los grupos, destacándose una diferencia de dos horas de exposición entre el grupo clasificado como normal y el grupo que presenta un nivel de depresión grave. De manera similar, en la escala de ansiedad generalizada, se evidencia que las personas mayores que no presentaron síntomas de ansiedad tuvieron dos horas más de exposición a la información en comparación con el grupo que mostró signos de ansiedad generalizada. Es interesante observar que los grupos que no reportaron estrés, depresión o ansiedad tuvieron, en promedio, una mayor exposición a la información en comparación con aquellos que experimentaron estos padecimientos con mayor frecuencia.
Discusión
Este estudio puso de manifiesto una relación entre la infodemia y la salud mental en la población de adultos mayores en Chile. Al comparar estos hallazgos con las tendencias observadas a nivel global, se destacan diferencias significativas en relación con otros estudios internacionales. Mientras que en el contexto global la infodemia ha demostrado una asociación positiva y más consistente con los trastornos mentales analizados, en Chile, la relación parece ser menos pronunciada25-27. Estos resultados sugieren que probablemente existan otros factores como culturales, sociales o económicos específicos de la población chilena que podrían influir en cómo la infodemia afecta la salud mental de los adultos mayores. Esta discrepancia subraya la importancia de considerar el contexto local al evaluar el impacto de la infodemia en la salud mental y abre la puerta a futuras investigaciones que exploren las particularidades de la experiencia chilena en comparación con otras regiones del mundo.
Durante la pandemia, las personas mayores se vieron afectadas por el aislamiento y distanciamiento social, que los llevó a mantenerse completamente en soledad4,28. Este tiempo favoreció otorgar tiempo para la información, la cual fue consumida preferentemente por medios tradicionales, según lo reportado por las personas mayores de este estudio. La soledad impuesta por el aislamiento y la falta de comunicación imperantes en este periodo da cabida a prestar atención a las innumerables horas de comunicación de la pandemia.
A diferencia de otros estudios internacionales, en Chile, las personas mayores mostraron que un mayor número de horas de exposición a la información se asoció con una menor incidencia de alteraciones en la salud mental. Este resultado, sin duda, invita a los autores a reflexionar sobre el fenómeno estudiado. La aparente paradoja, en comparación con los hallazgos internacionales, suscita el debate sobre si aquellos individuos que experimentaron síntomas de estrés, depresión y ansiedad podrían haber sido más sensibles o vulnerables a la información recibida. Esto resulta plausible, pues se ha demostrado que a altos niveles de estrés, depresión y ansiedad disminuye la capacidad para procesar y retener información, que, además estas alteraciones mentales pueden afectar negativamente la función cognitiva, lo que puede dificultar la capacidad de concentración y retención de información17,29-30. Por otra parte, aquellos que no experimentaron síntomas de estrés, depresión o ansiedad pueden haber estado más capacitados para manejar y procesar la información, lo que les permitió mantener un nivel de exposición más alto sin verse afectados negativamente por la información recibida.
Así mismo, es importante considerar la relevancia de la televisión, que, al ser una fuente de información masiva y accesible en Chile para los sujetos estudiados, pudo haber proporcionado contenido creíble y útil durante la pandemia, a diferencia de estudios internacionales en donde el mayor consumo de contenido se efectuó por redes sociales26. En este sentido, la televisión podría convertirse en un medio preventivo, ayudando a las personas mayores a estar informadas de manera adecuada y a gestionar mejor sus emociones frente a nuevos eventos críticos. Así, la calidad y la credibilidad de la información recibida desempeñan un papel crucial en la forma en que los individuos perciben y responden a los desafíos de salud mental.
Es importante destacar que a pesar del efecto positivo que se observó en este grupo de personas mayores en relación con la infodemia, este grupo etario experimentó miedo y ansiedad frente a la información sobre el número de muertos y contagiados durante este período. Muchos participantes manifestaron afecciones físicas y psicológicas, lo que es consistente con hallazgos de otros estudios internacionales31. Esta contradicción sugiere que, aunque la exposición a la información puede haber tenido efectos protectores en algunos aspectos, el impacto emocional negativo asociado con cifras alarmantes puede haber generado una respuesta de miedo y ansiedad significativa en la población mayor.
Sin duda, durante el periodo de la pandemia de COVID-19, las personas mayores se convirtieron en un grupo altamente vulnerable a los efectos adversos del virus. Esto se hizo evidente ante el gran número de contagiados y, posteriormente, de fallecidos a causa de la enfermedad8. Lamentablemente, los problemas de salud no se limitaron a las afecciones físicas; también se manifestaron de manera significativa en el ámbito de la salud mental32. Antes de la pandemia, la salud mental de las personas mayores ya era un problema sanitario de gran relevancia. Estudios previos han indicado que casi un 20% de este grupo etario sufre algún tipo de problema de salud mental29, con diferentes grados de intensidad, los cuales a su vez están relacionados con problemas de cognición33. Así, la depresión presenta una relación sustancial con funciones cognitivas como el lenguaje, la memoria, la atención y la función ejecutiva, entre otras30 y quizás esta característica se vincule con los hallazgos de este estudio.
Sin duda, la infodemia, fenómeno declarado por la OMS como una pandemia comunicativa, representa un reto significativo para el personal sanitario, y especialmente para los profesionales de enfermería. Estos pueden desempeñar un papel crucial al abordar la infodemia, proporcionando información precisa y actualizada a las personas mayores, lo que les ayudará a entender mejor la situación y a tomar decisiones informadas sobre su salud34. Es fundamental educar en salud sobre cómo manejar situaciones complejas, como la pandemia, incluyendo consejos prácticos para el manejo del estrés y la ansiedad35. Además, es esencial ofrecer apoyo emocional a las personas mayores, ayudándolas a gestionar sus emociones y a reducir su estrés y ansiedad frente a fenómenos sanitarios complicados. Este enfoque integral no solo mejora el bienestar psicológico de este grupo etario, sino que también contribuye a su capacidad para enfrentar los desafíos derivados de la infodemia.
Sin embargo, una de las limitaciones de este estudio fue la fecha de obtención de los datos, lo que podría haber influido en la percepción y/o recuerdo del fenómeno. Las circunstancias y la naturaleza de la información disponible en ese momento pueden haber afectado cómo los participantes interpretaron y reaccionaron ante la infodemia y su relación con la salud mental. Este factor temporal es esencial para entender la dinámica de la percepción, la respuesta emocional en situaciones de crisis y el recuerdo de las mismas.
Conclusión
El estudio concluye que la relación entre la exposición a la información y la salud mental en adultos mayores no fue lineal a nivel local. Por lo tanto, más exposición no siempre implica un impacto negativo en la salud mental, sin embargo, resulta interesante estudiar las estrategias de afrontamiento que presentan las personas mayores para hacer frente a infodemia. Desde la enfermería, se hace necesario implementar estrategias promotoras de la salud mental para hacer frente a la desinformación como: el fortalecimiento de la alfabetización digital y sanitaria, la educación continua en el uso responsable de medios de comunicación, el fomento de habilidades de afrontamiento emocional, y la creación de espacios seguros para la escucha activa y la expresión de emociones. Además, es fundamental promover redes de apoyo comunitarias que fortalezcan el acompañamiento social y emocional de los adultos mayores, así como intervenciones psicoeducativas que potencien su autonomía, autoestima y capacidad crítica frente a la información.
Agradecimientos
A las personas mayores que participaron voluntariamente del estudio, y al Programa de Salud Integral de las Personas Mayores, región del Biobío-Chile.
Declaración de Disponibilidad de Datos:
El conjunto de datos de este artículo está disponible en la página de la RLAE en el repositorio Mendeley Data, en el enlace DOI: https://doi.org/10.17632/xysrhct5ny.1
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Cómo citar este artículo: Rodríguez-Campo VA, Valenzuela-Suazo VS, Cavalcante RB, Sanhueza-Alvarado OI, Jara-Concha P, Vera-Calzaretta A, et al. Infodemic in COVID-19 and its relationship with stress, depression, and anxiety in the elderly. Rev. Latino-Am. Enfermagem. 2026;34:e4750 [cited año mes día]. Available from: URL https://doi.org/10.1590/1518-8345.7769.4750
Editado por
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Editor Asociado:
César Calvo Lobo
