Resumen
Este artículo analiza las actitudes hacia el aborto en América del Sur ante cambios legales acelerados y disputas morales. Entre 2012 y 2022, seis países flexibilizaron sus marcos normativos. En diálogo crítico con teorías de la modernización y sus tensiones en la región, evaluamos si estas reformas se acompañaron de transformaciones actitudinales. Con datos de la World Values Survey (olas 5–7), hallamos alta penalización social y notable estabilidad de las actitudes. La religiosidad, edad e importancia de la política emergen como factores clave. Los hallazgos apuntan a una modernización cultural parcial y no lineal, compatible con religiosidades persistentes, desigualdades estructurales y clivajes morales duraderos.
Palabras clave
aborto; actitudes hacia el aborto; despenalización; América del Sur; World Values Survey
Resumo
Este artigo analisa as atitudes em relação ao aborto na América do Sul diante de mudanças legais aceleradas e disputas morais. Entre 2012 e 2022, seis países flexibilizaram seus marcos normativos. Em diálogo crítico com as teorias da modernização e suas tensões na região, avaliamos se essas reformas foram acompanhadas por transformações atitudinais. Com dados da World Values Survey (ondas 5–7), constatamos alta penalização social e notável estabilidade das atitudes. A religiosidade, a idade e a importância da política emergem como fatores-chave. Os achados apontam para uma modernização cultural parcial e não linear, compatível com religiosidades persistentes, desigualdades estruturais e clivagens morais duradouras.
Palavras-chave
aborto; atitudes em relação ao aborto; despenalização; América do Sul; World Values Survey
Abstract
This article examines attitudes toward abortion in South America amid accelerated legal change and moral disputes. Between 2012 and 2022, six countries made their legal frameworks towards abortion more flexible. In critical dialogue with modernization theories and their tensions in the region, we assess whether these reforms were accompanied by attitudinal change. Using World Values Survey data (waves 5–7), we found high levels of social penalization and remarkable stability in attitudes. Religiosity, age, and the importance attributed to politics emerged as key factors. The findings point to a partial and non-linear process of cultural modernization, compatible with persistent religiosities, structural inequalities, and enduring moral cleavages.
Keywords
abortion; attitudes toward abortion; decriminalization; South America; World Values Survey
Résumé
Cet article analyse les attitudes envers l’avortement en Amérique du Sud dans un contexte de changements juridiques accélérés et de disputes morales croissantes. Entre 2012 et 2022, six pays sud-américains ont assoupli leurs cadres normatifs. Dans un dialogue critique avec les théories de la modernisation et les tensions qu’implique leur application dans la région, nous évaluons si ces réformes se sont accompagnées de transformations des attitudes. À partir des données de la World Values Survey (vagues 5–7), nous constatons un niveau élevé de pénalisation sociale et une stabilité remarquable des attitudes. La religiosité, l’âge et l’importance accordée à la politique émergent comme des facteurs clés. Dans l’ensemble, les résultats pointent vers une modernisation culturelle partielle et non linéaire, compatible avec des religiosités persistantes, des inégalités structurelles et des clivages moraux durables.
Mots-clés
avortement; attitudes à l’égard de l’avortement; dépénalisation; Amérique du Sud; World Values Survey
Introducción5
En la década 2012-2022, seis de los 12 países sudamericanos han modificado su marco normativo sobre abortos voluntarios, disminuyendo el grado de penalización a través de cambios legales o decisiones judiciales, lo que, observado en clave regional, es un fenómeno a destacar por su velocidad –especialmente, teniendo en cuenta que las disposiciones previas eran muy anteriores– de fines del siglo XIX o primeras décadas del XX (Pérez Bentancur, 2019).
En América Latina el aborto es un asunto muy relevante por su alta ocurrencia (Bearak et al., 2020) y además ha ganado centralidad pública en el contexto actual de polarización política. Asistimos a un auge de la reacción conservadora que, utilizando estrategias de pánico moral (Zaremberg; Tabbush; Friedman, 2021), vehiculiza el debate político a partir de la defensa de valores morales tradicionales. La reacción ocurre frente a movimientos feministas fortalecidos por su masificación en el marco de lo que se denomina cuarta ola feminista (Friedman; Rodríguez Gustá, 2023; Lamus Canavate, 2020; Lara, 2022; Natalucci; Messore, 2023; Perez; Ricoldi, 2023), que defienden los cambios procesados así como reivindican que estos vayan más lejos. En este escenario, los derechos sexuales y reproductivos (y específicamente el aborto) ganan envergadura en tanto que campos de lucha y disputa por el sentido común (Felitti, 2011). Los discursos contra los derechos sexuales y reproductivos se convierten en parte de las señas de identidad y piezas clave para la construcción de un lenguaje común antifeminista de fenómenos de extrema derecha en América del Sur como los de Javier Milei en Argentina, Jair Bolsonaro en Brasil y José Antonio Kast en Chile, entre otros (Biroli; Tatagiba; Quintela, 2024; Gusso Zarpelon, 2024).
A la vez, la constatación de los vertiginosos cambios legales sobre el aborto en América del Sur abre nuevos interrogantes que vinculan la temática con un contexto de debates contemporáneos de mayor alcance. En este sentido, en primer lugar, es pertinente cuestionarse sobre si este cambio de normativa sobre el aborto forma parte de una transformación cultural vinculada a los procesos de industrialización y secularización, como sugieren las teorías de la modernización (Inglehart, 2000; Inglehart; Norris, 2003), o si se debe a factores coyunturales que se articulan de forma específica en cada sociedad pero sin dar lugar a un patrón común (Wohlrab-Sahr; Burchardt, 2012). Si fuera el primer caso, cabría esperar una disminución de la penalización social del aborto y diferencias de cohorte, en la medida en que las reformas se inscriban en procesos culturales más amplios. En cambio, enfoques que enfatizan la contingencia de las “modernidades” y la persistencia de configuraciones religiosas activas anticipan trayectorias menos lineales y posibles desajustes entre cambio legal y clima normativo.
También es relevante cuestionarse si entre los cambios legales acontecidos y la evolución de las actitudes de la población –o entre la despenalización legal y la social– existe una precedencia temporal de una sobre otra o si incluso es posible trazar relaciones de causalidad (Aksoy et al., 2020; Flores; Barclay, 2016). Es decir, ¿qué ocurrió previamente, la despenalización legal o la social? Así, las reformas legales pueden impulsar cambios a futuro en el mismo sentido o reforzar clivajes preexistentes. Finalmente, el análisis de la regulación sobre el aborto, y los cambios asociados, abre interrogantes sobre cómo se produce este debate en contextos de polarización y reacción conservadora (Biroli; Caminotti, 2020; Pérez Bentancur; Rocha-Carpiuc, 2020; Ravecca et al., 2022; Zaremberg; Tabbush; Friedman, 2021), así como sobre la conformación de las controversias morales en la opinión pública (Noelle-Neumann, 1995). En contextos de disputa moral, la flexibilización legal puede intensificar la discusión pública del tema y reordenar alineamientos identitarios, contribuyendo a controversias más visibles.
Este artículo se centra en el análisis de las actitudes hacia el aborto, entendidas como evaluaciones normativas relativamente estables sobre un objeto o asunto específico, y no como opiniones contingentes sobre políticas públicas concretas o apoyos a cambios legislativos. En la literatura existente se ha señalado de forma consistente la necesidad de distinguir analíticamente entre valores, actitudes y opiniones: mientras los valores remiten a orientaciones normativas abstractas y de largo plazo, las actitudes constituyen evaluaciones prescriptivas dirigidas a un tema particular, y las opiniones expresan posicionamientos más contextuales y sensibles al encuadre institucional o político (Ajzen, 2001; Hitlin; Piliavin, 2004; Schwartz, 2001; Steinert, 2023; Voas, 2014; Zaller, 1992). Desde esta perspectiva, el estudio de actitudes permite aproximarse al clima normativo en el que se producen los cambios legales, sin asumir una correspondencia directa entre la aceptabilidad moral de una práctica y el apoyo a su regulación o despenalización.
Esta distinción resulta especialmente relevante en el caso del aborto, donde la literatura ha mostrado que la aceptación moral y el respaldo a la legalización son dimensiones vinculadas, pero no equivalentes: individuos que consideran el aborto moralmente problemático pueden, no obstante, apoyar su despenalización por razones de derechos, salud pública o justicia social (Dillon, 2014; Yam; Dries-Daffner; García, 2006). En línea con Voas (2014) y Ajzen (2001), las actitudes se conciben aquí como juicios prescriptivos relativamente estables, socialmente estructurados, que median entre valores morales más amplios y la expresión de opiniones específicas en contextos políticos determinados.
A nivel específico, este artículo se enfoca en examinar cómo son actualmente y cómo han evolucionado las actitudes hacia el aborto en los países sudamericanos en la última década y media (desde 2005 o 2006 dependiendo del caso). Se analiza, también, qué variables se relacionan con actitudes de no justificación del aborto, comparando entre las distintas sociedades estudiadas. Específicamente, el artículo responde a las siguientes preguntas: i. ¿En qué medida las sociedades sudamericanas penalizan actualmente el aborto? ii. ¿Las actitudes hacia el aborto son de menor penalización en la actualidad que en el inicio de la serie considerada? iii. ¿Qué variables implican una mayor probabilidad de nunca justificar el aborto en cada sociedad sudamericana?
La presente investigación parte de una aproximación cuantitativa, basada en el análisis de datos secundarios, producidos por la Encuesta Mundial de Valores (WVS) en sus olas cinco, seis y siete, que abarcan un período de tiempo de aproximadamente 17 años6, para Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela. Se analizan las actitudes actuales hacia el aborto, su evolución en el período y se estiman modelos de regresión logística binaria para cada país a los efectos de hallar qué variables implican probabilidades mayores de nunca justificar el aborto, y comparar a las sociedades entre sí.
Este artículo se desarrolla de la siguiente forma: a continuación, se caracteriza al fenómeno a estudiar a partir de describir la ocurrencia de abortos y embarazos no deseados en la región y los cambios de normativa vinculada al aborto entre 2012 y 2022 en los países sudamericanos. En segundo lugar, se presentan los principales antecedentes considerados y las hipótesis utilizadas. Posteriormente, se describe la estrategia metodológica. En cuarto lugar, se presenta el análisis de las actitudes hacia el aborto en nueve países sudamericanos. Finalmente, se desarrollan la discusión y conclusiones, en las que se examinan posibles implicaciones para el desarrollo futuro de una agenda de investigación.
Aborto en contexto: frecuencia de abortos en América Latina y cambios en las regulaciones en América del Sur.
Los embarazos no deseados y el aborto provocado en condiciones de riesgo siguen siendo un fenómeno importante a nivel global. Según las estimaciones más recientes, la tasa de aborto por cada 1000 mujeres en edad reproductiva en el período 2015-2019 fue similar a la del período 1990-1994 a nivel global (39 por 1000), disminuyendo entre ambos períodos en los países de ingresos altos7 y siendo similar en los países de ingresos medios y bajos; también fue similar en América Latina (35/1000 para 1990-94 y 32/1000 para 2015-19) (Bearak et al., 2020). Entre los períodos señalados aumentó la proporción de embarazos no intencionales que terminaron en aborto si se consideran países de ingreso medio y bajo, así como también en América Latina (Bearak et al., 2020). No obstante, Bearak et al. (2022) advierten sobre el tratamiento de las tasas de aborto por regiones, encontrando más diferencias entre países dentro de las regiones que en la comparación entre regiones.
A su vez, las tasas de embarazos no intencionales fueron mayores en países con regulaciones restrictivas del acceso al aborto. Asimismo, la tasa de aborto no disminuyó entre 1990-94 y 2015-19 en los países con el aborto penalizado en todas las situaciones o muy restringido legalmente, lo que sí ocurrió en los países donde el aborto está despenalizado ampliamente; esto implica que legislaciones más restrictivas no desincentivan la realización de abortos (Bearak et al., 2020). Por último, también fue hallada una relación inversa entre nivel de ingresos del país y tasa de embarazos no intencionales (Bearak et al., 2020).
En cuanto a las regulaciones nacionales sobre aborto, aproximadamente la mitad de los países sudamericanos han modificado entre 2012 y 2022 su regulación del aborto, en un sentido de menor penalización, lo que conviene repasar brevemente país por país para entender las dimensiones del fenómeno.
Uruguay modificó en 2012 –con la aprobación de la ley 18.987– la legislación que desde 1938 penalizaba el aborto (con excepciones por causales específicas), y habilitó la realización de abortos en el sistema de salud antes de las 12 semanas de gestación (14 semanas cuando el embarazo sea producto de una violación y sin plazo para causales vinculadas a riesgo para la salud).
El caso de Chile es particular: mientras que el país tuvo despenalizado durante gran parte del siglo XX el aborto terapéutico (de 1931 a 1989), la última dictadura lo penalizó en todos los casos antes de la transición a la democracia. En 2017, con la sanción de la ley 21.030, se volvió a despenalizar el aborto voluntario para causales específicas (riesgo de vida de la mujer, inviabilidad de vida extrauterina del feto o embrión, y violación) (Dides-Castillo; Fernández, 2018). A partir del cambio legal en Chile, ya no quedan países en América del Sur que penalicen el aborto en toda circunstancia.
Colombia, que a raíz de un fallo de su Corte Constitucional tenía despenalizado el aborto por causales desde 2006, despenalizó el aborto por otro fallo de la Corte Constitucional (sentencia C-055) en 2022: el aborto no es punible hasta la semana 24 de gestación –sin necesidad de invocar causales–, y a partir de este límite, tampoco lo es por las tres causales vigentes desde 2006 (riesgo de vida o para la salud de la mujer, inviabilidad de la vida extrauterina del embrión o feto y violación).
Asimismo, Bolivia amplió las causales por las que no se penaliza un aborto voluntario a partir de la sanción de un nuevo Código Penal en 2017. El artículo 157 de dicho texto señala que no se penalizará al aborto realizado en las ocho primeras semanas de gestación en mujeres que sean estudiantes o tengan a su cargo a personas mayores, con discapacidad u “otros menores consanguíneos”; tampoco será penalizado cuando el aborto se realice por determinadas causales (riesgo de vida o para proteger la salud de la mujer; incompatibilidad de la vida extrauterina del feto o embrión; violación o incesto; la persona gestante sea niña o adolescente) (artículo 157, Código del Sistema Penal de Bolivia). No obstante, dicha norma fue derogada en 2018, volviendo a la regulación anterior (Martínez de Aragón López, 2023), lo que da cuenta de procesos que pueden no ser irreversibles.
Argentina, mediante la sanción de la ley 27.610 en 2020, despenalizó el aborto –sin necesidad de invocar causales– hasta la semana 14 de gestación para mujeres y “personas con otras identidades de género con capacidad de gestar” (Ley 27.610). Asimismo, luego del plazo mencionado, se autoriza la realización de abortos voluntarios en casos de violación o riesgo para la vida o salud integral de la persona gestante.
En Brasil el aborto está despenalizado por las causales violación y grave riesgo de vida para la mujer. En 2012 una sentencia del Supremo Tribunal Federal agregó como causal la anencefalia, sin necesidad de recurrir a la justicia (Madeiro; Diniz, 2016).
Ecuador amplió en 2021 la causal violación (que antes estaba restringida para mujeres con discapacidad mental). En este país se autoriza el aborto voluntario por causales (riesgo de vida, riesgo para la salud o violación) (González-Brito; García-Ramírez; Suqui-Romero, 2022; Zaragocin et al., 2018). Por su parte, en Perú el aborto sigue despenalizado únicamente en casos de grave riesgo de vida o para la salud de la mujer (Orozco et al., 2016). Por último, en Venezuela tampoco hubo modificaciones en la última década, y el aborto terapéutico está despenalizado en casos de riesgo de vida.
La tabla 1 resume los cambios reseñados y el estatus actual a partir de considerar la normativa en torno a tres tipos: despenalización amplia (cuando se permite el aborto antes de determinada edad gestacional sin necesidad de invocar causales), despenalización por causales (cuando sólo es posible acceder al aborto por alguna de las causales establecidas en cada marco jurídico) y penalización total (cuando el aborto no está permitido en ninguna circunstancia). De los países considerados, y luego del cambio legal en Chile, ningún país presenta este tercer tipo de regulación del aborto.
Antecedentes
El aborto como objeto de estudio ha tenido y tiene múltiples abordajes desde diversas disciplinas (del área social y de la salud, principalmente). Los antecedentes más cercanos al presente estudio están vinculados a las aproximaciones cuantitativas sobre actitudes hacia el aborto de la población general.
Numerosos estudios dan cuenta de que las actitudes hacia el aborto han tenido una importante estabilidad en las últimas décadas (Osborne et al., 2022). Si bien algunos señalan que en Estados Unidos las actitudes han girado hacia una menor penalización, estos no representan cambios importantes a largo plazo (Adamczyk; Kim; Dillon, 2020; Adamczyk; Valdimarsdóttir, 2018; Jelen; Roth-Johnson; Tuman, 2017; Osborne et al., 2022; Wang; Buffalo, 2004) y lo mismo ocurre en Nueva Zelanda (Osborne et al., 2022).
Ahora bien, es necesario señalar que en la literatura sobre aborto se utilizan distintas medidas (Adamczyk; Kim; Dillon, 2020), ya que mientras algunos miden las actitudes hacia el aborto en general (justificación o aceptabilidad de la práctica), otros estudios consideran las opiniones hacia la despenalización o legalización de la práctica (acuerdo o desacuerdo con cambios legislativos o políticas públicas); siendo en general mayor el acuerdo con la legalización que con la aceptación moral (Dillon, 2014; Yam; Dries-Daffner; García, 2006). A su vez, al interrogar por causas específicas por las que abortar, existen investigaciones que diferencian al aborto en dos tipos: electivo (vinculado a causales como que la mujer no desea tener más hijos) y traumático (por ejemplo, basado en el riesgo para la salud de las mujeres o la inviabilidad de vida extrauterina) (Osborne et al., 2022). Al utilizar distintas medidas se analizan opiniones o actitudes, conceptos que tienen implicaciones distintas –por ejemplo, mientras las primeras pueden cambiar en el tiempo en una misma persona, las segundas presentan una gran estabilidad a partir de la etapa de socialización (Inglehart, 2000).
A su vez, existen profusos antecedentes sobre el análisis de factores o variables que se asocian a las actitudes hacia el aborto y que pueden explicar parte de las variaciones en ellas: la religión (medida como afiliación religiosa, prácticas religiosas, tipos de creencias o importancia de la religión para la vida), el sexo, la edad (simple, por cohortes o por generaciones), el nivel educativo, el nivel socioeconómico, la autoubicación ideológica, la pertenencia a un partido político, las posiciones hacia otros temas de políticas públicas como las políticas sociales, el posicionamiento de candidatos durante períodos electorales, el tipo de actitudes y los contextos nacionales (en términos culturales y de regulación legal del aborto), las actitudes hacia los roles de género o hacia otros asuntos vinculados a sexualidad como la homosexualidad (incluyendo las opiniones sobre la legalización del matrimonio homosexual), entre otros.
Pareciera existir consenso en que la religión de las personas es un elemento que presenta relaciones significativas con las actitudes analizadas (Adamczyk; Kim; Dillon, 2020). Algunos estudios consideran la afiliación religiosa y hallaron que, en general, los católicos penalizan más el aborto (Adamczyk; Valdimarsdóttir, 2018; Barringer; Sumerau; Gay, 2020; Jelen; Roth-Johnson; Tuman, 2017; Ogland; Verona, 2011; Osborne et al., 2022); también los pentecostales son más reacios a una mayor liberalización de la regulación legal sobre el aborto en Brasil, incluso más que los católicos, según Ogland y Verona (2011); otras investigaciones miden la intensidad de la religiosidad (como autodefinición o evaluando la práctica religiosa) (Jelen; Roth-Johnson; Tuman, 2017; Ogland; Verona, 2011; Reynoso, 2021; Tuman; Roth-Johnson; Jelen, 2013; Yam; Dries-Daffner; García, 2006); y otros profundizan en el tipo de creencias de las personas, siendo quienes expresan tener creencias más fundamentalistas aquellas que penalizan más el aborto (Ogland; Verona, 2011; Wang; Buffalo, 2004).
Por su parte, existen investigaciones que analizan el papel que juega el nivel de religiosidad en el contexto en que vive una persona, y no sólo el nivel de religiosidad individual. En ese sentido, dos estudios que abordaron el efecto de la religión a nivel macro, considerando a las sociedades y no a los individuos (es decir, en términos de un efecto contextual), encontraron que la importancia de la religión promedio de los países tiene un efecto de una magnitud similar a la religiosidad individual para explicar las diferencias en las actitudes hacia el aborto (Adamczyk, 2022, 2025). Además, apunta que la religión individual tiene una relación más fuerte con la no justificación del aborto en sociedades “más ricas”8, lo que fue asimilado a sociedades con mayor ambigüedad en las actitudes hacia el aborto (Adamczyk, 2013, 2022). Por su parte, otro estudio concluyó que, en Estados Unidos, en los condados mayormente católicos, las personas protestantes moderadas y liberales aprueban más el aborto que el mismo tipo de personas en condados en los que el catolicismo tiene un peso menor (Adamczyk; Valdimarsdóttir, 2018).
No hay evidencia consistente en cuanto a la relación entre el sexo de la persona encuestada y las actitudes hacia el aborto (Osborne et al., 2022; Yam; Dries-Daffner; García, 2006), existiendo antecedentes que refieren que no existe una relación significativa entre ambas variables (Reynoso, 2021) mientras que otros encuentran relaciones débiles y en sentidos distintos entre sí (unos hallan una mayor justificación del aborto en hombres y otros en mujeres) (Rossi; Triunfo, 2012). Por su parte, Loll y Hall (2019) encuentran diferencias significativas entre hombres y mujeres para la mayoría de los países analizados con datos de la sexta ronda de la WVS.
Dos investigaciones, utilizando datos de la GSS de Estados Unidos, señalan que cuando no se han encontrado diferencias significativas o cuando se halló una mayor aprobación al aborto legal por parte de los hombres se debió a no haber controlado el efecto de la religiosidad como variable que se vincula tanto a las actitudes hacia el aborto (como ya fuera reseñado) como al sexo de la persona encuestada (las mujeres presentan mayores niveles de religiosidad que los hombres). Al ejercer este control, encontraron una diferencia significativa, aunque pequeña, de mayor aprobación al acceso al aborto legal por parte de las mujeres (Barkan, 2014; Lizotte, 2015). A su vez, Lizotte (2015) señala que, a iguales niveles de religiosidad, las mujeres tienen actitudes de mayor apoyo al acceso al aborto legal. En cualquier caso, aun cuando se encontraron diferencias significativas, no fueron de una magnitud importante.
Existen investigaciones que dan cuenta de una aceptabilidad diferencial del aborto en función de las edades. Si bien algunas investigaciones señalan que a mayor edad menor justificación del aborto (Osborne et al., 2022; Tuman; Roth-Johnson; Jelen, 2013; Yam; Dries-Daffner; García, 2006), otras plantean la excepción de las generaciones más jóvenes, donde existiría menos aceptación del aborto que en las generaciones intermedias (Reynoso, 2021). Sin embargo, Barringer, Sumerau y Gay (2020), al considerar las actitudes hacia el aborto en Estados Unidos cuando las personas tenían entre 18 y 32 años, de tres generaciones distintas (Babyboomers, nacidos entre 1946 y 1964, Generación X,1965-1980, y Millennials, 1981-1996), encuentran que la Generación X aprueba menos el acceso al aborto legal que las otras dos; que cuando se controla el efecto de la afiliación religiosa, los Babyboomers aprueban más que las otras dos y los Millennials más que la Generación X.
Asimismo, también se considera el nivel educativo, habiendo investigaciones que dan cuenta de que, a mayor cantidad de años de estudio, menor es el nivel de penalización del aborto observado (Adamczyk, 2025; Scoglio; Nayak, 2023; Tuman; Roth-Johnson; Jelen, 2013; Wang; Buffalo, 2004; Yam; Dries-Daffner; García, 2006). Una relación similar se señala en cuanto al nivel socioeconómico: a mayor nivel socioeconómico, mayor aceptación de la legalización del aborto (Reynoso, 2021) o mayor justificación del mismo (Adamczyk, 2025).
Por su parte, otros estudios consideran tanto la autoubicación ideológica, encontrando una relación significativa en Argentina (Reynoso, 2021) o solo una relación significativa en Uruguay y no para el resto de los países latinoamericanos estudiados (Rossi; Triunfo, 2012); como la pertenencia a determinado partido político (Tuman; Roth-Johnson; Jelen, 2013). A partir de estos análisis se concluye sobre la polarización creciente que reporta este tema en la política partidaria (Jelen, 2017; Smith; Boas, 2020). Una investigación indaga sobre una relación novedosa: el vínculo entre las actitudes hacia políticas sociales y las actitudes hacia el aborto y no encuentra asociación para Estados Unidos, pero sí para Sudáfrica donde quienes apoyan políticas de asistencia a la pobreza aceptan menos el aborto (Mosley et al., 2020a).
Smith y Boas (2020) analizan en qué medida inciden las posiciones de los candidatos hacia el aborto en medio de procesos electorales y encuentran que, en América Latina, cuando distintos candidatos se pronuncian de forma opuesta sobre el aborto y matrimonio homosexual, estos temas tienen mayor peso en la definición del voto y con una incidencia similar a elementos vinculados a economía y seguridad. A su vez, existe relación entre el voto, las actitudes hacia el aborto y el matrimonio homosexual y la religión, cuando los temas han tenido fuerte presencia en los medios de comunicación.
Otras variables estudiadas en su relación con las actitudes hacia el aborto son las actitudes hacia los roles de género (Mosley et al., 2020b; Tuman; Roth-Johnson; Jelen, 2013; Wang; Buffalo, 2004) y motivación para tener hijos (Wang; Buffalo, 2004) y el tipo de actitudes de las sociedades (algunas más cercanas al polo de supervivencia y otras al polo de autoexpresión) (Adamczyk, 2013).
En cuanto a un posible vínculo entre la regulación legal y las actitudes de la población, existen antecedentes que presentan ideas en sentidos distintos: una investigación comparada señala que no existe una relación significativa entre el estatus legal del aborto por países y las actitudes hacia este (Adamczyk, 2022) mientras que otras investigaciones encontraron diferencias significativas en las actitudes hacia el aborto dependiendo del tipo de regulación existente (Loll; Hall, 2019; Scoglio; Nayak, 2023).
Por último, cabe destacar que para América Latina y particularmente para América del Sur existen pocos estudios en comparación con la cantidad de investigaciones que abordan a la sociedad estadounidense o a otros países industriales avanzados (Adamczyk, 2022, 2025; Yam; Dries-Daffner; García, 2006). Por esto, la literatura reseñada en este apartado, ubica la necesidad de profundizar en las investigaciones sobre las actitudes hacia el aborto en América del Sur. Esto se debe a la escasez antes mencionada como a la necesidad de entender cómo ciertos fenómenos con características particulares en América Latina, y específicamente en América del Sur, se comportan en su vínculo con las actitudes hacia el aborto. En ese sentido, un contexto de cambios legales y de debate en la esfera pública, así como cambios en el mapa religioso sudamericano (Blanton, 2025) subrayan la necesidad de un abordaje como el que se propone. A su vez, profundizar en el análisis de estas actitudes en sociedades con mayor desigualdad, menor desarrollo económico y una importante inestabilidad económica como las sudamericanas resulta relevante y marca el camino de una agenda de investigación ambiciosa, imposible de agotar con el presente artículo.
A partir de la literatura revisada, se plantean tres hipótesis: H1. Los países sudamericanos muestran una alta penalización del aborto; H2. El nivel de penalización del aborto ha disminuido en la década estudiada (2012-2022); H3. Quienes más penalizan el aborto son las personas más religiosas, con mayor edad, con menor nivel educativo, menos politizadas, varones, políticamente de derecha, y que viven en el medio rural.
Metodología
Para evaluar nuestras hipótesis sobre la trayectoria de las actitudes hacia el aborto, se utilizaron datos de la Encuesta Mundial de Valores (WVS) en sus olas cinco, seis y siete. Se trata de encuestas representativas a nivel nacional que, si bien se agrupan en olas, fueron realizadas en distintos años dentro de cada ola para cada país (tabla 2). Por su parte, de los nueve países considerados, seis participaron en las tres olas, dos lo hicieron sólo en la última ola, Ecuador participó en dos olas y Perú, si bien participó en las tres olas, en una de ellas la pregunta sobre justificación del aborto no fue relevada (ola 5).
Se utilizó como variable para describir las actitudes hacia el aborto aquella sobre el nivel de justificación de la práctica, a través de una escala con 10 posiciones siendo 1 “nunca se justifica” y 10 “siempre se justifica”.
Se realizó un análisis descriptivo (para evaluar la Hipótesis 1) y un análisis de varianza (ANOVA) (Hipótesis 2), tomando como variable independiente aquella que identifica cada ola de la encuesta, a manera de analizar si se presentaron cambios significativos en las actitudes entre las olas y, si los hubiera, conocer el sentido en que ocurrieron (de aumento o disminución del nivel de justificación). Para cada país el factor tuvo tres categorías o dos, dependiendo en cuántas olas participó o si se realizaron las preguntas utilizadas como variables dependientes.
Por último, se estimaron modelos de regresión logística binaria para cada país con los datos de la ola 7 de la WVS, con el mismo conjunto de variables (ver tabla 3). Previamente se exploraron modelos de regresión ordinal, pero los diagnósticos indicaron violación del supuesto de odds proporcionales (test de líneas paralelas); por ello se optó por especificaciones binarias.
Para las regresiones logísticas binarias se recodificó la variable “Justificación del aborto” en dos valores, utilizando la mediana como punto de corte, lo que divide posiciones relativas dentro de cada país entre las personas que menos y que más justifican el aborto. Para siete países –con mediana 1–, el valor 1 fue la categoría “Nunca” (puntaje 1 en la variable original) y 0 para el resto de los valores (puntajes 2 a 10 en la variable original). En el caso de Chile, con mediana 3, el valor 1 es “Nunca o casi nunca” (valores 1 a 3 de la variable original) y el valor 0 para los valores 4 a 10 de la variable original. Para Uruguay, con una mediana de 5, el valor 1 corresponde a valores 1 a 5 de la variable original y 0 a valores 6 a 10 de la variable original9. De esta forma se estimó el cambio en los odds ratio (en adelante OR) del evento 1 (definido como valores hasta el punto de corte según país, incluyendo la categoría Nunca) en función de las categorías de las variables independientes.
La edad se operacionalizó alternativamente en una variable de seis intervalos y en una variable de tres intervalos. Dado que la relación entre edad y actitudes puede no ser lineal, se evaluaron ambas especificaciones y se reportó la que ofrecía un ajuste global más adecuado (según indicadores de ajuste como -2LL y pseudo R2). En cualquier caso, las conclusiones respecto de las covariables se mantuvieron estables entre ambas especificaciones; se reporta, por parsimonia, la de mejor ajuste. A su vez, en Perú y Bolivia la variable sobre autoubicación ideológica presentó un importante número de valores perdidos y no mostró asociaciones significativas con la variable dependiente, por lo que se optó por excluirla del modelo final.
La variable de autoubicación ideológica se obtuvo de recodificar la variable original que constaba de 10 categorías de respuesta, en la que 1 es “izquierda” y 10 “derecha”. Los valores 1 a 4 se recodificaron en 1; 5 y 6 en 2; y 7 a 10 en 3 (tabla 3). La variable sobre nivel educativo fue utilizada como está en la base de la WVS: el valor 1 corresponde a quienes alcanzaron hasta educación secundaria o media básica; el valor 2 corresponde a quienes alcanzaron hasta educación secundaria o media superior; el valor 3 a quienes alcanzaron a completar algún tipo de educación terciaria.
Finalmente, las variables de importancia de la política e importancia de la religión se recodificaron invirtiendo su escala para facilitar la interpretación: en la WVS 1 = “muy importante” y 4 = “nada importante”, mientras que en este estudio 1 = “nada importante” y 4 = “muy importante” (valores más altos indican mayor importancia). La tabla 3 detalla las variables utilizadas.
Las muestras de la WVS son representativas del nivel nacional en cada país. En todos los análisis se utilizó la variable de ponderación S017 provista por la WVS. S017 es el peso original definido por cada equipo nacional para compensar pequeñas desviaciones de la muestra respecto de dimensiones sociodemográficas consideradas relevantes (por ejemplo, distribución por sexo-edad, urbano-rural y/o educación) para obtener resultados fiables.
Resultados
Actitudes hacia el aborto en América del Sur
El análisis de la WVS en sus rondas cinco, seis y siete, muestra una presencia sustancial de “nunca se justifica el aborto” para casi todos los países. La tabla 4 presenta las medias, desvíos estándar y medianas para cada país en cada una de las rondas.
Medias, desvío estándar y mediana de justificación del aborto por países. Rondas 5, 6 y 7 de la Encuesta Mundial de Valores
Considerando que las categorías de respuestas van de 1 (nunca se justifica el aborto) a 10 (siempre se justifica), de la lectura de la tabla se puede observar que en todos los países existe una muy baja justificación del aborto, aunque con diferencias. En la ronda 5, el país con la puntuación media más baja fue Colombia con 1,97, mientras que Uruguay presentó la puntuación más alta (4,49). Si se considera la mediana, en todos los países fue 1, con excepción de Uruguay (5). Esto indica que la mayoría de las personas, en todos los países, en la ronda 5, señaló que el aborto nunca se justifica, con excepción de Uruguay.
Al analizar la ronda 6 se presenta una situación similar: la puntuación media más baja (mayor penalización) vuelve a corresponder a Colombia (1,9), mientras que la puntuación más alta fue de Uruguay con 3,87. Por su parte, en la ronda 6, mientras en cuatro países la mayoría absoluta de las personas respondió que “nunca se justifica” el aborto, en el caso de Argentina y Chile la mediana fue 2, es decir, aumentó la ambigüedad de las respuestas; y en Uruguay fue 3.
Por último, en la ronda 7 Perú presenta la media menor (2,24), luego Bolivia (2,27) y Colombia (2,35); y la media más alta fue en Uruguay (4,58). En todos los países, en la ronda 7, la mayoría absoluta de personas señaló que el aborto nunca se justifica (valor 1) con excepción de Chile (donde la mayoría se concentró hasta el valor 3) y Uruguay, donde la mediana es 5, tal como se puede observar en el gráfico 1.
Evolución en el tiempo de las actitudes hacia el aborto
Para analizar si hubo cambios significativos entre las medias de los países para cada ronda se realizó un análisis de varianza unifactorial (tabla 5).
De la lectura de la tabla 5 se puede señalar que, para todos los países, con excepción de Perú, las diferencias entre medias son estadísticamente significativas. No obstante, debe considerarse que Brasil presenta una significación de p=0,042, cercano al valor crítico 0,05, y en general, para el resto de los países, las diferencias no son importantes, con valores bajos del estadístico Eta2.
Asimismo, considerando las comparaciones entre períodos (anexo 1) para los países con datos sobre justificación del aborto para las tres rondas, Colombia y Chile presentan diferencias significativas en las medias entre el principio y final del período considerado (rondas 5 y 7), habiendo estas aumentado levemente.
En definitiva, estos resultados muestran la existencia de una importante estabilidad en las actitudes hacia el aborto ya que, considerando la capacidad explicativa del modelo, las diferencias, aunque significativas, presentan tamaños de efecto (Eta2) bajos, sin un patrón común (como podría ser que entre el principio y final de la serie se observen diferencias en el sentido de una menor penalización social del aborto).
Factores explicativos de la actitud hacia el aborto en los países sudamericanos
Para todos los países se estimaron modelos de regresión logística binaria significativos y con buenos niveles de ajuste, que presentaron resultados diversos por país. En el Anexo 2 se presenta la información detallada de los modelos para cada país, incluyendo los coeficientes B y su exponencial, así como los niveles de significación y el intervalo de confianza para cada país. La tabla 6 presenta las variables en las que por lo menos una categoría implicó un aumento o disminución del OR del evento Nunca justificar el aborto (o Nunca o casi nunca para Chile y Uruguay) –comparado con sus categorías de referencia–, con los países ordenados según la media de justificación del aborto; asimismo, muestra para cada país el pseudo-R2 expresado en porcentaje como indicador de la capacidad explicativa del modelo.
Variables con por lo menos una categoría significativa por país. Países ordenados de menor a mayor media de justificación
Análisis por país
En cuanto a los modelos por país, el modelo para Perú es el que tiene menor capacidad explicativa con un pseudo-R2 de 2,8%. El OR de Nunca justifica el aborto aumenta para las personas de 65 y más años (Exp(B)=1,801).
En el caso de Bolivia, el OR de Nunca aumenta para quienes creen que la religión es muy importante (Exp(B)=2,16). Inversamente, el OR de Nunca disminuye para quienes creen que la política es muy importante (Exp(B)=0,685). Asimismo, el OR de Nunca justifica disminuye para quienes tienen nivel educativo alto (Exp(B)=0,686). Por su parte, todas las categorías de edad implican un aumento con respecto a quienes tienen entre 15 y 24 años con excepción de quienes tienen 65 años y más (25-34 años, Exp(B)=1,321; 35-44 años, Exp(B)=1,681; 45-54 años, Exp(B)=1,449; 55-64 años, Exp(B)=2,116).
Para Colombia, en términos de su capacidad explicativa el modelo tiene un pseudo-R2 13,7%, y presenta cinco variables con categorías que implican cambios de ORs significativos. En el caso de la importancia de la religión, el OR va aumentando conforme esta se considera más importante: no muy importante tiene un Exp(B)=3,215; bastante importante tiene un Exp(B)=3,739; y muy importante tiene un Exp(B)=5,693. En el caso de la política, hay diferencias significativas en el OR de Nunca, que disminuye, para la categoría “bastante importante” (Exp(B)=0,612) y muy importante (Exp(B)=0,691).
Asimismo, el OR de Nunca aumenta conforme aumenta la edad: 30 a 49 años tiene un Exp(B)=1,419 y 50 y más años un Exp(B)=1,563. El OR de Nunca disminuye en quienes tienen nivel educativo alto (Exp(B)=0,511) y aumenta para quienes viven en el medio rural (Exp(B)=1,707).
El modelo para Brasil presenta categorías significativas en todas las variables con la excepción del habitat urbano/rural, y tiene un potencial explicativo mayor que para la mayoría de los países (pseudo-R2 = 18,7%). En el caso de la religión, el OR de Nunca no presenta diferencias para quienes creen que no es muy importante y va aumentando conforme aumenta la importancia dada a la religión (Exp(B) para bastante importante y muy importante=2,559 y 5,838, respectivamente). En el caso de la política, el OR de Nunca disminuye para quienes creen que la política no es muy importante (Exp(B)=0,619), bastante importante (Exp(B)=0,504) y muy importante (Exp(B)=0,37).
En Brasil el OR de Nunca disminuye para las mujeres (Exp(B)=0,734) y para quienes tienen nivel educativo alto (Exp(B)=0,577). Por su parte, el OR de Nunca aumenta para quienes son ideológicamente de centro (Exp(B)=1,734) y de derecha o centro-derecha (Exp(B)=1,783); así como para quienes tienen 30 a 49 años y 50 y más años (Exp(B)=1,388 y 2,340 respectivamente).
El modelo para Ecuador tiene poca capacidad explicativa (pseudo-R2 = 7,7%) y hay solo dos variables con categorías significativas: importancia de la religión y nivel educativo. Para la primera, se da un comportamiento similar al resto de los países: el OR de Nunca no tiene diferencias entre quienes creen que es nada importante y no muy importante; y va aumentando para bastante importante (Exp(B)=2,552) y muy importante (Exp(B)=3,734). En cuanto a educación, el OR de Nunca disminuye para el nivel medio (Exp(B)=0,696) y alto (Exp(B)=0,542).
En el caso de Venezuela el modelo también tiene poca capacidad explicativa (pseudo-R2 = 7,4%) y las variables con categorías significativas son importancia de la política, importancia de la religión y edad. En cuanto a la política, no hay diferencias entre quienes la consideran nada importante y muy importante, lo que coincide con la falta de diferencias significativas entre las tres ubicaciones ideológicas. Las categorías de no muy importante y bastante importante disminuyen el OR de Nunca justificar el aborto (Exp(B)= 0,688 y 0,577, respectivamente). En cuanto a la religión, mientras las categorías de nada importante y no muy importante no se diferencian, el OR aumenta para bastante importante y todavía más para muy importante (Exp(B)= 2,666 y 4,234 respectivamente). Por último, la única categoría de edad con diferencias significativas con la de referencia es la de 45 a 54 años, que aumenta el OR (Exp(B)=1,66).
El modelo, para Argentina, presenta una mejor capacidad explicativa que los anteriores, con excepción del de Brasil (pseudo-R2 = 13,8%). El OR de Nunca aumenta para quienes creen que la religión es bastante importante (Exp(B)=1,911) y para quienes consideran que es muy importante el OR se multiplica por 4,8 (Exp(B)=4,781). No hay diferencias entre quienes creen que la religión es nada importante y no muy importante. En cuanto a la importancia de la política, no hay diferencias entre quienes creen que es nada importante, no muy importante y bastante importante; mientras que el OR de Nunca disminuye para quienes creen que es muy importante (Exp(B)=0,461). La autoubicación ideológica no resultó significativa, lo que puede explicarse debido a que las categorías de derecha a izquierda no son las utilizadas frecuentemente para ordenar las ubicaciones ideológicas en Argentina.
El modelo para Chile (que estimó los OR para el evento Nunca o casi nunca justificar el aborto –valores 1 a 3 de la variable original) es el que presenta la segunda mayor potencia explicativa (24,9%). En cuanto a las variables con categorías con ORs con diferencias significativas, la variable edad presenta todas sus categorías estimadas significativas, y en todas ellas el OR de Nunca o casi nunca justificar aumenta comparado con quienes tienen entre 15 y 29 años: de 30-49 años (Exp(B)=2,141) y de 50 años y más (Exp(B)=3,652).
En Chile en el nivel educativo no hay diferencias entre los niveles bajo y alto, y el nivel medio implica un aumento del OR de Nunca o casi nunca justificar (Exp(B)=1,690). Asimismo, las diferencias en torno a las categorías de la importancia de la religión solo ocurren entre quienes creen que no es nada importante y las personas que la consideran muy importante, aumentando el OR por 5 (Exp(B)=5,231). La autoubicación ideológica presenta diferencias significativas de los ORs entre izquierda y derecha (para esta última aumenta, Exp(B)=2,81). La importancia de la política presenta categorías con disminuciones significativas de los ORs para quienes la consideran bastante importante y muy importante (Exp(B): 0,588 y 0,386 respectivamente).
Por último, para Uruguay el modelo es el que presenta una capacidad explicativa mayor (pseudo-R2 = 33,4%). En este caso se estimaron los odds de ubicarse en los valores 1 a 5 en la escala original de nunca justificación. La variable sobre la importancia de la política implica que disminuye el OR de estar en las categorías de 1 a 5 en el nivel de justificación para quienes creen que es bastante importante o muy importante (Exp(B)=0,579 y 0,507 respectivamente). En cuanto a la importancia de la religión, todas las categorías presentan diferencias significativas de OR con respecto a la de referencia, aumentándolo: no muy importante tiene un Exp(B)=1,559; bastante importante un Exp(B)=2,379 y muy importante un Exp(B)=4,375. Por su parte, el sexo de la persona también presenta ORs con diferencias significativas: para las mujeres se reduce (Exp(B)=0,356); y quienes tienen entre 45 y 54 años presentan un OR mayor (Exp(B)=1,940).
Para Uruguay el nivel educativo presenta las dos categorías con diferencias de ORs significativas. Se reduce para el nivel medio (Exp(B)=0,388), y para el nivel alto la reducción es de mayor magnitud (Exp(B)=0,291). Quienes viven en el medio rural presentan ORs que aumentan multiplicándose casi por 4: Exp(B)=3,971. Por último, en cuanto a la autoubicación ideológica, los ORs aumentan para quienes se definen como de centro o de derecha y centro-derecha: Exp(B)= 3,02 y 2,944 respectivamente.
Discusión
En este apartado se presentan los principales hallazgos y su interpretación, así como la relación con los antecedentes, señalando también las limitaciones de los datos utilizados.
El análisis de los datos encontró evidencia que sostiene la pertinencia de la Hipótesis 1: las actitudes de las personas hacia el aborto en América del Sur muestran una importante penalización social de la práctica (considerando que en la ronda 7, por ejemplo, en una escala del 1 al 10 la mayoría, en siete de los nueve países, se concentró en el valor 1, “nunca se justifica”). Esto contrasta con la posible asunción de que los cambios en las regulaciones legales sobre el aborto en los países estudiados convivieron, provocaron o fueron precedidos de cambios en las actitudes; y también pone en cuestión la idea defendida por la reacción conservadora de que existe una nueva y reciente hegemonía cultural progresista. En este sentido, si bien existieron avances en materia normativa, a nivel actitudinal no se constatan cambios relevantes.
En términos de los niveles de penalización, existen dos casos excepcionales en la región. En primer lugar, Uruguay muestra sostenidamente en el tiempo niveles de penalización social más bajos que sus vecinos. Fue, además, el primer país de América del Sur en despenalizar ampliamente el aborto en su marco normativo. La larga tradición laica del país (que terminó de separar al Estado de la Iglesia Católica y aprobó el divorcio por la sola voluntad de la mujer a principios del siglo XX y fue el primer país latinoamericano en el que votó una mujer) puede dar cuenta de una cultura política secular y laica (Arocena; Aguiar, 2017), y que otorga importancia al rol del Estado en tanto garante de derechos de la población (Da Costa, 2011). Asimismo, desde el retorno a la democracia en el país, en 1985, en todos los períodos legislativos se presentaron proyectos de ley que fueron acompañados por movimientos sociales con influencia creciente en el debate público, con un movimiento feminista en el centro de esas movilizaciones y que fue generando alianzas con movimientos sociales clásicos, como la central única de trabajadoras y trabajadores, y gremiales de la salud, como la que nuclea a las y los médicos (Johnson, 2011; Johnson; Rocha; Schenck, 2015).
El otro caso sobre el que es necesario profundizar es el de Chile. Mientras muestra niveles de penalización social mucho más bajos que el resto de los países de América del Sur (salvo Uruguay), fue el último país en tener el aborto penalizado en toda circunstancia, despenalizándolo solo por causales en 2017. Este desfase entre la penalización legal y la penalización social del aborto se puede explicar analizando el pasado de Chile, tanto en términos de su legislación como de penalización social (Dides-Castillo; Fernández, 2018), debiendo considerarse no solo el impacto de la última dictadura cívico-militar sino también las décadas previas en las que, por ejemplo, se realizaban abortos por causales en hospitales públicos. El caso chileno deberá explorarse con mayor profundidad en futuras investigaciones que permitan entender el nivel de penalización actual, así como especular sobre qué pasará en el futuro próximo con el estatus legal de la práctica.
Los hallazgos permitieron a su vez refutar la Hipótesis 2: no hay evidencia de un cambio en términos de un tránsito hacia una menor penalización durante el período analizado. Por el contrario, se constató una importante estabilidad de las actitudes, lo que no es llamativo y coincide cuando se observan otros países, por ejemplo, Estados Unidos, para el que existe una mayor cantidad de estudios sobre el asunto (ver sección de antecedentes). La hipótesis de la socialización (Inglehart, 2000), que señala que los valores se asumen por los individuos en las etapas de socialización y que luego no registran mayores cambios a lo largo de la vida, puede ser una explicación de la importante estabilidad encontrada. También Hunter (1991) señala la estabilidad de las actitudes hacia el aborto, entre otros asuntos, ya que según el autor están vinculadas con clivajes de conflictos culturales y morales más profundos.
Por último en cuanto a la estabilidad, considerando que la opinión pública cumple la función latente de asegurar el consenso moral en las sociedades (Noelle-Neumann, 1995), y que la moral cambia a partir de que un tema deja de ser tabú y por tanto deja de estar ausente de la discusión en la esfera pública, cabría hipotetizar que en la década en curso podrían identificarse cambios en las actitudes producto del período previo de discusión pública de los cambios normativos y, principalmente, de la cuarta ola feminista (Friedman; Rodríguez Gustá, 2023; Lamus Canavate, 2020; Lara, 2022; Natalucci; Messore, 2023; Perez; Ricoldi, 2023). En este sentido, es importante subrayar que la última medición de la que se dispone para Argentina es de 2017, mientras que el cambio legal –que incluyó importantes movilizaciones y discusión pública– fue en 2020. En este país, por ejemplo, es razonable hipotetizar que futuras mediciones encontrarán una disminución del nivel de penalización social del aborto.
En cuanto a la Hipótesis 3 (sobre los factores asociados a una mayor penalización del aborto), los análisis de regresión realizados presentan globalmente una baja o media capacidad explicativa salvo para los casos de Uruguay y Chile, lo que puede dar cuenta de la necesidad de explorar otras variables explicativas y esto vinculado a que, tal vez, las explicaciones teóricas disponibles en antecedentes sobre el fenómeno han sido producidas y puestas en juego, en general, en países industriales avanzados (este punto será retomado en las conclusiones).
Específicamente en cuanto a las variables explicativas, el análisis da cuenta de la importancia de la religión, que presenta categorías significativas para todos los países salvo para Perú, que es el que presenta una mayor penalización. Esto corrobora, en primer lugar, el rol preponderante de la religión como fuente de sentido, lo que podría indicar niveles bajos de secularización en las sociedades sudamericanas (Blanton, 2025; Morello et al., 2017). Por otra parte, en aquellos países en donde se registran niveles de penalización más baja, la religión convive con otras variables que también explican las actitudes, y esto podría ser un indicio de una pérdida del monopolio religioso producto de procesos de secularización, aunque manteniendo a esta como un elemento clave para entender la penalización social del aborto.
Es de destacar el papel de la importancia de la política, penalizando menos el aborto aquellos que la consideran más importante en siete de los nueve países. Esto puede ser un indicio del rol de la discusión en la esfera pública como vía para el cambio de las actitudes (siguiendo lo citado previamente sobre la función latente de la opinión pública). En este sentido, el efecto del interés político puede interpretarse como el resultado de una mayor exposición y receptividad al debate público sobre derechos reproductivos. Las personas más interesadas en la política tienden a consumir más información política, a estar más expuestas a controversias públicas y a procesar con mayor profundidad los argumentos normativos. Desde esta perspectiva, la esfera pública no solo refleja preferencias preexistentes, sino que puede contribuir activamente a su transformación (Habermas, 1989; Lippmann, 1922; Zaller, 1992). En contextos de debate intenso, como el impulsado por los movimientos feministas, el mayor interés político se asocia con una mayor probabilidad de entrar en contacto con marcos interpretativos que redefinen el aborto como un asunto de derechos y salud pública, favoreciendo actitudes menos punitivas. En este sentido, los movimientos feministas han sido centrales en la politización de un tema tradicionalmente relegado a la esfera privada, facilitando tanto la transformación normativa como influyendo en las actitudes de las personas que consideran a la política algo importante.
Por su parte, los resultados en cuanto al sexo de la persona coinciden con lo relevado en los antecedentes: en siete de los nueve países no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres y solo en Uruguay y Brasil existen. En estos países, las mujeres penalizan levemente menos el aborto. Esto coincide con los antecedentes relevados en los que, aun cuando se hallan diferencias significativas, estas no son de una magnitud importante (Adamczyk, 2025; Barkan, 2014; Lizotte, 2015; Rossi; Triunfo, 2012).
En cuanto al sexo, una posible hipótesis –retomando la idea de la politización de lo personal como una herramienta para el cambio de actitudes y valores, a través de la discusión en la esfera pública– es que después de la masificación de la cuarta ola feminista (Friedman; Rodríguez Gustá, 2023; Lamus Canavate, 2020; Lara, 2022; Natalucci; Messore, 2023; Perez; Ricoldi, 2023), futuras mediciones detectarán diferencias entre hombres y mujeres (estas penalizándolo en menor medida). No obstante, al presentar teóricamente los valores y actitudes una importante estabilidad, tiene sentido no haber hallado esas diferencias en las mediciones utilizadas en este artículo. Si bien Uruguay, país que fue el último en realizar la encuesta (en 2022), presenta diferencias y podría apoyar la hipótesis señalada, diferencias significativas en ese país ya habían sido detectadas previamente (Rossi; Triunfo, 2012). Por último, en cuanto al sexo, será necesario profundizar en el caso de Brasil, ya que sí presenta diferencias habiéndose realizado la encuesta en 2018 y siendo uno de los cuatro países con una media más baja de justificación del aborto.
La edad tiene capacidad explicativa para siete de los nueve países. En general, a medida que aumenta la edad se penaliza más el aborto, con algunas excepciones (la más llamativa es la de Uruguay, donde sólo quienes tienen entre 45 y 54 años presentan diferencias significativas con quienes tienen entre 15 y 24 años). En ese sentido, para la mayoría de los países se constata un cambio intergeneracional de las actitudes, lo que podría dar cuenta de un proceso de menor penalización a largo plazo, pero que aún no se verifica con una magnitud importante en el período analizado.
En cuanto a la autoubicación ideológica, esta presenta categorías significativas para los dos países de mayor ambigüedad en cuanto a las actitudes sobre aborto, es decir, en promedio, menor penalización (Uruguay y Chile). Puede señalarse, entonces, que esta es otra evidencia sobre la politización de lo personal y el debate en la esfera pública: cuando el asunto deja de ser tabú y la penalización deja de ser homogénea y transversal, la ubicación ideológica de las personas gana peso como una de las fuentes a partir de las cuales construir las actitudes sobre temas morales. En este sentido también será pertinente observar si el aborto será en el futuro un tema posicional sobre el que se estructurarán niveles mayores de polarización, siempre en la medida en que crezca la ambigüedad de las sociedades en términos de penalización.
En seis países algunas de las categorías de nivel educativo presentaron diferencias significativas y, en general, quienes tienen nivel educativo medio o alto presentan mayores niveles de justificación que el nivel bajo (con la excepción de Chile, donde el nivel medio nunca justifica en mayor medida que el bajo y el alto). Estos resultados coinciden con lo relevado en los antecedentes, y permite profundizar en el futuro sobre la relación entre el acceso a la educación y la mayor ambigüedad (menor penalización en promedio) de las actitudes hacia el aborto.
Existe un conjunto de limitaciones propias no solo del uso de datos secundarios, sino también de la medición de un concepto, como el de las actitudes, que resulta mucho menos frecuente en las encuestas nacionales que, por ejemplo, el relevamiento sobre opiniones vinculadas a qué estatus legal debe tener el aborto o qué políticas públicas se deben implementar. Sin embargo, la Encuesta Mundial de Valores presenta la ventaja de poder realizar comparaciones entre países y a lo largo del tiempo, al mantener la mayor parte de sus preguntas estables desde hace décadas, y abarcar un número importante de países, en este caso, sudamericanos.
Por otra parte, como ya fuera señalado, los años en que se realizó cada encuesta (y no disponer de mediciones más recientes) se constituyen en una limitación al no captar, en la mayor parte de los países, posibles cambios ocurridos a nivel de las actitudes a partir de los fenómenos que componen la cuarta ola feminista.
Por último, la decisión de dicotomizar la variable dependiente en binaria para los modelos de regresión y emplear como punto de corte la mediana (1 en siete casos, 3 en Chile y 5 en Uruguay) para mejorar la adecuación estadística, limita la comparabilidad estricta del “evento” entre países.
Conclusiones
El presente artículo da cuenta de los primeros resultados de una agenda de investigación más amplia, que tiene el foco en el análisis de las actitudes hacia aborto y diversidad sexual en los países sudamericanos. Este artículo intenta abrir, y no cerrar, un conjunto de interrogantes de interés.
Los resultados refuerzan la pertinencia de distinguir analíticamente entre actitudes y opiniones sobre políticas públicas. La estabilidad observada en las actitudes hacia el aborto sugiere que los cambios legales recientes en la región no implican necesariamente transformaciones inmediatas en el clima normativo subyacente, sino que pueden coexistir –al menos transitoriamente– con altos niveles de penalización moral. Y que esto, a su vez, puede coexistir con niveles altos de apoyo en la opinión pública a cambios legales. Sin embargo, estudiar las actitudes permite dar cuenta del contexto cultural y de los contenidos morales que existen en las sociedades, que pueden ser fuente de estigma vinculado a la práctica del aborto y que por tanto pueden informar sobre un factor de riesgo para las personas que lo practican.
La actitud es un concepto observable que da cuenta de otros más difíciles de asir por medio de la investigación empírica, como los valores y los contenidos morales de las sociedades. Conocer a las configuraciones morales, sus cambios y permanencias, permite pensar en temas variados como la existencia de backlash o la reacción conservadora en América del Sur, entender la victoria de gobiernos con posiciones fuertemente penalizadoras del aborto, e incluso la utilización de estos asuntos como una forma de aumentar su base de apoyo ante coyunturas complejas para esos gobiernos.
En cuanto a los modelos de regresión, presentan una capacidad explicativa destacable sólo para Uruguay y en menor medida para Chile. En ese sentido surge de los antecedentes que las variables seleccionadas fueron utilizadas, en general, para analizar casos de países industriales avanzados. Estas variables no permiten explicar cabalmente el fenómeno en casi todas las sociedades sudamericanas. Por tanto, es necesario profundizar en los casos en América del Sur para un desarrollo teórico y derivar de él factores explicativos que den cuenta de las realidades de la región y no caigan en un posible eurocentrismo (Quijano, 2019) que presenta poca potencia explicativa para los casos abordados en este artículo.
En este sentido, como anticipamos al comienzo de este trabajo, las teorías de la modernización ofrecen un marco influyente para analizar las actitudes hacia el aborto, al vincular el desarrollo socioeconómico con cambios culturales profundos. Según Inglehart (2000; Inglehart; Norris, 2003; Inglehart; Norris; Welzel, 2002), a medida que las sociedades alcanzan mayores niveles de seguridad material, se produce un reemplazo generacional de valores orientados a la supervivencia por valores de autoexpresión. Estos últimos enfatizan la autonomía individual, la igualdad de género, la secularización y los derechos sexuales y reproductivos, dentro de los cuales la justificación del aborto aparece como una consecuencia lógica del proceso de modernización cultural. Aplicada a América Latina, esta teoría permite explicar parcialmente las actitudes hacia el aborto. Los datos comparativos muestran que, dentro de los países sudamericanos, la justificación del aborto es mayor entre personas jóvenes, con mayor nivel educativo, residentes urbanos y que dan menor importancia a la religión. Asimismo, países con trayectorias de modernización más avanzadas, como Uruguay y Chile, presentan mayores niveles de secularización relativa. En estos casos, la relación postulada entre modernización, valores de autoexpresión y aceptación puede resultar empíricamente plausible. Sin embargo, la realidad sudamericana introduce tensiones que la teoría de la modernización clásica no logra captar plenamente. En primer lugar, la región se caracteriza por procesos de modernización sin una secularización completa. A diferencia de Europa occidental, el aumento del nivel educativo y la urbanización no implican necesariamente un debilitamiento decisivo de la religión. Por el contrario, persisten formas intensas de religiosidad, tanto católicas como evangélicas, que conviven con valores modernos y generan combinaciones híbridas: individuos que apoyan derechos sociales amplios, pero rechazan el aborto por razones morales o religiosas. En segundo lugar, el peso político de los actores religiosos desafía la expectativa de su progresivo declive. En América Latina, las iglesias no solo mantienen influencia simbólica, sino que actúan como emprendedores morales organizados, capaces de incidir en partidos, sistemas judiciales y debates públicos. La modernización no elimina su influencia, sino que transforma su rol en uno más reactivo y confrontacional. Un tercer límite de la teoría de Inglehart se relaciona con la persistente desigualdad estructural. Aunque algunos sectores sociales experimentan modernización cultural, lo hacen en contextos de alta inseguridad económica, violencia y precariedad. Esto atenúa la transición hacia valores de autoexpresión y genera ambivalencias morales: el aborto puede ser apoyado como derecho, pero rechazado en términos morales o emocionales. Finalmente, el avance del apoyo legal al aborto en América Latina no puede entenderse únicamente como un proceso gradual de reemplazo generacional. La movilización feminista, la judicialización de los derechos y los marcos internacionales de derechos humanos han sido factores decisivos para producir cambios rápidos, conflictivos y altamente politizados. En este sentido, la experiencia sudamericana sugiere que la modernización cultural es una condición importante, pero no suficiente, para explicar las transformaciones en las actitudes hacia el aborto.
Por último, abordar los contenidos morales en torno a la reproducción es un intento por darle un lugar de centralidad en la medida en que en estos es posible encontrar elementos que permitan entender fenómenos contemporáneos, como las formas distintas que asume la modernidad según regiones y países, los caminos y particularidades que han seguido los procesos de secularización, las disputas en términos morales en las sociedades y fenómenos actuales de polarización, entre otros. La profundización de investigaciones en torno al aborto puede ser un camino, entonces, para entender características más amplias y profundas de las sociedades abordadas.
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1
Todo el conjunto de datos utilizados en este artículo está disponible en el sitio web de la World Values Survey y puede ser descargado en https://worldvaluessurvey.org/WVSDocumentationWVL.jsp. DOI:10.14281/18241.17.
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5
La investigación que da origen a los resultados presentados en la presente publicación recibió fondos de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Uruguay bajo el código POS_EXT_2023_1_175423.
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6
Desde 2005 a 2022, aunque los años varían según el país del que se trate.
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7
Las categorías de “ingresos altos”, “ingresos medios” e “ingresos bajos” son las utilizadas por el autor siguiendo la clasificación de 2019 del Banco Mundial (Bearak et al., 2020, 2022).
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Siguiendo la clasificación en el articulo citado (Adamczyk, 2022).
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Como prueba de robustez, en los casos de Chile y Uruguay –que presentan distribuciones menos concentradas en el valor 1– también se estimaron modelos definiendo el evento como únicamente el valor 1 (al igual que el resto de los países), es decir, cambiando el punto de corte. Los resultados no variaron en cuanto al signo de los coeficientes y presentan un patrón de significación comparable, aunque en algunos casos cambió la magnitud de los efectos. Como es esperable, algunas covariables (en particular edad y educación) mostraron sensibilidad al umbral –principalmente en categorías intermedias–, consistente con que, en estos dos países, distintos puntos de corte capturan penalización extrema (1) versus penalización más amplia utilizada para Chile y Uruguay (1 a 3 o 1 a 5, respectivamente).
Anexo 1 ANOVA. Tabla de comparaciones múltiples
Anexo 2 . Resultados de regresión logística binaria por país
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Editora Asociada:
Fabíola Brigante Del Porto https://orcid.org/0000-0002-0672-1859
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Editora-Jefe:
Rachel Meneguello https://orcid.org/0000-0001-8288-0280
Todo el conjunto de datos utilizados en este artículo está disponible en el sitio web de la World Values Survey y puede ser descargado en https://worldvaluessurvey.org/WVSDocumentationWVL.jsp. DOI:10.14281/18241.17.


Fuente: elaboración propia con base en Inglehart et al. 2022.