El artículo analiza cómo se estabilizó la posología del misoprostol como un artefacto abortivo en Argentina en el período 2010-2012, mientras la práctica era ilegal, resultado de la articulación y coproducción de saberes entre diferentes actores. A partir de documentos y entrevistas en profundidad, compara la inscripción de la posología en documentos científicos que invisibilizaron la experiencia de uso de las mujeres en la clandestinidad con los materiales producidos por el activismo feminista, donde la agencia de las mujeres que interrumpieron sus gestaciones fue central.
Palabras-clave:
Misoprostol; Aborto; Tecnologías biomédicas; Activismo feminista