El paisaje de Río de Janeiro, caracterizado por su singular configuración geomorfológica y por la diversidad de sus bosques y ecosistemas, refleja el proceso histórico de conformación de la ciudad. Este trabajo tiene como objetivo examinar el papel del Macizo de Tijuca - y, en particular, del Bosque de Tijuca - en la expansión urbana de Río de Janeiro durante los siglos XIX y XX, identificando los principales factores que orientaron el uso y la transformación del suelo en una dinámica naturaleza-sociedad-ciudad que continúa resonando hasta el presente. El análisis se basa en un enfoque cualitativo, sustentado en la revisión crítica de la literatura especializada y en la investigación documental realizada en archivos históricos. El Macizo de Tijuca y sus áreas verdes actuaron como vectores estructurantes de la ciudad, influyendo tanto en su expansión territorial como en la conformación de prácticas culturales y modos de vida que constituyen la identidad carioca. La presencia de áreas verdes en el corazón de la metrópoli trasciende el valor del patrimonio natural, revelando dimensiones no solo biológicas, sino también culturales e históricas, que redefinen su importancia. En este sentido, la ciudad puede comprenderse como un organismo dinámico, en constante interacción con el entorno biofísico, en el cual las transformaciones urbanas expresan una red de interacciones sociales, ecológicas y políticas, y en la que el macizo y sus bosques asumen un papel central como expresión de este metabolismo urbano.
Palabras-clave:
Interacciones Sociedad-Naturaleza; Metabolismo Urbano; Bosques Urbanos; Geografía Histórica; Historia Ambiental.
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