Open-access Formación Psicológica en Centroamérica: Desafíos entre Ética, Inteligencia Artificial y Conciencia Social

Formação Psicológica na América Central: Desafios entre Ética, Inteligência Artificial e Consciência Social

Psychological Training in Central America: Challenges Between Ethics, Artificial Inteligence, and Social Awareness

Resumen:

El objetivo de este estudio fue analizar la evolución de la formación de psicólogos en Centroamérica, considerando su historia, los actores clave y las tensiones ético-tecnológicas presentes en el contexto actual, especialmente en relación con la inteligencia artificial generativa. La investigación se centró en la formación curricular, la conciencia social y el impacto de la tecnología en la educación psicológica en seis países centroamericanos: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. La metodología fue cualitativa, de enfoque interpretativo-crítico, utilizando una revisión documental exhaustiva y reflexiva, basada en la triangulación de fuentes primarias y secundarias. Se analizó literatura académica, marcos normativos internacionales y las contribuciones de psicólogos centroamericanos clave. Además, se abordaron los marcos éticos propuestos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre la inteligencia artificial (IA) en la educación. Las variables consideradas fueron la formación psicológica, la ética profesional, la inteligencia artificial aplicada a la psicología, la inclusión social y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los resultados principales indican que, a pesar de los avances en la creación de programas académicos y la integración de la Psicología social en muchos países, persisten desafíos significativos, como la disparidad en los recursos educativos y el acceso a tecnologías emergentes. La IA se presenta como una herramienta con potencial transformador, y también plantea retos éticos relacionados con la privacidad de los datos y la deshumanización en la intervención terapéutica. Además, se identificaron esfuerzos para integrar una formación ética y crítica, orientada hacia la justicia social y el bienestar colectivo, aunque con marcadas diferencias entre los países.

Palabras clave:
Formación de psicólogos; Ética profesional; Inteligencia artificial; Conciencia social; Centroamérica

Resumo:

O objetivo deste estudo foi analisar a evolução da formação de psicólogos na América Central, considerando sua história, os principais atores e as tensões ético-tecnológicas presentes no contexto atual, especialmente em relação à inteligência artificial (IA) generativa. A pesquisa se concentrou na formação curricular, na conscientização social e no impacto da tecnologia na educação em psicologia em seis países da América Central: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicarágua, Costa Rica e Panamá. A metodologia foi qualitativa, com uma abordagem interpretativa-crítica, usando uma revisão documental exaustiva e reflexiva, com base na triangulação de fontes primárias e secundárias. Foram analisadas a literatura acadêmica, as estruturas normativas internacionais e as contribuições dos principais psicólogos da América Central. Além disso, foram abordadas as estruturas éticas propostas pela Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura (UNESCO) sobre IA na educação. As variáveis consideradas foram: treinamento psicológico, ética profissional, inteligência artificial aplicada à Psicologia, inclusão social e os Objetivos de Desenvolvimento Sustentável. Os principais resultados indicam que, apesar dos avanços na criação de programas acadêmicos e na integração da psicologia social em muitos países, ainda há desafios significativos, como a disparidade de recursos educacionais e o acesso a tecnologias emergentes. A IA é apresentada como uma ferramenta com potencial transformador, mas também apresenta desafios éticos relacionados à privacidade dos dados e à desumanização na intervenção terapêutica. Além disso, foram identificados esforços para integrar o treinamento ético e crítico, orientado para a justiça social e o bem-estar coletivo, embora com diferenças marcantes entre os países.

Palavras-chave:
Formação de psicólogos; Ética profissional; Inteligência artificial; Consciência social; América Central

Abstract:

This study aimed to analyze the evolution of psychologist training in Central America by considering its history, key actors, and the current ethical-technological context, especially regarding generative artificial intelligence. It focused on curricular training, social awareness, and the impact of technology on psychological education in six Central American countries: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, and Panama. Its qualitative and interpretive-critical methodology used an exhaustive and reflexive documentary review based on the triangulation of primary and secondary sources. The academic literature, international normative frameworks, and the contributions of key Central American psychologists were analyzed. The ethical frameworks proposed by UNESCO on AI in education were also addressed. The considered variables included psychological training, professional ethics, artificial intelligence applied to psychology, social inclusion, and the Sustainable Development Goals. The main results indicate that, despite the creation of academic programs and the integration of social psychology in many countries, significant challenges persist, such as disparity in educational resources and access to emerging technologies. AI configures a tool with transformative potential but it also poses ethical challenges related to data privacy and dehumanization in therapeutic intervention. This study also found efforts to integrate ethical and critical training toward social justice and collective well-being, although with marked differences between countries.

Keywords:
Training of psychologists; Professional ethics; Artificial intelligence; Social conscience; Central America

Introducción

Cuando los colonizadores europeos llegaron a la región istmeña de América Central, los pueblos que habían vivido allí durante milenios ya habían creado sistemas sociales, políticos y religiosos bastante sofisticados. Civilizaciones como la maya, cuyos epicentros estaban dentro de los límites de la actual Guatemala, Honduras y Belice, fueron notables por sus avances en astronomía, escritura, matemáticas y organización política. Estas culturas sostenían una visión integrada que unía el conocimiento, el ritual y la vida comunitaria, manifestando ya formas de pensamiento simbólico, introspectivo y colectivo que prefiguran aspectos clave de lo que hoy consideramos procesos psicológicos culturales (Coe & Houston, 2015). Antes de que hubiera algo emanando de Occidente, esa diversidad lingüística, étnica y religiosa definía su propio régimen universal. Ese sistema fue dramáticamente interrumpido por la aparición de los conquistadores españoles en el siglo XVI.

La instalación del sistema colonial no solo implicó guerras, violencia militar y despojo territorial, sino también evangelización forzada, trabajo obligado y una reorganización de las sociedades jerárquicas del subcontinente bajo un modelo eurocéntrico. Tal cambio implicó el desplazamiento de las cosmovisiones indígenas por las narrativas religiosas o racionalistas traídas de Europa (Lutz, 2011). La colonialidad del poder creó una matriz de domesticación que aún influye en la construcción del conocimiento en esa región, incluida la Psicología. Aunque las naciones centroamericanas se independizaron en los siglos XIX y XX, la independencia no resultó en la libertad de sus pueblos. Los nuevos estados republicanos eran pequeños grupos de poder y mantenían sistemas oligárquicos, a menudo excluyentes, con escasa inversión en educación pública y ciencia. En este entorno, se valoraba el razonamiento crítico, sin embargo, en muchos espacios universitarios que reflejaban formas europeas o norteamericanas, la Psicología apenas alcanzaba el nivel de una disciplina formal (Montero, 2009).

Sin embargo, las resistencias campesinas, indígenas y laborales produjeron otras formas de conocimiento que no estaban institucionalizadas, pero constituyen expresiones legítimas del pensamiento social y comunitario. En el siglo XX Centroamérica sufrió amenazas existenciales tanto internas como externas, envolviendo al istmo, especialmente Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, con dictaduras militares, intervenciones extranjeras y guerras internas. Estos fueron procesos destructivos, pero en ese descenso también polarizaron y politizaron el conocimiento. Comenzaron a aparecer propuestas como la Psicología de la liberación, fomentada por Ignacio Martín-Baró que, desde una perspectiva latinoamericana, comprometida con la realidad social, proponía una Psicología desde las experiencias de los oprimidos (Martín-Baró, 1998). Este enfoque surgió del análisis empírico de la posguerra, el terror estatal y la violencia colectiva y proporcionó una perspectiva teórica independiente y adecuada para Centroamérica.

La psicología en la región estaba en proceso de consolidación, sin embargo, durante el siglo XX, con grandes asimetrías en el desarrollo científico entre países. El acceso limitado a la educación superior y las escasas provisiones de investigación eran barreras compartidas y exacerbadas por situaciones de dictaduras, conflictos civiles y dependencia económica. No obstante, se crearon algunas escuelas de psicología en universidades públicas, como la Universidad de San Carlos en Guatemala en 1946 (USAC, 2015a, 2015b), la Universidad de El Salvador en 1960 (USAL, 2025), la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en 1961 (UNAH, 2025, 2025), la Universidad de Panamá en 1965 (UP, 2025a, 2025b), la Universidad de Costa Rica en 1966 (UCR, 2025) y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en 1968 (UNAN, 2025). Estas instituciones fueron núcleos de pensamiento crítico, especialmente por la articulación con corrientes de psicología humanista, social y comunitaria (Montero, 2009), un proceso que no fue directo ni uniforme, sino que tuvo en cuenta las especificidades políticas, étnicas y culturales de cada nación.

La construcción del Canal de Panamá a principios del siglo XX fue una fuente de procesos psicosociales relacionados con la migración, la desigualdad racial y las relaciones laborales, así como una revolución geopolítica y económica para la nación. Miles de trabajadores caribeños, predominantemente afroantillanos, fueron traídos a trabajar de esta manera anómala y trasplantados a un sistema segregacionista que marcaría el rostro social de Panamá (Conniff, 1985). De estas experiencias surgieron dinámicas de exclusión, discriminación y lucha identitaria, que, aunque no fueron muy consideradas al principio por la Psicología, han sido objeto de estudio de generaciones posteriores de psicólogos interesados en el trauma colectivo, la identidad racial y la construcción del sujeto en el contexto de la poscolonización (Fajardo, 2016). El efecto de este proceso fue significativo para estimular nuevas áreas de investigación psicosocial centradas en el racismo estructural y la estratificación social como causa de enfermedades mentales. No obstante, el currículo de la licenciatura históricamente ha sido clínico tanto en las universidades públicas como en las privadas.

De manera similar, la presencia de Estados Unidos en el país después de la construcción del Canal en 1904 y hasta la separación completa del Canal del país en 1999 ha dejado su huella en la vida política, social y psicosocial de Panamá. Durante casi un siglo, Estados Unidos mantuvo una zona de soberanía extraterritorial –la antigua Zona del Canal– en la que estableció un sistema de segregación racial y cultural en el que los panameños vivían en subyugación y excluidos, que les producía sentimientos de subordinación y rebelión (LaFeber, 1989). Esta supremacía fue más allá de la dominación territorial y económica, y dio lugar a relaciones de poder dentro de las propias sociedades latinoamericanas, como se puede ver durante la dictadura militar (1968-1989), periodo en el cual Washington adoptó un doble estándar: construyó alianzas con los gobiernos autoritarios en el lugar y llevó a cabo una invasión militar en 1989 para destituir a Manuel Antonio Noriega. Estas últimas han legado grandes heridas psicológicas en el pueblo a las que podemos sumar como fuentes de trauma colectivo, la pérdida de autonomía y la militarización de lo cotidiano; fenómenos que han sido poco estudiados en la Psicología panameña desde la perspectiva de la comunidad, la crítica y la memoria histórica (Beluche, 2021).

La finalización de la expansión del Canal en 2016 presentó desafíos logísticos y técnicos para Panamá en el contexto del siglo XXI, y también hubo nuevos desafíos psicológicos en los campos laboral, organizacional y comunitario. La actualización del canal vino con la inclusión de mano de obra calificada, la implementación de tecnología automatizada y cambios asociados en las relaciones laborales que transformaron no solo la vida de los trabajadores, sino también la de las comunidades a su alrededor (Ruiz & De León, 2018). Estos procesos estimularon el desarrollo de la Psicología Organizacional e Industrial en Panamá, con un enfoque aplicado en la gestión del estrés, el ajuste a los cambios y el liderazgo en entornos complejos, lo cual generó la necesidad de formar psicólogos mejor preparados para enfrentar las demandas actuales del uso de la tecnología. Por lo tanto, el Canal de Panamá es un escenario y un catalizador de la Psicología panameña de los siglos XX y XXI.

En el contexto de El Salvador, Nicaragua y Guatemala, las consecuencias de la guerra hicieron imperativa la demanda de apoyo psicosocial. Esto favoreció enfoques que, como la psicología social crítica y la psicología de la liberación, cuestionaron la neutralidad científica en el contexto de la violencia estructural. La figura de Ignacio Martín-Baró, asesinado en 1998 en El Salvador, es icónica, ya que elaboró una psicología al servicio de las mayorías empobrecidas, centrándose en el trauma, la memoria colectiva y la resistencia. Estas ideas están inspirando a psicólogos sociales, trabajadores comunitarios, maestros y activistas, que desean reconstruir en el período posconflicto el tejido social en un nivel más ético y fundamentado en los países involucrados y en la región circundante (Martín-Baró, 1998).

Este fue el proceso a través del cual los cambios económicos, políticos, culturales y sociales entre la sociedad hondureña fueron registrados por el impacto causado por el modelo agroexportador, la intervención de países extranjeros y la modernización tardía. El dominio de las compañías bananeras extranjeras, particularmente estadounidenses, creó un marco de subordinación política y económica, que restringió una economía autosuficiente y diversa (Barahona, 2005). El país pasó por décadas de inestabilidad política, golpes de estado y dictaduras militares que impidieron la consolidación de instituciones democráticas robustas. Sin embargo, las reformas educativas en las décadas de 1950-1960, los procesos de urbanización, así como los movimientos sociales y sindicales influyeron como catalizadores para el desarrollo del nacionalismo en el surgimiento de un pensamiento más crítico y acción ciudadana (Ramos, 2013). Estas características han moldeado el sistema educativo y, por lo tanto, los modelos de formación académica del país de manera directa.

Costa Rica, sin embargo, ha ofrecido un desarrollo más estable de la Psicología en el país, debido a su tradición democrática y decisión de invertir en educación. En las universidades públicas como la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional, han fomentado una sólida formación en Psicología, predominantemente hacia la salud mental, la intervención clínica y, en tiempos recientes, centrada en género, infancia, adolescencia, diversidad sexual, ambiental entre otros (Salas et al., 2019). Este avance ha hecho posible construir una comunidad académica activa, evidenciada por su producción científica a nivel regional con una fuerte presencia en redes latinoamericanas. Costa Rica también ha sido parte en la formación de psicólogos de países vecinos como Nicaragua y Panamá.

Por otra parte, la situación en Belice se destaca como una excepción en el contexto centroamericano, por ser una colonia británica y tener un sistema educativo, legal y político anglófono, por lo tanto, es un modelo diferenciado. A pesar de que el país también enfrenta problemas sociales estructurales como la pobreza, la exclusión rural y la migración, la Psicología como disciplina ha sido más influenciada por el conocimiento clínico y educativo del Reino Unido. Sin embargo, hay una necesidad creciente de incorporar perspectivas multiculturales (es decir, comunidades mayas, garífunas y criollas) cuyas propias comprensiones del bienestar y la salud mental no coinciden con los marcos occidentales predominantes (Correa & Ramírez, 2020).

Por último, la migración forzada –una consecuencia de la violencia estructural, la pobreza y la inseguridad– también ha enmarcado la subjetividad centroamericana contemporánea. Millones de personas han sido desplazadas interna- y transfronterizamente, lo cual crea nuevos arreglos familiares, identitarios y comunitarios. Estas dinámicas han hecho que la Psicología latinoamericana aborde temas asociados con la separación familiar, el duelo por la migración, la violencia, la resiliencia en un contexto de exclusión y la salud mental transnacional. Por lo tanto, para entender el pensamiento psicológico en Centroamérica necesitamos leerlo desde una perspectiva localizada, histórica y crítica en la cual se reconozcan las raíces prehispánicas y las fracturas provocadas por la violencia colonial y contemporánea (Cruz, 2020).

La formación de psicólogos en Centroamérica está en una encrucijada, ya que se encuentra en una confluencia de eventos históricos como los avances tecnológicos, la aplicación generalizada de la inteligencia artificial, los dilemas éticos y la emergencia de una exigencia social cada vez más aguda y comprometida. El desarrollo de la psicología en la región, durante el siglo XX, se basó en gran medida en un conjunto de teorías y planes de estudio importados de Europa y América del Norte, lo que ha generado una brecha significativa entre la formación profesional y las realidades sociales, culturales y económicas de los países latinoamericanos (Ardila, 2002; Zevallos, 2017).

La naturaleza y llegada de la inteligencia artificial generativa (IA-G), así como las discusiones más amplias sobre el uso ético de la tecnología en las humanidades, han establecido una nueva inquietud dentro de la educación superior. La pregunta que se plantea aquí es: ¿Cuáles son los profesionales que estamos formando y el conocimiento que estamos transmitiendo? En este sentido, Harrsch (2005), Freire (1997) y Martín-Baró (1998), entre otros teóricos, abogan por una educación situacionista crítica que sirva para cambiar la sociedad.

El libro Historia de la Psicología en América Latina: Un Enfoque Cultural, escrito por Ferrari (2021), ofrece un relato crítico y policéntrico de las formas en que la Psicología se desarrolló en toda la región. En lugar de imitar modelos eurocéntricos, estos académicos abogan por una historia local que respete las dinámicas particulares de cada país, lo cual permite así el desarrollo de una psicología con su propio carácter. Esta visión es coherente con las perspectivas decoloniales y desafía el modelo clásico centro-periferia como incapaz de dar cuenta de la inconmensurabilidad y complejidad del campo. Tal visión es vital para interpretar la historia de la Psicología en Centroamérica, ya que los contextos sociopolíticos y culturales han tenido una fuerte influencia en el desarrollo de esta ciencia social (Ferrari, 2021).

El estudio de Brito e Silva, Ferreira Leite, Mota Ronzani, Toledo Dias y Pereira da Silva (2021) sobre el entorno latinoamericano presenta la Psicología latinoamericana como típicamente centrada en lo urbano y arraigada en contextos urbanos, en detrimento de los pueblos indígenas, los entornos multiculturales y rurales. La idea de lo “rural” debe examinarse como una categoría teórica que tiene implicaciones sociales, culturales y políticas que trascienden meramente una descripción de dónde ocurre algo. En este sentido, en una región tan profundamente marcada por el peso demográfico y cultural de lo rural como la región centroamericana, tales reflexiones son una condición indispensable para repensar la formación de psicólogos e intervenciones profesionales en espacios no urbanos (Brito e Silva et al., 2021).

El Primer Congreso de la Asociación Latinoamericana para la Formación y Enseñanza de la Psicología (ALFEPSI) realizado en la Ciudad de Panamá fue concebido como un espacio de encuentro y mano de los miembros de esta Asociación comprometidos con la formación de psicólogos, con la participación de 11 países, para generar un diálogo constructivo que conduzca a la producción de alternativas innovadoras para enfrentar las demandas sociales y laborales. También se consolidó la presencia del campo de la Psicología como un área con el potencial mencionado para planificar iniciativas y programas relevantes y efectivos, dirigidos a diferentes sectores y dimensiones de la vida en los países de la región en los procesos de formación docente latinoamericana y tomarlos como una dotación para la reestructuración curricular de los programas de formación en Psicología tanto de licenciatura como de posgrado (ALFEPSI, 2011).

Mientras tanto, el Primer Congreso Virtual de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP, 2019) constituyó un evento importante en la historia reciente de este campo, con las reflexiones de psicólogos de 25 países sobre el impacto de la pandemia de la COVID-19. La revisión de las actas del congreso por Lechuga Quiñones (2021) muestra cómo la Psicología puede proporcionar respuestas novedosas a las crisis globales con un compromiso social directo con el cambio. Este evento también confirma la urgencia de una psicología que reclame los problemas reales de la población; una demanda urgente en la región de Centroamérica con altos niveles de desigualdades y vulnerabilidad social (Lechuga Quiñones, 2021).

Otro aporte relevante de la región es la Unión Centroamericana de Colegios y Asociaciones de Psicología ideada en el XXXVII Congreso de la SIP al generar una organización que permite el intercambio directo de entidades profesionales a nivel gremial en la región (Unión Centroamericana de Colegios y Asociaciones de Psicología [UCCAP], 2021).

De manera similar, la Declaración de Praga en 2024 de la Unión Internacional de Ciencia Psicológica insiste en el papel indispensable de la Psicología en contribuir al desarrollo humano sostenible, la formulación de políticas basadas en evidencia y el acceso equitativo a los servicios psicológicos. Esta perspectiva coincide con la promoción de capacidades gremiales y académicas en Centroamérica y contribuye a un aprendizaje profesional con sentido global, ético y cultural.

Por lo tanto, se insta a las universidades centroamericanas y gremios psicológicos a articular acciones con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para construir una psicología al servicio de las personas, la comunidad y la sostenibilidad del planeta. La inclusión de los ODS en la educación de psicólogos en Centroamérica es una tarea urgente y estratégica frente a los desafíos estructurales. La Declaración de la Cumbre sobre el Fortalecimiento Gremial de Líderes de Psicología en América Latina en 2024 prescribe la instalación de una formación vocacional comprometida con los derechos humanos, la equidad social y el desarrollo sostenible al proponer una psicología fundada en el bienestar colectivo y la transformación social (International Union of Psychological Science [IUPSYS], 2024).

Así, incorporar los ODS –especialmente aquellos que se refieren, directa o indirectamente, a la salud mental (ODS 3), la educación de calidad (ODS 4), la igualdad de género (ODS 5), la reducción de desigualdades (ODS 10) y la acción climática (ODS 13)– refuerza el papel del psicólogo como instrumento de transformación y denuncia en el respeto del bienestar integral en contextos de alta vulnerabilidad.

Las principales aportaciones de los pioneros de la Psicología Centroamericana se muestran en la Tabla 1.

Tabla 1.
Aportaciones de los pioneros de la Psicología Centroamericana (Jacó-Vilela, Klappenbach, & Ardila, 2023).

En América Latina, la formación de psicólogos ha crecido de la mano con la historia de la profesionalización de la Psicología en la región. La construcción de programas de formación desde mediados del siglo XX ha centrado los requisitos académicos y las necesidades sociales específicas. Esta formación se ha diversificado, incluyendo en sus contenidos (teóricos, metodológicos, éticos y profesionales) principalmente en universidades privadas. Una característica destacada ha sido tomar en cuenta la dimensión histórica en el proceso de formación como una forma de fortalecer la identidad profesional y certificar el derecho de existencia de los psicólogos.

La lógica de la formación ha sido impulsada por el crecimiento exponencial de las materias de la psicología en varios países, la promoción de estudios de posgrado y la línea de investigación sobre temas como la inserción laboral, las competencias profesionales y la evaluación educativa. La universidad debe hacer un área transversal según las regulaciones entre la formación vocacional y la educación superior (Gallegos, 2016). Por otro lado, los programas de posgrado se enfocan en el estudio de la Psicología clínica, principalmente, seguidos en el ámbito educativo y comunitario.

Cabe destacar que la asistencia extranjera en la formación de psicólogos se realizó en países como Estados Unidos, Cuba, la ex-Unión Soviética, Argentina y México, entre otros.

En este contexto, el objetivo de este artículo es trazar un panorama general sobre la educación psicológica en Centroamérica, enfocándose en la historia, los principales actores, las tendencias curriculares de formación de conciencia social, así como las tensiones éticas y tecnológicas relacionadas con la inteligencia artificial generativa. Se presta especial atención al trabajo de personas de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá debido a su relativa invisibilidad en las publicaciones académicas internacionales, a pesar de sus invaluables contribuciones para comprender los procesos de profesionalización en la región.

Finalmente, ofrecemos una reflexión sobre los desafíos y oportunidades asociados con la integración de la IA-G en la educación psicológica, a la luz de los marcos normativos internacionales como la recomendación de la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) sobre la ética de la inteligencia artificial (UNESCO, 2021) y proponemos algunas sugerencias concretas para mejorar la formación de profesionales de la Psicología con un enfoque en la justicia social, la inclusión y la sostenibilidad para contribuir al logro de los ODS.

Guatemala

La formación de psicólogos en Guatemala se concentró gradualmente desde finales del siglo XX, influenciada por un poderoso énfasis humanista y sociopolítico. La enseñanza de la Psicología se asoció con la Facultad de Filosofía de la Universidad de San Carlos y comenzó ofreciendo clases, en general, infantil y de psicoanálisis de profesores influyentes como Antonio Román Durán en 1946. La creación del Instituto de Psicología e Investigación Psicológica en 1948 fue un paso significativo en el reconocimiento de la importancia de la formación e investigación, lo que llevó a la aceptación en 1949 del primer programa de formación en Psicología. Este programa se caracterizó por un plan de estudios de cinco años centrado en teoría, práctica y clínica, y con otras materias relacionadas con la enseñanza, filosofía y biología desde un modelo complejo e integrado de formación profesional de psicólogos (Gallegos, 2021).

Honduras

En cuanto a la formación de psicólogos en Honduras, tradicionalmente se ha centrado en aspectos clínicos y ha tenido un contenido importante relacionado con el uso de pruebas psicológicas. Psicometría: El Programa de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) ha brindado formación completa en psicometría como estadística, fiabilidad, validez y administración de pruebas. Sin embargo, la evidencia empírica indica que la mayoría de lo que las personas saben sobre pruebas psicológicas se ha aprendido fuera de la instrucción formal en universidades, mediante autoaprendizaje o talleres. A pesar de la presencia de un fuerte proceso de formación universitaria, el alto costo de las pruebas, la ausencia de regulación profesional y el uso de normas nacionales son críticas actualmente planteadas por los psicólogos hondureños, lo cual revela los problemas estructurales de la formación vocacional y otros aspectos de la actualización continua de los psicólogos (Matamoros Batson, Moncada Godoy, & Rivera, 2014). Brito e Silva et al. (2021) apoyan a países como Honduras al enfrentarse a los enormes desafíos de la pobreza rural, la desigualdad educativa y la falta de servicios psicológicos. Aunque no se analizaron estudios particulares de Honduras, el enfoque latinoamericano nos revela que, en estos contextos, hay una necesidad de una psicología situada más directamente en comunidades rurales y fronterizas.

El Salvador

El desarrollo de la Psicología en El Salvador ha pasado por varias etapas de institucionalización, compromiso social y consolidación académica. En este punto, desde los años 1930 y 1940, con el esfuerzo impulsor de Carlos Filiberto Monterrosa Coto, el trabajo científico se tejió mediante el establecimiento del Laboratorio Psicopedagógico y el Departamento de Psicopedagogía (Portillo, 2006, 2008, 2010). Luego, la crisis disminuyó y los primeros profesionales comenzaron a trabajar e investigar exclusivamente en el campo de la personalidad y su evaluación, basándose principalmente en el conocimiento derivado de pruebas de inteligencia por Rodolfo José Semsch Aguilar, señalado por la incorporación de instrumentos psicométricos avanzados como el Cuestionario de Personalidad de Eysenck (EPI) y el Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota (MMPI), además de la innovación en el uso de tecnologías estadísticas aplicadas al estudio de la personalidad (Bertin, 1974; Semsch Larín, 2017), en la Facultad de Psicología de la Universidad de El Salvador en 1956. Estos esfuerzos también fueron apoyados por Leticia Calderón Alférez de Orellana, la primera psiquiatra de la nación, quien reforzó el gremio profesional con la fundación de la Sociedad Salvadoreña de Psicología y promoción de la Junta de Licencias de Psicología. Su obra más importante es la Historia de la Psicología en El Salvador (1928–2005), el primer análisis historiográfico y comprensivo del desarrollo de la disciplina en el país (Calderón de Orellana, 2006).

En el ámbito internacional, Ignacio Martín-Baró abrió nuevos caminos con su llamado a la Psicología de la liberación, un lenguaje que pedía repensar la Psicología al enfrentar condiciones sociales inhumanas. Su trabajo tuvo un efecto resonante en el Congreso de Psicología de 1985 celebrado en Caracas y aún motiva discusiones contemporáneas sobre la necesidad de una psicología más ética, contextualizada y descolonizadora (Comas-Díaz & Torres Rivera, 2020). Estas contribuciones se fortalecen con congresos como la Psicología Social de la Liberación y el trabajo de escritores como Nelson & Prilleltensky (2005), quienes han posicionado a El Salvador como un ejemplo de creación de una psicología aplicada basada en la justicia y el colectivo sociales en América Latina.

Nicaragua

El desarrollo de la Psicología profesional en Nicaragua no puede considerarse aislado del trabajo pionero de profesionales como el Dr. L.H. López, cuyo trabajo fue catalizador para la institucionalización de la Psicología como disciplina académica y clínica (Portillo, 2008). Es a través de su propia concepción integradora entre psiquiatría y psicología, que debemos la primera carrera de Psicología en Argentina, en un momento en que la profesión no tenía lugar social o académico en el país (SIP, 2020). Como docente, decano y educador de muchas generaciones de psicólogos, López apoyó un modelo de formación con un fuerte compromiso social, en el que se prestaba atención no solo al conocimiento técnico, sino también al papel transformador del psicólogo en el contexto en el que opera (Portillo, 2008). Su tratamiento como psicoterapeuta, desde una comprensión profunda del paciente más que desde un mero síntoma, se convierte en la marca ética de la Psicología clínica nicaragüense hasta el día de hoy. Así, su legado continúa presente y proporciona una referencia esencial para la preparación de académicos y profesionales, comprometidos con una psicología que sea humanista, crítica y socialmente relevante en Nicaragua y Centroamérica (SIP, 2020; López, citado en Portillo, 2008). El análisis de la psicología rural (Brito e Silva et al., 2021) es relevante para Nicaragua, una nación en la que los determinantes estructurales de la vida rural son tales que el acceso a la atención de salud mental se vuelve restringido. Un nuevo desafío para la Psicología nicaragüense es abordar la diversidad cultural rural e indígena desde estos y otros enfoques más críticos y específicos del contexto.

Costa Rica

Con un desarrollo institucional más fuerte, tiene presencia y reconocimiento en el Congreso de la SIP y en otros sitios académicos mencionados (Lechuga Quiñones, 2021). La nación tiene una tradición más fuerte de formación psicológica y ha estado conectada a discursos sobre salud, bienestar y psicología organizacional. Además, el entorno rural es consistente con los estudios de Brito e Silva et al. (2021), dada la importancia de la formación específica del contexto rural. También se encuentra en la “Historia de la Psicología en América Latina” como un elemento dentro del panorama de consolidación profesional (Ferrari, 2021).

Panamá

El estudio de la formación de los psicólogos en Panamá evidenció que de las 11 universidades que ofrecían la carrera, tres de ellas públicas y el resto privadas, contaban con un currículo variado, con un marcado sesgo hacia la psicología clínica, siendo el 78% de los especialistas en esta área. Sin embargo, se promulgó la Ley 30/2006, que obligó a las universidades a realizar un proceso de actualización curricular para posteriormente cumplir un proceso de evaluación y acreditación por carreras, lo que permitió una mirada más detallada a la formación de los psicólogos. La metodología de la investigación y estadística resultó con una enorme carencia en los estudiantes (Matus, 2011).

Por otro lado, en el estudio de la identidad profesional del psicólogo, realizado a 201 profesionales, revela que la mayoría se siente identificado con su profesión y reconoce sus competencias en evaluación e intervención. Sin embargo, el referido estudio evidencia debilidades en investigación, actualización continua y autocrítica, áreas clave en la formación profesional. Por otro lado, se observaron dudas sobre el trabajo en equipo y la relación con el entorno, así como una baja percepción de unidad gremial, factores que afectan la construcción de una identidad profesional sólida. Además, expresaron que su profesión no es valorada por sus superiores y/o la sociedad (Flórez, 2018).

A pesar de ello, los países centroamericanos entienden la necesidad de reconocer a Panamá como un eje importante de congresos regionales en los últimos años (Lechuga Quiñones, 2021). La contribución panameña al Congreso representa una psicología que se extiende, integra y renueva en la creación de psicología clínica, educativa y forense, en temas de igualdad de género, inclusión, contexto laboral, comunitario y social. Esto se refuerza por la demanda urgente de políticas que aborden la desigualdad del país, como lo alerta el estudio de Brito e Silva et al. (2021).

Metodología

Esta investigación sigue una propuesta cualitativa interpretativa-crítica y se basa en un análisis minucioso y meditado de documentos. La metodología aplicada se basa en una triangulación de fuentes de datos, tanto documentos primarios como secundarios (textos académicos, legislación nacional, informes institucionales y la bibliografía científica más reciente, con especial énfasis en donde el autor se origina en Centroamérica, y regulaciones internacionales como los ODS y la Recomendación sobre Ética de la IA de la UNESCO (2021).

Los criterios para la selección de fuentes proximales fueron los siguientes:

  1. Relevancia temática en la formación de psicólogos en Centroamérica.

  2. Perspectivas éticas, tecnológicas y sociales integradas.

  3. Contribución de autores de seis países centroamericanos.

  4. Recencia de publicaciones (con preferencia por trabajos de 2000 en adelante).

Las variables fueron las siguientes:

  • Formación psicológica. Se refiere al proceso de enseñanza-aprendizaje que integra la adquisición científica, la práctica profesional bajo supervisión y la reflexión ética para construir la identidad profesional del psicólogo (Ardila, 2002).

  • Profesionalismo. Incluye los valores, principios y estándares que rigen las prácticas en torno a la toma de decisiones clínicas, educativas o de investigación, la gobernanza responsable de datos y algoritmos (Harrsch, 2005; Zevallos, 2017).

  • IA-G. Abarca sistemas de recomendación, cribado clínico y chatbots de apoyo emocional. La UNESCO (2021) advierte que el uso educativo de la IA debe respetar la dignidad humana, la privacidad y la transparencia.

  • Inclusión social y educación. Es deber de la universidad garantizar la igualdad (crear oportunidades iguales, respetar la diversidad cultural) y preparar profesionales que puedan trabajar de acuerdo con las necesidades sociales de la comunidad, según la pedagogía crítica latinoamericana (Freire, Martín-Baró).

  • Los ODS y la educación (ODS 4, 10, 16). Estos elementos proporcionan el contexto para la necesidad de educar a psicólogos que hagan sociedades más justas, equitativas, resilientes y pacíficas (UNESCO, 2021).

Las etapas de análisis incluyeron la institucionalización de fuentes por país, tema y enfoque; la lectura crítica de los documentos, guiada por las categorías de análisis –historia de la formación, perspectivas curriculares, IA-G y conciencia social–; y la teoría de la construcción expresada en diferentes niveles regionales/globales.

Para realizar el análisis de datos, utilizamos una lógica hermenéutica y sociocrítica que permite la interpretación de discursos educativos y profesionales desde una perspectiva descolonizadora, ética y situada. El análisis temático se prestó a una presentación estructurada de los hallazgos. Este enfoque nos permite ver cómo la historia, la ética y las transformaciones tecnológicas se articulan en la formación de psicólogos en Centroamérica y sobre la base en que es posible construir propuestas legítimas y contextualizadas. La revisión de los documentos permitió la identificación de avances y desafíos continuos en la educación de psicólogos en los seis países centroamericanos. Los resultados más importantes se resumen a continuación por país y en tablas comparativas.

Resultados

A pesar de avances locales, la mayoría de los planes de estudio conservan una fuerte orientación teórica euro-norteamericana; un escaso compromiso en la formación ética y responsabilidad social para desarrollar una conciencia social y salud mental; y un déficit en formación tecnológica y asignaturas sobre ética digital o IA en sus programas. También se ha constatado en los documentos un compromiso comunitario creciente –todos los países han generado experiencias de formación e intervención con enfoque comunitario y derechos humanos–; desigualdades en infraestructura académica –se reportan limitaciones en tecnología y acceso a recursos digitales–; y una emergencia de una identidad profesional ética, influenciada por autores como Harrsch, Zevallos y Flórez León, se evidencia una tendencia a integrar la ética profesional como componente central del perfil de egreso.

En cuanto a la formación profesional de psicólogos en Centroamérica, los puntos destacables son los siguientes:

  1. En Panamá, Ericka Matus ha contribuido significativamente al análisis de la formación profesional en Psicología y también a su lectura sobre la formación profesional de psicólogos. Su contribución en el trabajo, así como en el desarrollo y actualización curricular de pregrado y posgrado, y en el proceso de acreditación, de diversas universidades, ha colaborado con un diseño curricular más equilibrado y consensuado poniendo énfasis en la metodología de la investigación y la estadística como ejes transversales para la formación ética-profesional (Matus, 2011).

  2. En Costa Rica, una figura española notable en cuanto a su trabajo en Psicología comunitaria y de liberación es Maritza Montero cuyas propuestas se han reflejado en los planes de estudio del proceso de formación en la Universidad de Costa Rica. Su enfoque relacional-crítico la ha llevado a fomentar una pedagogía para el cambio social con una fuerte alianza entre universidad y comunidad (Montero, 2009).

  3. En El Salvador, Ignacio Martín-Baró ha sido una autoridad en América Central con su Psicología de la liberación. Su influencia ha penetrado en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), que está comprometida con una educación basada en la justicia, una ética crítica e intervención comunitaria en escenarios de violencia y exclusión (Martín-Baró, 1998).

  4. En el territorio de Honduras, se han hecho propuestas por René Padilla que favorecen la integración de aspectos psicoeducativos y organizacionales del currículo en las universidades, combinados con la consolidación de la formación docente y la institucionalización de la ética profesional como un eje transversal del currículo (Mejía-Sánchez et al., 2022).

  5. En Nicaragua, Martha Cabrera es conocida por haber desarrollado un trabajo de intervención psicosocial en escenarios de posguerra con propuestas que tienen en cuenta el contexto comunitario (propuestas aplicadas que se han convertido en modelos para la formación terapéutica en trauma, resiliencia comunitaria y salud mental con una perspectiva de derechos humanos) (Cabrera, 2005).

  6. Por último, en Guatemala, Mario Morales y Ruth del Valle han allanado el camino para la profesionalización de la Psicología al promover un modelo académico que integra un enfoque intercultural, psicología indígena y práctica comunitaria como parte integral de la formación.

La información relevante por país se describe en un cuadro comparativo que se presenta en la Tabla 2.

Tabla 2.
Evolución histórica y avances en la formación del psicólogo en Centroamérica

Conclusiones

La formación de psicólogos en Centroamérica tiene una configuración especial en cada país y está determinada por su historia sociopolítica, económica y cultural. La presencia de la Psicología social y comunitaria ha sido notable en Guatemala en parte por el impulso para enfrentar las desigualdades sociales y la violencia originada por conflictos armados. Honduras, en contraste, ha enfatizado la profesionalización de la psicología al sembrar junto con la implantación de planes académicos dirigidos a la formación de profesionales que aborden los requerimientos que propone una población diversa, rural y urbana.

Costa Rica se ha caracterizado por el énfasis en la Psicología aplicada en el campo de la salud pública y con interés en la promoción del bienestar social. Nicaragua es uno de los países pioneros en incorporar métodos de Psicología comunitaria, mediante el diseño de programas que abordan específicamente un entorno posconflicto y el tema de la reconciliación. Panamá centró su acción en el fortalecimiento de la Psicología clínica; y El Salvador, en el desarrollo de análisis críticos de los contextos sociales de violencia y pobreza.

Uno de los factores más importantes que considerar en la formación de psicólogos en esta región ha sido el papel de las universidades. Sin embargo, el acceso y la calidad de la educación plantean un desafío debido a la desigualdad en recursos e instalaciones educativas. Los programas de intervención psicológica comunitaria, social y la integración de métodos psicométricos y cualitativos para la evaluación también se han consolidado con el tiempo, aunque hay evidencias de brechas en el ajuste de los programas escolares.

La aplicación de la IA a la Psicología es una innovación tecnológica emocionante, pero desafía una serie de consideraciones éticas complejas, especialmente en entornos desiguales como la región centroamericana. En esta parte del mundo, las disparidades considerables en la distribución de tecnología entre naciones contribuyen significativamente a las desigualdades en la educación y la práctica con herramientas de IA.

A pesar de que ha habido algunos intentos de aplicarla en procesos de diagnóstico y tratamiento psicológico de manera inicial y descontextualizada, los desafíos éticos clave involucran la protección de la privacidad de los pacientes y la confidencialidad de la información, la potencial deshumanización dentro de la relación de curación y la reorganización del apego clínico tras la automatización de prácticas. Además, la introducción de la IA divorciada de una postura socialmente crítica también puede agravar esas disparidades entre poblaciones que pueden permitirse aprovechar las nuevas tecnologías y aquellas que deben permanecer “pegadas al barro”, y, así, persistiría la desigualdad en el cuidado mental y la conciencia social.

El desarrollo de programas universitarios, el crecimiento de la producción científica y la articulación dentro de redes regionales, como la Sociedad Interamericana de Psicología, han contribuido a la profesionalización del campo, y la Unión Centroamericana de Colegios y Asociaciones de Psicología se atreven a dar un paso adelante en la unión profesional y académica de la región. Sin embargo, persisten restricciones estructurales, como la seguridad laboral, el escaso financiamiento para la investigación y la falta de continuidad en las políticas públicas de salud mental. Abordar estos obstáculos requeriría una conexión más robusta entre la Psicología, la justicia social y las políticas estatales que promuevan el bienestar holístico de individuos y grupos marginados.

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  • Disponibilidad de datos:
    Los datos de la investigación están disponibles en el cuerpo del artículo.
  • Cómo citar:
    Florez León, A. M. E., & Matus García, E. C. (2025). Formación Psicológica en Centroamérica: Desafíos entre Ética, Inteligencia Artificial y Conciencia Social. Psicologia: Ciência e Profissão, 45 (n.spe1), 188-. https://doi.org/10.1590/1982-3703003298083
  • Como citar:
    Florez León, A. M. E., & Matus García, E. C. (2025). Formação psicológica na América Central: desafios entre ética, IA e consciência social. Psicologia: Ciência e Profissão, 45 (n.spe1), 188-. https://doi.org/10.1590/1982-3703003298083
  • How to cite:
    Florez León, A. M. E., & Matus García, E. C. (2025). Psychological Training in Central America: Challenges Between Ethics, AI, and Social Awareness. Psicologia: Ciência e Profissão, 45 (n.spe1), 188-. https://doi.org/10.1590/1982-3703003298083

Disponibilidad de datos

Los datos de la investigación están disponibles en el cuerpo del artículo.

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    13 Oct 2025
  • Fecha del número
    2025

Histórico

  • Recibido
    22 Jun 2025
  • Acepto
    24 Jun 2025
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