Open-access Sentido y significado de las colecciones del Cemupe (Centro Museo Pedagógico de la Universidad de Salamanca)

Significado e importância das coleções do Cemupe (Centro Museo Pedagógico de la Universidad de Salamanca)

Meaning and significance of the Cemupe collections (Centro Museo Pedagógico de la Universidad de Salamanca)

Signification et importance des collections du Cemupe (Centro Museo Pedagógico de la Universidad de Salamanca)

Resumen

La Universidad de Salamanca crea en el año 2010 el CeMuPe (Centro Museo Pedagógico). Sus objetivos están en consonancia con los fines del museísmo pedagógico: preservar y albergar el patrimonio his tórico educativo, tangible e intangible, para ser estudiado científicamente. Como principios de actuación se encuentran la conservación del patrimonio legado, recuperación de la memoria, interpretación de la historia educativa, investigación en historia de la educación, colaboración con otras instituciones museísticas o universitarias y proyección de los conocimientos a la sociedad. Este estudio muestra las reflexiones extraídas de las visitas realizadas a las distintas colecciones que alberga el CeMuPe por parte de docentes, alumnos y público en general. Entre las respuestas emitidas están las que consideran que el hecho de guardar objetos antiguos permite que la historia siga existiendo a través de los años e incluso llegan a expresar que el presente no se puede entender sin mirar al pasado.

Palabras clave:
Colecciones; Museo Pedagógico; Patrimonio Histórico Educativo

Resumo

A Universidade de Salamanca criou o CeMuPe (Centro Museo Pedagógico) em 2010. Seus objetivos estão alinhados com os objetivos do museu pedagógico: preservar e abrigar o patrimônio histórico educacional tangível e intangível para ser estudado cientificamente. Os princípios de ação incluem a conservação do patrimônio legado, a recuperação da memória, a interpretação da história educacional, a pesquisa sobre a história da educação, a colaboração com outras instituições museológicas ou universitárias e a projeção do conhecimento para a sociedade. Este estudo mostra as reflexões extraídas das visitas feitas às diferentes coleções abrigadas no CeMuPe por professores, alunos e público em geral. Entre as respostas estão aquelas que consideram que o fato de armazenar objetos antigos permite que a história continue existindo ao longo dos anos e chegam a expressar que o presente não pode ser entendido sem olhar para o passado.

Palavras-chave:
Colecionismo; Museu Pedagógico; Patrimônio Histórico Educativo

Abstract

The University of Salamanca created CeMuPe (Centro Museo Pedagógico) in 2010. Its objectives are in line with the aims of educational museums: to preserve and house the tangible and intangible educational historical heritage for scientific study. The principles of action include the conservation of the legacy heritage, the recovery of memory, the interpretation of educational history, research into the history of education, collaboration with other museum or university institutions and the projection of knowledge to society. This study shows the reflections drawn from the visits made to the different collections housed in the CeMuPe by teachers, students and the general public. Among the responses are those who consider that the fact of storing antique objects allows history to continue to exist through the years and even go so far as to express that the present cannot be understood without looking at the past.

Keywords:
Collections; Pedagogical Museum; Educational Historical Heritage

Résumé

L'université de Salamanque a créé le CeMuPe (Centro Museo Pedagógico) en 2010. Ses objectifs sont conformes à ceux du muséisme pédagogique: préserver et abriter le patrimoine historique éducatif matériel et immatériel afin de l'étudier scientifiquement. Les principes d'action comprennent la conservation du patrimoine, la récupération de la mémoire, l'interprétation de l'histoire de l'éducation, la recherche sur l'histoire de l'éducation, la collaboration avec d'autres institutions muséales ou universitaires et la projection de la connaissance dans la société. Cette étude présente les réflexions tirées des visites effectuées par les enseignants, les étudiants et le grand public dans les différentes collections du CeMuPe. Parmi les réponses données, on trouve celles qui considèrent que le fait de conserver des objets anciens permet à l'histoire de continuer à exister à travers les années et vont même jusqu'à exprimer que le présent ne peut être compris sans regarder le passé.

Mots-clés:
Collections; musée pédagogique; patrimoine historique éducatif

Introducción

La historia de la educación, desde las décadas finales del siglo pasado, ha ampliado la historiografía educativa con una nueva tendencia, un nuevo campo disciplinar: la nueva historia de la cultura escolar, que focaliza su atención en la escuela y su cultura generada a lo largo del tiempo. El historiador francés Dominique Julia define la cultura escolar como:

Un conjunto de normas que definen saberes a enseñar y conductas a inculcar y un conjunto de prácticas que permiten la transmisión de estos saberes y la incorporación de estos comportamientos, estando orientadas estas normas y prácticas a finalidades que pueden variar según las épocas (finalidades religiosas, sociopolíticas o simplemente de socialización (JULIA, 2001, p. 10).

Este nuevo enfoque de estudio de la historia de la educación dirige su mirada hacia aquellos aspectos desatendidos anteriormente por los historiadores, lo que se ha venido en llamar los silencios de los historiadores en relación a la vida en la escuela. En palabras del profesor Agustín Escolano:

[...] ésta sería la microhistoria escolar, la intrahistoria de la educa ción, [...] Esta perspectiva micro, que busca la ruptura con los modelos de media y larga duración del tradicional historicismo, se acerca cada vez más a la etnología y la antropo logía. [...] Se sirve de fuentes orales y materiales, además de las escritas e iconográficas; otorga, en fin, historicidad a temas, gru pos, géneros y lenguajes que quedaban en la penumbra de la macro historia (ESCOLANO, 2000, p. 317).

Desde esta tendencia surge el interés por recuperar el patrimonio histórico educativo, como una parte del patrimonio cultural.

Patrimonio Histórico Educativo (P.H.E.)

Siguiendo a Francisca Hernández, se entiende por patrimonio cultural “el conjunto de bie nes culturales pertenecientes a un determinado grupo humano, que han sido trasmitidos como herencia por sus antepasados” (HERNÁNDEZ, 2006, p. 160).

La historiografía actual persigue la conservación de estas señas de identidad cultural que conforman la cultura escolar a través del estudio de la memoria escolar y educativa y ha encontrado en el patrimonio histórico educativo la manera de conservarlas (RABAZAS y RAMOS, 2010).

Siguiendo este enfoque definimos el patrimonio histórico educativo al igual que la profesora Eulàlia Collelldemont como el conjunto de bienes tangibles e intangibles considera dos indispensables para la construcción de la identidad histórica educativa colectiva (COLLELLDEMONT, PADRÓS y CARRILLO, 2010). Consideramos que los bienes que ha ido atesorando la cultura escolar a lo largo de nuestra historia educativa están formados por la cultura material (mobiliario, útiles de enseñanza, material didáctico, juegos), la cultura escrita (manuales escolares, cuadernos, revistas, etc.), y la cultura oral (testimonios de docentes y alumnos).

En España han sido muchas las actuaciones llevadas a cabo desde las dos últimas décadas del siglo pasado hasta hoy en el estudio y conservación del P.H.E. Se han celebrado congresos, jornadas, seminarios; realizado publicaciones fruto de investigaciones; creada la Sociedad Española para el estudio y conservación del Patrimonio Histórico Educativo (S.E.P.H.E.) e inaugurado museos de carácter pedagógico.

El Museísmo Pedagógico

Para hablar de patrimonio es necesario hablar de museos. En este aspecto seguimos las reflexiones de la profesora Cristina Yanes al considerar que los museos de la educación se erigen como los lugares más adecuados para preservar, albergar o reconstruir el patrimonio his tórico educativo, tangible e intangible. Desde los bienes ma teriales tanto de naturaleza tangible mueble (fotos, obje tos escolares, mobiliario, manuales escolares, cuadernos escolares, etc.) como tangible inmueble (edificios escolares, sitios emblemá ticos, aulas, etc.). Y también el patrimonio educativo in tangible, definido como “el conjunto de aspectos que conforman la cultura de la escuela tradicional y están intrínsecos en todos los procesos relacionados con la práctica educativa a lo largo de la historia” (YANES, 2007, P. 74). Se trataría de recoger también en los museos las representaciones escolares, prácticas y expresiones propias de nuestra cultura escolar (canciones, oraciones, tradiciones orales, izar y arriar la bandera, celebraciones de fin de curso, etc.) (YANES, 2007).

En las últimas décadas comprobamos el auge que la corriente museística está cobrando cada vez con mayor fuerza en el panorama internacional. En muchos países, tanto europeos como americanos, han considerado la idea de crear museos con el firme propósito de recuperar aspectos y materiales del mundo educativo de otras épocas y con ello permitirles estudiar e investigar y, por tanto, reconstruir la historia educativa de los dos últimos siglos principalmente.

La Universidad de Salamanca no ha permanecido al margen de esta tendencia y, en el año 2007, inaugura un museo escolar en la Escuela Universitaria de Magisterio de Zamora, que en 2010 se convierte en un Centro Propio de la Universidad con el nombre de Centro Museo Pedagógico (CeMuPe). Su orientación está destinada a la ciudadanía en general, desde donde se valora la importancia del patrimonio histórico educativo y su custodia y preservación para las futuras generaciones. Se recrea la memoria histórica que nos permita interpretar el pasado y se convierte en un espacio de encuentro intergeneracional (Imagen 1) .

Imagen 1.
Espacios expositivos. CeMuPe.

El primer presidente de la SEPHE, Julio Ruiz Berrio, nos decía en el discurso de inauguración de las Primeras jornadas sobre patrimonio histórico educativo, organizadas por el CeMuPe, que en España se podían distinguir dos etapas diferenciadas en cuanto a los museos de educación. La primera etapa se desarrolló entre 1882 y 1936 con la creación del Museo Pedagógico Nacional en 1882, impulsado por la Institución Libre de Enseñanza (ILE) y dirigido por el eminente pedagogo Manuel Bartolomé Cossío hasta 1936. La segunda etapa de la museología de la educación comienza a finales del siglo pasado, época en la que se inauguran varios museos llegando hasta fechas recientes con la creación del SEPHE (RUIZ, 2012).

Desde entonces se ha avanzado mucho en la preocupación por estudiar y difundir el patrimonio histórico educativo. A tal fin la SEPHE se plantea como objetivo general poner en valor la cultura material e inmaterial de la escuela responsabilizando a los profesores en la recuperación de objetos escolares del pasado, custodiándolos y manteniéndolos para poder investigarlos científicamente y obtener una nueva fórmula que les permita conocer mejor y comprender los procesos educativos.

El objetivo que persigue esta publicación monográfica bajo el título: “Pasión por conservar: coleccionismo, memorabilia y patrimonio educativo” es reflexionar sobre el significado de recoger y preservar el patrimonio histórico educativo para la sociedad. La respuesta ante este planteamiento es amplia.

Por un lado, está la que podemos emitir los miembros institucionales que formamos el CeMuPe y que está en consonancia con los fines del museísmo pedagógico: preservar, albergar o reconstruir el patrimonio his tórico educativo, tangible e intangible para ser estudiado científicamente. En este sentido, el Centro Museo Pedagógico se convierte en espacio de referencia, consulta, docencia, investigación, preservación y divulgación del patrimonio histórico educativo. Esto se enmarca dentro de la actividad cultural de la Universidad de Salamanca, con proyección hacia el ámbito de la sociedad y hacia las universidades europeas e iberoamericanas.

Los principios de actuación del CeMuPe incluyen la conservación del patrimonio legado, la recuperación de la memoria, la interpretación de la historia educativa, la investigación en historia de la educación y de la infancia, la colaboración con otras instituciones museísticas o universitarias y la proyección de los conocimientos a la sociedad.

En este sentido, nos hemos cuestionado si nuestra percepción respecto a la importancia de conservar el patrimonio histórico educativo coincide con las experiencias y valoraciones de aquellos que realmente dan significado social a este hecho: los visitantes del Centro Museo Pedagógico (CeMuPe). Es por ello, que el objetivo general de esta investigación es llevar a cabo un análisis detallado de las opiniones expresadas por los visitantes al CeMuPe. Recogidas, todas ellas, en el libro de visitas del museo. Buscamos comprender a fondo cómo estas opiniones reflejan, por un lado, el impacto social de las colecciones del museo; por otro, la importancia que se le otorga a los museos para la preservación del recuerdo educativo y; por ultima, la percepción acerca de la protección del legado cultural que aglutina el Patrimonio Histórico Educativo.

Por último, y para comprender la investigación, no debemos olvidar que este centro museístico alberga tres grandes colecciones (cultura material de la escuela, cultura oral y cultura escrita) y que el valor otorgado por los visitantes a ellas, consideradas de manera individual o de conjunto, está incluido en las distintas impresiones recogidas en el libro. A continuación, presentamos las distintas colecciones que alberga el CeMuPe.

La Cultura Material de la Escuela

Hablar del mobiliario escolar de la escuela del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX es también tener en cuenta la escasez de presupuesto en que se desenvolvía la enseñanza primaria, sobre todo, en el ámbito rural y más aún en zonas de penuria económica y atraso generalizado como es la zona que abarca este centro: la parte oeste de España, de norte a sur.

De hecho, el mobiliario escolar no gozó de un diseño estandarizado hasta finales del siglo XIX y principios del XX. En cada escuela había bancos y mesas de distinto tipo construidos por los carpinteros de los pueblos. Son bancos corridos en los que se sientan un número indefinido de estudiantes, generalmente entre cinco y ocho, dependiendo de la longitud del banco. No responde a los criterios higienistas, propulsados por Cossío desde el Museo Pedagógico Nacional, que se generalizaron en las escuelas a partir de los comienzos del siglo XX, sino que responde a necesidades concretas de cada escuela. El moblaje y el material escolar nos proporcionan información del estado y los procedimientos de enseñanza, que eran pobres y, con frecuencia, antiguos.

Es preciso esperar a las propuestas innovadoras didácticas y metodológicas impulsadas por las corrientes pedagógicas nuevas del primer tercio del siglo XX, que se abrían en España desde Europa. En los inicios del siglo XX, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes encarga al Museo Pedagógico Nacional el diseño del moblaje escolar. La respuesta de este centro de investigación, innovación y formación del magisterio es un modelo de mesa-banco anatómico de carácter individual o bipersonal: el pupitre del Museo Pedagógico, alcanzando mayor desarrollo el bipersonal que el individual. Existen variantes del mismo, para adecuarse a las características del alumnado, favoreciendo la correcta posición del cuerpo ante el estudio.

El esfuerzo de la Segunda República por dignificar el Magisterio y las condiciones en que se desenvuelve la enseñanza elemental incluía también el mobiliario. Sin embargo, la pobreza de las arcas municipales se traduce en pocos avances en enseres y moblaje (BARCELÓ y SUREDA, 2020). Un armario de madera, a veces con cristales esmerilados, la mesa del maestro, una tarima, a veces una estufa, un perchero, bancos corridos o pupitres para el alumnado, un armario pequeño, un encerado -de pared, o con un trípode, que no es sino un tablón negro con una capa de barniz-, un reloj que registra el horario y poco más. En las aulas este mobiliario perdura hasta bien entrada la década de los sesenta del siglo XX, cuando se introducen nuevos modelos al hilo del desarrollismo económico y las nuevas vías de corte aperturista hacia Europa. Cambia, entonces, la mesa del maestro, los pupitres por mesas individuales con sillas para los niños, se sustituyen los armarios y muebles auxiliares por otros de línea más dinámica, los encerados son mejores y de un color más claro. Y más adelante se elimina la tarima de la mayor parte de las aulas.

El CeMuPe da cuenta de todo ello a través de la exposición recreada de las aulas en las etapas históricas del siglo XX con su mobiliario y enseres, permitiendo a los visitantes experimentar las condiciones en las que se llevaba a cabo la enseñanza en las escuelas públicas.

Ligado al mobiliario se encuentra el utillaje escolar, es decir, aquellos objetos invariablemente ligados a la escuela, aunque no desempeñen una función estrictamente de enseñanza. Son los cabases o carteras, los estuches o plumieres, los calentadores o braseros individuales, y los juegos como la peonza, las combas, las canicas y las tabas, eran elementos comunes en la vida del alumnado. Disponían de ellos en el cajón de sus pupitres, donde también guardaban los "santos", el tirachinas...; sobre la mesa, el cuaderno, el pizarrín, la cartilla, la pluma, la enciclopedia; debajo del pupitre, el cabás y a los pies el calentador. En la mesa del maestro no faltaba la escribanía con sus tinteros, las plumillas, los cuadernos para corregir, el libro de matrículas (Imagen 2).

Imagen 2
Utillaje escolar: pluma, tintero, estuche y papel. CeMuPe.

Prestando atención al utillaje, se observa su pobreza y al mismo tiempo, el interés de los padres -a pesar de sus escasos medios- por proporcionar a sus hijos los útiles escolares que les permitiesen aprender y progresar.

En la antigua escuela, el currículo fundamental se reducía a aprender a leer, escribir y contar, primando el proceso de alfabetización. El acceso a la cultura escrita contemplaba la mayor parte de las veces solo rudimentos de lectura y escritura, a lo que se añadía una dotación escasa de útiles de escritura al alcance de la escuela y del alumando (MARTÍN, 2001). La pizarra y el pizarrín eran los medios en los que se ejercitaban en la práctica primera de rayas, palotes, letras y palabras. Solo cuando adquirían un grado de habilidad creciente se les pasaba al papel y a la pluma. Por eso los tinteros, a su vez, son un elemento esencial de las mesas. En el siglo XIX se harán de plomo, de cristal, de porcelana, con variantes diversas. El maestro, con una botella de tinta, es el que irá rellenando los tinteros de las mesas.

A partir de los años cincuenta del siglo XX, con la incipiente pulsión desarrollista en España, se extiende y sustituye el uso de la pluma por el bolígrafo, los lápices de colores y las pinturas. Los cuadernos se normalizan y pasan a ser material personal de aprendizaje. En años posteriores se asiste a la llegada de pinturas de cera, rotuladores, acuarelas, etc., que logran una enseñanza más atractiva para el alumnado. En el museo, se puede contemplar este proceso, la evolución y los útiles de escritura a lo largo del tiempo en sus diferentes aulas.

Los recursos o medios didácticos empleados en la escuela permiten contemplar las continuidades, cambios y evolución en su uso, su presencia o desaparición sigue criterios de eficacia y utilidad en la enseñanza de las materias. Recursos que facilitan el aprendizaje de manera intuitiva y práctica, como los matemáticos. En el museo existen colecciones de balanzas, pesas y medidas, esferas, reglas, cartabones y escuadras, cuerpos geométricos, ábacos y compases. Algunos se mantienen con diferentes formatos, pero igual función desde su comienzo en la escuela, como los ábacos.

De igual forma, los recursos de geografía: mapas, globos terráqueos, rompecabezas de continentes y países, vaciados en escayola o álbumes, ayudan a que los contenidos sean prácticos y permitan familiarizar al niño con lugares, al mismo tiempo que adquiere una orientación espacial para localizar sitios y memorizar nombres de accidentes geográficos, países y capitales. El museo posee una serie de esferas, también mudas, de diferentes épocas, con peanas, tamaño y materiales diferentes que dan cuenta del paso del tiempo.

Aunque en sus inicios la finalidad de la escuela era la alfabetización de los y las escolares -saber leer, escribir, contar- a medida que pasa el tiempo la enseñanza es más compleja y aborda conocimientos más especializados. En el caso de las ciencias se observa como los recursos didácticos son cada vez mejores en calidad y afrontan más aspectos. Láminas, colecciones de minerales, fósiles, insectos, modelos anatómicos, instrumentos de química, microscopios, diapositivas, entre otros, son introducidos en las aulas para que los estudiantes puedan aprender a través de la manipulación y los sentidos. Estos objetos y recursos se exhiben en diferentes salas del museo, reflejando el modelo educativo y la época histórica en la que fueron utilizados.

En la mayor parte del siglo XX se advierte la presencia en las aulas de la religión católica, bien de una manera principal como en el nacionalcatolicismo, bien como asignatura obligatoria en los años setenta con la Ley Villar Palasí, o bien como optativa a partir de la LOGSE de 1990 hasta la actualidad. Sólo se excluyó de las aulas en el periodo de la Segunda República con la implementación de un sistema educativo laico. Existen diversos recursos didácticos, como libros, catecismos y láminas de Historia Sagrada, que marcaron la enseñanza de la religión. Elementos visibles como el crucifijo en la cabecera del aula y una figura de la Inmaculada configuran la esencia de la enseñanza religiosa. Otro recurso educativo muy popular fueron las huchas del Domund que el maestro repartía entre el alumnado para conseguir dinero fuera de la escuela para la Santa Infancia. Gozaron de un papel destacado en las aulas, con sobrenombres como el chinito, el indio o el negrito.

La formación en la infancia hasta hace pocas décadas contemplaba un currículo diferenciado para niños y niñas. Esto se refleja en el material y los recursos de una materia específica: Labores (Imagen 3), que fue excluida a finales de los años setenta del siglo XX debido a su carácter diferenciador en cuanto al género. En el museo se exhiben utensilios con los que las niñas aprendieron a coser, hilvanar, remendar, cortar, zurcir y bordar. Bastidores, cajas de hilos, máquina de coser, patrones, telas, agujas y bordados encuentran su sitio en el museo junto a los libros y manuales que inculcaban a las niñas un modelo de mujer ya desaparecido (PARRA, SÁNCHEZ, SERRATE y MARTÍN, 2024).

Imagen 3
Bastidor y cuaderno de labores. CeMuPe.

Los juegos escolares también ocupan un lugar destacado en la perspectiva histórica de la vida escolar. Aunque no formaban parte del currículo oficial, eran fundamentales en el recuerdo del alumnado. El recreo, la entrada y salida del colegio son tiempos marcados que invitan a las relaciones sociales entre iguales, a fomentar el compañerismo y a desarrollar la psicomotricidad. El museo se hace eco de los juegos y sus modalidades con el fin de que pervivan en la memoria: juegos de acción, juegos de habilidad, juegos de tabas, de cromos, de vistas, el yoyo, la pelota americana, piedra-papel-tijera, las cartas de familia y los indios. Todos ellos cuentan con un espacio específico que explican al visitante cómo el recreo y el juego cumplen una función notable en la formación del alumnado mediante el desarrollo de la creatividad, la autonomía personal y las relaciones sociales.

En la segunda y tercera décadas del siglo XX, el movimiento de la Escuela Nueva introdujo ideas innovadoras y progresistas en las aulas, particularmente en la enseñanza de las Ciencias Naturales. Se incorporaron nuevos contenidos y formas de presentación, así como materias novedosas como Fisiología e Higiene o formación profesional inicial (BERNAL y LÓPEZ, 2007). Las láminas, basadas en los principios de la pedagogía intuitiva de Pestalozzi, se popularizaron durante el periodo republicano y representaban temas de ciencias naturales -biología, geología, cuerpo humano y zoología- y de fisioligía e higiene, con un componente visual y perceptivo explícito. Muchas de estas láminas provenían de Europa y eran utilizadas en escuelas cuyos docentes o autoridades estaban vinculados a las ideas institucionistas.

Este enfoque pedagógico mediante láminas murales continuó siendo un recurso didáctico destacado en la enseñanza a lo largo del siglo XX. Las láminas de Historia de España también jugaron un papel crucial en la enseñanza, presentando al alumnado escenas que buscaban impresionar su imaginación y destacando hechos y personajes históricos. Durante la etapa franquista, la historia de la patria adquirió un gran protagonismo a través de estas láminas. Las láminas de religión seguían un enfoque didáctico que dividía sucesos y hechos relevantes de la Historia Sagrada en escenas visuales, facilitando la comprensión y el conocimiento por parte de los estudiantes.

La reconstrucción histórica no se agota en los materiales. Las fuentes icónicas proporcionan un rico contenido para interpretar la escuela, no desde una perspectiva lingüística sino desde la visual. El impacto de la imagen desvela o resalta aspectos que no se observan a través de documentos escritos. Estos documentos se corresponden con fotografías individuales de alumnos y alumnas, así como fotografías colectivas de grupos escolares con el maestro o la maestra al frente. También incluyen fotografías tomadas por el propio alumnado o sus padres, títulos de maestro y fotografías de edificios escolares y aulas. Mediante las fotografías se puede observar el atuendo de estudiantes y docentes, la evolución de la indumentaria a lo largo de los años, la decoración de las aulas, el material didáctico utilizado, la separación o integración existente entre niños y niñas. Hoy en día cobra una especial importancia su estudio, por lo que desde el CeMuPe se realiza un trabajo de recogida y archivo de dicha materia.

En resumen, el museo se convierte en un testimonio fundamental de la evolución de la educación a lo largo del tiempo, exhibiendo objetos y recursos que reflejan los cambios en los métodos pedagógicos, los modelos educativos y la sociedad en general.

La Cultura Oral de la Escuela

Las historias de vida de los y las docentes y los recuerdos del alumnado van conformando el grueso de la memoria y cultura oral de la escuela. Los testimonios orales son un instrumento y una fuente fundamental para llevar a cabo la reconstrucción histórica del significado y la vida de la escuela del siglo XX. Su interpretación da lugar al rescate del patrimonio intangible, y a punto de perderse, de las voces de quienes han dedicado su vida a la enseñanza (maestros y maestras) y/o de quienes han pasado por las aulas como estudiantes.

La suma de historias de estudiantes y docentes puede ser considerada como algo notable y especial, aunque solo sea en el recuerdo, en la memoria. La interpretación de estos testimonos orales proporciona una visión del día a día de la escuela, que surge desde dentro de los espacios del aula. Además, permite reconstruir no solo los aspectos pedagógicos, sino también los sociales y políticos que influyeron en la vida escolar (MARTÍN, PARRA y RUBIO 2021).

Desde el CeMuPe, se recupera y recrea la historia de la escuela con el objetivo de no perder la memoria individual de cada persona. El interés radica en ofrecer una perspectiva tanto de la enseñanza como de la realidad social, a partir de la valoración y recuperación de la intrahistoria de la escuela. Eso implica explorar desde lo personal, desde la mirada del estudiante y, desde la guía o adoctrinamiento por parte del docente.

De este modo, adquiere ahora una proyección pública lo que en su momento no trascendía del aula. Maestros y maestras representan una de las claves principales en la interpretación de los modelos educativos. Las prácticas habituales de aprendizaje, de conducta diaria y de rutina que se repiten una y otra vez, los juegos, lecturas y escrituras, nos acercan a fragmentos de la realidad que, a su vez, desvelan el significado de aspectos curriculares, sociales y políticos.

La cultura oral es una línea fundamental en la matriz científica e investigadora del museo que ha dado como fruto la colección documental “Testimonios de vida escolar” (Imagen 4) que reúne la memoria educativa de más de dos mil docentes jubilados. Documentos que se ponen a disposición de los investigadores en el estudio de la profesión y la formación docente. Una investigación que culmina con el estudio titulado Testimonios de maestros. Modelos y prácticas (MARTÍN, 2017), publicado por Ediciones Universidad de Salamanca, y que intenta ser un punto de referencia para la formación del alumnado de Magisterio.

Imagen 4
Portada de cuaderno de testimonios de vida escolar. CeMuPe.

En conclusión, el trabajo realizado por el CeMuPe al recuperar y recrear la historia de la escuela demuestra un compromiso significativo con la preservación de la memoria individual de cada persona. Al rememorar la intrahistoria de la escuela desde lo personal, se ofrece una perspectiva enriquecedora tanto de la enseñanza como de la realidad social.

La Cultura Escrita de la Escuela

En la España del XIX la tasa de analfabetismo era en extremo elevada, respondiendo a una realidad social generalizada que se había mantenido durante siglos. En 1860 existía una tasa de analfabetismo de un 70% aproximadamente entre los mayores de diez años. En 1900 este porcentaje había descendido al 56,2%, en 1930 al 32,4% y en 1950 existía una tasa del 14,2% según los datos de los censos de población (DE GABRIEL, 1997).

La intervención estatal en el ámbito educativo marcó un hito significativo, permitiendo un cambio de mentalidad en la población. La adopción de principios como la extensión, obligatoriedad y, posteriormente, gratuidad de la primera enseñanza, contribuyó a transformar la percepción de la educación. Clases sociales sin tradición educativa se vieron impulsadas a enviar a sus hijos e hijas a instituciones que los apartaban de las labores agrícolas y domésticas, convirtiendo a la escuela en un instrumento crucial de alfabetización.

El proceso de aprendizaje, centrado en la lectura, requería la disposición del alumnado, condiciones adecuadas y métodos precisos. Desde cartillas, silabarios y catones al inicio de la escolaridad hasta enciclopedias elementales, narraciones y libros manuscritos para niveles más avanzados, constituían el material didáctico comúnmente presente en las aulas.

Los manuales escolares, objeto de estudio para los historiadores, se ajustaban al currículo oficial y a las pautas legislativas. Su proliferación se vinculaba al objetivo central de alfabetizar a la población infantil, transmitiendo los valores e ideología del nuevo orden liberal-burgués. Junto a los silabarios y cartillas, surgían libros que consolidaban la lectura, abarcando temas diversos como viajes, biografías, poesías y fábulas, destacando siempre la presencia del Quijote adaptado para niños. Estos manuales encuentran su lugar en los estantes de los armarios junto con otros, mas específicos que abarcaban disciplinas como lengua, gramática, aritmética, álgebra, geografía, ciencias naturales, historia, religión, patria, literatura y urbanidad. Evolucionaban en contenido y formato con el paso de los años, reflejando así los cambios en el ámbito educativo (DE PUELLES, 2013).

Además de los manuales, enciclopedias con metodologías cíclicas y concentricas y libros de lecciones de cosas, alineados con los enfoques de la Escuela Nueva, se integraban en los espacios escolares. El CeMuPe posee una colección de manuales y libros escolares que ofrece una valiosa perspectiva para analizar y estudiar los modelos educativos de épocas pasadas, poniéndolos a disposición de investigadores y público interesado (Imagen 5).

Asimismo, hay que considerar también las enciclopedias, con una metodología cíclica y concéntrica, y los libros de lecciones de cosas, acordes con los planteamientos más cercanos a la Escuela Nueva como referentes dentro de los espacios escolares.

El estudio de los cuadernos constituye una de las líneas de investigación más destacadas del Museo Pedagógico. Representan una forma de escritura escolar caracterizada por un lenguaje abierto, sugerente y a veces subjetivo. Han sido redactados sin que sus autores pretendiesen perdurar en el futuro, escritos en un aula, en un tiempo fijo y por una persona precisa, lo que confiere a cada cuaderno un carácter único. Al revisar estos cuadernos, se experimenta la sensación de retroceder en el tempo, hacia una época ya olvidada, pero en la que se percibe vida. La que escribieron unas personas enseñando y otras aprendiendo, con la copia de fechas, consignas, ejercicios, redacciones, cartas y hechos que dejaron su impronta y que reflejan sin duda también el transcurrir de la sociedad del momento. Los cuadernos, como material escrito, ofrecen una visión de lo que fue la escuela y cómo evolucionó a lo largo de los años.

Los cuadernos, una fuente de gran riqueza y flexibilidad, nos acerca a la intrahistoria de las aulas, a lo cotidiano, reflejado en los espacios de unos papeles, de unas cuartillas. Para comprender su contenido, es necesario estudiarlos teniendo en cuenta una serie de cuestiones: la datación (escuela, localidad y año), la autoría, el formato y la presentación, los contenidos y la clase de cuaderno. Asimismo, hay que tener en cuenta dos importantes facetas que se complementan entre sí: la razón y el sentimiento, extrayendo de entre sus páginas información relacionada con dos vertientes, una objetiva y formal, el curriculum explícito trabajado en el aula, y otra denominada subjetiva y sentimental, las “escrituras al margen”, esto es, la escritura alternativa, la que no se ajusta al currículo totalmente, sino que se escapa de la red que teje la legislación y el habitus del maestro (MARTÍN y RUIZ, 2015).

Imagen 5
Páginas cuaderno escolar. Fondo Documental de cuadernos escolares. CeMuPe.

Las aportaciones de las escrituras son muy valiosas para descifrar e interpretar las formas y modelos de escuela que experimentaron generación tras generación de niños y niñas. Su análisis y estudio facultan la transmisión de un bagaje cultural válido para la escuela actual y la de un futuro próximo.

Como resultado de la investigación realizada en el museo, se ha recopilado una colección de cuadernos escolares de diversas provincias de la geografia de España, siendo el más antiguo de 1868. Esta colección, que supera los mil ejemplares y sigue creciendo, ocupa un lugar destacado en los espacios del CeMuPe, destinados a su exposición, estudio e investigación.

Los cuadernos se encuentran clasificados y catalogados por provincias y atendiendo al cuarto parámetro de estudio, la clase de cuaderno. Entre ellos, se encuentran los cuadernos individuales, destinados a deberes o trabajo individual, que transcriben todas las materias que se enseñan en las horas escolares. Además, existen cuadernos específicos de materias como caligrafía, dibujo, religión, gramática, ortografía, etc. También se encuentran los cuadernos colectivos o de rotación, como el "cahier de roulement", que desapareció de las aulas, pero tuvo un significado especial desde la década de 1920 hasta 1970. Dependiendo de su contenido, pueden ser principalmente de contenidos patrióticos, de contenidos curriculares, de contenido religioso o diarios de clase.

La introducción del cuaderno de rotación en España desde Francia, de la mano del maestro Martí Alpera, marcó un hito en la metodología educativa. Debe su nombre a que el alumnado va rotando para escribir cada día lo que se ha estudiado por riguroso orden de turno. Emplea una metodología atractiva, activa y participativa, puesto que es elaborado conjuntamente por todos y refleja lo aprendido de una forma personal. Introducido en las aulas a lo largo de los años veinte, la escuela republicana lo difunde como medio didáctico de primer orden. Con la llegada de la dictadura franquista, el cuaderno de rotación cambia su formato de presentación y uso, modificando el significado y el contenido. Pasa a ser un instrumento de control del profesorado en la inculcación de valores patrióticos en los niños y las niñas (MARTÍN, 2003). Sin embargo, la finalidad inicial nunca se llega a abandonar del todo y así es fácil encontrar algún cuaderno de rotación en estos años con contenidos curriculares.

El museo también cuenta con cuadernos relacionados con el trabajo del maestro, como los de preparación de lecciones. Otro grupo se enfoca en la parte administrativa de la escuela, como los cuadernos de actas, visitas de la inspección educativa, registro de correspondencia, registro de material, registro de matrícula y asistencia diaria y registro de escolaridad. Aunque no reflejan directamente el trabajo del alumno, estos cuadernos son de gran trascendencia en la vida escolar, porque refieren el control que realizan los inspectores o las juntas de primera enseñanza, mostrando su sentir sobre la actuación del docente, las condiciones de la escuela, el grado de satisfacción de los alumnos, su rendimiento y aprendizaje.

En resumen, los cuadernos escolares representan un tesoro documental que, debidamente estudiado, permite entender la evolución de la educación y proporciona una visión de la vida cotidiana en las aulas a lo largo de las generaciones.

Una vez realizada la descripción y análisis teórico de las diferentes colecciones del CeMuPe, mostramos las distintas respuestas de los visitantes recogidas en el libro en función de las tres categorías de estudio estabelecidas.

Por último, y para comprender la investigación, no debemos olvidar que este centro museístico alberga tres grandes colecciones (cultura material de la escuela, cultura oral y cultura escrita) y el valor otorgado por los visitantes a ellas, consideradas de manera individual o en conjunto, está incluido en las distintas impresiones recogidas en el libro.

Metodología

El estudio se basa en una investigación cualitativa, centrada en analizar las opiniones recogidas en el libro de visitas de los y las visitantes del Centro Museo Pedagógico. Para ello, hemos utilizado la técnica del análisis del discurso desde una estrategia descriptiva. Este método nos permite descubrir y describir las experiencias subjetivas de los visitantes y sus perspectivas individuales repartidas en tres categorías de estudio: el impacto social de las colecciones del museo, la importancia que se le otorga a los museos para la preservación del recuerdo educativo y la protección del legado cultural que aglutina el Patrimonio Histórico Educativo.

Se analizaron un total de 236 registros escritos en el libro de visitas del CeMuPe, recogidos entre 2007 y 2024. Las opiniones se clasificaron en tres categorías principales: 128 registros correspondieron a la categoría de impacto social de las colecciones, 63 a la preservación del recuerdo educativo y 45 a la protección del legado cultural.

Finalmente, el enfoque descriptivo se ha traducido en un análisis manual de los discursos relacionados con cada categoría en las opiniones escritas. La muestra participante se corresponde con todas las opiniones recogidas en el libro de visitas por parte de los visitantes al CeMuPe desde su apertura, abordando así todas sus perspectivas. Esta se ha seleccionado de forma estratégica, mediante muestreo por conveniencia para abordar las categorías establecidas que presentamos a continuación.

Impacto Social de las Coleciones

Una vez que la propia Universidad de Salamanca decide aprobar la conversión del museo escolar inicial en centro propio, esta recaba informes que lo avalen. El propio Departamento de Teoría e Historia de la Educación, dirigido en estos momentos por el profesor doctor Ángel García del Dujo remite un escrito de apoyo, tanto personal como institucional, a la creación del CeMuPe por entender que responde a los objetivos de investigación y docencia, de desarrollo cultural y social del departamento que dirige. Esta iniciativa supone la base para comenzar a concienciar a la ciudadanía de la riqueza de un patrimonio histórico educativo que les pertenece y el cual deben proteger como un legado para las futuras generaciones.

Los testimonios escritos dejados por los visitantes en relación al impacto social de las distintas colecciones consideran al museo como una plataforma que traslada al visitante a momentos inolvidables de la escuela profundizando en el recuerdo de padres y abuelos; en parte, lo consideran como un encuentro feliz con el futuro a través del pasado.

De alguna forma estas colecciones permiten valorar lo que hicieron y enseñaron los maestros de la infancia y sirven de escaparate para ver el pasado escolar, entender el presente y construir el futuro, superando errores y mejorando la acción educativa. Se trata de una recuperación de la memoria pedagógica, un lugar donde el pasado y presente se dan la mano y ayudan a pensar un futuro mejor.

Algunos visitantes consideran que el hecho de guardar objetos antiguos permite que la historia siga existiendo a través de los años e incluso llegan a expresar que el presente no se puede entender sin mirar al pasado. Hay otras miradas dirigidas al trabajo del docente en el sentido de que estas colecciones provocan pasión por su profesión, un mejor desarrollo de su trabajo y refuerzo de su labor pedagógica; se convierte la visita en algo provechoso, apasionante al estar llena de recuerdos y sorpresas transmitiendo nostalgia y orgullo por formar parte de la profesión de maestro.

Existe un número considerable de reflexiones que inciden en aprobar la idea de la creación del museo al convertirse en memoria viva de la historia, convirtiendo a la educación en un elemento clave para la memoria de los pueblos. En este mismo sentido, algunos consideran que la educación se convierte en la llave de un país que quiere desarrollarse y consideran necesario salvaguardar vestigios educativos de otras épocas que guardan la sabiduría del pueblo. Llegan a tildar la idea de crear el museo como una iniciativa preciosa, que no solo tiene un valor académico ejemplar, sino que permite la emoción y el disfrute al revivir los anhelos de la infancia, algo que consideran de gran valor y que se puede transmitir. Consideran la visita a sus instalaciones como una experiencia de aprendizaje única que demuestra gran sensibilidad histórica y compromiso con la educación, resultado de un gran trabajo pedagógico e investigador. El museo es una muestra que relaciona el amor con la educación: igual que el amor es una decisión de la libertad, el educar es una decisión del amor.

Finalmente, algunas visitas reconocen el trabajo de muchos maestros a lo largo de la historia escolar y les aplauden por enseñar en esta tierra dura y austera a tantos niños y niñas a pensar, a saber, a ser y a cuestionar. Para otros visitantes su visita les despierta felicidad y disfrute al evocar antiguos recuerdos, pero también al hacer recordar que los tiempos pasados no fueron mejores.

Importancia de los Museos para Preservar el Recuerdo Educativo

El libro de visitas del museo se inicia con una felicitación del director del programa de doctorado en 2007, el profesor doctor José María Hernández Díaz, que felicita a los profesores Bienvenido Martín e Isabel Ramos a los que considera “activos emisarios de la Historia de la Educación, comprometidos a fondo” por crear este “lugar tan emblemático: nuestro fantástico Museo Pedagógico”. Será la voz del profesor Agustín Escolano quien ponga en valor este espacio considerándolo el aula “Sixtina” de la cultura material de la escuela.

El docente visitante considera el lugar como algo inolvidable que perdurará en su memoria y refuerza su labor pedagógica, un añadido que sintoniza con los planteamientos iniciales de los creadores de este museo. Es un lugar donde “llueve el conocimiento” manteniendo viva la historia de la educación española y su recorrido permite retroceder en el tiempo: aquí radica el privilegio y la emoción por rememorar tiempos y espacios e incentivar a recuperar nuestra memoria educativa y colectiva sin olvidar que somos descendientes de quienes estudiaron con estos modelos escolares. Hay quien considera que la visita facilita otra visión de la profesión docente y permite valorar el trabajo del maestro, de ser maestro.

Las colecciones permiten imaginar las condiciones históricas de los aprendizajes de otros alumnos anteriores y posibilitan ver, tocar y respirar el tiempo pasado; son un trozo del pasado cultural educativo impulsando el regreso a los orígenes que recupera el alma y el espíritu, que enriquece y educa instruyendo. Contemplar el patrimonio histórico educativo permite aprender del pasado, de sus logros y errores, pero también abre una ventana al futuro y transmite a los visitantes el valor del conocimiento como fórmula eficaz de progreso personal y social.

Las respuestas de niños y niñas varían entre una sorpresa grata al contemplar las distintas colecciones como algo interesante, curioso, alucinante y chulíssimo, hasta llegar a despertarles gusto, placer y les permite abrir los ojos a la historia de España. Por último, algunos visitantes, adultos, opinan que la Historia de la Educación merece que se recuperen las voces y los sentimientos de sus protagonistas y también lo negativo y positivo de la misma.

Todas las manifestaciones, de alguna manera, ponen en alza al museo y sus colecciones. Consideran que su función principal es convertirse en un museo comunicador, que dé a conocer y eduque con sus colecciones y contenidos mediante herramientas didácticas; no convertirse en un simple contenedor, preocupado simplemente por captar fondos del patrimonio histórico educativo, y no quedarse encerrado dentro de sus instalaciones ni limitarse a acumular conocimientos.

Reivindicar la Protección del Legado Cultural que Aglutina el Patrimonio Histórico Educativo

No expresan dudas los visitantes cuando consideran a estas colecciones y el museo que las alberga como un lugar de cultura educativa, de acervo cultural que permite un maravilloso viaje en el tiempo; convirtiéndose en un lugar con “magia” y de alto valor. Sienten admiración, alegría por la recuperación, conservación de la escuela y su historia para que el viaje al pasado que suscitan estas colecciones permita comprender el proceso de la escuela y su función en la enseñanza, como forma de organización social. Sin olvidar que detrás de tanto trabajo hay una cultura que se atesora, pero, sobre todo, permite revivir la gran emoción que supone recordar la infancia de cada uno.

Algunas voces reclaman apoyo por estas iniciativas que enseñan nuestro pasado escolar; que retrae a la infancia, al alma del niño y de la niña que se inició al mundo en esas paredes y, de paso, es una muestra de cariño a los protagonistas de la escuela: maestros y maestras y niños y niñas.

Son muchas las respuestas que reivindican su custodia para conseguir una escuela de calidad, por preservar la memoria histórica e investigar la educación de España del presente y no sólo admirar la del pasado. En este sentido, a la par que se felicita a las personas que han sabido ver la importancia de conservar, estudiar y difundir el pasado escolar y su conocimiento científico, se considera un orgullo para la propia institución que lo alberga, la Universidad de Salamanca. E incluso, el visitante reclama: “algo como esto debería estar en todas las ciudades”.

Finalmente, el CeMuPe es una muestra que necesita que la sociedad y el Estado reconozcan la riqueza que la escuela ha aportado a lo largo de su historia. No olvidan algunas visitas resaltar la dimensión educativa del patrimonio histórico educativo, generando una conciencia ciudadana y cumpliendo el consejo de la UNESCO (1997) de desarrollar “enfoques interdisciplinares destinados a revitalizar de manera coordinada el patrimonio cultural y natural material e inmaterial” (p. 7). Las colecciones permiten la transferencia de la cultura patrimonial a la sociedad, propiciando que la sociedad se interese por el conocimiento.

Conclusión

Los tres ámbitos que hemos analizado y que aglutinan las respuestas que hay recogidas en el libro de visitas nos ofrecen un panorama ilusionante y motivador. En definitiva, este museo, el CeMuPe, y sus colecciones ponen a disposición de la ciudadanía el patrimonio rescatado para facilitar la reconstrucción de la memoria educativa individual y colectiva. Mediante la visita a este currículo cultural, ayudamos al conocimiento, la comprensión y valoración de nuestra historia y evitamos caer en la repetición. De igual forma, se aumenta la sensibilidad ciudadana para la conservación de las colecciones.

Analizando las respuestas obtenidas entre sus distintos visitantes y empezando por el colectivo del profesorado, observamos que suscita curiosidad e interés pedagógico a la vez que sorpresa al descubrir la importancia de los distintos ambientes educativos a lo largo de la historia escolar. Al mismo tiempo, perciben la diferente energía, mezcla de sentimiento y emoción, que les transmite cada espacio concreto.

Si nos fijamos en las respuestas del alumnado, la visita a este museo les suscita curiosidad e interés. Les sirve para aprender la historia de su país por medio de las aulas de la escuela y se sorprenden de los cambios acontecidos hasta la realidad que ellos conocen; podríamos afirmar que el museo se convierte para ellos en un espacio de educación no formal que les ayuda en su formación crítica.

Por último, el público en general considera que el paseo por la historia escolar primaria incita a la memoria, al recuerdo individual y colectivo de nuestra experiencia escolar y al mismo tiempo nos permite identificarnos con él; se convierte en un espacio de debate, de diálogo plural, intergeneracional y cumple una misión educadora.

Así pues, podemos concluir que el recorrido por este museo nos permite conocer la escuela como un espacio de sociabilidad común que posee una cultura propia. Su conocimiento facilita el estudio de cuanto acontece dentro de sus paredes, la intrahistoria escolar, convirtiéndose en un espacio de aprendizaje que permite reflexionar acerca de la evolución de la escuela hasta nuestros días, de las influencias ejercidas en ella por la legislación educativa, las teorías de los expertos y la praxis ejercida por los docentes. En definitiva, proporciona a quien quiera acercarse a él percibir el largo recorrido efectuado en nuestro país por conseguir una escuela primaria de calidad y equidad. Un espacio de gran valor social y patrimonial que necesita apoyo constante y motivación extra para su existencia. El paso por sus dependencias ha resultado ser un viaje de descubrimiento hacia el pasado, un espacio representativo de las señas de identidad de otras épocas que permite comprender mejor nuestras raíces, el entramado de la historia de la escuela y de la educación.

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Editado por

  • Editora responsável:
    Patrícia Weiduschadt

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    04 Abr 2025
  • Fecha del número
    2025

Histórico

  • Recibido
    11 Feb 2024
  • Acepto
    06 Oct 2024
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