La recordada profesora Barbara Starfield ya señalaba que la atención primaria debe coordinar el cuidado en sistemas de cobertura universal de salud. Los equipos de Atención Primaria de Salud (APS) generan demandas para los otros niveles de atención y alimentan los principales registros clínicos y epidemiológicos. Por ello, existe un riesgo significativo de creación de circuitos paralelos de atención si la Salud Digital establece un nuevo flujo asistencial que permita a la población acceder directamente al especialista en el Sistema Unificado de Salud (SUS), ignorando la función coordinadora de la APS.
En lugar de ello, el fortalecimiento de los equipos de Salud de la Familia (eSF) hacia una “versión 2.0”, junto con la asignación de recursos diferenciados a los programas de residencia uni y multiprofesional en APS, podría contribuir a la reducción de las derivaciones innecesarias que diariamente realizan los médicos de estos equipos en el SUS.
La ampliación de la composición del equipo mínimo mediante la incorporación de una figura adicional -un “asistente digital”- que actúe como un “secretario clínico 2.0” en la atención primaria (con formación en gestión en salud digital y competencias informáticas) podría constituir otra estrategia para fortalecer las eSF, especialmente en la articulación entre la atención presencial y remota con la atención especializada. Asimismo, resulta necesario retomar el papel de los agentes comunitarios de salud (ACS) en las visitas domiciliarias, en un contexto de envejecimiento poblacional creciente y de expansión de la comunicación digital, como el uso de WhatsApp. Según el Censo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, 2022), el 15,6% de la población residente en Brasil tiene 60 años o más, lo que representa un incremento del 56% en comparación con el Censo de 2010. En ciudades como Río de Janeiro (21,4%), São Paulo (20,3%), Porto Alegre (19,8%), Curitiba (19,5%) y Belo Horizonte (18,9%), esta proporción ya supera o se aproxima al 20%1.
Una vez más, Portugal -que ha aportado importantes referencias para la APS en Brasil2- ofrece un modelo adaptable. Los secretarios clínicos pueden acceder a esta función tras haber completado el 12.º año de escolaridad (equivalente a la educación secundaria en Brasil). Posteriormente, realizan un curso intensivo de 12 meses impartido por el Sistema Nacional de Saúde (SNS) portugués (entre 1.200 y 1.400 horas), al término del cual obtienen una certificación como asistentes técnicos. En Brasil, la Universidad Abierta del Sistema Único de Salud (UNA-SUS) podría asumir un papel similar en la formación de estos profesionales en Salud Digital.
En el siglo XX, Brasil ya innovó al crear, a mediados de la década de 1990, la categoría de los agentes comunitarios de salud (ACS), posteriormente reconocida por ley federal como profesión. Más de 30 años después, es momento de una nueva innovación en el SUS junto a los equipos de Salud de la Familia: los “asistentes digitales”, con formación específica en gestión en salud en el ámbito del SUS y competencias informáticas. Los jóvenes egresados de la educación secundaria tendrían la oportunidad de incorporarse al SUS, cualificarse y contribuir al ecosistema digital del siglo XXI, con las Secretarías Estaduales de Salud y el Ministerio de Salud como actores centrales en su financiamiento.
Referencias bibliográficas
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1 Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE). Cidades e Estados do Brasil [Internet]. [acessado 2025 ago 25]. Disponível em: https://cidades.ibge.gov.br/brasil/panorama
» https://cidades.ibge.gov.br/brasil/panorama - 2 Soranz D, Pisco L. Reforma dos Cuidados Primários em Saúde na cidade de Lisboa e Rio de Janeiro: contexto, estratégias, resultados, aprendizagem, desafios. Cien Saude Colet 2017; 22(3):679-686.
