RESUMEN
Objetivo: Reflexionar críticamente, desde la perspectiva marxista de la totalidad, sobre cómo las contradicciones inherentes a las relaciones sociales del modo de producción capitalista se manifiestan en la escasez y en la inadecuación de las políticas públicas destinadas a las mujeres usuarias de alcohol y otras drogas. Desarrollo: A partir del enfoque crítico marxista sobre el Estado y las políticas públicas, considerando que estas tienen su proceso de formulación a partir de la propia sociedad, la fragilidad del cuidado en el ámbito del consumo de alcohol y otras drogas por mujeres puede parecer justificada en el escenario capitalista. La negligencia no puede ser entendida solo como una falla administrativa, sino como una exclusión sistemática que revela las prioridades del Estado como forma de organización social.
Consideraciones finales: Comprender esta lógica es fundamental para evidenciar la urgencia de enfoques que incluyan a las mujeres usuarias de alcohol y otras drogas y cuestionen los fundamentos estructurales de su exclusión.
DESCRIPTORES:
Política Pública; Capitalismo; Necesidades Específicas del Género; Mujeres; Consumidores de Drogas.
HIGHLIGHTS
1. Se debe pensar críticamente sobre la exclusión de mujeres usuarias.
2. El Estado no atiende plenamente las necesidades de las mujeres usuarias.
3. Constituir una síntesis de evidencias para componer políticas públicas coherentes.
4. Evidenciar la urgencia de enfoques que incluyan a las mujeres usuarias.
RESUMO
Objetivo: Refletir criticamente, sob a perspectiva marxista da totalidade, sobre como as contradições inerentes às relações sociais do modo de produção capitalista se manifestam na escassez e na inadequação das políticas públicas destinadas às mulheres usuárias de álcool e outras drogas. Desenvolvimento: A partir da abordagem crítica marxista sobre Estado e políticas públicas, considerando que estas têm seu processo de formulação a partir da própria sociedade, a fragilidade do cuidado no âmbito do consumo de álcool e outras drogas por mulheres pode parecer justificada no cenário capitalista. A negligência não pode ser entendida apenas como uma falha administrativa, mas como uma exclusão sistemática que revela as prioridades do Estado enquanto forma de organização social.
Considerações finais: Compreender essa lógica é fundamental para evidenciar a urgência de abordagens que incluam as mulheres usuárias de álcool e outras drogas e questionem os fundamentos estruturais da sua exclusão.
DESCRITORES:
Política Pública; Capitalismo; Necessidades Específicas do Gênero; Mulheres; Usuários de Drogas
HIGHLIGHTS
1. Deve-se pensar criticamente sobre a exclusão de mulheres usuárias.
2. O Estado não atende plenamente às necessidades das mulheres usuárias.
3. Constituir uma síntese de evidências para compor políticas públicas coerentes.
4. Evidenciar a urgência de abordagens que incluam as mulheres usuárias.
ABSTRACT
Objective: To reflect critically, from the Marxist perspective of totality, on how the inherent contradictions of social relations in the capitalist mode of production manifest in the scarcity and inadequacy of public policies aimed at women who use alcohol and other drugs. Development: From the critical Marxist approach to the State and public policies, considering that these have their formulation process arising from society itself, the fragility of care in the context of alcohol and other drug consumption by women may seem justified in the capitalist scenario. Negligence cannot be understood merely as an administrative failure, but as a systematic exclusion that reveals the priorities of the State as a form of social organization.
Final considerations: Understanding this logic is fundamental to highlighting the urgency of approaches that include women who use alcohol and other drugs and question the structural foundations of their exclusion.
DESCRIPTORS:
Public Policy; Capitalism; Gender-Specific Needs; Women; Drug Users.
HIGHLIGHTS
1. One must think critically about the exclusion of women users.
2. The State does not fully meet the needs of women users.
3. To constitute a synthesis of evidence to compose coherent public policies.
4. To highlight the urgency of approaches that include women users.
INTRODUCCIÓN
Históricamente, las políticas públicas sobre alcohol y otras drogas han sido formuladas desde una óptica genérica y fallan en considerar las particularidades de las mujeres. Lejos de ser neutras, acaban por reflejar y perpetuar desigualdades sociales, ignorando las causas estructurales que impulsan el consumo de alcohol y otras drogas entre las mujeres, así como las barreras que enfrentan para acceder a tratamiento y apoyo adecuados1.
Datos de la Global Survey on Progress s sobre la meta 3.5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para la salud indican que los programas y servicios de tratamiento especializados para mujeres son menos disponibles, y que solo el 31,7% de los países reportan tener servicios para gestantes con trastornos por uso de alcohol, y únicamente el 35,2% de los países cuentan con estos servicios para usuarias de drogas ilícitas2.
Datos internacionales muestran que las políticas sobre alcohol y otras drogas sin enfoque de género necesitan revisiones para que puedan, de hecho, acoger al público de mujeres que enfrenta cuestiones particulares, tales como la fuerte presencia de abuso sexual en la infancia, violencia doméstica, pérdida de la custodia de los hijos por parte de la justicia, prostitución y estigmatización en los servicios de salud2. A pesar de esto, hay discrepancia en la demanda por servicios de tratamiento entre hombres y mujeres, con muchas de las intervenciones y programas desarrollados para ellas siendo elaborados tomando como centralidad la figura masculina.
Los estudios señalan la urgencia de la concientización sobre la promoción de políticas y programas sensibles al género en diferentes niveles de atención, y para reducir las brechas, destacan que es necesario: investigaciones que aborden cuestiones de género y lo consideren en todos los aspectos de su concepción y análisis; políticas y prácticas planificadas e integradas a la perspectiva de género; mujeres participando en la planificación, formulación y desarrollo de políticas y programas; profesionales de los servicios especializados con actitudes, dominios de disciplinas, conocimientos y habilidades adecuadas para trabajar con mujeres3-4.
Partiendo de estos apuntes, se ejerció en esta reflexión teórica el alejamiento de las narrativas vacías de totalidad que pretenden asumir que el vacío en las políticas públicas en la temática de mujeres versus el uso de alcohol y otras drogas se daría por fallas puntuales en la gestión o por mera elección de los agentes del Estado. Para la discusión, se parte de la siguiente pregunta: ¿Cuáles son los mecanismos o estructuras existentes que perpetúan la desigualdad de género en la formulación e implementación de las políticas de salud, y cómo pueden ser desmantelados o transformados?
La categoría de totalidad constituye un eje metodológico fundamental para un análisis crítico de las relaciones sociales en el capitalismo y, para que sea comprendida, es necesario más que reunir datos empíricos dispersos; también existe la exigencia de un proceso riguroso de reconstrucción lógico-material que permita aprehender las múltiples determinaciones que se articulan contradictoriamente en la realidad concreta5.
En este sentido, el método marxiano parte de la complejidad aparente y caótica de los fenómenos para reducirlos a sus formas más elementales, posibilitando identificar su contenido contradictorio y la forma específica que asumen en su apariencia5. Después de esta abstracción dialéctica es que se regresa a la totalidad, entendida no como un agregado caótico, sino como un todo organizado y rico en determinaciones recíprocas.
La concepción de totalidad, lejos de ser un concepto estático, constituye un instrumento epistemológico para revelar la esencia y las mediaciones históricas de los procesos sociales, superando las limitaciones de los enfoques fragmentarios y empíricos, y se presenta como un principio fundamental para la aprehensión crítica e integrada de lo real social5.
Se enfatiza que el término vacío aquí utilizado no se refiere a la simple ausencia de políticas públicas o a la escasez de contenidos normativos y programáticos. Se comprende como expresión de las determinaciones estructurales del modo de producción capitalista, que imponen límites concretos a la constitución e implementación de políticas públicas6. Tales restricciones derivan del propio carácter de la Forma-Estado, cuya función primordial es garantizar las condiciones de reproducción del capital6. Así, el vacío no es accidental, ni resultado exclusivo de omisiones o fallas técnicas de gestión, sino expresión de una lógica que subordina la política pública a las necesidades de la acumulación.
Dada la relevancia y complejidad del tema, se tiene como objetivo reflexionar críticamente, desde la perspectiva marxista de la totalidad, cómo las contradicciones inherentes a las relaciones sociales del modo de producción capitalista se manifiestan en la escasez e inadecuación de las políticas públicas dirigidas a las mujeres usuarias de alcohol y otras drogas.
Para la construcción de esta reflexión teórica, se adoptó una estrategia de selección intencional de literatura, orientada por criterios de relevancia teórica y empírica para el objeto de estudio, incluidos: (1) estudios sobre consumo de alcohol y otras drogas entre mujeres con enfoque de género; (2) producciones sobre políticas públicas y modelos de atención en el campo de alcohol y otras drogas; (3) literatura teórica alineada a la perspectiva crítica marxista del Estado; (4) estudios que incorporan determinantes sociales de la salud e interseccionalidad. Se priorizaron las revisiones, los estudios recientes y los documentos institucionales. El análisis fue conducido de forma interpretativa, orientado por la categoría de totalidad, buscando identificar mediaciones, contradicciones y brechas.
DESARROLLO
La propuesta central de esta reflexión consiste en comprender el Estado no como un sujeto autónomo o mero instrumento de la clase dominante, sino como una forma social que emerge de las propias contradicciones del modo de producción capitalista. El marco teórico del enfoque crítico marxista sobre el Estado y las políticas públicas propone que estas deben ser entendidas como procesos de intento y error, caracterizados por una racionalidad limitada, es decir, los agentes que las desarrollan (o incluso los que las pautan) no poseen absoluto control sobre su proceso, con su fin orientado a los requerimientos de la reproducción capitalista6. Esta perspectiva crítica se opone a la visión racionalista dominante en la que las políticas públicas son formuladas e implementadas de manera lineal y eficiente, donde las contingencias, improvisaciones y limitaciones estructurales moldean las decisiones políticas.
El tema de mujeres y locura se encuentra de manera integral en la psiquiatría clásica, influyendo en diagnósticos, políticas públicas y asistencia en salud. Aun así, la historia contada de la Reforma Psiquiátrica Brasileña dejó de citar a las mujeres y sus particularidades, incluso en medio de un sistema de dominación burguesa y patriarcal que permea la lógica manicomial7. Además, a pesar de la fuerte participación popular en la construcción de la política de salud mental, esta por sí sola no logra competir con el modelo médico hegemónico, dado que otras la atraviesan en el día a día de los servicios de salud (política de atención básica, políticas de asistencia social, etc.), exigiendo ampliar la mirada más allá de las cuestiones puramente técnico-administrativas.
Dado que las políticas públicas tienen su proceso de formulación y modificación a partir de la propia sociedad en la que se insertan, la invisibilización del cuidado en salud mental de la mujer puede parecer justificada en el escenario capitalista. Históricamente, las mujeres son excluidas de todo lo que sea social, y dentro del campo del uso de alcohol y otras drogas esto no se presenta diferente, llevando a dificultades en el reconocimiento del problema y en la búsqueda de tratamiento3. En el momento en que la mujer busca ayuda, comienza a exponerse y a asumir ante la sociedad su uso de sustancias psicoactivas, siendo cuestionada sobre su capacidad e integridad frente a los ideales patriarcales.
Para entender la histórica invisibilización de la temática por parte de los medios y la ciencia, así como la permanente falta de políticas de cuidado, se debe tener en cuenta el papel central que la explotación femenina presenta dentro del sistema capitalista, donde las mujeres han sido colocadas como productoras de la mercancía más esencial, la fuerza de trabajo, bajo el disfraz de un destino biológico. El capitalismo, como sistema económico-social, tiene al sexismo como uno de sus sustentadores, siendo el cuerpo de la mujer lo que la fábrica es para los hombres: el principal lugar de explotación. Así, se vuelve imposible pensar en la liberación femenina - o en un cuidado efectivo hacia ellas - dentro de este sistema8.
La misma lógica del sexismo como una de las bases constitutivas del capitalismo se manifiesta en la idea de las manifestaciones modernas de la cuestión social, como los trastornos mentales y el uso problemático de alcohol y otras drogas. En esta perspectiva, el sexismo, el racismo y la desigualdad de clases aparecen como diferentes caras de una misma moneda - el producto del sistema capitalista - no pudiendo ser explicados por sí mismos9.
El autor aún señala que el fenómeno del uso problemático de alcohol y otras drogas involucra toda su producción, comercialización y consumo9, pero aquí se puede hacer la conexión con género y contemporaneidad cuando, al analizar datos de consumo mundiales, se observa que los países de capitalismo central - donde la tendencia es existir menos estigma en torno al consumo realizado por mujeres - presentan menor diferencia en las tasas de consumo entre los sexos.
Cabe resaltar que en el caso de las mujeres usuarias de alcohol y otras drogas, hay una unión de vulnerabilidades de género, raza y clase: mujeres, negras y pobres4, y los efectos de estas intersecciones, lo que posiciona sus dificultades de tratamiento y reconocimiento en el centro de la problemática social del capitalismo9. Con respecto a los profesionales de salud y sus formas de cuidado, se debe entender que tanto sus valores personales como sus formaciones no están desvinculados de la sociedad ni son inmunes a sus reflejos, siendo ambos, de alguna manera, permeados por ideales peyorativos y moralizantes6,9.
Así, llaman la atención sobre el hecho de que muchos temas ni siquiera llegan a ser reconocidos como problemas legítimos por el Estado, y este no-reconocimiento ya expresa un límite fundamental de las políticas públicas6.. En este sentido, la negligencia con la salud mental de las mujeres no puede ser entendida solo como un lapso técnico o una falla administrativa, sino como una exclusión sistemática que revela las prioridades del Estado como forma de organización social.
Vale considerar también que, al ser atravesadas por múltiples formas de desigualdad (como el trabajo doméstico no remunerado, la sobrecarga emocional y la violencia de género), las mujeres enfrentan sufrimientos psíquicos cuya origen es estructural y que no pueden ser plenamente abordados por políticas fragmentadas o dirigidas a la gestión individualizada del sufrimiento. Por lo tanto, la salud mental de las mujeres, especialmente de aquellas que hacen uso de alcohol y otras drogas, difícilmente se configura como prioridad en las agendas estatales, precisamente por tocar aspectos de la vida que escapan a la lógica productiva.
Para la elaboración de políticas de salud que atiendan a las necesidades de una población, es necesario que se piense en los determinantes sociales involucrados. La salud es un derecho interconectado con otros, como el ocio y la seguridad; si no se contemplan todos, la salud tampoco se ve afectada positivamente.
La relación con los determinantes sociales no es una mera relación de causa y efecto, ni algo constante. La vivienda, el ingreso, el empleo, la nutrición y la raza son algunos de los determinantes más destacados en la población usuaria de alcohol y otras drogas. En el caso de las mujeres, se suman a las desigualdades de género, lo que implica una mayor necesidad de seguridad y cuidado de la salud sexual y reproductiva10.
A partir de esta comprensión, se vuelve necesario avanzar del análisis estructural hacia la identificación de estrategias que operen como mediaciones concretas entre las determinaciones sociales y la organización del cuidado. En este sentido, la integración de las mujeres usuarias de alcohol y otras drogas en la sociedad y en el ámbito de las políticas públicas requiere la articulación de modelos de atención que incorporen, de forma transversal, la perspectiva de género y los determinantes sociales de la salud. Esto implica la construcción de dispositivos de cuidado que no se limiten a la oferta de tratamiento, sino que integren acciones intersectoriales entre salud, asistencia social, justicia y trabajo, contemplando dimensiones como la violencia de género, la maternidad, la autonomía económica y la inserción social.
Tales estrategias favorecen la adhesión al cuidado al reconocer que la permanencia en los servicios no depende exclusivamente de la motivación individual, sino de las condiciones concretas de vida de las mujeres. De esta forma, la adhesión debe ser comprendida como un fenómeno relacional y estructural, resultante de la capacidad de los servicios para responder a las necesidades complejas de este público.
Además, los modelos de atención sensibles al género deben contemplar la reducción del estigma institucional, la cualificación de las prácticas profesionales y la creación de espacios de cuidado que promuevan vínculo, confianza y continuidad. Estas dimensiones operan como elementos centrales en la producción de trayectorias de cuidado más estables y efectivas.
En este entendimiento, entre la Reforma Psiquiátrica Brasileña, la Política Nacional sobre Drogas y sus decretos y resoluciones, queda un vacío temático por llenar. A partir del referente crítico marxista, se puede afirmar que el vacío de las políticas públicas de salud para mujeres usuarias de alcohol y otras drogas remite a la Forma-Estado y al proceso de políticas públicas que, por tener una naturaleza capitalista y organizarse en función de atender a los requerimientos de reproducción del capital, producen vacíos, generados por la incapacidad del Estado para atender a las necesidades humanas de manera plena.
A diferencia de lo que ocurre en Brasil, donde las políticas tienen su proceso de formulación influenciado por presiones sociales, se observa que otros países ya interpretan que estas deben ser moldeadas principalmente por las evidencias en la cúspide. A nivel mundial, el uso de evidencias es considerado una prioridad para la formulación de políticas bien informadas y efectivas, con el objetivo de fortalecer la capacidad institucional y el desempeño de los sistemas de salud.
CONSIDERACIONES FINALES
La ausencia de políticas públicas dirigidas a las mujeres que hacen uso de alcohol y otras drogas no resulta únicamente de estigmas o barreras culturales, sino de una estructura que tiende a gestionar la desigualdad sin confrontar sus raíces, que se manifiesta en forma de intervenciones fragmentadas y desarticuladas, que buscan más la contención de los efectos de la exclusión social que la transformación de sus causas.
Comprender esta lógica es fundamental para pensar críticamente las posibilidades y los límites de las políticas públicas en contextos marcados por múltiples opresiones, además de evidenciar la urgencia de enfoques que no solo incluyan a las mujeres usuarias de alcohol y otras drogas, sino que también cuestionen los fundamentos estructurales de su exclusión.
En este marco, se evidencia que las mujeres usuarias de alcohol y otras drogas constituyen un grupo social cuya experiencia de enfermedad y acceso al cuidado están fuertemente determinados por factores sociodemográficos e interseccionales, como género, raza, clase, condiciones de vivienda e inserción en el mercado laboral. Estos marcadores operan de forma articulada en la producción de desigualdades que impactan directamente sus trayectorias de cuidado y su adhesión a los servicios.
Por lo tanto, comprender esta lógica es fundamental no solo para evidenciar la urgencia de enfoques que incluyan a estas mujeres, sino también para orientar la formulación de políticas públicas y modelos de atención capaces de responder a la complejidad de sus necesidades, articulando transformación estructural e intervención concreta.
Finalmente, existe la necesidad de elaborar un resumen de evidencias de políticas públicas, con el objetivo de convencer al público objetivo sobre la urgencia del problema actual y la necesidad de adoptar opciones o estrategias de intervención seleccionadas a través de un proceso sistemático y transparente, propósito que está en curso por parte de las autoras de esta reflexión.
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FINANCIAMIENTO
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CÓMO REFERIRSE A ESTE ARTÍCULO:
Fernandes MC, Nóbrega MPSS, Antelo VS. El vacío de las políticas públicas de salud para mujeres usuarias de alcohol y otras drogas. Cogitare Enferm [Internet]. 2026 [cited “insert year, month and day”];31:e101917es. Available from: https://doi.org/10.1590/ce.v31i0.101917es
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Editado por
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Editor asociado:
Dra. Mariana Torreglosa Ruiz
