Open-access Gestión menstrual e interrupción de las actividades de mujeres en Colombia

Menstrual management and interruption of women's activities in Colombia

Gestão menstrual e interrupção das atividades das mulheres na Colômbia

Resumen:

El artículo estudia cómo el uso de diferentes elementos de gestión menstrual afecta la interrupción de las actividades de las mujeres en Colombia. Se hace uso de modelos probabilísticos y de la Encuesta Pulso Social (EPS) que realiza el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) entre mayo de 2021 y mayo de 2022. La muestra es de 24.805 mujeres entre 18 y 55 años. Los resultados muestran que la probabilidad de interrumpir actividades para las mujeres que utilizan telas, trapos, ropa vieja y servilletas como elemento de gestión menstrual es 3,7 puntos porcentuales superior a la de las mujeres que utilizan toalla higiénica. Las dificultades de acceder a baños limpios y cercanos para cambiar elementos de gestión menstrual y las dificultades económicas para adquirir dichos elementos son factores que incrementan la probabilidad de suspender las actividades que realizan las mujeres.

Palabras-clave:
gestión menstrual; interrupción de actividades; modelos de probabilidad

Abstract:

The article studies how using different elements of menstrual management affects the interruption of women’s activities in Colombia. Probabilistic models and the Social Pulse Survey (EPS, for its acronym in Spanish) carried out by the National Administrative Department of Statistics (DANE, for its acronym in Spanish) during May 2021 to May 2022, on a sample of 24,805 women aged 18 to 55, are used. The results show that the probability of interrupting activities for women who use cloth, rags, old clothes, or napkins as elements of menstrual management is 3.7 percentage points higher than for women who use sanitary napkins. The difficulties of accessing clean and private bathrooms to change menstrual management items and the economic difficulties of acquiring said items are factors that increase the probability of suspending the activities carried out by women.

Keywords:
Menstrual management; Interruption of activities; Probability models

Resumo:

O artigo estuda como o uso de diferentes elementos da gestão menstrual afetam a interrupção das atividades das mulheres na Colômbia. Fazemos uso de modelos probabilísticos e o questionário de Pulso Social (EPS) que realiza o Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) no período de maio de 2021 a maio de 2022 numa mostra de 24.805 mulheres, entre 18 e 55 anos. Os resultados mostram que a probabilidade de interromper atividades para as mulheres que utilizam tecidos, trapos, roupas velhas ou guardanapos como elementos de gestão menstrual, é 3,7 pontos percentuais superior à das mulheres que fazem uso de toalha higiênica. As dificuldades para ter acesso a banheiros limpos e próximos para trocar elementos de gestão menstrual e as dificuldades económicas para adquirir estes elementos são fatores que incrementam a probabilidade de suspender as atividades que realizam as mulheres.

Palavras-chave:
gestão menstrual; interrupção atividades; modelos de probabilidade

Introducción

La menstruación es, para millones de personas, la más natural de las funciones del ciclo reproductivo. Sin embargo, para otras, significa una etapa de restricciones, limitaciones y abusos, pues este proceso biológico está atravesado por los tabú, el estigma y la discriminación (Lisel Lifshitz, 2021; Alejandra González, 2022; FONDO DE POBLACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, 2022).

Para algunas sociedades, la llegada de la menstruación significa la capacidad para la maternidad y el matrimonio, sin importar la edad; mujeres y niñas pueden ser relegadas al destierro e incluso se les puede prohibir la participación de actividades usuales como compartir las comidas (BBC, 2016; FONDO DE POBLACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, 2022); en algunos países de occidente se sugiere que la menstruación sea tratada de forma secreta, pues es vista como una forma de contaminación, suciedad, impureza y peligro, mientras que en países asiáticos se señala y estigmatiza a las personas que menstrúan, permitiendo oprimir y reducir sus derechos (Ingrid Johnston-Robledo; Joan Chrisler, 2020; Kiera Maclean et al., 2020)

Las mujeres no solo tienen que enfrentarse a las desigualdades sociales relacionadas con el estigma por la menstruación, sino que también deben hacer frente a desigualdades financieras en cuanto al acceso de elementos para la gestión menstrual (pobreza menstrual) y el acceso a servicios básicos de saneamiento (Márcia Carneiro, 2021) incluso estas dificultades de acceso pueden exponer a mujeres al sexo transaccional para obtener artículos de gestión menstrual (Marni Sommer, 2016). El acceso a medicamentos y citas médicas es otro limitante, puesto que el ciclo normal provoca alteraciones hormonales asociado con síntomas como dolor, hinchazón, cambios de humor, cambios en la piel, fatiga, dismenorrea entre otros padecimientos, que pueden pronunciarse con trastornos menstruales asociados como la endometriosis y el sangrado uterino anormal (Hendrik Cronjé; I. E. Kritzinger, 1991; Carneiro, 2021).

La menstruación, la forma de gestionarla, los estigmas sociales y la pobreza menstrual tienen efectos adversos en la calidad de vida y el bienestar de niñas, mujeres, personas no binarias y hombres transgénero (Carneiro, 2021; Lifshitz, 2021). Los efectos negativos relacionados con menstruar se pueden extender hasta afectar el normal desarrollo de las actividades cotidianas como el empleo y los medios de vida; los resultados académicos y la asistencia escolar; la vida sexual y la salud, profundizando las desigualdades existentes, por lo que la menstruación es tema de derechos humanos y un asunto relevante de género (UNWOMEN, 2019; Astrida Krenz; Strulik Holger, 2021; Caroline Criado Perez, 2020).

De acuerdo con cifras de Unwomen (2019) el 12,8% de mujeres y niñas en todo el mundo viven en la pobreza, y el costo de productos menstruales pueden impedir que se tenga una gestión menstrual segura, por lo que se recurre a elementos como periódicos, bolsas de plástico, calcetines o trapos, mientras que 1,25 mil millones de mujeres carecen de acceso a baños limpios seguros y privados. En Colombia, para noviembre de 2022, cerca del 2% de las mujeres usaron telas o trapos, ropa vieja, calcetines o papel higiénico como elementos de gestión menstrual; el 11,9% tuvieron dificultades económicas para adquirir dichos elementos y el 7,7% tuvieron dificultades para acceder a un baño privado, cercano y limpio (DANE, 2022).

La investigación relacionada con la gestión menstrual y su influencia sobre la vida de las mujeres es relativamente escasa, los avances giran en torno a la deserción escolar y resultados educativos (Emily Oster; Rebecca Thornton, 2011; Jewitt Sarah; Harriet Ryley, 2014; Paul Montgomery et al., 2016), mientras que los estudios que se enfocan en el ausentismo y participación laboral son aún más limitados (Mariesa Herrmann; Jonah Rockoff, 2013; Krenz; Holger, 2021). En adición, la investigación empírica se concentra sobre países africanos y del sur de Asia, la mayoría generando conclusiones contradictorias que se explican por errores de medición, sesgos muestrales o por factores contextuales (Krenz; Holger, 2021).

Para Colombia, se desarrolló un estudio con enfoque mixto bajo el objetivo de caracterizar las necesidades, los prejuicios e inequidades en torno a la gestión menstrual para mujeres en tres municipios del pacifico colombiano (Liany Ariza Ruiz et al., 2017); por su parte, Laura Castro Bernal (2020r9) desarrolló un metaanálisis sobre factores asociados a la gestión menstrual y contextos escolares; sin embargo, según nuestro conocimiento, no existe un estudio sólido a nivel país que permita entender en qué medida el uso de diferentes elementos de gestión menstrual y el acceso a servicios básicos de saneamiento puede afectar el normal desarrollo de las actividades que realizan las mujeres, lo que se explica en parte por la falta de información estadística sobre un tema que aún es considerado “tabú”, por lo que su inclusión en encuestas de hogares nacionales ha sido poco explorado.

En este estudio nos enfocamos en llenar el vacío en la literatura encontrado, aprovechando la inclusión de un set corto de preguntas sobre gestión menstrual que realizó el DANE desde mayo de 2021 en la Encuesta Pulso Social (en adelante EPS) sobre un total de 24.805 mujeres, y el uso de modelos estadísticos de probabilidad como metodología para conocer la incidencia de las formas de gestionar la menstruación sobre la interrupción de actividades cotidianas de las mujeres en Colombia.

Para alcanzar el anterior objetivo, en el segundo apartado del presente documento, realizamos un análisis detallado de la literatura encontrada, dando especial énfasis en la necesidad de ampliar el panorama sobre la incidencia de la gestión menstrual sobre la suspensión de las actividades de las mujeres, en el tercer apartado describimos los datos y metodología que permiten presentar los resultados de esta investigación y finalmente en el cuarto apartado generamos conclusiones y recomendaciones.

Revisión de literatura

Estigma y discriminación

Las prácticas de discriminación frente a las mujeres que menstrúan se extienden por todo el mundo. En Nepal, se lleva a cabo la práctica hindú Chhaupadi, en la que las mujeres se ven obligadas a dormir fuera, en cabañas especiales o con el ganado para mantenerse separadas de otras personas y así, preservar la pureza del hogar. En Japón, las mujeres no pueden preparar sushi, dado que se tiene la creencia de que menstruar afecta el sentido del gusto y la temperatura para enrollar los alimentos. En Afganistán, se cree que asear la zona vaginal durante la menstruación puede causar infertilidad. En Bolivia, las compresas sanitarias deben desecharse a escondidas, no mezclarse con otro tipo de basura y está prohibido que las mujeres hablen sobre su menstruación (María Sahuquillo, 2017). Lifshitz (2021), en un estudio para mujeres michoacanas de contextos urbanos y rurales, encontró que el tabú juega un papel predominante en la de salud sexual y reproductiva de las mujeres, y que la menstruación y la sexualidad están relacionadas para la toma decisiones de salud sexual y reproductiva. Encontró, además, que quienes son tratadas con juicios o censura por menstruar faltan más a la escuela por esa causa. Esta realidad también la experimentan mujeres de países de ingresos altos como España, donde manifiestan que tuvieron barreras para la gestión menstrual en espacios públicos, y que esto tuvo impacto en sus actividades cotidianas, además de sentirse rechazadas en el sistema de salud (Anna Sofie Holst et al., 2022).

En Bogotá, Colombia, en un estudio con enfoque cualitativo realizado con mujeres de clase media-alta, la autora concluye que prevalece un discurso que no solo relega la menstruación al ámbito privado, sino que además se construye un estigma que, hasta cierto punto, mantiene a la mujer en una posición subordinada y de dominación con respecto al hombre (Gabriela Oliveros Gómez, 2020).

Gestión de la menstruación sobre resultados educativos y asistencia escolar

Los estudios han mostrado que la gestión de la menstruación afecta de forma significativa la vida de millones de niñas y adolescentes en todo el mundo. Proporcionar los recursos y la educación adecuada puede hacer la diferencia entre una adecuada educación o no. Oster y Thornton (2011), quienes, a través de una metodología experimental, estudiaron el efecto de la gestión de la menstruación, los productos sanitarios y la asistencia escolar en el caso de las niñas en Nepal, encontraron que el impacto de la menstruación en la asistencia a la escuela es significativo y negativo. Según los datos oficiales de asistencia, las niñas tienen 2,4 puntos porcentuales menos de probabilidades de asistir a la escuela los días que tienen su período.

Jewitt Sarah y Harriet Ryley (2014) estudiaron, utilizando una metodología cualitativa, el impacto de la gestión de la higiene menstrual en la asistencia escolar, la movilidad espacial y las brechas de género en las niñas de la ciudad de Kisumu, Kenia. Encontraron que la menstruación y el acceso deficiente a productos sanitarios afectan la asistencia escolar de las niñas; además, las niñas púberes enfrentan una movilidad espacial restringida y acceso a recursos de capital social (Candace Girod et al., 2017). La pobreza, más la tolerancia a la violencia de género, promueven la explotación sexual de las niñas. Por su parte Paul Montgomery et al. (2016), con un método experimental, estudiaron el impacto de la provisión de recursos como toallas higiénicas y la educación como intervenciones potenciales para reducir el ausentismo relacionado con la menstruación y las consecuencias para el bienestar psicosocial en varias escuelas en Uganda; los resultados respaldan el impacto positivo de este tipo de acciones en un país en desarrollo.

En América Latina se tienen estudios como los de Jeanne Long et al. (2013) sobre el manejo de la higiene menstrual en las escuelas, para la zona rural de Cochabamba, en Bolivia. En este estudio cualitativo, las conclusiones muestran que la práctica de la higiene menstrual para las niñas tenía que ver con el sentimiento de miedo y vergüenza que experimentan durante el ciclo menstrual, asociado a la falta de medios para resguardar su privacidad mientras pasan la menstruación en la escuela. A las niñas adolescentes les preocupaba que sus compañeros y maestros se dieran cuenta de que estaban menstruando. Los problemas a los que se enfrentaron las niñas adolescentes tuvieron impactos en su salud y educación, incluyendo su autoexclusión, reducida participación escolar, distracción, pérdida de tiempo escolar, ausentismo y miedo de embarazo.

La situación se agudiza cuando se trata de población migrante. Rachel Soeiro et al. (2021), en un estudio realizado en Brasil con jóvenes venezolanas migrantes, por medio de un estudio mixto a 167 mujeres, encontraron que tenían necesidades de manejo de la higiene menstrual, estaban desatendidas, con evidente pobreza menstrual, y requerían atención urgente. El estudio concluye que es necesario garantizar toallas higiénicas, educación y saneamiento básico, trabajando en alianza con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales para asegurar la dignidad menstrual de estas jóvenes.

Finalmente, en un estudio realizado en la zona del Lago de Pátzcuaro Michoacán (México), Lifshitz (2021) utilizó tres herramientas metodológicas: grupos focales, árboles de clasificación y metodología de marco lógico. En una muestra de 722 mujeres, la investigadora encontró que quienes son tratadas con juicios o censura por menstruar faltan más a la escuela por esa causa y que la deserción menstrual escolar y laboral está correlacionada.

En Colombia, el estudio realizado por Ariza Ruiz et al. (2017), de carácter mixto -principalmente cualitativo y en menor medida cuantitativo -, puso en evidencia que el inicio de la menstruación presenta múltiples retos para las niñas escolarizadas. Muchas de ellas carecen de los conocimientos y de los recursos para manejar la menstruación en la escuela, insuficiente acceso a material de higiene menstrual y la falta de instalaciones adecuadas, de agua, saneamiento e higiene en las escuelas para el aseo personal. El 62% de las encuestadas faltaron por lo menos un día a la escuela. Sobre este tema, Castro Bernal (2020), al estudiar los factores que inciden en el manejo de la higiene menstrual en contextos escolares por medio de métodos cualitativos, encontró que las escuelas deben reconocer las necesidades de las estudiantes, proporcionando tiempos de manejo y descanso adecuados para que las niñas se encarguen de la higiene menstrual y las opciones de saneamiento y eliminación de residuos adecuadas para hacerlo; además, apunta que la ausencia de evidencia empírica en torno al impacto del manejo de la higiene menstrual en las variables de resultado educativo ha hecho que no se formulen planes específicos a este respecto y que, por tanto, no se destinen recursos para su atención.

Impacto de la gestión de la higiene menstrual en la vida laboral

Krenz y Holger (2021) hacen una evaluación de impacto con el método del propensity score matching para estudiar el impacto de la gestión de la higiene menstrual en el ausentismo laboral de las mujeres en Burkina Faso, encontrando que las mujeres que usaron toallas sanitarias desechables en contraste con la ropa vieja redujeron su probabilidad de faltar días al trabajo debido a su período menstrual en alrededor de 24 puntos porcentuales. Esta diferencia constituye un impacto económicamente significativo en la oferta laboral agregada, así como en el bienestar individual de las mujeres y sus familias. Estos días de ausencia podrían implicar una pérdida sustancial de ingresos para el hogar y un mayor riesgo para el empleo permanente de las mujeres. Los resultados indican un gran problema de exclusión social de las mujeres por la menstruación y a su manejo con métodos caseros.

Herrmann y Rockoff (2013) estudiaron en Estados Unidos las relaciones entre los problemas de salud menstrual, el ausentismo relacionado con enfermedades y la brecha de ingresos de las mujeres. Con una muestra de 12.670 mujeres y con dos cohortes de la Encuesta Nacional de Salud (NHIS), encuentran que los problemas menstruales podrían explicar parte de la brecha de género en las ausencias relacionadas con las enfermedades, sin embargo, estas están asociados con otras condiciones de salud negativas, lo que sugiere que los resultados pueden no mostrar efectos causales. En este caso, los problemas menstruales explican muy poco de la brecha de género en los ingresos.

Autores como Christopher Cotropia (2021), Shyam Sriram et al., (2021) y Laura Agyropulo Coryton y Lucy Marie Russell (2021) discuten el efecto de los impuestos a los elementos de gestión menstrual y el papel del estado en la reducción de las brechas de género por cuenta de la falta de acceso de las mujeres a los elementos de gestión menstrual, así como el acceso a infraestructura para el manejo de la higiene menstrual.

Los estudios que se han interesado por la gestión de la menstruación y su incidencia sobre la vida de mujeres y niñas, en su gran mayoría, son estudios de tipo cualitativo, en los que se resalta las formas de estigmatización de las mujeres especialmente en países africanos y de Asia meridional y sudoriental, mientras que otros se enfocan en las dificultades de acceso a elementos y formas de gestionar la menstruación por parte de las mujeres. Limitados son los estudios de tipo cuantitativo (que tratan de encontrar relaciones de causalidad o correlaciones), sin embargo, los mismos se han enfocado en metodologías experimentales que han generado resultados ambiguos, bien sea por efectos spillover en el tratamiento, sesgos de intervención, incluso por la variabilidad en la duración del ciclo menstrual (Krenz; Holger, 2021). Tanto las metodologías cualitativas como las experimentales utilizan muestras pequeñas y sus resultados no son susceptibles de ser generalizados. El caso de Herrmann y Rockoff (2013) para Estados Unidos es uno de los pocos estudios que se tienen con representatividad nacional. La presente investigación aporta a la literatura, en tanto que los datos permiten hablar de resultados nacionales, en el caso de Colombia.

Datos y estrategia empírica

Datos

Los datos utilizados para este estudio provienen de la EPS, una encuesta que implementó el DANE en Colombia en el año 2020. La encuesta tuvo como objetivo inicial medir las percepciones personales de los cambios en la situación económica del hogar y del país, acceso a salud, políticas nacionales y locales frente a la situación generada por el COVID-19, posteriormente, la encuesta se modificó según las necesidades de información, dando especial importancia a temáticas con enfoque diferencial e interseccional. En mayo de 2021, se incluyeron preguntas sobre la planificación familiar y la gestión menstrual por parte de las mujeres en Colombia, reconociendo que este es un ámbito relevante de género y es uno de los grandes vacíos estadísticos a nivel mundial (DANE, 2021)

La EPS tiene cobertura para las 23 ciudades principales de Colombia y sus áreas metropolitanas, tiene estructura de datos de corte transversal y la unidad de análisis (jefes de hogar o sus cónyuges) varía mes a mes.1 Nuestro análisis se extiende por el periodo de ocho meses, es decir, fusionamos los datos de la encuesta desde septiembre de 2021 (los datos de mercado laboral utilizados en este análisis se empezaron a recolectar desde dicho periodo) a mayo de 2022 y la usamos como datos de corte transversal repetido.

En la encuesta se incluyen nueve preguntas relacionadas con la gestión menstrual de las mujeres indagando sobre las dificultades económicas y por el tipo de elementos para la gestión menstrual, la suspensión de actividades de trabajo, estudio o tareas del hogar a causa del periodo menstrual y el acceso a baños cercanos, privados y limpios para el cambio de Elementos de Gestión Menstrual (en adelante EGM), la encuesta incluye variables sociodemográficas, laborales y de educación.

Enfocamos el análisis en las mujeres que tienen de 18 a 55 años, teniendo como tamaño muestral 24.805 mujeres. Utilizamos modelos de probabilidad que se describen detalladamente en la sección de estrategia empírica, calculamos efectos fijos por ciudad principal, y realizamos chequeos de robustez mediante especificaciones con modelos de probabilidad alternativos. Tabla 1 muestra de forma resumida las estadísticas descriptivas de las variables utilizadas en el análisis correlacional.

Con respecto a la edad, las mujeres en análisis tienen 38 años en promedio y el tamaño del hogar de cada mujer es aproximadamente de 4 personas. En cuanto a las variables relacionadas con la gestión menstrual, se tiene que el 8% de las mujeres interrumpieron sus actividades usuales laborales, de estudio o de oficios en el hogar a causa del periodo menstrual y el 5% tuvieron dificultades para acceder a un baño cercano, privado y limpio para cambiar su EGM.

El 15% de las mujeres en análisis tuvieron dificultades para adquirir EGM; el 93% utiliza toalla higiénica, el 9% tampón, el 3% copa menstrual, el 0,2% ropa interior absorbente, el 1% elementos como telas, trapos, ropa vieja, servilletas, el 0,3% otros elementos y el 1% ningún tipo de elemento de gestión menstrual.

Tabla 1
Estadísticas descriptivas variables

En cuanto a variables de educación, se tiene que el 5% de las mujeres en análisis tiene ningún nivel educativo, el 19% tienen primaria y secundaria, el 40% tienen educación media, el 17% educación técnica y el 19% son mujeres profesionales o con posgrado. Finalmente, con relación a variables de ocupación o actividad en las que las mujeres dedican mayor parte del tiempo, se tiene que el 56% se encontraban trabajando, el 8% buscando trabajo, el 1% estaban estudiando, el 34% realizando oficios del hogar y el restante 2% estaban incapacitadas para trabajar o realizando otra actividad.

Estrategia empírica

Para analizar la relación entre los elementos de gestión menstrual y la probabilidad de interrumpir las actividades usuales de trabajo, estudio u oficios del hogar por parte de las mujeres, estimamos un modelo probabilístico de respuesta binaria (probit) y realizamos controles de robustez con otras especificaciones mediante un modelo logístico (logit) y un modelo de probabilidad lineal (MPL). Es importante mencionar que comparamos dos criterios para la elección del modelo binario (probit o logit): el Criterio de Información de Akaike (AIC) y el Criterio de Información Bayesiano (BIC), que nos permitieron concluir que, por la estructura de nuestros datos, es preferible utilizar el modelo probit frente al modelo logit (Guo Chen; Hiroki Tsurumi, 2010).

Con base en lo anterior, estimamos ecuaciones de la forma:

(1) g ( X ) = P ( Y = 1 | X ) = F ( P ( X ) T β )

Donde:

Y es una variable binaria que toma el valor de 1 si la mujer interrumpió sus actividades usuales de trabajo, estudio u oficios del hogar y cero caso contrario; X es un vector de variables independientes que incluyen las variables demográficas, de menstruación, educación y ocupación descritas en la Tabla 1 y se incluyen efectos fijos por ciudad principal con su área metropolitana; P(X) es un vector de transformaciones conocidas de X, β es un vector de parámetros y F es una función de distribución conocida (la función de distribución normal estándar en el modelo probit o la función de distribución logística estándar en el modelo logit).

Resultados

En la Tabla 2 se muestran los resultados del modelo probit para las variables de menstruación, en la columna (1) se encuentran los resultados generales y en la columna (2) los efectos marginales para el nivel medio. Aunque los coeficientes de la columna (1) no son directamente interpretables, se observa que utilizar EGM como el tampón, ropa interior absorbente, telas trapos o ropa vieja, otros elementos, tener dificultades económicas para adquirir elementos de gestión menstrual y dificultades para acceder a un baño limpio y cercano, son factores que influyen estadísticamente sobre la probabilidad de interrumpir actividades usuales en las mujeres.

En relación a los efectos marginales de la columna (2), se observa que utilizar tampón como EGM incrementa la probabilidad de interrumpir actividades usuales de las mujeres en aproximadamente 2 puntos porcentuales (pp.), para las mujeres que utilizan telas, trapos, ropa vieja, servilletas, el incremento de dicha probabilidad es de 3,7 pp., mientras que quienes usan “otro” tipo de EGM incrementan la probabilidad de suspensión de actividades en 7,8 pp., todos estos resultados en comparación con las mujeres que tienen como EGM la toalla higiénica. Los “otros” EGM corresponden a pañales para bebés, adultos y niños, y a toallas maternas. Este resultado está en línea con el estudio de Krenz y Holger (2021), quienes encontraron que aquellas mujeres que usaban toallas sanitarias desechables en contraste con la ropa vieja redujeron su probabilidad de faltar al trabajo en alrededor de 24 puntos porcentuales.

En general, podemos concluir que las mujeres que usan EGM diferentes a la toalla higiénica incrementan la probabilidad de interrumpir sus estudios, trabajo o tareas del hogar. La suspensión de actividades para las mujeres que utilizan telas, trapos, ropa vieja o servilletas se puede explicar por un acceso insuficiente a toallas higiénicas toda vez que una mujer puede gastar aproximadamente $210.000 COP (precios del 2022) anuales en dichos productos en el mercado (Leo Marián Gómez, 2022), esto obliga a que las mujeres busquen otros materiales más accesibles pero menos seguros para gestionar su menstruación, generando una condición de vulnerabilidad dado que es más probable que sucedan manchas o fugas de sangrado, impidiendo la continuidad de las actividades normales por temor a que las personas del entorno sepan que están menstruando o por la exposición a multiplicidad de enfermedades o infecciones vaginales (Castro Bernal, 2020)

Por su parte, la interrupción de actividades de las mujeres que usan “otro” tipo EGM puede deberse a que estas se enfrentan a enfermedades como la endometriosis o patrones menstruales anormales y una multiplicidad de síntomas asociados que afectan su calidad de vida (Trine Karlsson et al., 2014), este resultado es congruente con el estudio de Romina Torres et al., (2017) para adolescentes chilenas, quienes encontraron que la calidad de vida se ve afectada en los adolescentes con sangrado menstrual abundante que consultan a los profesionales de la salud, resultando en ausentismo escolar, limitación de las actividades sociales, anemia, hospitalizaciones y/o necesidad de transfusión de glóbulos rojos.

Tabla 2
Resultados modelo Probit (variables menstruación)

Por otra parte, las dificultades que tienen las mujeres para acceder a baños limpios y cercanos para cambiar sus elementos de gestión menstrual incrementan la probabilidad de interrumpir sus actividades diarias en aproximadamente 6,9 pp. frente a las mujeres que no reportaron tener esta dificultad; esto puede estar directamente relacionado con el tipo de actividad que realizan las mujeres. En el ámbito laboral, es probable que aquellas mujeres que tienen un trabajo informal tengan dificultades de acceso a baños por lo que durante su periodo menstrual deciden no realizar sus actividades, o dado que son trabajos informales es más fácil ausentarse si la menstruación viene acompañada de cólicos, sangrado abundante o afecciones que son difíciles de manejar en espacios públicos. A este respecto, el estudio de Krenz y Holger (2021) argumenta que cualquier EGM utilizado requiere un lugar seguro para cambiarse, lo que puede ser imposible de realizar bajo actividades informales. Aún más complejo resulta la limpieza o almacenamiento de otros materiales distintos a la toalla sanitaria, por lo que, anticipándose a estos inconvenientes, las mujeres prefieren suspender sus tareas laborales durante su menstruación.

En lo referente a resultados educativos y asistencia escolar, el estudio de Long et al. (2013) encuentra que las niñas dejan de asistir a la escuela por la falta de medios para resguardar su privacidad. Ariza Ruiz et al. (2017) también evidencian que el inicio de la menstruación presenta múltiples retos para las niñas escolarizadas; la falta de instalaciones adecuadas, de agua, saneamiento e higiene en la escuela explica la ausencia de las niñas durante la menstruación.

En cuanto a los resultados para aquellas mujeres que tienen dificultades económicas para adquirir sus EGM, se tiene que estas incrementan la probabilidad de interrumpir sus actividades en 7 pp., lo que indica que el no acceso a elementos de gestión menstrual impide que las mujeres realicen sus actividades diarias de forma normal. Lo anterior está relacionado con el concepto de pobreza menstrual utilizado por Beatriz Assad (2021) y Laura Rossouw y Hana Ross (2021), entendida esta como la precariedad en la adquisición de absorbentes, la falta de recursos que garanticen la dignidad íntima de la mujer y la falta de información sobre lo que es, de hecho, el ciclo menstrual; en una revisión de literatura de Isabella Coelho Da Rocha et al. (2022), encontraron que la pobreza menstrual está presente en cualquier país por cuenta de las desigualdades sociales, sin embargo afecta más a las mujeres de países más pobres. Estos resultados pueden también estar relacionados con otros factores demográficos, educacionales y ocupacionales. En las siguientes tablas, se muestran los resultados para otras variables de interés.

En la Tabla 3 se observa que la edad de las mujeres tiene un efecto cóncavo sobre la probabilidad de interrumpir actividades, esto ya que las variables edad y edad al cuadrado tienen signos contrarios (positivo y negativo), es decir que a medida que la edad incrementa en uno los años, la probabilidad de interrumpir actividades incrementa hasta llegar a un punto máximo; de ahí en adelante, el incremento de la edad reduce las probabilidades de interrumpir actividades. La edad en que la probabilidad de interrupción de actividades alcanza su máximo es de 36 años.2 Este resultado puede estar asociado al cambio progresivo del periodo reproductivo antes de llegar a la menopausia, en la que el periodo menstrual se ausenta, indicando que la probabilidad de interrumpir actividades es cada vez menor.

Tabla 3
Resultados modelo Probit (variables demográficas y educacionales)

El tamaño del hogar no es una variable significativa a la hora de analizar la interrupción de actividades de las mujeres, pero el nivel educativo sí lo es, como se observa en la columna (2) de la Tabla 3; a medida que se incrementa el nivel educativo, la probabilidad de interrumpir actividades es menor. Por ejemplo, las mujeres que son profesionales o tienen educación de posgrado reducen su probabilidad de interrumpir sus actividades en 1,5 pp. frente a las mujeres que tienen nivel de primaria y secundaria. Este resultado se puede explicar por el tipo de actividad que realizan las mujeres con altos niveles educativos; también es probable que mujeres con contratos laborales tengan mayor dificultad de ausentarse cada mes por cuenta de su periodo, lo que no ocurre con las mujeres que trabajan por cuenta propia o en empleo informales donde el horario o la asistencia depende de la elección de cada mujer y que generalmente está asociada a niveles educativos bajos. Además, salarios más altos implican un mayor costo de oportunidad en el momento de decidir ausentarse del trabajo.

Dado que el tipo de ocupación de las mujeres puede influir en la probabilidad de interrumpir actividades, en la Tabla 4 mostramos los resultados del modelo por tipo de ocupación.

Tabla 4
Resultados modelo Probit (variables de ocupación)

Como se observa, todas las actividades tienen efectos positivos y significativos en la probabilidad de interrupción de actividades ya que la categoría base es estar trabajando, es decir que las mujeres que están buscando trabajo (1,2 pp.), aquellas que estudian (4,1 pp.), realizan oficios del hogar (2,1 pp.), están incapacitadas para trabajar (5,7 pp.) o realizan otro tipo de actividad (4,2 pp.) tienen una probabilidad mayor de interrumpir sus actividades usuales a causa del periodo menstrual.

Este análisis sugiere que la interrupción de actividades debido al periodo menstrual es menos frecuente entre las mujeres que trabajan. Una posible explicación es que ausentarse o reducir la actividad puede implicar costos laborales, como pérdida de ingresos, retrasos en el cumplimiento de tareas o percepciones desfavorables en el entorno de trabajo, especialmente en ocupaciones o equipos donde las mujeres realizan funciones comparables a las de sus pares masculinos.

En nuestra estimación, incluimos efectos fijos para las 23 ciudades principales del país; es decir, analizamos si existen efectos diferenciales en la probabilidad de interrumpir actividades dependiendo de la ciudad de residencia de las mujeres encuestadas. Encontramos que las mujeres que residen en Barranquilla, Bucaramanga, Cali y Cartagena, entre otras ciudades, tienen una probabilidad menor de interrumpir sus actividades usuales frente a las mujeres que se encuentran en Bogotá. Este hallazgo podría estar relacionado con la dismenorrea (dolor por contracción uterina en el ciclo menstrual), y que, de acuerdo a la literatura, puede tener consecuencias perjudiciales psicológicas y económicas dado que es la causa más importante de pérdida de tiempo laboral y escolar de las mujeres durante este ciclo (Jonathan Berek, 2019; Pantea Shirooye et al., 2016), otros estudios han sugerido que la exposición al frío puede estar relacionada con aumento de la dismenorrea (Donna Mergler; Nicole Vézina, 1985)

Realizamos controles de robustez de la estimación Probit con un modelo Logit y un Modelo de Probabilidad Lineal; nuestro modelo es robusto en términos de dirección o signo de correlación y en términos estadísticos a los dos modelos mencionados.

Conclusiones

La menstruación, a pesar de ser una función normal del ciclo reproductivo de las mujeres, también es la causa de estigmas sociales y culturales que generalmente van acompañados de múltiples formas de discriminación y desigualdad. A esta problemática se suma la limitada información estadística sobre el tema, por lo que la mayoría de estudios que intentan analizar la incidencia de la menstruación sobre la vida de las mujeres se basan en métodos experimentales y, por tanto, sus resultados han sido ambiguos y no son susceptibles de ser generalizados.

Este artículo contribuye a la literatura de economía de género al aportar evidencia para la discusión sobre la gestión menstrual y su relación con la interrupción de las actividades cotidianas de las mujeres en un país de ingresos medios como Colombia. Dado que el ciclo menstrual puede generar necesidades y limitaciones específicas, es pertinente considerar políticas e intervenciones que faciliten una gestión menstrual adecuada, con el fin de reducir barreras y promover una participación más equitativa de las mujeres en la educación y en el mercado laboral.

Este estudio muestra que la probabilidad de interrumpir actividades para las mujeres que utilizan telas, trapos, ropa vieja y servilletas como elemento de gestión menstrual es 3,7 puntos porcentuales superior a las mujeres que utilizan toalla higiénica.

Las dificultades que tienen las mujeres para acceder a baños limpios y cercanos para cambiar sus elementos de gestión menstrual incrementan la probabilidad de interrumpir sus actividades diarias en aproximadamente 6,9 pp. frente a las mujeres que no reportaron tener esta dificultad.

La gestión de la menstruación continúa siendo un tema tabú en la sociedad colombiana y, en consecuencia, muchas mujeres aún restringen en cierta medida sus actividades cotidianas durante el periodo menstrual. Esto puede estar asociado tanto a limitaciones en el acceso a insumos adecuados para la gestión menstrual como a la falta de condiciones apropiadas para el cambio y la higiene, en particular la disponibilidad de baños limpios y cercanos. En este estudio, el uso de métodos alternativos de gestión menstrual (como tampón, ropa interior absorbente, telas, trapos o ropa vieja), las dificultades económicas para adquirir insumos y los problemas para acceder a un baño adecuado se asocian de manera estadísticamente significativa con una mayor probabilidad de interrumpir actividades habituales.

En particular, el uso de alternativas como pañales (para bebés, adultos o niños), toallas maternas y protectores se relaciona con una mayor probabilidad de afectar dichas actividades en comparación con el uso de toallas higiénicas. El recurso a pañales, en especial, podría estar reflejando sangrados menstruales abundantes (menorragia), lo que potencialmente deteriora la calidad de vida y limita el desempeño en las actividades diarias.

Por otra parte, las dificultades para acceder a baños limpios y cercanos donde cambiar los insumos de gestión menstrual se asocian con una mayor probabilidad de interrumpir las actividades diarias, en comparación con las mujeres que no reportan esta limitación. En este sentido, las brechas en saneamiento básico pueden constituir una barrera que restringe la permanencia de mujeres y niñas en espacios de la vida pública, educativa y laboral.

En este analisis también encontramos que la interrupción de actividades por causa del periodo menstrual es menos frecuente entre las mujeres que trabajan. Esto implica que, en el ámbito laboral, las mujeres no solo enfrentan el reto de cerrar brechas de género en ingresos y acceso a mejores cargos, sino que con frecuencia deben sostener su desempeño aún cuando la gestión menstrual supone dificultades adicionales.

La disponibilidad de información sobre gestión menstrual en Colombia es reciente. Contar con mediciones más completas y sistemáticas permitirá analizar el fenómeno con mayor profundidad e incorporar metodologías que ayuden a identificar relaciones causales entre el acceso a productos de gestión menstrual, agua y saneamiento básico, con la interrupción de las actividades de las mujeres. En consecuencia, también resulta recomendable seguir fortaleciendo la producción de información sólida, continua y amplia que sirva de base para la formulación y evaluación de políticas públicas.

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  • 1
    Es importante mencionar que la EPS es una submuestra de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) que realiza mensualmente el DANE con rezago de un año, es decir que la EPS encuesta al jefe de hogar o cónyuge quien realizó la GEIH el mismo mes del año anterior.
  • 2
    Este cálculo es resultado de derivar la estimación de probabilidad de interrupción de actividades con respecto a la edad e igualar a cero.
  • Como citar esse artigo de acordo com as normas da revista:
    ATIS ORTEGA, Karen Liseth; CEBALLOS GARCIA, Grey Yuliet; FAJARDO HOYOS, Claudia Liceth. “Gestión menstrual e interrupción de las actividades de mujeres en Colombia”. Revista Estudos Feministas, Florianópolis, v. 34, n. 1, e94165, 2026.
  • Financiamento:
    Não se aplica
  • Declaración de disponibilidad de datos:
    Los datos de investigación no están disponibles, sin embargo, se pueden consultar mediante previa solicitud en sala de procesamiento especializado del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) mediante PQRS https://www.dane.gov.co/index.php/servicios-al-ciudadano
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Los datos de investigación no están disponibles, sin embargo, se pueden consultar mediante previa solicitud en sala de procesamiento especializado del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) mediante PQRS https://www.dane.gov.co/index.php/servicios-al-ciudadano

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    23 Mar 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    02 Mayo 2023
  • Acepto
    29 Jun 2025
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