RESUMEN
Objetivo: Evaluar los conocimientos, las actitudes y las prácticas de automedicación, así como los factores asociados a este comportamiento, entre los estudiantes del área de la salud.
Método: Estudio transversal realizado en una universidad pública de Minas Gerais con 237 estudiantes. La recolección de datos se llevó a cabo mediante un formulario estructurado para obtener variables sociodemográficas y sobre conocimientos, actitudes y prácticas de automedicación. Se realizó un análisis descriptivo y un modelo de regresión.
Resultados: La mayoría (84,8 %) afirmó practicar la automedicación y mostró una alta aceptación de este comportamiento; el 57,7 % demostró un conocimiento adecuado. Los estudiantes de los primeros años presentaron mayores probabilidades de tener un conocimiento inadecuado. Las actitudes favorables se asociaron significativamente con el grupo de edad de 18 a 20 años y con los bajos ingresos. La mayor práctica de automedicación se relacionó estadísticamente con los jóvenes y con quienes se autodefinieron como negros.
Conclusión: La elevada incidencia de la automedicación y la falsa percepción de autonomía técnica evidencian la medicalización de la vida como respuesta a las presiones académicas. Los resultados demostraron vulnerabilidades asociadas a las desigualdades estructurales y refuerzan la necesidad de intervenciones institucionales orientadas a la seguridad farmacológica.
DESCRIPTORES
Conocimientos, Actitudes y Práctica en Salud; Automedicación; Estudiantes; Universidades
ABSTRACT
Objective: To assess the knowledge, attitudes, and practices of self-medication and factors associated with this behavior among students in the health field.
Method: A cross-sectional study conducted at a public university in Minas Gerais with 237 students. Data collection was carried out using a structured form to obtain sociodemographic variables and information on knowledge, attitudes, and practices regarding self-medication. Descriptive analysis and regression modeling were performed.
Results: The majority (84.8%) reported practicing self-medication and demonstrated a high level of favorability for the behavior; 57.7% demonstrated adequate knowledge. Students in the early grades were more likely to have inadequate knowledge. Favorable attitudes were significantly associated with the 18–20 age group and low income. The highest rates of self-medication were statistically linked to young people and those who self-identified as Black.
Conclusion: The high incidence of self-medication and the false perception of technical autonomy highlight the medicalization of life as a response to academic pressures. The results demonstrated vulnerabilities associated with structural inequalities and reinforce the need for institutional interventions focused on medication safety.
DESCRIPTORS
Health Knowledge, Attitudes, Practice; Self Medication; Students; Universities
RESUMO
Objetivo: Avaliar o conhecimento, atitudes e práticas de automedicação e fatores associados a este comportamento entre estudantes da área da saúde.
Método: Estudo transversal conduzido em uma universidade pública de Minas Gerais com 237 estudantes. A coleta de dados ocorreu via formulário estruturado para obtenção de variáveis sociodemográficas e sobre conhecimento, atitudes e práticas da automedicação. Realizou-se análise descritiva e modelo de regressão.
Resultados: A maioria (84,8%) referiu praticar a automedicação e demonstrou alta favorabilidade para o comportamento; 57,7% demonstraram conhecimento adequado. Estudantes dos anos iniciais apresentaram maiores chances de conhecimento inadequado. Atitudes favoráveis associaram-se significativamente à faixa etária de 18 a 20 anos e a baixa renda. A maior prática de automedicação vinculou-se estatisticamente a jovens e autodeclarados pretos.
Conclusão: A elevada ocorrência da automedicação e a falsa percepção de autonomia técnica evidenciam a medicalização da vida como resposta às pressões acadêmicas. Os resultados demonstraram vulnerabilidades associadas às desigualdades estruturais e reforçam a necessidade de intervenções institucionais voltadas à segurança medicamentosa.
DESCRITORES
Conhecimentos, Atitudes e Prática em Saúde; Automedicação; Estudantes; Universidades
INTRODUCCIÓN
En el contexto de la educación en salud, el modelo denominado Conocimientos, Actitudes y Prácticas (CAP) representa una herramienta esencial. Este enfoque sistémico, que permite evaluar lo que las personas saben, cómo piensan y cómo actúan ante un determinado problema o práctica en salud, es fundamental para identificar riesgos conductuales específicos(1). El conocimiento orienta las actitudes, que a su vez motivan las prácticas; estas, si son consistentes, refuerzan las actitudes y amplían determinados conocimientos(1). Las encuestas de tipo CAP se utilizan ampliamente para esclarecer comportamientos en materia de salud, incluida la automedicación en estudiantes universitarios(2,3,4,5,6,7,8,9,10). En este grupo específico, el consumo de medicamentos sin receta de un profesional habilitado es una práctica recurrente y de alta prevalencia, especialmente entre los estudiantes del área de la salud(2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12).
Entre los universitarios, las motivaciones para la automedicación se basan en la búsqueda de la optimización del tiempo y en la conveniencia frente a las presiones de la vida académica cotidiana. El alivio inmediato de síntomas comunes, como dolores de cabeza, cuadros gripales y dismenorrea, constituye la principal justificación para el uso de fármacos sin orientación profesional(4,5,6,7,8,9,10,11,12). Además, las deficiencias del sistema de salud, que se manifiestan en la lentitud de la atención y en la dificultad para programar consultas, actúan como factores determinantes que empujan a los jóvenes a esta práctica. Sin embargo, este escenario favorece el consumo indiscriminado de medicamentos, elevando los riesgos de eventos adversos y configurando un grave desafío para la seguridad del paciente y el uso racional(2,4,7,13). La automedicación, además de comprometer el uso seguro de los medicamentos, genera costos innecesarios para el sistema de salud derivados del retraso en el diagnóstico de enfermedades, interacciones medicamentosas, reacciones adversas graves y resistencia a los antimicrobianos(10,13).
Las investigaciones basadas en el modelo CAP demuestran que factores como el nivel educativo, los ingresos, el género y el contexto cultural son determinantes en la práctica de la automedicación(5,10). En Brasil, sin embargo, los estudios que aplican esta tríada a estudiantes universitarios del área de la salud aún son incipientes(3), especialmente en lo que respecta a la generación Z. Los individuos pertenecientes a la generación Z, caracterizados por la hiperconectividad y por una marcada búsqueda de autonomía, presentan un perfil de vulnerabilidad ante decisiones de salud temerarias(14). El acceso sin restricciones a la información digital y la inmediatez en la resolución de problemas, cuando se asocian con las presiones académicas y las tensiones cotidianas, potencian el consumo irracional de medicamentos de venta libre(15). En los estudiantes del área de la salud, estos rasgos de comportamiento convergen sinérgicamente con el acceso facilitado a la literatura especializada y la convivencia con compañeros del sector asistencial(4,5,6,7,8,9,10,11).
En el ámbito académico, aunque los estudiantes tienen mayor acceso a los medicamentos, sobre todo en la práctica de la automedicación, y creen tener dominio técnico, la formación terapéutica limitada y la subestimación de los riesgos clínicos, a menudo enmascarada por una falsa percepción de autonomía técnica derivada del contacto precoz con la atención sanitaria, pueden inducir a comportamientos negligentes(4). Esta visión errónea culmina en prácticas inseguras y en la aparición de reacciones adversas(2,9). En este escenario, la búsqueda del alivio inmediato de los síntomas constituye un comportamiento de riesgo que debe ser contrarrestado mediante una formación académica activa(4,5,6,7,8,9,10,11,12), orientada a la seguridad de los usuarios y a la mitigación del consumo indiscriminado de medicamentos. Ante este panorama, la intersección entre la CAP y la automedicación de los universitarios de la generación Z surge como un campo crítico de estudio y un desafío para las instituciones educativas.
La universidad representa un espacio estratégico para el desarrollo de acciones que desalienten la automedicación indiscriminada y promuevan el uso racional de los medicamentos, con el fin de capacitar al futuro profesional para reconocer los límites del autocuidado y la importancia del seguimiento clínico. Ante esto, este estudio tuvo como objetivo evaluar los conocimientos, las actitudes y las prácticas de automedicación, así como los factores asociados a este comportamiento, entre los estudiantes del área de la salud de una universidad pública en Minas Gerais, con miras a respaldar intervenciones educativas y políticas institucionales que mitiguen los riesgos asociados a la automedicación y fortalezcan la cultura de seguridad y el uso seguro de los medicamentos.
MÉTODO
Diseño del Estudio
Se trata de un estudio transversal.
Lugar
Estudio realizado en una universidad pública federal ubicada en la región centro-oeste de Minas Gerais.
Criterios de Selección
La población del estudio estuvo compuesta por estudiantes de los cursos de Enfermería, Medicina, Farmacia y Bioquímica. Los criterios de inclusión fueron: edad igual o superior a 18 años y estar matriculado regularmente en la institución educativa. Se excluyó a los estudiantes sin dirección de correo electrónico activa o que presentaron fallas técnicas en la recepción del instrumento de investigación vía correo electrónico.
Definiciónde la Muestra
El cálculo de la muestra se basó en una población de 692 estudiantes, considerando la prevalencia de automedicación del 63,9 %, identificada en un estudio con características y objetivos similares a los del presente trabajo(4). Se adoptó un margen de error del 5 % y un nivel de confianza del 95 %, lo que dio como resultado una muestra mínima estimada de 237 participantes. Para garantizar la representatividad, la muestra se estratificó de manera proporcional por carrera y período académico.
Recolección de Datos
La recolección se realizó en línea, entre febrero y agosto de 2024, mediante un formulario de Google Forms, enviado por correo electrónico institucional con una invitación y un enlacede acceso. Tras aceptar el Término de Consentimiento Libre e Informado, los participantes respondieron a un cuestionario validado(3)titulado “Conocimiento, actitud y prácticas de automedicación en estudiantes universitarios”, compuesto por 38 ítems divididos en tres secciones:
Sección A – Caracterización sociodemográfica, académica y de salud: compuesta por preguntas dirigidas a identificar la edad, el sexo, la raza/color, el ingreso familiar, la vivienda actual, el tipo de institución educativa, el curso y el período, el acceso a los servicios de salud y la evaluación del estado de salud.
Sección B – Conocimiento y práctica sobre la automedicación: obtenido de manera indirecta a partir de las respuestas sobre la práctica de la automedicación. Para evaluar el conocimiento se tomó como referencia la información de la base de datos Drugs.com (acceso abierto)(16). El conocimiento se consideró adecuado si la información proporcionada por los participantes fue considerada correcta por la base de datos y no se señaló ningún campo de dudas sobre la indicación, contraindicación, dosificación/administración, duración máxima de uso, posibles reacciones adversas, interacciones medicamentosas, precauciones u otras dudas.
Sección C – Creencias y actitudes sobre la automedicación: se midió a partir de una escala tipo Likert de cinco puntos que varía de uno (totalmente en desacuerdo) a cinco (totalmente de acuerdo). La suma de las respuestas dividida por el número de ítems genera una puntuación que puede variar entre 1 y 5; cuanto mayor sea la puntuación, más favorable es la actitud del estudiante hacia la práctica de la automedicación.
La práctica de la automedicación se analizó basándose en el informe del uso de medicamentos en los últimos 15 días, incluyendo síntomas, tipo y uso de los medicamentos (nombre, dosis, vía, posología, efectos percibidos y justificaciones).
Análisis y Tratamiento de los Datos
El análisis estadístico se realizó con el software Statistical Package for the Social Sciences (SPSS), versión 21.0. Se utilizó estadística descriptiva, con frecuencias absolutas y relativas para las variables categóricas, y medias con desviación estándar (DE) o medianas con intervalos intercuartílicos (IQ), según la distribución de los datos.
La normalidad se verificó mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov. Para las asociaciones, se empleó la prueba de Chi-cuadrado de Pearson. Las variables dependientes fueron: práctica de automedicación (dicotómica), conocimiento (adecuado/inadecuado) y actitud (≤3 o >3). Las variables independientes abarcaron los bloques demográfico, socioeconómico, académico y de uso de medicamentos. Las variables con p < 0,20 en el análisis bivariado se incluyeron en el modelo de regresión logística para el cálculo de la Odds Ratio (OR). Se adoptó un nivel de significación de p < 0,05.
Aspectos Éticos
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la institución (Dictamen n.º 4.055.445, CAAE 30696620.0.0000.5545) y siguió todas las recomendaciones de la Resolución n.º 466/2012 del Consejo Nacional de Salud (CNS). Todos los participantes firmaron el término de consentimiento digitalmente, con garantía de anonimato y uso exclusivo de los datos con fines científicos.
RESULTADOS
De los 252 cuestionarios recibidos, 15 fueron excluidos por estar incompletos. Por lo tanto, la muestra estuvo compuesta por 237 encuestados. La Tabla 1 ilustra el total de estudiantes evaluados, en los que se observaron diferencias estadísticamente significativas en las variables: año de carrera (p < 0,001) en relación con el conocimiento; grupo de edad (p = 0,046) e ingresos (p < 0,010) en relación con la actitud; y grupo de edad (p = 0,028), sexo (p = 0,048) y color de piel (p = 0,001) en relación con la práctica de la automedicación.
Características sociodemográficas, académicas y de salud en relación con los conocimientos, las actitudes y las prácticas de los estudiantes universitários – Divinópolis, MG, Brasil, 2024.
La mayoría de los encuestados (84,8 %) declaró haber recurrido a la automedicación, y más de la mitad (57,7 %) señaló haberlo hecho tres o más veces en los últimos 15 días. En cuanto al consumo, casi la totalidad de la muestra (96,5 %) utilizó medicamentos de venta libre, destacando los analgésicos (70,1 %), sin que se informara de reacciones adversas (88,5 %). Los principales motivos de salud incluyeron la cefalea (88,6 %) y las enfermedades del aparato respiratorio (67,2 %). Poco más de la mitad (57,7 %) de la muestra presentó un conocimiento adecuado sobre los medicamentos utilizados y la mayoría (76,6 %) afirmó que el conocimiento personal fue la principal fuente de información para la práctica de la automedicación (Tabla 2).
Prácticas y conocimientos de los estudiantes universitarios sobre la automedicación – Divinópolis, MG, Brasil, 2024.
La Tabla 3 presenta las respuestas sobre las actitudes hacia la automedicación. La mediana de las actitudes hacia la automedicación fue de 3,41 (QT25 2,932 - QT75 3,864). Las preguntas que obtuvieron una puntuación más alta en cuanto a la actitud, es decir, una mayor predisposición a realizar el comportamiento, se referían a la influencia de la facilidad para comprar medicamentos de venta libre (77,6 %), el uso de medicamentos para tratar problemas comunes (75,9 %), la práctica de la automedicación para obtener un alivio rápido y por comodidad (75,5 %) y el tiempo de espera para consultar a un profesional de la salud (70,0 %).
Distribución de las respuestas a los ítems del cuestionario de actitudes de los estudiantes universitarios sobre la automedicación – Divinópolis, MG, Brasil, 2024.
En el análisis de regresión logística, se observó que los estudiantes de los primeros años de los cursos (OR: 10,00; IC del 95 %: 2,77–35,10) tenían más probabilidades de tener conocimientos inadecuados; mientras que aquellos que calificaron su estado de salud como bueno (OR: 0,525; IC 95 %: 0,27–0,99) presentaban menores probabilidades de tener conocimientos inadecuados. La probabilidad de que los estudiantes de entre 18 y 20 años (OR: 1,35; IC 95 %: 1,32–7,75) y que tenían un ingreso familiar ≤ un salario mínimo (OR: 2,72; IC 95 %: 1,13–6,55) de tener una actitud más favorable hacia el comportamiento de automedicación fue significativamente mayor, en comparación con otros grupos de edad e ingresos. Las variables edad entre 18 y 20 años (OR: 4,46; IC 95 %: 1,43–13,90) y raza negra (OR: 4,15; IC 95 %: 1,74–9,91) se asociaron con una mayor probabilidad de practicar la automedicación; por el contrario, ser de sexo masculino se relacionó con una menor probabilidad de esta práctica (OR: 0,36; IC 95 %: 0,14–0,94).
DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio pusieron de manifiesto una elevada práctica de automedicación entre los estudiantes universitarios del área de la salud. La mayoría de los participantes informó de automedicación, con una frecuencia superior a tres veces en más de la mitad de los casos (57,7 %). Este comportamiento se debió, principalmente, a la búsqueda de soluciones inmediatas para aliviar los síntomas relacionados con el dolor de cabeza y al consumo de analgésicos.
En cuanto al conocimiento, aunque más de la mitad de los estudiantes (57,7 %) demostró una comprensión adecuada sobre la automedicación, este índice es inferior al de estudios previos e insuficiente para garantizar la seguridad de los medicamentos(4,7,10). El desconocimiento de los riesgos entre los estudiantes de primer año refuerza la idea de que la inclusión de contenidos sobre farmacología y uso racional de medicamentos en los planes de estudio del área de la salud no debe apuntar a una “automedicación consciente”, sino capacitar al estudiante para reconocer la necesidad de ayuda profesional y combatir el uso irracional(13,17). La enseñanza debe centrarse en la prevención de daños y en desmontar la idea de que el conocimiento técnico autoriza la autoprescripción.
Las actitudes favorables a la automedicación reflejan rasgos de la generación Z, como la búsqueda de autonomía y practicidad. Sin embargo, esta autonomía se manifiesta como una vulnerabilidad digital, donde la facilidad de acceso a la información y a los medicamentos de venta libre suplanta la cautela clínica. Este inmediatismo generacional, aliado al comportamiento digital, especialmente al uso frecuente de Internet y las redes sociales, enmascara los riesgos inherentes a la práctica(15,18). Este déficit de percepción del riesgo exige que las instituciones educativas analicen el impacto de la cultura del “autodiagnóstico en línea”.
La reutilización de recetas antiguas (42,3 %) y la autoconfianza basada en experiencias previas revelan una falla en la percepción de la seguridad. Las barreras en el acceso a los servicios de salud, tales como largos tiempos de espera, escasez de profesionales y costos elevados, aunque reales e identificadas por otros autores(9,13,18), no justifican la automedicación; más bien, constituyen problemas estructurales que pueden llevar a las personas a adoptar prácticas de riesgo, con un potencial compromiso de la seguridad del usuario a largo plazo. Los factores socioeconómicos y raciales influyeron en el comportamiento de automedicación, con mayor prevalencia entre los estudiantes de menor ingreso familiar y los que se autodefinieron como negros. Estos hallazgos sugieren que la automedicación puede ser un reflejo de las desigualdades de acceso(6), pero también señalan la medicalización de la vida como una respuesta paliativa a las iniquidades sistémicas y sociales, incluyendo experiencias de discriminación, desconfianza en el sistema de salud e influencia de los conocimientos populares(19).
El consumo significativo de analgésicos, que sirvieron de apoyo para el alivio de la cefalea —una queja prevalente y en consonancia con otros autores(10,12)—, sugiere una posible intersección crítica entre la automedicación y el fenómeno de la medicalización de la vida en el contexto universitario.
Este entorno, a menudo, empuja al estudiante hacia una lógica de rendimiento que resulta en sufrimiento psíquico, cuya tendencia de tratamiento es únicamente farmacológica(20). De este modo, es plausible inferir que, bajo elevados niveles de estrés y ansiedad, los estudiantes de la generación Z recurran a los analgésicos para el alivio inmediato de manifestaciones somáticas (como cefaleas tensionales) derivadas de presiones emocionales(21). Por lo tanto, el uso de analgésicos para mitigar el malestar psíquico disfrazado de dolor físico constituye un comportamiento de riesgo que enmascara el desgaste emocional y refuerza la búsqueda de soluciones farmacológicas inmediatas, en detrimento de estrategias de atención integral y del uso racional de los medicamentos.
La dependencia de Internet como fuente de información (YouTube, Instagram, TikTok) potencia la difusión de información sin fundamento científico(22,23). El hecho de que el conocimiento técnico aislado no prevenga esta práctica, hallazgo evidenciado entre la mayoría de los participantes en los diferentes cursos, indica que la formación académica (en los diferentes niveles) debe evolucionar de una transmisión pasiva de información a la construcción de actitudes críticas que desalienten el uso de medicamentos sin supervisión profesional. La comprensión de este comportamiento es esencial para intervenciones eficaces.
Sin embargo, lo que a menudo se etiqueta como “autonomía” de la generación Z, en realidad refuerza la medicalización de la vida y el uso indiscriminado, en detrimento de una visión colectiva y segura de la salud(21). Esta postura individualista es preocupante en la formación en salud, ya que puede comprometer la futura actuación ética y la capacidad de ofrecer una atención humana y técnicamente responsable. Por lo tanto, las instituciones educativas deben invertir en campañas educativas para combatir la automedicación y promover el uso racional de los medicamentos. Estas acciones deben utilizar estrategias digitales para ofrecer alternativas reales de atención, como el fomento de la telemedicina y el asesoramiento con profesionales capacitados, desvinculando la práctica de la automedicación del concepto de autocuidado(8,21,23). La participación en comunidades en línea y las historias reales pueden ayudar a cambiar el comportamiento, centrándose en la seguridad y la responsabilidad clínica(24).
A pesar de las limitaciones del sesgo de memoria derivado de la Recolección de datos autoinformados y del alcance restringido de la muestra, los hallazgos son cruciales por centrarse en la nueva generación de profesionales de la salud. Es imprescindible que los planes de estudio de los cursos del área de la salud incorporen la práctica profesional crítica, centrada en la mitigación del consumo de medicamentos y en el fortalecimiento de las políticas de regulación. La adopción del modelo CAP debe, por lo tanto, servir para fundamentar estrategias multidisciplinarias que protejan al estudiante y al sistema de salud del uso irracional de medicamentos.
CONCLUSIÓN
La brecha en el conocimiento técnico identificada en una parte significativa de los estudiantes evidencia la vulnerabilidad de este grupo ante los riesgos sanitarios y refuerza el fenómeno de la medicalización de la vida como respuesta a las demandas académicas y sociales. Además, las disparidades observadas entre los estudiantes de menores ingresos y los que se autodefinen como negros resaltan el impacto de las desigualdades estructurales en el acceso a información calificada en salud.
Se concluye que existe una necesidad imperiosa de implementar estrategias educativas en la educación superior que trasciendan la teoría farmacológica, centrándose en la lucha contra el uso irracional de fármacos y en la promoción de la seguridad de los medicamentos, con el objetivo de formar profesionales críticos y comprometidos con una atención segura, ética y equitativa.
DISPONIBILIDAD DE DATOS
Todo el conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio se publicó en el propio artículo.
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