Objetivo: analizar el patrón de consumo de alcohol de adultos y personas mayores antes del desarrollo de la COVID-19 y la influencia del consumo de alcohol en los desenlaces y el agravamiento de la COVID persistente.
Método: estudio transversal anclado en datos de una cohorte retrospectiva realizada con adultos y personas mayores que tuvieron COVID-19 y que consumieron alcohol antes de la infección por la enfermedad. Se utilizó un formulario electrónico estandarizado para la recolección de datos de la muestra y se ajustó un modelo de trayectorias, a fin de comprobar el modelo teórico sobre la influencia del consumo de alcohol en desenlaces negativos de la COVID-19.
Resultados: muestra con 1.171 participantes que respondieron a la pregunta sobre alcohol. De estos, 408 (34,84%) informaron consumo de alcohol antes de la enfermedad. Predominó el sexo masculino, con edades más bajas, escolaridad elevada y con hijos mayores de 18 años. La presencia de Enfermedades Crónicas No Transmisibles conlleva un aumento del 11% en la probabilidad de hospitalización y del 12% en la probabilidad de COVID-19 persistente. La edad de los participantes influyó en el consumo de alcohol y afectó directamente la necesidad de hospitalización.
Conclusión: es importante adoptar estrategias de intervención orientadas a la reducción del consumo de alcohol, sobre todo en contextos de sindemia, con el fin de mitigar los riesgos asociados.
Descriptores:
Consumo de Bebidas Alcoólicas; COVID-19; Sindémico; Síndrome Post Agudo de COVID-19; Adulto; Anciano.
Destacados:
(1) Quienes ingirieron alcohol antes de la COVID-19 tuvieron mayor riesgo de hospitalización. (2) El consumo de alcohol se relacionó con la hospitalización en la COVID persistente. (3) La mayoría de los participantes que consumían alcohol presentaban alguna enfermedad preexistente.
Objective: to analyze the alcohol consumption patterns of adults and older adults before the development of COVID-19 and the influence of alcohol consumption on the outcomes and complications of long COVID.
Method: cross-sectional study based on data from a retrospective cohort conducted with adults and older adult who had COVID-19 and who consumed alcohol before infection with the disease. A standardized electronic form was used to collect sample data and a path model was adjusted to prove the theoretical model on the influence of alcohol consumption on negative outcomes for COVID-19.
Results: sample of 1,171 participants who responded to the question about alcohol. Of these, 408 (34.84%) reported alcohol consumption prior to the disease. The majority were male, younger, highly educated, and had children over the age of 18. The presence of chronic noncommunicable diseases leads to an 11% increase in the chance of hospitalization and a 12% increase in the chance of long COVID. The age of the participants affected alcohol use and directly affected the need for hospitalization.
Conclusion: It is important to adopt intervention strategies aimed at reducing alcohol consumption, especially in contexts of syndemic, to mitigate the associated risks.
Descriptors:
Alcohol Drinking; COVID-19; Syndemic; Post-Acute COVID-19 Syndrome; Adult; Aged.
Highlights:
(1) Those who consumed alcohol prior to COVID-19 had a higher risk of hospitalization. (2) Alcohol consumption was linked to hospitalization in long COVID. (3) Most participants who consumed alcohol had a preexisting condition.
Objetivo: analisar o padrão de consumo de álcool de adultos e idosos antes do desenvolvimento da COVID-19 e a influência do consumo de álcool nos desfechos e agravos da COVID longa.
Método: estudo transversal ancorado em dados de uma coorte retrospectiva conduzida com adultos e idosos que tiveram COVID-19 e que consumiram álcool antes da infecção pela doença. Utilizado formulário eletrônico padronizado para coleta de dados da amostra e ajustado modelo de caminhos, para comprovar o modelo teórico sobre a influência do consumo de álcool em desfechos negativos para COVID-19.
Resultados: amostra com 1.171 participantes respondentes à questão do álcool. Destes, 408 (34,84%) relataram o consumo de álcool antes da doença. Prevaleceu o sexo masculino, com idades mais baixas, escolaridade elevada e com filhos maiores de 18 anos. A presença de Doenças Crônicas Não Transmissíveis acarreta um aumento de 11% na chance de hospitalização e 12% na chance de COVID de longa duração. A idade dos participantes afetou o uso de álcool e afetou diretamente a necessidade de hospitalização.
Conclusão: é importante adotar estratégias de intervenções voltadas para a redução do consumo de álcool, sobretudo em contextos de sindemia, a fim de mitigar os riscos associados.
Descritores:
Consumo de Bebida Alcoólica; COVID-19; Sindemia; Síndrome Pós-COVID-19 Aguda; Adulto; Idoso.
Destaques:
(1) Quem ingeriu álcool antes da COVID-19 teve maior risco de hospitalização. (2) O consumo de álcool foi relacionado à hospitalização na COVID longa. (3) A maioria dos participantes que consumiam álcool tinham alguma doença preexistente.
Introducción
La COVID-19 desencadenó una inestimable crisis sanitaria, contribuyendo a la ampliación de las desigualdades sociales entre diversas poblaciones del mundo e instituyó diferentes modos de afrontar una nueva rutina social, debido a las alteraciones políticas, culturales y económicas1.
En virtud de ese hecho, diversos autores2-4 señalaron las características sindémicas de la COVID-19, pues además de haber producido repercusiones a nivel global, también generó efectos sinérgicos causados por la interacción de la COVID-19 con otras enfermedades ya existentes, que incrementaron la incidencia y potenciaron los efectos sociales5-6.
Se implementaron diversas intervenciones de salud pública durante la pandemia, incluyendo el distanciamiento social y la prohibición del funcionamiento de bares, restaurantes y locales nocturnos. Este comportamiento social fomentó un aumento considerable del consumo de alcohol y la adopción de comportamientos de abuso etílico en espacios privados/domicilio, sumado a vulnerabilidades preexistentes, lo que resultó en altos niveles de estrés, mayor tensión en las relaciones familiares y mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales y diversos sufrimientos7-9.
En este contexto, es importante destacar que el consumo de alcohol se relaciona con factores sociales, comportamentales, psicológicos y económicos. Estos factores expresan el patrón de consumo de bebidas alcohólicas de la población brasileña y mundial10.
Además, el consumo crónico de alcohol perjudica el sistema inmunológico, volviendo al organismo susceptible a infecciones virales y bacterianas, con gran impacto en infecciones respiratorias graves, como la COVID-1911.
En un estudio realizado con 416 adultos de los Estados Unidos de América (EUA), 62,9% informó aumento del consumo de alcohol durante la pandemia, con 14,9% más de consumo intensivo (p<0,001) y un incremento de 65% en abuso de alcohol (p=0,0439). Además, se registró facilidad de acceso al alcohol (76%)12. Otra investigación, también en los EUA, reveló un aumento de 20% en el patrón de consumo de bebidas alcohólicas durante el período de la pandemia13.
Las personas que desarrollaron la COVID-19 o con antecedentes de probable infección también estuvieron sujetas a presentar síntomas a largo plazo, más conocidos como secuelas posagudas de la infección por SARS-CoV-2 (PASC) o “Long-COVID”. Los síntomas de COVID persistente son diversos e incluyen fatiga, disnea, confusión mental, problemas de memoria y concentración, dolor torácico y articular, y disfunción multiorgánica; pueden reaparecer tras la recuperación inicial de la fase aguda de la COVID-19 o persistir desde la primera ocurrencia de la enfermedad14.
La condición de COVID persistente ocurre, por lo general, tres meses después del inicio de la COVID-19, con síntomas que duran al menos dos meses. Actualmente no existen tratamientos comprobados para COVID persistente y sus síntomas no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo14-15.
Se destaca que, en contextos afectados por la COVID-19, la interacción con otras enfermedades, principalmente Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT), impulsada por factores políticos, económicos y sociales, se caracterizó como sindemia2.
Así, producir nuevos conocimientos, profundizando en la comprensión de la vivencia del proceso de consumo de bebidas alcohólicas antes y después de la COVID-19, de los cambios ocurridos en el estilo/modo de vida individual y familiar durante este período, así como de las estrategias utilizadas para el mantenimiento de la salud física, la disminución de enfermedades y los daños a la salud, se torna imperativo para la ciencia16.
Ante este escenario, se pretende responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿el consumo de bebidas alcohólicas, por adultos y personas mayores, antes de la COVID-19 agravó el cuadro de la enfermedad y ejerció influencia en la ocurrencia de la COVID persistente? En ese sentido, el objetivo del estudio fue analizar el patrón de consumo de alcohol de adultos y personas mayores que desarrollaron la COVID-19 y la influencia del consumo de alcohol en los desenlaces y el agravamiento de la COVID persistente.
Método
Diseño del estudio
Se trata de un estudio transversal retrospectivo, anclado en datos de una cohorte retrospectiva conducida con adultos y personas mayores que tuvieron COVID-19 en el estado de Paraná17. El estudio siguió las recomendaciones de STrengthening the Reporting of OBservational studies in Epidemiology (STROBE) en su construcción.
Lugar
El presente estudio integró un proyecto mayor denominado “Cohorte COVID-19 Paraná/UEM”, desarrollado en la región Sur de Brasil, específicamente en el estado de Paraná, y utiliza el compartimiento de datos como estrategia metodológica. El objetivo principal del proyecto fue investigar las repercusiones a corto, mediano y largo plazo de la COVID-19 en adultos y personas mayores residentes en el estado de Paraná. La investigación se llevó a cabo en todo el estado, el cual abarca 399 municipios organizados en 22 Regionales de Salud y cuatro Macrorregionales: Este, Oeste, Norte y Noroeste. Hasta el 31 de diciembre de 2020, Paraná registró 413.412 casos confirmados de COVID-19 y 7.912 defunciones por la enfermedad18.
Período
Los datos del proyecto se recolectaron entre el 11 de marzo de 2020 y el 31 de diciembre de 2020, tras un período mínimo de 12 meses a partir de la notificación o del alta hospitalaria de casos confirmados de COVID-19 por SARS-CoV-2, conforme a los registros en los sistemas de notificación. Sin embargo, la recolección de los datos de la muestra se inició en abril de 2021 y finalizó en marzo de 2022, con duración mínima de 50 minutos cada entrevista.
Población
Participaron de este estudio: adultos, con edades entre 18 y 59 años completos, así como personas mayores a partir de 60 años, que fueron diagnosticados con COVID-19 o COVID persistente, y que residían en el estado de Paraná.
Criterios de selección
Los criterios de inclusión para este estudio fueron: tener edad superior a 18 años; tener diagnóstico confirmado de COVID-19 o COVID persistente. Respecto a los criterios de exclusión, se removieron las observaciones en las que las respuestas a las preguntas “Antes de la COVID-19, ¿tomaba alguna bebida alcohólica?” y “¿COVID persistente?” eran nulas, así como se excluyeron gestantes, puérperas y participantes que fallecieron por cualquier motivo entre el período de la notificación y la aplicación del cuestionario.
Definición de la muestra o participantes
A partir de las fichas de notificación compulsoria obligatoria del Síndrome Respiratoria Aguda Grave asociada al Coronavirus (SARS-CoV) en el Estado de Paraná, registradas en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Síndrome Gripal (Sivep Gripe), sistema accesible para todos los núcleos de vigilancia epidemiológica para el monitoreo y control de los casos graves notificados, fueron seleccionados, por método de muestreo estratificado descrito en el estudio mayor17, 1.190 potenciales participantes, entre adultos y personas mayores diagnosticados con COVID-19 o COVID persistente y que recibieron atención en servicios de salud públicos y/o privados en el período entre el 11 de marzo de 2020 y el 31 de diciembre de 2020.
Tras la aplicación de los criterios de selección, el estudio finaliza con 1.171 observaciones, en las que los participantes se distribuyeron en tres subgrupos distintos: quienes recibieron atención ambulatoria 312 (41%), quienes fueron hospitalizados en salas de hospitalización 220 (29%) y quienes requirieron internación en UCI 231 (30%), tanto en el Sistema Único de Salud (SUS) como en instituciones privadas en el estado de Paraná.
Variables del estudio
Se enumeraron como variables dependientes la ocurrencia de COVID persistente (no y sí), el uso de alcohol antes de la COVID-19 (no y sí) y la hospitalización para el tratamiento de la COVID-19 (no y sí). El desenlace primario fue la ocurrencia de COVID persistente, mientras que el alcohol y la hospitalización se consideraron desenlaces secundarios y mediadores de la COVID persistente.
Como variables independientes, se listaron características sociodemográficas y clínicas de los participantes, a saber: sexo (femenino y masculino), edad (media), grupo etario (adulto o persona mayor), raza/color (blanca y negro, pardo, amarillo e indígena), escolaridad (hasta 7 años de estudio y 8 años o más), situación conyugal (con pareja y sin pareja), número de hijos menores de 18 años (no y sí), enfermedad crónica (no y sí) y lugar de tratamiento de la COVID-19 aguda (ambulatorio, sala de hospitalización y UCI).
Instrumentos utilizados para la recolección de información
Como fuente de datos para el estudio mayor, se utilizaron los registros de notificación del Sistema Estadual Notifica COVID-19 (Notifica COVID-19) del estado de Paraná y, para los casos con internación hospitalaria (Enfermería y Unidad de Terapia Intensiva (UCI)), los participantes del estudio fueron identificados y seleccionados a partir de las fichas de notificación compulsoria de la Síndrome Respiratoria Aguda Grave (SRAG) asociada al SARS-CoV-2, insertadas en el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Síndrome Gripal (SIVEP-Gripe).
El instrumento utilizado para la recolección de datos de la investigación fue un formulario electrónico estandarizado, aplicado por los miembros (enfermeros y estudiantes de posgrado del área de la salud) integrantes del proyecto “Cohorte COVID-19 Paraná/UEM”. El instrumento está compuesto por cuatro bloques temáticos principales, clasificados de la siguiente forma: (I) Identificación inicial del(a) participante y del/de la entrevistador(a); (II) Historial de la Cohorte (subdividido en el bloque (II.1) Signos y síntomas de los síndromes COVID y pos-COVID; (II.2) Historial de la COVID-19 y pos-COVID-19; (II.3) Historial personal); (III) Caracterización sociodemográfica, laboral y económica/financiera del(a) participante y (IV) Información final de la entrevista.
La pregunta sobre el patrón de consumo de bebidas alcohólicas antes de la COVID-19 forma parte del bloque II.3 Historial personal. Se preguntó al participante si bebe/bebía alguna bebida alcohólica y, para los casos de respuestas positivas, se verificó cuántos días por semana se realizaba ese consumo (1 a 7 días), cuáles eran los tipos de bebida (cerveza; vino; martini/vermú; cachaça/vodka/whisky) y la cantidad aproximada diaria, en mililitros (ml).
Se emplearon, como parámetro de las unidades alcohólicas brasileñas, los valores de la OMS vigentes en el período19, los cuales fueron actualizados más tarde, manteniendo la misma fórmula de cálculo, con base en dosificaciones ligeramente diferentes. Para la OMS, una dosis estándar contiene 10 gramos (g), o 12,7 mililitros (mL) de etanol puro. Esa dosis equivale a 285 mL de una cerveza común, 100 mL de vino o 30 mL de destilados20.
Recolección de datos
Las entrevistas se realizaron por medio de llamadas telefónicas grabadas, con duración mínima de 50 minutos, utilizando un formulario electrónico como guía. La recolección de datos fue conducida por enfermeros y estudiantes de posgrado del área de la salud, quienes recibieron capacitación de al menos 20 horas para la realización de la investigación.
Tras la recolección de datos, el Consentimiento Informado (CI) fue enviado a los participantes en formato PDF, por medio de plataformas en línea o por correo electrónico. Se optó por realizar entrevistas por teléfono o en línea para superar limitaciones geográficas, permitiendo la participación de pacientes en todas las regiones del estado de Paraná, y, también, para seguir las recomendaciones de distanciamiento social.
Los datos recolectados se almacenaron en una base de datos que permitía solo un envío del formulario por IP (Protocolo de Internet), con el fin de garantizar la seguridad de la información obtenida.
La información personal y/o sensible que permitía la identificación y el contacto con los participantes se obtuvo previamente de las fichas de registro individual, combinando tres bases de datos: la base de vigilancia epidemiológica de la COVID-19 de Brasil, la base del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Síndrome Gripal (Sivep Gripe) y el Sistema Estadual de Notificación de la COVID-19 de Paraná, conocido como Notifica COVID-19 Paraná. Las bases 1 y 2 abarcan casos de internación por Síndrome Respiratoria Aguda Grave (SRAG) debido a la COVID-19 (casos graves y moderados), mientras que la base 3 incluye casos ambulatorios o leves de la enfermedad.
Tratamiento y análisis de los datos
Los datos se tabularon en hojas de cálculo y se analizaron mediante el software R, versión 4.3.0. Se realizó un análisis descriptivo de las variables, por medio de la estimación de frecuencias absolutas y relativas de las variables categóricas, además de media y desviación estándar de las variables numéricas. Las pruebas chi-cuadrado de Pearson y la prueba de Mann-Whitney se utilizaron para identificar diferencias entre grupos. Para comprender las relaciones complejas entre el uso de alcohol y la COVID-19, se ajustaron Modelos de Ecuaciones Estructurales (MEE)21, específicamente mediante análisis de trayectorias (Path Analysis). Esta técnica multivariada se empleó porque permite probar modelos teóricos hipotetizados al mismo tiempo que estima las relaciones directas e indirectas entre múltiples variables. Este enfoque es particularmente adecuado para investigar fenómenos multifactoriales, como las interacciones propuestas entre COVID-19, uso de alcohol y determinantes sociales de la salud. Se consideraron variables exógenas (solo causantes), es decir, aquellas que influyen en otras variables dentro del modelo sin ser influidas por ninguna de ellas en el alcance de este estudio; en este grupo se incluyeron Edad, Sexo, Estado civil y Escolaridad. Ya las variables endógenas (causadas por otras variables/mediadoras) son aquellas que están influenciadas por una o más variables dentro del modelo. Cada variable endógena se modeló como un desenlace para una o más variables predictoras, a saber: Uso de alcohol antes de la COVID-19, Enfermedad Crónica No Transmisible (ECNT), Hospitalización para el tratamiento de la COVID-19 y, por último, COVID persistente, esta última representando el desenlace principal que fue modelado, estando influenciada por todas las variables anteriores, directa y/o indirectamente (Figura 1). Este modelo tuvo en cuenta el concepto de la COVID-19 como sindemia2 de los trastornos relacionados con el uso de alcohol y los determinantes sociales de la salud. Las relaciones propuestas fueron, entonces, cuantificadas por medio de los coeficientes estimados, en forma de Odds Ratios. Esta técnica de modelización por ecuaciones estructurales se basó en covarianza (CB-SEM) y estructura logit, utilizando el paquete lavaan en R. Como criterios de análisis, todas las variables pasaron por la verificación de multicolinealidad (VIF), chi-cuadrado, Comparative Fit Index (CFI), Loglikelihood y Root Mean Square Error of Approximation (RMSEA).
Aspectos éticos
Se observaron los preceptos éticos de las Resoluciones n.º 466/2012 y n.º 510/2016, del Consejo Nacional de Salud (CNS) (Brasil, 2012). El proyecto de investigación “Cohorte COVID-19 Paraná/UEM” cuenta con la aprobación del Comité Permanente de Ética en Investigación con Seres Humanos (COPEP) de la Universidade Estadual de Maringá (UEM), con dictamen n.º 4.165.272/2020 y con Certificado de Presentación para Apreciación Ética (CAAE) n.º 34787020.0.0000.0104, emitido el 21 de julio de 2020.
Se informó a los participantes involucrados en la recolección de datos sobre los objetivos y el método utilizado en la investigación, así como sobre la participación voluntaria, la disponibilidad y la voluntad de participar. Se garantizó el derecho de acceso a los datos.
El consentimiento libre e informado y la autorización para la grabación de las entrevistas se obtuvieron oralmente en el momento del contacto telefónico con los entrevistados. A continuación, el CI se enviaba a los participantes por medios electrónicos o por correo.
Resultados
Se seleccionaron 1.171 participantes en el estudio que respondieron a las preguntas relativas al uso de alcohol. De estos, 763 (65,16%) indicaron no utilizar alcohol previamente a la COVID-19, mientras que 408 (34,84%) informaron consumo de alcohol antes de la enfermedad (Tabla 1).
Entre los participantes que informaron consumo de alcohol, se observa mayor prevalencia del sexo masculino, con edades más bajas, escolaridad elevada y con hijos mayores de 18 años.
Análisis de trayectorias
Se ajustó un modelo de trayectorias, con el fin de comprobar el modelo teórico propuesto sobre la influencia del consumo de alcohol en desenlaces negativos de la COVID-19, como la hospitalización y la COVID persistente.
En la Figura 2, es posible observar que el uso de alcohol no influyó directamente en la aparición de la COVID persistente; por otro lado, su consumo se asoció a la hospitalización, estando directamente relacionado con la COVID persistente.
El análisis de trayectorias reveló asociaciones significativas entre diferentes variables estudiadas. El uso de alcohol mostró una asociación positiva con la hospitalización por COVID-19, en la que, por cada aumento unitario en la medida de uso de alcohol, la probabilidad de ser hospitalizado por COVID-19 aumentó en cerca de 7%. Por otro lado, la edad presentó una asociación negativa con el uso de alcohol, indicando que con el aumento de la edad, la probabilidad de usar alcohol disminuye en cerca de 1%. La escolaridad se asoció positivamente con el uso de alcohol, mostrando un aumento de cerca de 11% en la probabilidad de uso de alcohol a medida que el nivel de escolaridad aumenta. La presencia de ECNT en el paciente conlleva un aumento de 11% en la probabilidad de hospitalización y de 12% en la probabilidad de COVID persistente.
De la misma forma, se observa que la edad de los participantes afectó el uso de alcohol, con mayores influencias en las edades más próximas a la adultez, así como afectó directamente la necesidad de hospitalización. Asimismo, la escolaridad se asoció al uso de alcohol, como ya se mencionó.
Análisis de trayectorias del impacto del uso de bebidas alcohólicas en los desenlaces de la COVID-19
Discusión
El perfil sociodemográfico de la muestra estudiada enfatizó las condiciones del patrón de consumo de alcohol. Gran parte de los participantes no consumió bebidas alcohólicas antes de contraer la COVID-19. En otro estudio anterior, la mayoría de los participantes (59,7%) indicó una reducción en el consumo desde las medidas de confinamiento social8.
La disminución en el uso de alcohol puede haber sido impulsada por el acceso reducido a bebidas alcohólicas y la disminución del ingreso mensual para comprarlas. Muchas personas perdieron sus empleos durante el aislamiento social al inicio de la COVID-19, lo que resultó en reducción o cese del ingreso familiar y, en muchos casos, inseguridad económica y alimentaria, como fue demostrado por otros estudios22-23.
La inestabilidad económica generada en ese período de la COVID-19 resultó en el aumento de la pobreza y de la vulnerabilidad social24. Por lo tanto, tratar la COVID-19 como sindemia implica considerarla de forma integrada, teniendo en cuenta también los factores sociales y económicos de la población afectada25.
El consumo de bebidas alcohólicas antes de la COVID-19 estuvo relacionado con personas del sexo masculino. El estudio realizado por encuesta nacional transversal en Eslovenia, utilizado para monitorear el número de bebidas alcohólicas consumidas durante la pandemia en comparación con el año anterior a la COVID-19, presentó cambios en el consumo en la primera etapa de la recolección para los grupos etarios adultos más jóvenes, hombres y personas con educación superior. Esto puede explicarse por la flexibilización de medidas en el comercio, restaurantes, hoteles y centros comerciales al inicio de la investigación26.
En otro estudio realizado en Berlín, cuyo objetivo general fue generar datos representativos sobre estrés relacionado con la pandemia, estrés parental, salud subjetiva y mental de padres y ocurrencia de Adverse Childhood Experiences (ACEs), se evidenció que los padres se sintieron más estresados por el cierre de escuelas (55,9%), cierre de guarderías (52,1%) y restricciones a actividades externas (46,1%). Además, el estrés parental fue significativamente mayor que los niveles pre-COVID-19. Los padres de esa muestra informaron síntomas de ansiedad y depresión y, asimismo, 37% de los padres informó abuso de alcohol o sustancias en el domicilio a lo largo de la vida de los niños, siendo que, en 5,1%, los problemas aumentaron sustancialmente (11,3%) durante la pandemia27.
Este estudio evidenció, por el modelo de trayectorias, que el consumo de bebidas alcohólicas no influyó directamente en la aparición de la COVID persistente, pero que su consumo se asoció a la hospitalización, estando ésta directamente relacionada con la COVID persistente.
En esta asociación jerárquica, puede considerarse que el uso de alcohol es un factor de riesgo para el prolongamiento de la enfermedad en individuos infectados por la COVID-19, así como para un potencial agravamiento de los casos, generando más hospitalizaciones28.
El alcohol tiene un efecto perjudicial sobre el sistema inmune, deteriora la barrera mucociliar del tracto respiratorio, reduce la respuesta innata y la resistencia al virus. Hecho que aumenta la probabilidad de complicaciones pulmonares tras el SARS-CoV-229 y el incremento de la probabilidad de hospitalización30.
En este estudio, las personas que ingirieron alcohol antes de la COVID-19 estaban más susceptibles a la necesidad de hospitalización, ya sea en sala de hospitalización o, en presencia de gravedad del cuadro, en UCI. Aunque la carga viral sea un factor de riesgo importante, se comprende que, aisladamente, niveles o patrones de consumo de alcohol aumentan el riesgo de consecuencias perjudiciales no solo en dimensiones físicas, sino también mentales y sociales para quien lo consume28.
Con relación a las enfermedades crónicas analizadas, se observó que la mayoría de los participantes que ingirieron bebidas alcohólicas previamente presentaban alguna enfermedad preexistente.
En un estudio realizado con una muestra de 821 hombres diagnosticados con trastorno por uso de sustancias, internados en una unidad de hospitalización especializada en drogadicción de un hospital público de Porto Alegre, Brasil, se evidenció que 305 eran usuarios de alcohol, 233 usuarios de cocaína/crack y 283 hombres que hacían uso de múltiples sustancias (que incluían alcohol) y, de estos, los usuarios de alcohol presentaron un mayor número de factores de riesgo para formas más graves de COVID-19 en comparación con los demás grupos. El uso de alcohol estuvo relacionado con enfermedades metabólicas y hepáticas, además de la prevalencia de hipertensión (26,6% hasta 38%), cardiopatía (6,7% hasta 11,5%) y cirrosis (4,4% hasta 7,9%)28.
Cabe destacar que las fragilidades existentes en términos de salud física también pueden reflejarse en condiciones de riesgo para la salud general. Así, considerando la prevalencia de adultos y personas mayores que ingirieron alcohol antes de la COVID-19, existen factores de riesgo para la gravedad de la COVID-1929, que representan mayores probabilidades de hospitalización, los cuales pueden estar relacionados con la manifestación de la COVID persistente.
Se señaló, en un estudio de cohorte en línea, con el objetivo de determinar los factores sociodemográficos, que el estilo de vida, así como los antecedentes médicos previos a la COVID-19 o las características de la infección por SARS-CoV-2, estuvieron asociados a la COVID persistente. La misma investigación además presentó un promedio de participantes que ingirieron bebidas alcohólicas pre-COVID-19 (4,19±5,71), y, de estos, 47,7% aún informó, en el momento de la investigación, síntomas de COVID persistente12. Otro análisis destacó que los adultos participantes con altas tasas de uso de alcohol (27,3%) presentaron síntomas de COVID persistente31.
Asimismo, las posibles secuelas del consumo en personas con vulnerabilidad debido a enfermedades subyacentes pueden haber impactado de manera consubstancial la calidad de vida de los entrevistados, así como posibilitado una repercusión negativa en su salud, pues las bebidas alcohólicas afectan directa o indirectamente el sistema inmunológico, según lo señalado por un estudio previo32.
Ante lo expuesto, se enfatiza la importancia de que estudios futuros consideren las especificidades socioeconómicas asociadas al consumo de alcohol y el patrón de gravedad asociado a la COVID-19 y a la COVID persistente, con el fin de ampliar la evidencia y contribuir con estrategias de promoción y prevención de la salud entre la población adulta y, principalmente, las personas mayores, dado que estas pueden presentar enfermedades crónicas directamente asociadas a la gravedad de la COVID persistente.
Reflexionar sobre el concepto de sindemia2 permite construir la articulación entre las cuestiones biológicas para el desarrollo de una enfermedad y las cuestiones sociales que la favorecen, evidenciando cómo estos factores interactúan entre sí tanto a nivel poblacional como individual para agravar la carga de las enfermedades33.
Las limitaciones del estudio se refieren, principalmente, al sesgo de las respuestas, que pueden haber sido influenciadas por el recuerdo de los participantes, familiares y/o cuidadores, así como al hecho de que los datos sean autorreportados o incluso no respondidos. Esto puede inducir sesgo en nuestra estimación de personas que ingirieron bebidas alcohólicas antes de la COVID-19.
Sin embargo, a pesar de las limitaciones citadas, es importante destacar que el estudio fue conducido con datos de una importante cohorte realizada en el estado de Paraná, la cual obtuvo un número expresivo de participantes y fue pionera en la utilización de tal método en el estado durante el período de pandemia. Asimismo, se refuerza que se realizaron diversas pruebas para minimizar el riesgo de sesgo de respuestas y la pérdida de datos relevantes para la comprensión del escenario epidemiológico relacionado con la COVID-19 y la COVID persistente en el estado de Paraná.
El estudio contribuye al avance del conocimiento científico al evidenciar la compleja interacción entre la sindemia, el consumo de bebidas alcohólicas y la COVID-19, especialmente en adultos y personas mayores. Al integrar múltiples dimensiones (biológica, social y comportamental), la investigación contribuye a enfoques más integrados e intersectoriales en la planificación de acciones en salud colectiva.
En el campo de la enfermería, la investigación fortalece la comprensión de la sindemia como un concepto esencial para cualificar la práctica clínica, la vigilancia en salud y la formulación de intervenciones educativas y preventivas. Además de destacar el papel estratégico de la enfermería en la promoción de la salud y en el cuidado integral en contextos complejos.
Conclusión
En esta evaluación transversal, anclados en datos de una cohorte retrospectiva conducida con adultos y personas mayores que tuvieron COVID-19 en el estado de Paraná, se encontró que el uso de alcohol no influyó directamente en la aparición de la COVID persistente, pero su consumo se asoció a la hospitalización, estando directamente relacionado con la COVID persistente. Además, el grupo etario de los participantes afectó el consumo de alcohol, con mayores influencias en las edades más próximas a la adultez, así como afectó directamente la necesidad de hospitalización.
Además, el uso de alcohol estuvo más asociado a personas del sexo masculino y con mayor escolaridad, mostrando un aumento de cerca de 11% en la probabilidad de uso de alcohol a medida que el nivel de escolaridad aumenta. La presencia de ECNT en el paciente conlleva un aumento de 11% en la probabilidad de hospitalización y de 12% en la probabilidad de COVID persistente.
Por lo tanto, este estudio recomienda medidas prácticas, como protocolos de tamizaje para consumo de alcohol en pacientes pos-COVID-19, especialmente en la atención primaria; además, son importantes campañas educativas de salud pública sobre los riesgos del alcohol en crisis sanitarias, con foco en grupos vulnerables (como hombres e individuos con mayor escolaridad) y en la capacitación profesional, para integrar la temática del alcohol en el manejo de pacientes con COVID-19 y COVID persistente.
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Artículo parte de la tesis de doctorado “Influencia del alcohol en el agravamiento del Covid-19 y en la ocurrencia del Covid persistente”, presentada en la Universidade Estadual de Maringá, Maringá, PR, Brasil. El presente trabajo fue realizado con apoyo de la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES) - Código de Financiamiento 001, Brasil.
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Cómo citar este artículo:
Modesto MMO, Oliveira NN, Pereira ND, Baccon WC, Carreira L, Salci MA. Influence of alcohol on the worsening of COVID-19 and the occurrence of long COVID. Rev. Latino-Am. Enfermagem. 2026;34:e4813 [cited año mes día].Available from: URL. https://doi.org/10.1590/1518-8345.7679.4813
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Editora Associada:
Sueli Aparecida Frari Galera



*ECNT = Enfermedades Crónicas No Transmisibles
*OR = Odds Ratio; †IC = Intervalo de Confianza; ‡ECNT = Enfermedades crónicas no transmisibles