Open-access Diferencias por sexo en la asociación del nivel de actividad física y tiempo sentado con riesgo cardiometabólico en adultos mexicanos de 20-59 años

RESUMEN

Introducción:  Hay poca investigación en países de ingreso medio sobre la relación de actividad física, sedentarismo y riesgo cardiometabólico utilizando muestras representativas.

Objetivo:  Determinar si el nivel de actividad física y el tiempo sentado se asocian con la presencia de riesgo cardiometabólico en adultos de México.

Métodos:  Se analizaron datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018 (n = 9,797 participantes, 59.1% fueron mujeres). Las variables independientes fueron el tiempo sentado y cinco indicadores de actividad física: volumen total (MET minutos/semana), nivel de la actividad física (inactivo, moderada y alto), actividad física vigorosa (minutos/semana), actividad moderada (minutos/semana), cumplimiento de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de actividad física y el tiempo de caminata (minutos/semana). El tiempo sentado se analizó en minutes/día. Para medir el riesgo cardiometabólico se consideraron: presión arterial, colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL y resistencia a la insulina. Se estimaron modelos de regresión de Poisson.

Resultados:  En los varones (pero no en las mujeres), el nivel de actividad física y el tiempo de actividad física vigorosa o moderada se asociaron con menor probabilidad de presentar riesgo cardiometabólico; mientras que lo contrario ocurrió con el tiempo sentado. El volumen de actividad física, el cumplimiento de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud y la caminata no se relacionaron con el riesgo cardiometabólico.

Conclusión:  En los varones la actividad podría tener un efecto protector para el riesgo cardiometabolico, mientras que el tiempo sentado podría ser un factor de riesgo.

Palabras-clave:
Movimiento; Ejercicio; Riesgo cardiovascular; Sedentarismo; Cuestionario; Actividad vigorosa

ABSTRACT

Introduction:  There is a lack of research in middle-income countries about the relationship between physical activity, sedentary behavior, and cardiometabolic risk using representative samples.

Objective:  To determine whether physical activity level and sitting time are associated with cardiometabolic risk in Mexican adults.

Methods:  Data from the 2018 National Health and Nutrition Survey were analyzed (n = 9,797 participants, 59.1% were women). The independent variables were sitting time and five physical activity indicators: total volume (MET minutes/week), physical activity level (inactive, moderate, and vigorous), vigorous physical activity (minutes/week), moderate activity (minutes/ week), compliance with the World Health Organization recommendation for physical activity, and walking time (minutes/week). Sitting time was analyzed in minutes/day. Cardiometabolic risk was assessed using measurements of blood pressure, total cholesterol, LDL cholesterol, HDL cholesterol, and insulin resistance. Poisson regression models were estimated.

Results:  In men (but not women), physical activity level and time engaged in vigorous or moderate physical activity were associated with a lower probability of cardiometabolic risk; whereas the opposite was true for sitting time. Physical activity volume, adherence to the World Health Organization recommendation, and walking were not associated with cardiometabolic risk.

Conclusion:  In men, physical activity may have a protective effect on cardiometabolic risk, whereas sitting time could be a risk factor.

Keywords:
Body movement; Exercise; Cardiovascular risk; Sedentary behavior; Questionnaire; Vigorous activity

Introducción

En las últimas décadas, la inactividad física se ha convertido en un problema de salud pública por su elevada frecuencia1. La inactividad física puede estar ligada con el presentar riesgo cardiometabólico (RCM), lo que a su vez incrementa la probabilidad de desarrollar enfer-medades crónicas no transmisibles. Al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física (AF) necesaria para obtener beneficios como reducción de la mortalidad general e incremento de la calidad de vida2. En el 2018, el 29% de la población mexicana adulta, realizaba menos de 150 minutos/semana de AF moderada-vigorosa. De manera paralela, en México, las enfermedades crónicas no transmisibles en adultos tienen alta frecuencia. Las prevalencias de hipertensión arterial, obesidad abdominal, diabetes mellitus y colesterol total elevado en adultos fueron del 20.5%, 81.4%, 10.6% y un 19.5% respectivamente3.

Ante tal panorama, existe evidencia sobre la rela-ción entre la AF y la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles4-7. Una limitación de los estudios existentes es que se han utilizado muestras de tamaño reducido y no representativas8. Se requiere realizar estudios de co-ocurrencia y su asociación con AF y sedentarismo, ya que los estudios tienden a analizar los indicadores de RCM de forma aislada6,9. Analizar si la AF se relaciona con la presencia simultánea de varios factores de RCM es relevante ya que esto último tiene un efecto multiplicativo (es decir, no solo aditivo) sobre la mortalidad general10. Adicionalmente, es poca la investigación en países con ingreso bajo o medio6,11,12. Se requiere verificar si los resultados observados en países de ingreso alto pueden ser aplicados a los de ingreso bajo y medio ya que entre ellos difieren en el tiempo y tipo de AF11. En los países de ingreso bajo y medio es mayor el tiempo dedicado a caminar y menor el tiempo en cuanto a comportamientos sedentarios13. En estos contextos, el estatus socioeconómico puede ser un factor de confusión de la asociación de la AF y el sedentarismo con la salud14. Finalmente, conviene identificar los efectos independientes de la AF y el sedentarismo. Aunque ambas conductas se relacionan con el movimiento humano, son fenómenos que no son excluyentes. Especialmente en contextos urbanos, una persona puede ser sedentaria (por permanecer sentada para actividades recreativas y/o ocupacionales) y ser físicamente activa (al realizar ejercicio).

Hasta ahora, las recomendaciones de AF y sedentarismo no consideran diferencias por sexo. Al mismo tiempo, existe evidencia de que el efecto de la AF física y sedentarismo sobre el RCM puede ser diferente en hombres y mujeres15. En promedio, los hombres tienden a tener corazones y vías aéreas más grandes, lo cual puede redundar en más beneficios cuando se realiza AF. Al mismo tiempo, el perfil hormonal previo a la menopausia puede ser un factor protector en las muje-res16. Hasta ahora, sigue siendo insuficiente la evidencia sobre estas diferencias entre sexos.

Por lo anteriormente descrito, el objetivo de este estudio fue determinar si el nivel de AF y el tiempo sentado se asocian con la presencia de RCM en adultos de México. Considerando que existen diferencias entre hombres y mujeres en el tiempo dedicado a la AF y la intensidad de esta13, se evaluó el potencial papel del sexo como variable modificadora de efecto.

Métodos

Se analizaron las bases de datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018 de México. LA ENSANUT es una encuesta transversal con representatividad nacional17. El trabajo de campo se realizó del 30 de julio de 2018 al 15 de febrero de 2019. En la ENSANUT se utiliza muestreo complejo que considera conglomerado, estratos y selección aleatoria. La mayoría de la información fue captada con cuestionarios, los cuales fueron aplicados mediante entrevista cara a cara17. En la ENSANUT se define como un adulto a las personas que van desde los 20 años y más. De este grupo de edad se entrevistaron a 43,070 personas. En una submuestra de 13,490 adultos se obtuvo una muestra de sangre venosa en ayunas. Para el estudio se seleccionaron a los adultos de 20 a 59 años. Se excluyeron los registros de mujeres embarazadas y/o en periodo de lactancia, a las personas que les habían amputado alguna extremidad y aquellas personas con valores extremos en las determinaciones biológicas. Después de eliminar a los casos con información faltante, la muestra analítica consistió en 9,797 participantes, de los cuales 58.9% eran mujeres.

El protocolo para la recolección de datos de la ENSANUT fue aprobado por el Comité de Ética del Instituto Nacional de Salud Pública. Los participantes firmaron cartas de consentimiento informado.

Actividad física y sedentarismo

En el estudio existieron dos variables independientes: nivel de AF y tiempo sentado. Para su evaluación se utilizó la versión corta del Cuestionario Internacional de Actividad Física (International Physical Activity Questionnair - IPAQ). Este instrumento evalúa la AF en tres categorías: caminata, actividades de intensidad moderada y actividades de intensidad vigorosa. En adultos mexicanos el IPAQ tiene modesta confiabilidad y pobre validez respecto a la acelerometría para evaluar AF de moderada a vigorosa18. Se crearon cinco variables de AF: volumen total, nivel de AF, cumpli-miento de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, el tiempo dedicado a actividades vigorosas y a actividades moderadas.

De acuerdo con los criterios de limpieza de datos propuesto por IPAQ19, se truncaron las variables a 1,260 minutos/semana. Se calculó el volumen total de AF en puntuación de múltiplos de equivalentes metabólicos (MET) minutos/semana: 3.3 caminata, 4.0 actividad moderada y 8.0 en actividad vigorosa. A partir del volumen de AF se crearon los siguientes criterios: 1) Bajo, no cumplir con al menos la suma de actividades de 600 MET-minutos/semana. 2) Moderado, alcanzando los 600 a 2999 MET-minutos/semana. 3) Alto, 3,000 MET-minutos/semana o más.

Se formaron los siguientes grupos de acuerdo con el nivel de AF propuestos para el IPAQ9: 1) Nivel alto, incluyó a los participantes que realizaron AF vigorosa durante más de tres días y acumularon al menos 1500 MET-minutos/semana o aquellos que realizaron las tres actividades evaluadas (caminata, actividad moderada y vigorosa) durante siete días y alcanzaron 3000 MET-minutos/semana. 2) Nivel moderado, se consid-eró a los participantes que cumplieron con alguna de las siguientes condiciones: si realizaban AF vigorosa durante al menos tres días, con una duración mínima de 20 minutos o si entre la sumatoria de actividad moderada y caminata lograban al menos cinco días de AF durante 30 minutos o más o si acumulaban 600 MET-minutos/semana. 3) Cuando los participantes no cumplieron con ninguno de los criterios anteriores se les consideró como inactivos.

Se utilizaron las recomendaciones de AF para adultos de la Organización Mundial de la Salud20. De acuerdo con ellas, los adultos cumplen la recomendación cuando acumulan al menos 150 minutos/semana de AF moderada, 75 minutos/semana de actividad vigorosa o una combinación equivalente de ambas. Además, por separado se analizó el tiempo dedicado a actividades vigorosas y el destinado a actividades moderadas. Se crearon cuartiles para la actividad vigorosa y moderada. En el caso de la AF vigorosa, más de la mitad de los participantes reportaron no cumplir con los criterios mínimos para esta intensidad. El cuartil III de actividad vigorosa correspondió a un rango de 1 a 199 minutos/ semana; mientras que el cuartil IV correspondió de 200 a 1,260 minutos/semana. En el cuartil I de actividad moderada se registraron 0 minutos/semana; el cuartil II tuvo un rango de 0 a 199 minutos/semana; el cuartil III de 200 a 749 minutos/semana y el cuartil IV de 750 a 1,260 minutos/semana.

Para la variable de caminata, se preguntó ¿en los últimos 7 días cuántos días camino por 10 minutos continuos? y ¿en los últimos siete días cuánto camino en horas? El tiempo en horas se transformó a minutos por semana. En el cuartil I de caminata se obtuvo el rango de 0 a 69 minutos/semana; el cuartil II de 70 a 179 minutos/semana; el cuartil III de 180 a 449 minutos/se-mana y el cuartil de IV de 450 a 1,260 minutos/semana.

Finalmente, para determinar el tiempo que las per-sonas pasaban sentadas por más de cuatro horas al día, se les preguntó específicamente: ¿Cuánto tiempo pasa sentado? indicando el tiempo en horas y minutos al día. Las respuestas se sumaron y se agruparon en cuartiles para su análisis. Se convirtieron las horas a minutos y se obtuvieron los siguientes cuartiles: el cuartil I se obtuvo el rango de 1 a 68 min-día; el cuartil II de 69 a 159 min-día; el cuartil III de 160 a 249 minutos/día y el cuartil de IV de 250 a 960 minutos/día.

Riesgo cardiometabólico

Para definir RCM se consideraron los indicadores uti-lizados para definir obesidad saludable en una pobla-ción de Luxemburgo21: presión arterial (sistólica y diastólica), valores de colesterol total, lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), lipoproteínas de alta densidad (HDL); valores de glucosa e insulina). Se consideró que existía RCM cuando los participantes presentaban al menos tres alteraciones. Para las mediciones de colesterol total, LDL, HDL, insulina y glucosa en ayuno se tomó una muestra de sangre venosa en condición de ayuno de al menos 8 horas. Se eliminaron los valores de >500 mg/dL y <50 mg/dL en los valores de glucosa y de colesterol total y < 20 mg/dL en los valores de colesterol LDL. La resistencia a la insulina se definió mediante el índice HOMA-IR (Homeostatic Model Assessment for Insulin Resistance) calculado con la fórmula HOMA-IR = (insulina en ayuno μ?/ mL/18) X (glucosa en ayuno (mg/dL) /22.5).

Para la clasificación de hipercolesterolemia se tomó un nivel de colesterol a partir de 131.27 mg/dl22 y para hipoalfalipoproteinemia fue considerada a partir de valores de HDL <35 mg/dl para mujeres y hombres. Como en la población latina el HDL suele ser más bajo se utilizó un corte menor22,23. Para clasificar resistencia a la insulina se empleó el HOMA-IR ≥ 3.8. La selección del punto de corte se basó en estudios realizados en población mexicana24.

La presión arterial se tomó en dos ocasiones tanto para la presión arterial sistólica como para la presión arterial diastólica. Las mediciones fueron realizadas por personal especializado (enfermeras y enfermeros). Se utilizó el esfigmomanómetro digital OMRON HEM-907 XL, bajo el protocolo recomendado por la Asociación Americana del Corazón 25. Se consideró como presión arterial alta a aquellas personas con valores de presión arterial sistólica ≥ 130 mmHg y presión arterial diastólica ≥ 85 mmHg, según los lineamientos de la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología25.

Variables sociodemográficas

Como covariables se consideraron edad, sexo, nivel so-cioeconómico, consumo de tabaco, consumo de alcohol y el índice de masa corporal (IMC). La expresión de género del participante era asignada por el entrevistador mediante observación y luego era confirmada con el participante por el entrevistador, su sexo biológico. El nivel socioeconómico de los hogares se basó en la regla Asociación Mexicana de Agencias de Investiga-ción de Mercado 2018, la cual, para su construcción, considera algunas características de la vivienda, pose-sión de enseres en los hogares y el nivel de educación pensando en el jefe de familia26. Una suma es realizada y de acuerdo con la puntuación obtenida en cada rubro, se define un corte de siete niveles socioeconómicos: A/B: 205 o más, C+: 166 a 204, C: 136 a 165, C-: 112 a 135, D+: 90 a 111, D: 48 a 89 y E: 0 a 47. Para efecto de nuestro estudio, los niveles originales se agruparon en cuatro, quedando de la siguiente manera: A/B/C+, C, C- y D/D+/E.

El tabaquismo fue obtenido mediante las preguntas: “Actualmente ¿fuma tabaco (todos los días, algunos días, no fuma actualmente)?” y “En el pasado, ¿ha fumado productos del tabaco (todos los días, algunos días, nunca ha fumado)?”. Las respuestas a estas preguntas se categorizaron de la siguiente manera27: 1) No fumador: persona que respondió no haber fumado en la vida. 2) Exfumador: participante que contestó haber fumado alguna vez en la vida y haber dejado de fumar hace más de un año. 3) Fumador leve: participante que contestó fumar algunos días en el último año. 4) Fumador frecuente: participante que declaró haber fumado todos los días durante el último año.

El consumo de alcohol se obtuvo con las preguntas “Actualmente toma” (respuestas: sí, no y nunca ha tomado) y “Aproximadamente, ¿cuántas copas toma (tomaba) y con qué frecuencia?” (opciones de respuesta: diario, semanal, mensual, ocasional, no responde y el número de copas consumidas). Se clasificó la frecuencia de consumo semanal y se calculó el consumo promedio de copas. Basado en lo anterior, los participantes se categorizaron de la siguiente manera: 1) Nunca ha consumido alcohol. 2) Ex bebedores, los que consumían alcohol ocasionalmente o el consumo promedio de copas era menor o igual a 1 copa. 3) Bebedores leves, a aquellas personas que ocasionalmente consumen alcohol o el consumo promedio de copas es menor o igual a 1. 4) Bebedores frecuentes, quienes en la actualidad consumían alcohol y tuvieron un consumo promedio de copas mayor a 1.

Para clasificar el IMC, que fue calculado con el peso (expresado en kilogramos) del participante dividido entre la estatura en metros cuadrados (m2); se tomó como referencia los puntos de corte de la Organización Mundial de la Salud. Se excluyeron valores de IMC < 12.0 y >50.0 kg/m2.

Análisis estadístico

El análisis estadístico se realizó con el programa estadístico Stata 17.0. Para el análisis descriptivo, se esti-maron medias para las variables continuas y para las variables categóricas se reportan frecuencias absolutas y proporciones. Se obtuvieron cuartiles para las variables de AF vigorosa, moderada, caminata y tiempo sentado. Se estimó la prevalencia de RCM de acuerdo con indicadores de AF y tiempo sentado. Se emplearon modelos de regresión de Poisson en los que la variable dependiente fue el RCM y las variables independientes los indicadores de AF y el tiempo sentado. Usualmente se estima la razón de momios (derivados de modelos de regresión logística), sin embargo, esta medida de aso-ciación debe ser utilizada en estudios de casos y controles. Al ser la ENSANUT una encuesta transversal, la medida de asociación adecuada es la razón de pre- valencias. Esta medida puede derivarse de los modelos de regresión de Poisson28. Todos los análisis se hicieron estratificando por sexo. Los modelos fueron ajustados por, edad, nivel socioeconómico, consumo de alcohol y tabaquismo. Se estimaron otros dos modelos solo con los datos de los varones. En un modelo se incluyeron las variables enlistadas más el tiempo sentado (cuando las variables independientes fueron la AF) o los niveles de AF (cuando la variable independiente fue el tiempo sentado). Además, se evaluó el potencial papel de mediador del IMC al incorporarlo en otro modelo. Se consideraron significativos los valores de p < 0.05.

Resultados

La mayoría de las participantes fueron mujeres y los grupos de edad se distribuyeron de manera similar (Tabla 1). Un tercio de los participantes perteneció al nivel socioeconómico D. Más de la mitad de la muestra no fumaba, ni consumía alcohol y un tercio de los parti-cipantes presentó sobrepeso u obesidad. En comparación con las mujeres, más hombres se ubicaron en nivel socioeconómico más alto, tuvieron mayor consumo de tabaco y alcohol y menor IMC.

Tabla 1
Características sociodemográficas y estilo de vida de adultos mexicanos, 2018

Dos terceras partes de la población no cumplieron con las recomendaciones de AF (Tabla 2). Alrededor de un cuarto de los participantes reportó más de 150 minutos/semana de caminata. Más de la mitad de los participantes pasaron sentados al menos cuatro horas/ día. Los hombres dedicaron más tiempo a actividades vigorosas y a caminar, pero menos tiempo a las activi-dades de intensidad moderada.

Tabla 2
Distribución de acuerdo con indicadores de actividad física y tiempo sentado (n = 9,797) en adultos mexicanos, 2018

Más de la tercera parte presentó presión arterial sistólica alta, cerca de una cuarta parte de la población presentó hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia, respectivamente. La resistencia a la insulina estuvo presente en poco más de un cuarto de los individuos. Tres de cada diez de los participantes presentaron RCM (Tabla 3). Los hombres presentaron prevalencias más altas de cuatro de los cinco componentes del RCM, por lo cual, en ellos la prevalencia de RCM también fue mayor.

Tabla 3
Distribución de acuerdo con indicadores de riesgo cardiometabólico en adultos mexicanos, 2018 (n = 9,797)

La prevalencia de RCM no difirió de acuerdo con las variables de AF y sedentarismo (tabla 4). Después de ajustar por otras covariables (sexo, edad, nivel socioeconómico, consumo de alcohol y tabaquismo), se observó que las personas que tuvieron nivel de AF alto, aquellas del cuartil IV de AF vigorosa y el cuartil III de AF moderada tuvieron menor probabilidad de presentar RCM en comparación con sus contrapartes. Además, aquellas personas que pasaron mayor tiempo sentadas (cuartil IV) tuvieron mayor probabilidad de presentar RCM en comparación con las del cuartil I. Estas diferencias se observaron en los hombres, pero no en las mujeres. Además, en los hombres el volumen de AF y el cumplimiento de AF de la Organización Mundial de la Salud se relacionaron con menor probabilidad de RCM.

Tabla 4
Prevalencia de riesgo cardiometabólico de acuerdo con indicadores de actividad física y tiempo sentado en adultos mexicanos, 2018.

Considerando que en las mujeres no existió relación entre AF y RCM (Tabla 4), los modelos presentados en la Tabla 5 solo incluyeron datos de hombres. Después de ajustar por el tiempo permanecido sentado, el volumen de AF y el cumplimiento de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud dejaron de asociarse con el RCM. La relación de los niveles de AF, la AF moderada y la AF vigorosa con el RCM se mantuvo después de ajustar por el tiempo sentado. La asociación positiva entre tiempo sentado y RCM se mantuvo después de ajustar por los niveles de AF. Por otro lado, al ajustar por IMC, la relación de la actividad moderada con el RCM se mantuvo. En cambio, la asociación de RCM con los niveles de AF, la actividad vigorosa y el tiempo sentado se atenuó o desapareció.

Tabla 5
Razones de prevalencia donde la variable dependiente es el riesgo cardiomatebólico y las variables independientes la actividad física y tiempo sentado en varones adultos mexicanos, 2018

Discusión

En este estudio se encontró que, en adultos varones mexicanos, el nivel de AF y el tiempo de AF vigorosa o moderada se asociaron con menor probabilidad de presentar RCM; mientras que lo contrario ocurrió con el tiempo sentado. Además, al ajustar por IMC, la rela-ción del RCM con los niveles de AF, la actividad vigorosa y el tiempo sentado perdió fuerza. En los mismos varones, el volumen total de AF, el cumplimiento de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud y la caminata no se relacionaron con el RCM después de ajustar por covariables. En las mujeres no se observó ninguna relación.

Nuestros resultados indican que el sexo puede mo-dificar la relación entre AF y RCM ya que esta solo se presentó en los hombres, pero no en las mujeres. Como ha sido observado previamente16, entre los adultos mexicanos la frecuencia de RCM y sus componentes fueron mayores en los hombres que en las mujeres. Se ha sugerido que las diferencias hormonales entre sexos pueden resultar en la disminución del RCM de las mujeres16. Una posibilidad que podría explorarse en el futuro es que el perfil hormonal de las mujeres limita el efecto protector de la AF. Otro hallazgo que se observó en los adultos mexicanos es que los hombres tuvieron promedios más altos de AF y las mujeres tuvieron promedios más alto de caminar. Esto podría implicar que la intensidad de la AF que realizan las mujeres es menor a la requerida para observar efectos protectores para el RCM. Además, existirá menos diferencia o heterogeneidad en la AF entre las mujeres que entre los hombres.

En los varones mexicanos, los niveles de AF y la AF vigorosa y moderada se relacionaron con menor pro-babilidad de RCM. En un metaanálisis29 se encontró que la actividad vigorosa se asocia con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, pese a que las recomendaciones basadas con cuestionarios sugieren menores cantidades de tiempo minutos/semana, el estudio sugiere una equivalencia de 3:1 del tiempo de actividad vigorosa medido con dispositivos y concluyen que la actividad vigorosa debe ser sostenida y mantener un tiempo considerable. En una revisión sistemática7 se concluyó que los niveles de AF que reducen el riesgo de enfermedades son mayores que el recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

En adultos mexicanos ni el volumen total, ni los niveles de actividad se relacionaron con el RCM. En contraste, existe evidencia que indica que tales asocia-ciones sí existen. En un meta-análisis7, se reportó que realizar niveles más altos de AF total se asocian significativamente con una disminución de riesgo de enfermedades como diabetes, cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. En un estudio longitudinal con adultos americanos30, el volumen total de AF semanal predijo la menor mortalidad por casusas cardiovasculares. Sin embargo, en otros estudios ni el volumen total, ni el nivel de AF se han relacionado con RCM. En un estudio de cohorte31, no se encontró un efecto protector entre el volumen de AF y la progresión de la calcificación de las arterias coronarias, se sugiere tomar en cuenta la intensidad de la AF más que el volumen. En una revisión sistemática4 no se encontró relación de la AF medida con METs en AF; se concluye que los METs ayudan a obtener relación con el comportamiento sedentario debido a que se rompe el ciclo de inactividad, para la asociación de AF vigorosa es importante medirla objetivamente (acelerometría o podometría).

Por otro lado, no se tiene evidencia certera del umbral de tiempo para pasar tiempo sentado5, solo se recomienda reducir al menor tiempo posible debido a que diversos estudios32,33 han encontrado que el sedentarismo se asocia con mayores problemas de salud cardiovascular. En adultos mexicanos, el tiempo sentado arriba de 250 min-día se relacionó con mayor probabilidad de RCM incluso después de ajustar por AF e IMC. Este hallazgo podría ser utilizado para definir una recomendación de tiempo máximo recomendable para permanecer sentado.

La relación entre ciertas variables de AF y el tiempo sentado con el RCM disminuyó cuando se ajustó por IMC. Esto sugiere que el peso corporal puede ser un mediador de tal relación. Es decir, el efecto protector de la AF para el RCM podría ocurrir por su relación neg-ativa con el peso corporal. Sin embargo, la relaciones de la AF y el tiempo sentado con el RCM se mantuvieron, por lo cual el papel del IMC como mediador es reducido. Otros factores o procesos podrían explicar el efecto benéfico de la AF (independiente del peso) sobre el RCM, tales como el incremento de la masa muscular, aumento de la sensibilidad a la insulina, reducción de la inflamación de bajo grado, estabilidad plaquetaria y mejoramiento de la función endotelial34.

Entre las limitaciones del estudio se encuentra el que el IPAQtiene una modesta confiabilidad y pobre validez (r intra-clase de 0.25 para actividad moderada y 0.24 para actividad vigorosa) entre adultos de 19-60 años comparado con acelerometría18. Por lo cual, la AF está sobre-estimada. Además, al ser un estudio transversal no se puede establecer una causalidad. Por otro lado, idealmente la presión arterial debe medirse en el mismo momento, ya que puede haber variaciones de acuerdo con la hora de su realización. Sin embargo, en una encuesta poblacional esto no es posible, por lo cual es otra limitación del presente estudio.

En conclusión, de las cinco variables de AF, solo los niveles de AF y la AF vigorosa y moderada se asociaron con menor probabilidad de presentar RCM. Por el contrario, las personas que permanecen más tiempo sentadas (más de cuatro horas), tuvieron una mayor probabilidad de presentarlo. Estos hallazgos pueden tener implicaciones en la promoción de un estilo de vida activo. Las directrices actuales sobre el comportamiento sedentario y de AF5, señalan que participar en cualquier AF es mejor que ninguna, y que al incrementar la AF tiene mayores beneficios para la salud debido a que reduce el riesgo de padecer hipertensión, enfermedades cardiacas, eventos cerebrovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Asimismo, las recomendaciones indican reducir el tiempo que las personas pasan sentadas en todos los grupos de edad5. Sin embargo, en los resultados obtenidos se observó que las recomendaciones de caminata no tienen un efecto protector en el RCM y que con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud solo el 30% de la población cumplió. El efecto protector de la actividad vigorosa solo se observó en las personas que hacen más tiempo. Además, se observó que las personas que permanecen sentadas por más de cuatro horas tuvieron mayor probabilidad de RCM, lo cual, apoya a la recomendación de realizar pausas activas mientras se realizan actividades sedentarias2. Al mismo tiempo, el efecto del sedentarismo desapareció cuando se ajustó por actividad vigorosa. Esto sugiere que la realización de actividades intensas puede reducir de alguna manera el efecto del sedentarismo. En futuros convendría verificar si la falta de asociación entre la AF y el RCM observado en las mujeres de este estudio se presenta en otras poblaciones. De igual modo, se podrían identificar los mecanismos fisológicos por los cuales en las mujeres no se observa tal asociación. Además, se requiere más investigación sobre intervenciones encaminadas a reducir los posibles efectos negativos en la salud cardiometabólica asocia-dos al tiempo en que se permanece sentado.

  • Declaración sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial en el proceso de redacción de artículos
    El manuscrito no utilizó herramientas de inteligencia artificial para su elaboración.

Disponibilidad de datos de investigación y otros materiales

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Editado por

  • Editor Chefe
    Raphael Ritti-Dias © Universidade Nove de Julho. São Paulo, São Paulo, Brasil.
  • Editor de Sección
    Caroline Brand Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Valparaíso, Chile.

Avaliação dos pareceristas

Acerca del autor do parecer

Revisor A

Anónimo

Resumen

  • Favor corregir esta palabra y revisar dentro del do-cumento algún otro problema de escritura. (ej: línea 8 cambiar “sendentarismo” por “sedentarismo”.

  • Página 1, Línea 11-12 (Metodología): En el detalle de la muestra total, sería conveniente destacar el porcentaje/n de mujeres de aquella muestra (consi-derando generalmente es la muestra menos repre-sentativa en un estudio usualmente).

  • Página 1, Línea 11-12 (Metodología): Sugiero incluir el método estadístico que se implementó para los análisis (si bien se detalla en el manuscrito, no está en el resumen para una mayor información del lector). Esto permite entender cómo se obtuvieron los resultados y evaluar si el método es apropiado para el diseño del estudio.

  • Página 1, Línea 21-22 (Resultados): Sugiero agregar “%” cuando se incluye CI95, por favor. Sugiero cambiar “dos terceras partes de la población no cumplieron con las recomendaciones de actividad física” por “aproximadamente dos tercios de la po-blación no cumplían con las recomendaciones de actividad física” para mejorar la redacción del texto.

  • Página 2, Línea 2 (Conclusión): Sería importante incluir brevemente las implicancias de estos resultados obtenidos.

  • Página 2, Línea 4-5 (Palabras claves): Es recomendable no incluir dentro de las palabras claves aquellas palabras/conceptos que ya han sido utilizados en la introducción y/o título. De esta manera se amplifica la posibilidad de visualización para futuras investigaciones. Por lo tanto, sugiero utilizar otros conceptos o sinónimos en esta sección (ej., movimiento, ejercicio, etc.).

Introducción

  • Página 3, Línea 9. ¿A qué beneficios se refiere?. Sería prudente al menos mencionar algunos.

  • Página 3, Línea 13: Si se incluye la abreviación “AF” para actividad física, debería ser importante considerarlo de aquí en adelante para darle consistencia al texto. Revisar todo el manuscrito para dar consistencia en la forma de escritura, por favor.

  • *mismo caso para el concepto “riesgo cardiometabólico”

  • Página 3, Línea 15: ¿Por qué sería importante evaluar desde la mirada de la co-ocurrencia? (más allá de lo que se describe, que usualmente se analiza de manera aislada). Explicar brevemente por qué estudiar la combinación de estos factores es más relevante o clínicamente significativo Sugiero elaborar un poco más esta aseveración, por favor.

  • Página 3, Línea 16: Creo que sería importante destacar, al menos brevemente, las diferencias entre ser activo físicamente y tener una conducta o comportamiento sedentario, ya que ambos pueden convivir en una persona sobre todo en la forma de trabajo de la actualidad

  • Sugiero cambiar “se ha tendido a analizar indicadores de riesgo cardiometabólico de manera aislada” por “los estudios tienden a analizar los indicadores de riesgo cardiometabólico de forma aislada”para una mejor redacción y entendimiento del contenido.

  • Sugiero cambiar “confesores” por “factores de confusión”. Creo que es un término más apropiado.

  • Página 3, Línea 17: Podría ser beneficioso introducir el término “riesgo cardiometabólico” un poco antes en el primer párrafo o hacer más explícita la conexión entre la inactividad física/sedentarismo y el RCM como la ECNT específica de interés para este estudio. Esto ayudaría a enfocar al lector desde el principio en el desenlace primario.

Metodología

  • Se lee un apartado o sección muy larga. Sería conveniente usar subtítulos para ir demarcando de manera más fácil la lectura (ejemplo secciones: análisis estadístico, covariables, participantes, etc.).

  • Página 4, Línea 4: Es importante considerar siempre que cuando se usa una sigla (ej., ENSANUT), esta debe ser previamente mencionada con un nombre completo y luego la abreviación.

  • Página 4, Línea 15: Sugiero adicionar acá también el porcentaje de mujeres correspondiente de la muestra total incluida, por favor.

  • Página 4, Línea 20: Sugiero incluir referencia del cuestionario IPAQ, por favor.

  • Página 4, Línea 14 a 18: Siempre es importante tener presente que debemos facilitar la lectura de un tercero y entender que no siempre estarán al tanto de las siglas (que quizás para los investigadores es muy común), pero “LDL” o “HDL” no han sido previamente descritas, sobre todo porque son las siglas en inglés y no en español. Sugiero detallar la primera vez que se usa, por favor.

  • *mismo caso para HOMA-IR.

  • Sugiero explicar/profundizar brevemente por qué se escogió un análisis tipo Poisson sobre una regre-sión logística tradicional (RP vs. OR).

  • Página 7, Línea 12: Idem a lo anterior, no se ha detallado previamente la sigla “IMC”. Favor incluir (ya que se detalla posteriormente en la página 8, línea 12 y no cuando se usó la primera vez).

  • ¿Se ha explorado la posibilidad de hacer un análisis diferenciado por sexo?, al menos como un análisis de sensibilidad?.

Resultado

  • Página 9, Línea 5: S e menciona que 1/3 de los participantes presentó sobrepeso (entendiéndose como IMC <30); ¿por qué sólo destacar la categoría “sobrepeso” y no “obesidad”?. Entendiendo que la Tabla 1 se basa en medias ponderadas, pero sería importante mencionar/describir al menos brevemente que el número de participantes con sobre-peso u obesidad es muy similar (3,776 vs. 3,779). Página 9, Línea 14: En general, evitar repetir datos que ya están expuestos en las tablas. Aportar información diferente al texto.

  • Agregar valor de p- que no fue significativo.

  • Se menciona que “el grupo que permaneció mayor tiempo sentado (cuartil IV) tuvo mayor probabilidad de presentar RCM en comparación con el grupo del cuartil I”. Sin embargo, en la tabla 4, los intervalos de confianza son 0.99-1.28 convirtiendo dichos resultados no significativos. ¿Podría indicar por qué se considera como significativo?.

Discusión

  • En la sección “Limitaciones”, es importante siempre destacar que al ser un estudio transversal, por lo tanto, no se puede establecer causalidad.

  • Para abordar de manera más precisa la discusión, es importante establecer el criterio que se usó para definir RCM (en la sección de metodología). ¿Este considera 1 o más de una variable de las descritas?, son todas?. Dicho esto, hay alguna diferencia si tiene 1 o más de una variable en cuestión?.

  • En la discusión se detalla que al incluir IMC la significancia desaparece. Sería interesante abordar un poco más por qué sucede esto. Asimismo, se ha explorado la posibilidad de estudiar el papel mediador/moderador del IMC en el RCM?. ¿Será lo mismo para personas que viven con normopeso, sobrepeso u obesidad?. Quizás el detalle de sensibilidad aquí exprese aún más riqueza de sus resultados ya encontrados.

  • Considerando que es un estudio transversal, sería prudente cambiar las palabras o conceptos que se identifican más con estudios experimentales (ej., “efecto”), que aparece más de una vez en la discusión y en la sección “Implicaciones”. Recomiendo modificar por conceptos relacionados con “asociación” (ej.).

  • Sería enriquecedor establecer algunas directrices para futuras investigaciones sobre “qué camino tomar” para ir puliendo cada vez más la investigación en este ámbito, como un aporte para futuros investigadores en el área.

Conclusión

  • Creo que hay un problema de redacción (formalidad) en este apartado. “(...) solo la AF vigorosa asociada con menor probabilidad de presentar RCM”. Favor revisar redacción general para facilitar el en-tendimiento.

Tablas

  • Tabla 5: Revisar escritura, dice “cardionetaboico”. Por favor, corregir.

Opinión final (decisión)
  • Pequeñas revisiones necesarias.

Revisor B

No autorizó la publicación de la opinión.

  • recomendación: major-revision

Histórico

  • Parecer recibido en
    05 23 2025

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    03 Abr 2026
  • Fecha del número
    2025

Histórico

  • Recibido
    23 Mayo 2025
  • Revisado
    24 Jun 2025
  • Acepto
    18 Ago 2025
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Sociedade Brasileira de Atividade Física e Saúde Campo Universitário, S/N Anexo UFSC, Trindade, CEP: 88040-900, +55 (83) 99407-8724 - Florianópolis - SC - Brazil
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