Open-access Mujeres y minería de litio: respuestas desde el cuerpo y el territorio en Antofagasta de la Sierra, Catamarca (Argentina)

Mulheres e mineração de lítio: respostas do corpo e do território em Antofagasta de la Sierra, Catamarca (Argentina)

Resumen:

Luego de tres décadas desde la instalación del primer proyecto minero, el boom del litio en los últimos años ha configurado a la provincia argentina de Catamarca como parte de una frontera extractiva cada vez más relevante en la geopolítica minera global. En este contexto, nuestra investigación se sitúa en el Salar del Hombre Muerto, importante en términos de biodiversidad y con presencia de comunidades humanas, entre ellas, la comunidad indígena Atacameños del Altiplano, que sistemáticamente viene denunciando el avance de empresas mineras sobre su territorio. Nuestro propósito es analizar las configuraciones generizadas del conflicto por la minería del litio en Antofagasta de la Sierra, considerando así las violencias y afectaciones sobre las mujeres, y las respuestas que ellas despliegan. Por un lado, damos cuenta de la desarticulación de los modos de vida que sostienen la reproducción social y el proceso de criminalización de la protesta. Por otro lado, nos interesa visibilizar procesos de construcción de autonomía, en este caso, la experiencia de turismo comunitario Waychar que impulsan algunas mujeres de la comunidad indígena Atacameños del Altiplano. A través de un trabajo etnográfico, identificamos esta experiencia como capacidad performativa política que pone en el centro lo común, basada en el sostén colectivo de relaciones sociales de largo plazo.

Palabras clave:
litio; comunidad atacameña; violencias; construcción de autonomía; turismo comunitario

Resumo:

Três décadas após a instalação do primeiro projeto de mineração, o boom do lítio nos últimos anos tem configurado a província argentina de Catamarca como parte de uma fronteira extrativista cada vez mais relevante na geopolítica global da mineração. Nesse contexto, nossa pesquisa está localizada no Salar del Hombre Muerto, que é importante em termos de biodiversidade e da presença de comunidades humanas, incluindo a comunidade indígena de Atacameños del Altiplano, que tem denunciado sistematicamente o avanço das empresas de mineração em seu território. Nosso objetivo é analisar as configurações geradas pelo conflito em torno da mineração de lítio em Antofagasta de la Sierra, considerando a violência e os impactos sobre as mulheres, e as respostas que elas dão. Por um lado, explicamos a desarticulação dos modos de vida que sustentam a reprodução social e o processo de criminalização do protesto. Por outro lado, estamos interessadas em tornar visíveis os processos de construção de autonomia, neste caso, a experiência de turismo comunitário Waychar promovida por algumas mulheres da comunidade indígena Atacameños del Altiplano. Por meio do trabalho etnográfico, identificamos essa experiência como uma capacidade política performativa que coloca o comum no centro, com base no apoio coletivo de relações sociais de longo prazo.

Palavras-chave:
lítio; comunidade atacamenha; violência; construção de autonomia; turismo comunitário

Introducción

En pocos años serán tres décadas de disputa en torno al avance de la frontera extractiva en la provincia de Catamarca (Argentina). La instalación de la mega-minería metalífera con el proyecto La Alumbrera y el arribo del proyecto Fénix de extracción de carbonato de litio en 1997, así como su continuo aumento en la escala de operaciones, han colocado a esta provincia en un rol protagónico en el mapa minero mundial.

Este territorio forma parte de lo que se denomina “el triángulo del litio”, región que comprende Chile, Bolivia y Argentina y que posee más del 50 por ciento de las reservas mundiales del mineral. De la mano del aumento de la demanda global de litio creció el interés de empresas mineras por explotar este mineral presente en los salares de altura de la Puna argentina, ecorregión que atraviesa desde la provincia de Jujuy hasta el norte de San Juan.

En Argentina existen cincuenta proyectos litíferos en diferentes etapas de producción, exploración y explotación de los cuáles quince se encuentran en la provincia de Catamarca (Ministerio de Economía 2024). El epicentro de la actividad se concentra en el departamento de Antofagasta de la Sierra, más precisamente en el Salar del Hombre Muerto, a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, donde se ancla el ya nombrado proyecto Fénix1. En manos de diferentes empresas a lo largo del tiempo, este megaemprendimiento fue acumulando irregularidades, especialmente en lo que refiere a la captación de aguas, algo que pone en riesgo su suministro para las comunidades humanas de la zona y el sostenimiento de los ecosistemas. El Salar del Hombre Muerto, posee una enorme biodiversidad de seres que aprendieron a vivir en la altura, con agua poco accesible y almacenada en salares. Los ríos supieron cómo recorrer distancias de manera subterránea para no evaporarse y así llegar a dar vida en grandes extensiones. Allí, varias generaciones de humanos encontraron un lugar donde protegerse del calor y del frío, a partir de la crianza de camélidos y de la cosecha de la sal. Entre ellas, la comunidad indígena Atacameños del Altiplano, una de las 50 comunidades indígenas autoproclamadas en la provincia de Catamarca2, que sistemáticamente vienen denunciando a las mineras que avanzan ilegalmente sobre sus territorios. Existen en Antofagasta de la Sierra 313 personas que se reconocen pertenecientes y descendientes de pueblos indígenas sobre un total de 2008 habitantes según el censo nacional 2022. (Imagen 1)

Imagen 1
Salar del Hombre Muerto. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2024.

En el año 2018, se anunció la ampliación del proyecto Fénix. La comunidad indígena Atacameños del Altiplano junto a otros habitantes locales de Antofagasta de la Sierra comenzaron a manifestarse en la plaza del pueblo para exigir información y reclamar reuniones con autoridades municipales. La resistencia se volvió más incisiva cuando se realizó un corte de ruta ese mismo año, algo que representó un punto de inflexión en la defensa del agua, de la vida y de los derechos de los pueblos. En febrero de 2019, miembros de la comunidad volvieron a manifestarse demandando información pública y el derecho a consulta previa. Este período de dos años, condensa el inicio de una problematización pública en torno a la minería de litio pues emergió un espacio en el que se intercambiaron y establecieron argumentos en torno a la legitimidad de decisiones, que fueron tomadas sin consulta previa y sin considerar las afectaciones socio-territoriales. Como veremos, las mujeres de la comunidad indígena han tenido una participación decisiva en estas movilizaciones.

El propósito de este artículo es analizar las configuraciones generizadas del conflicto por la minería del litio en Antofagasta de la Sierra en términos de las principales violencias y afectaciones sobre las mujeres, así como los modos de respuesta esbozados. En primer lugar, nos concentramos en caracterizar el proceso de implantación de la extracción de litio en Argentina y sus particularidades en la región de Antofagasta de la Sierra. En segundo lugar -y con el propósito de caracterizar las principales afectaciones sobre las mujeres- nos concentramos en dos ejes: la desarticulación de los modos de vida que sostienen la reproducción social y el proceso de criminalización de la protesta. En tercer lugar, nos interesa visibilizar procesos de construcción de autonomía como respuesta a la expansión de proyectos de litio en el Salar del Hombre Muerto. Aquí vamos a presentar la experiencia de turismo comunitario Waychar que impulsan algunas mujeres de la comunidad indígena Atacameños del Altiplano.

En el siguiente mapa (Mapa 1) se localiza el área de estudio, al norte de la provincia de Catamarca. Coincide con el área que la comunidad indígena reclama, dentro de la cual, como se puede ver en el Mapa 2, se encuentra el Salar del Hombre Muerto y el área de explotación minera. El territorio que la comunidad indígena reclama como propio está en disputa con el estado nacional y los actores privados, por lo que en este artículo decidimos considerar el territorio reclamado, ya que sobre esta concepción se traman las disputas que aquí se relatan.

Mapa 1
Área de estudio: territorio en conflicto. Fuente: elaboración de Julián Ramírez Guirao en base al mapa realizado por la Comunidad Indígena Atacameños del Altiplano y Asamblea Pucará, 2024, Argentina (Mapa 2).

El abordaje metodológico del trabajo retoma datos secundarios y también datos primarios provenientes de una investigación realizada por Débora Cerutti en colaboración con el colectivo Pliegues, del cual la autora forma parte. Entre los años 2021 y 2024 las integrantes de Pliegues realizaron diversas actividades, entre ellas talleres de activación de memoria visuales y orales en la escuela primaria de Antofagasta, empleando dos archivos fotográficos de la colección Barreto del Museo de la Plata, así como el archivo de Crisanto Vázquez, que aborda la historia del pueblo desde la década del ´70. Esta experiencia permitió luego la instalación de un punto de memoria en Antofagasta de la Sierra. Todo ello además implicó realizar diferentes recorridos para registrar transformaciones en el pueblo y sus alrededores junto a miembros de la comunidad indígena. En términos de los instrumentos de recolección de datos se trabajó con cajas de memoria, activaciones de memoria y derivas3, herramientas que se proponen intervenir en el conflicto a partir de dar relevancia ética a los testimonios producidos por diferentes actores comunitarios. Las cajas de memoria aparecen metodológicamente como contenedores, una práctica reflexiva y acumulativa que busca registrar lo que está desapareciendo, las cosas preciosas y frágiles que corren el riesgo de perderse por el avance del extractivismo de litio. Entre los años 2021 y 2024 realizamos entrevistas en profundidad a las mujeres de la comunidad indígena y otras mujeres que no se reconocen como indígenas pero habitan el poblado de Antofagasta de la Sierra y asimismo trabajamos en la recopilación de materiales variados como fragmentos de historias, murmullos, mapas, indicaciones, descripciones, dibujos y diálogos a partir de fotografías; esto último entendido como un modo de abrir espacios y aperturas a las cajas de memoria (Cerutti, Bensadon, Scotta 2023). Esa tarea nos permitió recuperar saberes guardados que fueron resignificados en nuevos relatos. Un aspecto clave de la colaboración entre Pliegues y las mujeres de la comunidad Atacameños del Altiplano fue compartir derivas, es decir recorridos que nos permitieron recuperar gestos y expandir y entrelazar el conocimiento entre las formas de vida y los ambientes. Las derivas, se presentan como una herramienta exploratoria y técnica de investigación que nos permitió recolectar narrativas y tejer relaciones para generar una historia de la vida en ese territorio.

Esta metodología de acción participativa incentiva la rememoración, cuestión que pone de relieve las dimensiones estéticas y simbólicas, a su vez que permite narrar sueños e imaginarios de futuro. Es una estrategia que permite abordar y acompañar propuestas de trabajo que buscan recrear autonomía frente al avance de la minería. En las visitas realizadas (cuatro en total) se realizaron un total de 28 entrevistas4 de las cuales 17 fueron a miembros de la comunidad indígena5. Además, 25 testimonios fueron recogidos en diálogos producidos mediante la propuesta metodológica de las activaciones de memoria. Además, se llevaron a cabo varios registros fotográficos, se publicaron notas periodísticas y se hizo un registro de sitios relevantes para la comunidad indígena, entre ellos, aquellos lugares que están siendo destruidos por el paso de camiones mineros, tales como la Tumba del Hombre Muerto, sitio sagrado de la comunidad.

Mapa 2
Territorio reclamado por la Comunidad Indígena Atacameños del Altiplano. Fuente: Mapa realizado por la Comunidad Indígena Atacameños del Altiplano y Asamblea Pucará, 2024, Argentina

El litio como mantra de la transición energética

La están llamando transición energética justa, pero esto no es justo para nada. Las empresas extraen el litio acá y después lo venden afuera. ¿Y qué dejan aquí en el territorio? El río Trapiche ya ha desaparecido, y esto tiene consecuencias catastróficas para toda la gente que vive aquí.”

Verónica Gostissa, abogada y miembro de la Asamblea PUCARÁ.

En Argentina, la minería de litio ha posicionado el debate sobre la transición energética (Fornillo 2019; Svampa y Argento 2023; Nápoli y Marchegiani 2023). Desde hace algunos años, las empresas mineras presentan a esta actividad como necesaria para la transición hacia energías no fósiles que avancen hacia una carbono-neutralidad. De acuerdo con las proyecciones realizadas por la Agencia Internacional de Energía (AIE), la demanda total de minerales a nivel mundial podría duplicarse en el escenario de políticas declaradas (STEPS) y hasta cuadruplicarse en el escenario de desarrollo sostenible (SDS) entre 2020 y 2040. El litio sería el metal que experimentaría un mayor crecimiento de la demanda y podría multiplicarse por 13 y hasta por 42, según diferentes escenarios (CEPAL 2023). Varios estudios han destacado que esta transición puede impulsar una rematerialización de la economía (Capellán Pérez et al. 2019) porque, entre otras causas, se requieren minerales metalíferos y no metalíferos para desarrollar proyectos eólicos y solares, para tender redes de conexión, y para almacenamiento en baterías.

A ello se suma que los proyectos de energías renovables, y/o de minería de litio (que es el insumo para las baterías que sustentan la electromovilidad) también tienen consecuencias ambientales y representan problemas para las comunidades aledañas a los proyectos. En países como México (ver Ávila Calero 2017) o Colombia (ver Ulloa 2023) ya se registran conflictos por energías renovables, como por ejemplo los parques eólicos. Así, la transición energética configura nuevas conflictividades asociadas a su dinámica (Walter, Deniau y Herrera 2024).

Como fue mencionado, Argentina forma parte, junto a Chile y Bolivia, del “triángulo del litio”; sin embargo, los tres países difieren en la gestión que le han dado a la extracción-producción. Chile y, sobre todo, Bolivia implementaron estrategias tendientes a mejorar la captación de renta por parte del Estado y a localizar actividades productivas relacionadas con el procesamiento del litio. Mientras que en el caso de Chile es el sector privado el que asume la función productiva, en Bolivia es el Estado el que lidera este proceso a través de una empresa estatal. El caso de la Argentina es más disputado internamente, pues conviven distintas visiones en tensión. Encontramos, por un lado, una perspectiva neoliberal que ha priorizado la atracción de inversores privados. Por otro lado, convive junto a ella una visión de carácter más industrialista que busca promover capacidades tecnológicas y productivas locales (Obaya 2021). (Imagen 2)

Imagen 2
Camiones mineros transitando por el Salar del Hombre Muerto. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2022.

En 2024, ha primado el enfoque neoliberal especialmente por las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei a partir de la puesta en vigencia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), “un régimen que ofrece previsibilidad, incentivos fiscales y jurídicos durante treinta años para atraer proyectos de inversión que superen los 200 millones de dólares” (Ministerio de Economía 2024). Este Régimen ha sido cuestionado por desconocer derechos humanos, ambientales y sociales (Argento 2024), en términos de que no constituye una plataforma de desarrollo y que tampoco promueve la industria nacional (Zaiat 2024). Una de las empresas mineras que están operando en el Salar del Hombre Muerto, Galán Lithium, pidió ingresar al RIGI para ampliar el Proyecto Hombre Muerto Oeste (HMW), que implicaría una inversión de 200 millones de dólares, para “la construcción de 250 hectáreas de piscinas de evaporación, una planta de reactivos para el tratamiento de la salmuera, una planta de generación de energía eléctrica, y la infraestructura necesaria para el suministro de agua, además de campamentos, oficinas y talleres” (Boettner 2024).

El litio, también denominado “oro blanco”, constituye un insumo clave de las baterías de ion de litio que se utilizan para la electromovilidad y la acumulación de energías renovables (Obaya 2021). Es por ello que en la minería de litio que está presente en los salares altoandinos conviven en la misma cuenca proyectos de diversos capitales (Estados Unidos, China, Corea del Sur, Anglo-australianos, entre otros), y empresas mineras con automotrices líderes en el mercado global.

De todos los proyectos de litio existentes en Argentina, solo cuatro se encuentran en la etapa de producción. Entre ellos está Fénix (propiedad de la empresa Río Tinto), objeto de nuestro trabajo, que además es el único ubicado en la provincia de Catamarca. Los otros tres son Salar de Olaroz (Arcadium, ahora Río Tinto) y Cauchari Olaroz (Exar) en la provincia de Jujuy, y Centenario Ratones (Eramet) en Salta. La reciente compra de Arcadium por parte de Río Tinto consolida a esta empresa, una de las más grandes del sector minero, en el mercado del litio y como la mayor productora de litio del país6.

Según la información provista por Arcadium en su página web, desde 2023 el proyecto tiene 18.000 toneladas métricas de capacidad de carbonato de litio in situ. Esta empresa tenía planificada una ampliación por etapas para aumentar la capacidad de producción de carbonato de litio a 100.000 toneladas métricas por año hacia 2030 y, con la primera ampliación en 2024, esperaba que la capacidad de carbonato de litio ascendiera a 40.000 toneladas métricas anuales. La salmuera de litio es de muy alta calidad y con una variabilidad muy baja. Cubre aproximadamente 600 kilómetros cuadrados (en su totalidad) con profundidades que potencialmente se extienden a más de 900 metros bajo la superficie del suelo, aunque la empresa declara que su producción no se extendía por debajo de los 40 m y los recursos inferidos sólo alcanzaban los 200 m.7 No hay información oficial aún en la web de la empresa Río Tinto sobre las proyecciones futuras de este proyecto.

En la última década las empresas han hecho un aprendizaje corporativo en términos de modificar sus estrategias de inserción territorial. El proyecto de extracción Fénix, fue impactado por una denuncia que realizó un diputado de Catamarca en la Justicia Federal en julio de 2022. Se trata de un caso de subfacturación en el precio del litio que hizo Livent durante su operación entre 2018 y 2022, cuando se comercializaba el mineral a un precio 800 veces menor al de países como Chile (Página 12, 2023 8). Este tipo de hechos, sumado a la imagen negativa de la minería metalífera en la región, ha generado que las empresas propicien espacios participativos creados en el marco de la legislación nacional y provincial. Entre ellos, instancias de participación en audiencias públicas en el marco de procesos de evaluación de impacto ambiental son complementadas con charlas técnicas sobre diferentes temas (Minería y Desarrollo 2022). Catamarca cuenta con la resolución 330/2016 que implementa la participación ciudadana mediante fiscalización y monitoreos ambientales comunitarios participativos, consulta pública, mesas de diálogo, formación de inspectores ambientales, capacitaciones y talleres participativos.9 Al respecto, un estudio realizado en 2022, destaca que “la falta de reglamentación de las instancias de participación pública impacta en la credibilidad de la autoridad competente, al otorgar un amplio margen de discrecionalidad con respecto a los actores convocados, los tiempos y los resultados” (Arias Mahiques et al. 2022: 36).

A esto se suma la iniciativa vinculada a programas de capacitación en comunidades del área del proyecto. Esto se fundamenta en que, en base a leyes existentes, se han establecido porcentajes mínimos de mano de obra local.10

Conflictos mineros y humedales en Catamarca

Desde la llegada de la minería metalífera a gran escala con el proyecto La Alumbrera en 1997, en Catamarca la mirada hacia los proyectos mineros fue cambiando. La instalación del proyecto Alumbrera generó ciertas problemáticas en poblados cercanos (Mastrángelo 2004), pero no ocasionó, en sus inicios, relevantes manifestaciones sociales de rechazo hacia la actividad. Sin embargo, el proyecto Agua Rica, cercano a La Alumbrera, generó grandes resistencias y los integrantes de las asambleas ciudadanas han estado expuestos a diferentes formas de violencias (Cerutti 2017). Lo cierto es que diversas comunidades conviven con esta actividad en sus diferentes modalidades por casi tres décadas, tanto si se oponen abiertamente a la megaminería, expresan preocupación por los impactos ambientales y/o trabajan en el sector.

Entre las preocupaciones de las poblaciones locales, se destaca el consumo de agua que realizan las empresas, el desvío de cauces y la restricción hídrica para sus actividades, además de la afectación a los ecosistemas. Ello se combina con el debate que han llevado adelante organizaciones no gubernamentales nacionales y científicos sobre la afectación de la dinámica hidrológica e hidrogeológica de los salares altoandinos, que son humedales de altura. Esto relaciona la minería de litio con la discusión sobre la necesidad de contar con una ley de presupuestos mínimos de protección de humedales, ya que de sancionarse afectaría intereses mineros, y esto explica, en parte, las resistencias de diferentes lobbies de la minería y de dirigentes provinciales a su tratamiento legislativo. (Imagen 3)

Imagen 3
Río Los Patos. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2024.

El Salar del Hombre Muerto, en el que localizamos nuestra investigación, es un humedal altoandino que provee a la sociedad de “servicios ecosistémicos de distintos tipos, entre los que se destaca la regulación hídrica, y resultan estratégicos sobre todo en contextos de aridez y semiaridez” (Farn, Yuchán y Wetland 2021: 6)11.

Los proyectos de minería de litio son parte de una dinámica especulativa que hace que los mismos pasen de mano en mano con diferentes composiciones accionarias. Para los pobladores locales se hace muy difícil comprender quiénes son los que manejan los hilos de la extracción en sus territorios, algo que impide determinar con claridad quiénes son los responsables cuando acontecen afectaciones socioambientales. Para dar un ejemplo muy elocuente: el proyecto Fénix, pasó a manos de Río Tinto en octubre de 2024, luego de la adquisición del capital accionario de Arcadium. Esta última es una compañía que había sido creada en enero de 2024, a partir de la fusión entre la empresa australiana Allkem y la estadounidense Livent. La empresa Livent tenía a cargo el proyecto Fénix, que antes había sido propiedad de FMC-Minera del Altiplano. En cuestión de pocos meses el proceso de adquisiciones hizo muy complejo seguir el entramado de intereses corporativos que está detrás del proyecto.

A lo largo de casi tres décadas este proyecto fue extrayendo agua para sus operaciones hasta el punto del agotamiento del río Trapiche. En el año 2018, el proyecto Fénix buscó expandirse. Para ello, la empresa presentó un Informe de Impacto Ambiental (IIA) con el objetivo de proveerse de aguas subterráneas de la cuenca del río Los Patos12. Desde la comunidad indígena Atacameños del Altiplano, denunciaron que la obra proyectada contaba con seis pozos de bombeo de agua, los que permitirían proveer 650.000 litros de agua por hora, transportando el caudal a través de un acueducto de 32 km hasta la planta. A pesar de existir diversas irregularidades en el IIA, el proyecto fue aprobado por la Dirección de Hidrología y Evaluación de Recursos Hídricos de la provincia de Catamarca, con condiciones de permiso precarios y revocables, y la creación de zona de tutela. Por otra parte, el Juez Electoral y de Minas, autorizó a la empresa la extracción y acarreo de agua del río Los Patos por medio de la construcción de un acueducto que atraviesa el territorio de las comunidad indígena. (Imagen 4)

Imagen 4
Mujeres de la Comunidad Indígena Atacameños del Altiplano. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2024.

El acaparamiento del agua y la desarticulación de los modos de vida que sostienen la reproducción social

“todos vamos a ser afectados. Estamos viendo el daño ambiental, por esa razón nos hemos sumado a eso. Preguntarles: ¿qué beneficio nos dejó la minería? Si ustedes me pueden responder a mí en cualquier lugar del mundo que no haya destruido el pueblo, matado la biodiversidad” (Intervención E., octubre 2021)13.

Esta última frase fue pronunciada por E. en octubre del 2021, cuando se estaban cumpliendo tres años del primer corte realizado por la comunidad indígena Atacameños del Altiplano. Ese día ella se levantó temprano, preparó el desayuno y acompañó a su hija a la escuela. Luego asistió a la primera charla técnica y participativa, parte del proceso de Consulta Pública que realizó el gobierno de Catamarca, cuyo objetivo era aprobar el IIA el 19 de noviembre de ese año (cuestión que finalmente ocurrió). Allí E. fue la última oradora. Alzó la voz y pronunció lo que nadie estaba diciendo: todos vamos a ser afectados. Hay en esta frase, un reconocimiento colectivo de las posibles afectaciones que produce la minería de litio en los territorios donde los proyectos se anclan y en la conexión entre dichas afectaciones.

Gran parte del territorio donde las mineras quieren llevar adelante la explotación del litio, pertenece a la comunidad indígena Atacameños del Altiplano. Por lo menos seis generaciones han habitado en un territorio de 600 km cuadrados en el Salar del Hombre Muerto (Parodi y Maresca 2023) donde se encuentran sitios sagrados como la Tumba del Hombre Muerto, que le da nombre al lugar y que hoy peligra por el paso constante de camiones mineros (Cerutti 2023: 210).

Desde el año 2018, Atacameños del Altiplano comenzó a demandar información pública y reclamar el derecho a la consulta libre, previa e informada que estipula el Convenio 169 de la OIT 14. Además, fueron quienes denunciaron diversas irregularidades en el Informe de Impacto Ambiental, para la ampliación del proyecto Fénix y quienes llevaron adelante en el año 2021 un pedido de amparo ambiental cuya resolución tuvo lugar en marzo de 2024. La Corte Suprema de Justicia de Catamarca estableció que el Ministerio de Minería de la Provincia de Catamarca y el Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente, tienen prohibido otorgar nuevos permisos/autorizaciones, o declaración de impacto ambiental a los proyectos que están en cartera esperando su aprobación; por otra parte exigió la realización de un estudio de impacto ambiental acumulativo e integral del desarrollo de la actividad minera litífera en el Salar del Hombre Muerto (Colectivo Pliegues 2024). Este fallo sin precedentes no podría haber sido posible sin la movilización de la Comunidad indígena Atacameños del Altiplano, que durante años realizó tareas para visibilizar los daños provocados por el extractivismo de litio en la región. En ese sentido, rescatamos las primeras acciones llevadas adelante, y narradas por las mujeres de dicha comunidad:

“Nos fuimos al Salar a dar la vuelta, a sacar fotos, a investigar. Nos habíamos enterado que una señora que vivía a dos kilómetros de la minera Livent se había caído por ir a sacar agua lejos de su casa porque no tenía para tomar. Se bajó tipo de un barranquito, había un hilo de agua que bajaba del dique que ellos tenían ahí de reserva, la minera le había cortado totalmente la vega del Trapiche. Se secó totalmente y le quitaron el paso de agua completamente. El Trapiche era uno de los ríos caudalosos y no traía nada de agua” (Entrevista a P. y E., octubre 2021).

Vemos en este relato cómo P. y E. comenzaron a involucrarse en la lucha. Es el agua para el consumo de una mujer del Salar, lo que se convierte en un primer movilizador de la lucha de otras mujeres, que comenzaron a registrar el daño provocado en la vida de doña A., quien habiendo vivido toda su vida en el Hombre Muerto, fue trasladada de su lugar de origen a una casa prefabricada provista con materiales poco adecuados para las condiciones climáticas del Salar, que suele tener temperaturas muy bajas debido a la altura puneña: “la trasladaron del otro lado del dique y le quitaron todas sus tierras. Actualmente le quieren quitar tierra a C. para el otro lado donde tiene una parte, donde tiene su casita, su puesto. Nosotras estamos firmes apoyándolo, fuimos a poner un cartel de la comunidad ahí” (Entrevista a P. y E., octubre 2021). Esto se refiere a una acción realizada en el año 2020, que implicó la señalización de lugares de la comunidad indígena con carteles15. Pese a las mismas, no se ha logrado impedir que las mineras avancen sobre territorio indígena comunitario. E manifestó:

“Es mucho el atropellamiento, la falta de respeto que se vive hacia las mujeres y hacia las comunidades. Es muy complicado de explicar. Siendo mujer que se le enfrenta a los proyectos mineros, hoy el rol de la mujer está siendo un poco más visto, a su vez en algunos lugares por ahí te pueden escuchar un poco más pero siempre estás siendo nadie” (Entrevista E., mayo 2024).

Las producciones de la ecología política feminista latinoamericana han documentado el papel diferencial de género en las afectaciones territoriales generadas por el avance de la minería, monocultivos extractivos, actividades petroleras y megaproyectos hidroeléctricos, entre otros. Un punto clave es comprender el proceso de desarticulación que sufren tanto las economías locales como los modos de reproducción social de la vida a partir de la imposición de una economía productiva altamente masculinizada, que acentúa la división sexual del trabajo (Gartor 2014). En estos contextos, en un ambiente concentrado y masculino, y con una división sexual y racial desigual del trabajo, las implicaciones sobre el cuerpo y la vida de las mujeres son diversas y diferenciadas (Furtado & Andriolli 2021; Boletta de Oliveira Aguiar & Pontes Furtado 2024). De este modo, hay una “repatriarcalización de los territorios” (García Torres et al. 2020) algo que implica que los espacios comunitarios y la vida cotidiana se reconfiguren alrededor de los deseos y valores de una masculinidad hegemónica.

La lucha por el agua involucra además aspectos vinculados a la salud comunitaria. Las preocupaciones que expresan diferentes poblaciones locales frente al avance de la minería de litio han sido plasmadas en informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en su informe final sobre las discusiones de los Comités de Monitoreo Ambiental Participativo. Uno de esos informes afirma que “debido a la forma de extracción del litio los riesgos percibidos por la ciudadanía no se relacionan con la lixiviación, como en la minería de plata, oro o cobre. Más bien, se enfocan en la gran cantidad de agua utilizada en una zona de escasez hídrica y en la posible contaminación de la misma a través del proceso de evaporación” (PNUD 2019: 22). (Imagen 5)

Imagen 5
Tumba del Hombre Muerto. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2021.

Estos aspectos tienen un agravante vinculado a que las transformaciones socioterritoriales se han manifestado de manera acelerada en los últimos cinco años. Este es un punto clave para comprender el papel que juegan las mujeres en la emergencia de los conflictos ambientales. La devastación ecológica, particularmente en lo que tiene que ver con el estrés hídrico y el acaparamiento de tierras afecta de manera directa los ciclos de reproducción de la vida: los ríos se contaminan, los suelos dejan de producir, el estrés hídrico aleja a los animales y, como consecuencia, el aprovisionamiento alimentario de las comunidades a través de sus actividades tradicionales se ve gravemente alterados (Bermúdez Rico et al. 2014). Pero, además, el avance extractivista implica una reorganización de la división sexual del trabajo por la cual los hombres, que en las economías ancestrales colaboraban con cierto peso en los trabajos de reproducción dejan de hacerlo a partir de incorporarse a actividades ocasionales en el mercado de trabajo (García Torres et al., 2020).

“Ver cómo avanzan uno o dos es más fácil, pero de golpe con tantos proyectos es muy difícil” (Entrevista E., mayo 2024). Las mujeres entrevistadas, han manifestado su preocupación por estas transformaciones tan rápidas y por el estrés hídrico que ha provocado la presencia de una sola minera en el territorio, lo cual evidencia un futuro en riesgo para las generaciones venideras y pone en peligro las reservas de agua para la vida humana y no humana. Además, las mujeres que se han opuesto a la minería de litio han manifestado cansancio, agotamiento y un incremento de las responsabilidades vinculadas a las tareas de cuidados del territorio, como así también dan cuenta de nuevas formas de uso del tiempo, asumiendo tareas vinculadas a la investigación y generación de conocimiento sobre lo que está pasando en el territorio. Por otra parte, por su labor de denuncia y de visibilización del conflicto, se sienten expuestas por ser las voces públicas que aparecen en medios de comunicación, en audiencias públicas y ante gobernantes y representantes de instituciones públicas.

La Criminalización. El intento por disciplinar a las mujeres que protestan

En este apartado, exponemos algunos hechos que nos permiten dar cuenta de casos de criminalización que incluyen detenciones y encarcelamientos arbitrarios, persecución administrativa, estigmatización, violaciones a los derechos sobre la información, entre otros aspectos señalados por OCMAL-CENSAT, quienes remarcan que la criminalización puede ser conceptualizada como una violencia estatal o institucional que “utiliza recursos para quitarlo de la escena [al sujeto] por la vía del rechazo social y el castigo legal a lo que hace. Es indirecta, en el sentido de que busca quitarlo como contradictor mediante argucias de la legalidad” (OCMAL-CENSAT 2016: 10).

Un caso paradigmático en Antofagasta de la Sierra ocurrió tras las primeras movilizaciones en el pueblo entre los años 2018 y 2019. Allí cobró trascendencia el caso de una docente que era parte de la comunidad indígena Atacameños del Altiplano, y que fue sumariada y suspendida de su cargo sin motivos claros tras haberse manifestado en actividades públicas de rechazo a la actividad minera: “la policía tenía los horarios en que yo iba a la escuela, a ver si estaba ahí o dónde me encontraba. A la gente que no estuvo acá, pero pensaba distinto, la empezaron a comprar, a ofrecerles trabajo, la minera empezó a ver quiénes eran los que no tenían trabajo y les empezaron a pedir curriculum” (Entrevista P., agosto 2021). (Imagen 6)

Imagen 6
Cartel de la Comunidad Atacameños del Altiplano. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2021.

Algunas mujeres también se vieron afectadas por golpizas y detenciones en el marco de impedir que circulen camiones por el territorio comunitario. Tal es el caso de H. y L., que fueron detenidas junto a su hermano S., en octubre del año 2019. Había un acuerdo entre la familia y el intendente de Antofagasta de la Sierra, mediante el cual cederían un paso para tránsito pesado por sus tierras, pero desde la intendencia no cumplieron con la instalación del alambrado que debía asegurar el cercamiento y cuidado de las llamas y ovejas de la familia, para que estas no corrieran el riesgo de ser atropelladas. Cuando la familia decidió instalar el cerco, la policía se hizo presente en el lugar para cortar los alambres. Cuando la familia M. intentó impedirlo, la policía golpeó a H. y L. y realizó detenciones ilegales en el predio. En el relato de E. se puede ver el tratamiento recibido:

“La policía las tenía incomunicadas, las han paseado esposadas por toda la calle, les han hecho pasar un papelón terrible como si hubieran sido las peores mafiosas de Catamarca. Los llevaron a Belén, en medio del frío los trasladaron a las cinco de la mañana. Después de eso los llevaron para abajo y mi cuñado había dejado un camión atravesado para que no pasen los vehículos, todo, y después nos fuimos a Belén. Mandaron infantería para aquí y yo había dejado a mis hijas solas acá en el negocio. Dijeron que si no abrían la puerta la iba a tirar abajo los de infantería. Son matones, desfilaban por las calles, cosa que nunca se ha visto acá en Antofagasta” (Entrevista E., octubre 2021)16.

A. manifestó el daño físico provocado a su madre en el contexto de esta violenta represión: “la policía empezó a sacar a las personas por la fuerza incluido a mi madre que fue arrastrada por cinco policías varones, la habían golpeado, estaba totalmente dolorida y con muchos moretones en los brazos” (Entrevista A., octubre 2021).

Rosa Cobo (2011) caracteriza estas formas de violencia como una respuesta reaccionaria de “los nuevos bárbaros del patriarcado”, para quienes las mujeres son un genérico propiedad de los varones y lo que se busca es la agresión, estigmatización y eliminación como una forma de sanción al incumplimiento del rol de género socialmente esperado de amas de casa-madres. Como la propia Cobo señala, esa vuelta atrás cada vez es más inviable debido a los cambios sociales y económicos que están sucediendo en las últimas décadas. En particular, en los espacios de alta conflictividad ambiental es la disputa por la reproducción social y el cuidado ambiental lo que gana terreno en términos de la defensa de la vida en un sentido amplio, es decir, vinculada a la salud y la protección de los ecosistemas.

La mención de las violaciones de derechos de las mujeres resultante del régimen de acumulación vinculado al neoextractivismo, reúne muchas referencias además en otros países como Brasil, Colombia, Ecuador o Chile (Zhouri et al. 2018; Ulloa 2018; Moreano Lang y Ruales 2021; Bolados y Sánchez Cuevas 2017). Lo que queremos puntualizar en este trabajo es que también la marcación de algunas mujeres como aquellas que eran “antimineras”, generó un efecto inverso respecto al aislamiento o desacreditación de algunas de estas mujeres difamadas, permitiendo la reivindicación y el fortalecimiento de sus figuras a nivel comunitario y mediático, y convirtiéndolas en referentes de la lucha en los salares andinos, propiciando su movimiento hacia otros territorios para llevar su experiencia y voz pública. Como lo muestran Zhouri y Azevedo (2025) para el caso de las mujeres afectadas por el desastre en la cuenca del río Doce en Brasil, o Paola Bolados y Sánchez Cuevas (2017) en referencia a mujeres afectadas por la contaminación causada por empresas localizadas en la Bahía de Quintero y Puchuncaví, en Chile, el proceso de organización de las mujeres implica un proceso de apoderamiento de instrumentos como el habla, las narrativas sobre su propia historia y condición, como forma de lucha y resistencia frente al poder de enunciación de las empresas, es decir, el poder de conferir sentido a la situación, y comunicarlo.

Podemos reforzar esta última idea al destacar la participación de estas mujeres en encuentros plurinacionales en Chile o Bolivia, en el marco de las actividades organizadas por el Observatorio Plurinacional de Salares Andinos (OPSAL), colectivo que resiste al avance del extractivismo minero en la Puna de Atacama, y la Alianza por los Humedales Andinos.

​​Para el caso argentino, Marisa Bilder (2013), en su investigación sobre las mujeres como sujetos políticos en las luchas contra la megaminería en Argentina, destaca que, como respuesta a las crecientes formas de homogeneización, privatización y mercantilización de la vida, estas luchas instalan en el campo político y público dos desafíos considerados centrales desde el pensamiento y los movimientos ecofeministas: la valoración e inclusión de las mujeres en condiciones de igualdad real y la superación de una relación dominadora respecto de la naturaleza y los bienes comunes. Esta afirmación coincide con los hallazgos de la investigación de Marian Sola Álvarez (2022) sobre las praxis ecofeministas en conflictos por minería en La Rioja, que destacan la conformación de nuevas identidades colectivas que articulan la defensa del territorio con el cuestionamiento a las relaciones patriarcales.

Poner el cuerpo: recrear la autonomía frente al avance minero17

La referencia a la categoría cuerpo-tierra-territorio se ha construido al calor de las movilizaciones anti extractivistas en América Latina. Primero fue un concepto creado por las mujeres del pueblo Xinca en Guatemala (Cabnal 2010) para expresar la íntima conexión que tienen las mujeres indígenas con sus territorios originarios. Posteriormente se transformó en una categoría analítica para analizar configuraciones corporizadas de la tierra y territorio (García Torres et al. 2020). Esta consigna, que apuntala la concepción feminista del cuerpo como el primer territorio de las mujeres y sostiene el derecho a decidir, toma forma cuando las activistas se posicionan en la primera línea de defensa en diferentes conflictos territoriales y ambientales (Merlinsky 2025).

En su investigación sobre las mujeres frente a la megaminería a cielo abierto en Tinogasta, también en Catamarca, María Comelli (2010) destacó la determinante presencia femenina en los bloqueos de caminos, que “puede relacionarse con la capacidad de las mujeres de conjugar sus vidas cotidianas con esos momentos disruptivos que implican los cortes de ruta”. La autora utiliza el concepto “mundo de la vida cotidiana”, de Schutz y Luckman (2003), que resalta el carácter intersubjetivo y de acción de la realidad social, para comprender la forma en que estas mujeres logran entrelazar su cotidianidad con la acción colectiva.

Poner el cuerpo en escenarios de violencia es algo que se impregna de la constitución de subjetivación política y generación de autonomía. En su parte más literal, significa el reconocimiento del cuerpo en sí como territorio de defensa, de lucha y de disrupción, algo que representa poner en juego ideales y convicciones, subjetividades que se van construyendo colectivamente y cuyo núcleo es la oposición a un modelo de desarrollo extractivo (Cerutti 2017). El poner en cuerpo involucra también todas aquellas prácticas cotidianas de las mujeres que son invisibilizadas en sus labores de reproducción de la vida algo que, sin embargo, les permite llevar adelante formas autónomas de participación en el territorio.

En este apartado queremos dar cuenta de una de esas prácticas en las que el cuerpo y el territorio abren espacios de autonomía: el proyecto de turismo comunitario Waychar18, que ha sido impulsado por dos mujeres jóvenes de la comunidad indígena Atacameños del Altiplano, con el acompañamiento del Colectivo Pliegues. (Imagen 7)

Imagen 7
Realización de entrevista para proyecto de turismo comunitario Waychar. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2024.

De allí surgió una demanda específica de parte de algunas mujeres de la comunidad indígena: la producción de estrategias, conocimiento y recursos comunicacionales para el proyecto de turismo comunitario. ¿Cómo generar un turismo que sea gestionado, diseñado y propuesto desde las economías locales, frente al acaparamiento del mismo por grandes empresas? ¿Cómo generar trabajo frente al discurso monolítico de la economía minera litífera como única salida laboral? ¿Cómo desarrollar propuestas participativas, cooperativas y respetuosas de los usos locales y el cuidado del territorio? ¿De qué manera mostrar y qué mostrar del territorio que está siendo acechado por las mineras? ¿Cómo hablar de la defensa del agua y del cuidado a quienes se acercan a conocer Antofagasta de la Sierra y el Salar del Hombre Muerto?

Estas preguntas entraron en diálogo con los testimonios recogidos en las cajas de memoria y las experiencias de los recorridos y caminatas que formaron derivas. Todo ello, que permitió registrar los daños provocados por la minería y las transformaciones en el pueblo, se convirtió en el puntapié para dar contenido e identidad al proyecto de turismo comunitario19. El turismo comunitario se plantea como un modelo de trabajo que nace del cuidado del territorio y una posibilidad de dar a conocer historias y relatos, sobre el modo de vida de las comunidades locales y de quienes habitan el Salar del Hombre Muerto desde hace muchas generaciones:

“Waychar turismo comunitario te propone vivenciar la Puna catamarqueña desde la mirada de la comunidad originaria Atacameños del Altiplano. Te ofrecemos: Salar del Hombre Muerto, un circuito de todo un día pasando por lugares increíbles como el Mirador Paicuqui, la Mina Incahuasi, la Tumba del Hombre Muerto, Laguna escondida y el Río Los Patos” (Ig. Turismo Waychar).

La propuesta de Waychar, busca mostrar la siembra, la cría, la recolección de plantas, la producción de hilados y tejidos, el resguardo y cuidado de los ríos en el territorio como forma de hacer visible la vida en el territorio en el que se anclan las mineras:

“Un lugar maravilloso donde se encuentra paz y libertad. Allí se puede sentarte a orillas del río y escuchar como corre el agua o mirar las vicuñas en el campo, pastar las ovejas, subir a las peñas o un cerro, observar todo lo que hay a tu alrededor y saber que estás libre. Sin preocupaciones, sin señal de celular” (Entrevista M., abril 2024)

“Cada vez que voy al salar siento paz y tranquilidad. Siento que ya no hay preocupaciones porque tenga que cerrar la puerta con llave, me siento libre y tranquila. Queremos que los turistas vivencien cómo nos sentimos ahí y por qué peleamos por el Salar. Por qué es tan importante que no terminen con el paisaje, que no terminen con el río” (Entrevista Y., abril 2024)

Se promueve un compromiso con prácticas turísticas que respeten y protejan el territorio, asegurando la conservación de los bienes comunes para las futuras generaciones. Hay además, una intención de ofrecer al turismo experiencias que reflejen los sentidos de la comunidad indígena y que los beneficios del turismo se distribuyan equitativamente y mejoren la calidad de vida de las personas que habitan el territorio local, desde una visión de valoración y respeto por el territorio. El turismo comunitario aparece no sólo como una propuesta de autonomía económica ante al avance minero para las mujeres de la comunidad, sino también que se constituye en un valioso espacio de educación ambiental para quienes recorren el territorio de la comunidad indígena, promoviendo el aprendizaje y la sensibilización sobre la posesión de la comunidad de un territorio indígena sobre el que avanzan las empresas mineras. De este modo, se busca consolidar una red de visitantes que buscan conocer la lucha de la Comunidad indígena Atacameños del Altiplano.

Este proyecto permite la ampliación y recreación de prácticas y sentidos en torno a los comunes: el turismo comunitario da lugar a acciones que destacan el valor del territorio más allá del desarrollo económico. Al incluir creencias cosmológicas y culturales compartidas, estas actividades van más allá de los actos de protesta y contribuyen a las relaciones sociales a largo plazo. Esto es especialmente importante cuando las protestas o demandas se reprimen de forma rápida y violenta o cuando la respuesta judicial se retrasa por muchos años (Merlinsky 2021).

Por último, nos interesa hacer hincapié en la particular experiencia de producción de conocimiento en formatos no académicos o no exclusivamente académicos, como parte de una pedagogía en movimiento que permitió diálogos, tensiones y negociaciones entre el Colectivo Pliegues y las mujeres de la Comunidad Atacameños del Altiplano. Aquí la investigación como tal pierde su lugar de centralidad y otras prácticas adquieren un carácter relevante tales como encuentros de múltiples activismos, talleres y procesos de formación y, en términos generales, la construcción de espacios de debates formales e informales. Un punto clave en las discusiones refiere a la descolonización de las prácticas académicas, donde se señala que es importante no solo hacer accesible la producción académica para quienes no están familiarizados con los conceptos y las terminologías especializadas, sino que también se plantea dar legitimidad y visibilidad al conocimiento producido en otros ámbitos, en particular el campo de la educación popular (Merlinsky 2025).

Esto implica también un giro en términos de los géneros de presentación de los resultados, pues el conocimiento se vuelve público a través de recursos multimediales, videos, podcasts, artículos en blogs, registros fílmicos y visuales, cartillas de educación popular, muestras, foros de discusión, folletos, campañas en medios de comunicación, etc. (Imagen 8)

Imagen 8
Charla técnica y participativa, parte del proceso de Consulta Pública de la empresa Galaxy. Fuente: Colectivo Pliegues, trabajo de campo 2021.

Reflexiones finales

El mundo transnacional presente no ha logrado abolir la potencia de las mujeres que generan respuestas a la violencia desde el cuerpo y el territorio. Mujeres tejedoras, copleras, artesanas, agricultoras, indígenas, que buscan preservar sitios ancestrales y tradiciones comunitarias. Los conflictos por la implantación del litio producen oscilaciones y desplazamientos, que se traducen en una tensión entre el despojo y el amparo territorial, entre el daño y cuidado.

Como fue presentado, la minería de litio ha vinculado el debate sobre las consecuencias de la minería con la necesidad de minerales para la transición energética. Esto coloca a las comunidades en una situación aún más vulnerable, ya que aparecen como opositores a medidas que se toman desde los centros globales para paliar el cambio climático a través de políticas de descarbonización. Con conflictos nacientes en otros lugares del mundo, como Portugal o Serbia, lo que sucede en Argentina se vuelve relevante para las discusiones globales hegemónicas sobre la descarbonización y su papel en la aceleración del metabolismo social en el norte global.

El avance de la frontera extractiva en la provincia de Catamarca se encuentra en una nueva fase de implantación con la sanción del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, que genera beneficios ya detallados en este trabajo, a los cuales se han adherido algunas empresas del sector y, según las noticias, otras están evaluando sumarse. Entre los beneficios otorgados se encuentra la flexibilidad en el cumplimiento de normativas ambientales, lo que abre grandes incertidumbres respecto a qué sucederá con las legislaciones y derechos existentes cuando choquen con este nuevo régimen de actuación para las grandes empresas.

La presencia de Río Tinto en el nuevo mapa de empresas transnacionales en Argentina y en particular en Catamarca, muestra una arista de la transición energética corporativa que tiene que ver con una concentración mayor del capital accionario y en términos del control territorial. Es importante tener en cuenta que la empresa tiene una historia de antecedentes de violaciones a derechos humanos en diferentes lugares del mundo, destacándose la contaminación generada y la violenta represión social en sus explotaciones en Huelva, sur de España, desde la segunda mitad del siglo XIX, y el haber contribuido con el gobierno de Indonesia en la ocupación de Papúa occidental, implicándose en acciones de represión y muertes.20 La continuidad de estas prácticas irresponsables con las comunidades y ecosistemas ha dado lugar en las últimas décadas a la organización de Partizans (People Against Rio Tinto Zinc and Subsidiaries), una comunidad de afectadas y afectados de diferentes lugares del mundo quienes se reúnen para denunciar sus acciones y hacerlas visibles incluso en las reuniones de accionistas.21 En el caso argentino, Río Tinto ya tenía el proyecto Rincón, en el Salar del Rincón, en la provincia de Salta, y en 2013 abandonó el proyecto de sales de potasio denominado Potasio Río Colorado, en Mendoza.

Este aspecto de la mayor concentración empresarial se produce en el contexto de un gobierno que propone reformas muy radicales en el plano económico, las que habilitan privilegios extraordinarios para las industrias extractivas. Las reformas legislativas se orientan a promover grandes fondos de inversiones apuntando a actividades como megaminería, agronegocios e hidrocarburos. Esto significa que solo podrán acceder a estos incentivos las grandes empresas transnacionales, dejando fuera a las pequeñas y medianas empresas. El horizonte temporal de las reformas (treinta años) otorga a las transnacionales la seguridad económica que no tendrían ni los gobiernos locales ni los propios ciudadanos de las regiones potencialmente afectadas por los proyectos extractivos.

Esto implica mayor discrecionalidad en la intervención territorial de las empresas (será mucho menor la posibilidad de incidir por parte de los gobiernos locales y provinciales) y también posiblemente un cambio en la dinámica del conflicto ambiental. La pregunta que queda abierta refiere al punto central de este artículo: el impacto de estos cambios sobre las mujeres y su papel central en la reproducción social y el cuidado ambiental.

Como hemos visto, en años recientes el conflicto ha tenido aristas que se pueden vincular con los resultados de numerosos estudios que cruzan el eje minería y violencia de género, los que refieren a una multiplicidad constituida tanto por la violencia física, psicológica y sexual hacia las mujeres y cuerpos feminizados. En este trabajo abordamos apenas dos de los tantos ejes que manifiestan esta conflictividad y sus dimensiones gravitantes para la vida de las mujeres: la desarticulación de los modos de vida que sostienen la reproducción social y el proceso de criminalización de la protesta. En años recientes se observa que el agotamiento a nivel ecosistémico también se manifiesta en condiciones de mucha severidad para la dinámica de los cuerpos y los territorios. Esto conecta con una temporalidad que posee una densidad y una carga significativa en cuanto avance acelerado e intensificado del extractivismo a escala planetaria.

Destacamos que las mujeres de la comunidad indígena han tenido una participación decisiva en las primeras movilizaciones y en las búsquedas de alternativa al trabajo minero como es la experiencia de turismo comunitario Waychar. El trabajo de subsistencia, reproducción, regeneración, restauración y cuidado que realizan las mujeres muestra que se trata de experiencias vitales para responder a los cercamientos territoriales operados por la minería de litio. En el pensamiento occidental, el concepto de trabajo tiene una fuerte connotación de género y como ha argumentado Plumwood (1993: 25), la identidad humana ha estado asociada a los conceptos de trabajo productivo, sociabilidad y cultura, es decir, a las actividades desarrolladas en el espacio público, tradicionalmente restringidas a los hombres. Sin embargo, lo que podemos ver en las experiencias de resistencia y autonomía de las mujeres es que la misma concepción de trabajo está asociada a la vida y la experiencia de recrear lo común. Esto implica además conectar las labores de cuidado, reproducción y trabajo con actividades de compartir saberes y producir conocimiento.

La propuesta de turismo comunitario es un modo de rescatar experiencias y memorias, reactivar conexiones y propiciar alternativas que ponen en común diferentes medios materiales y simbólicos para sostener el interés colectivo y los lazos de apoyo mutuo. Los intereses prácticos de género de estas mujeres las llevan a ampliar la autonomía a partir de una ética del cuidado en la que se busca hacer visible el trabajo de reproducción de lo social que es, por definición, antinómico de las lógicas capitalistas que se apropian de lo común para volverlo mercantil.

Un aspecto significativo que hemos podido constatar en la experiencia del colectivo de mujeres de la comunidad Atacameños del Altiplano es que han podido responder al silencio impuesto que buscó atacar su credibilidad a partir de una respuesta que va más allá de la protesta y permite recrear relaciones sociales de largo plazo. Se trata de una capacidad performativa política que pone en el centro lo común y nos recuerda que “todos vamos a ser afectados”.

Agradecimientos:

Las autoras agradecen al proyecto HIGHLANDS.3 (Enfoque colectivo de la investigación e innovación para el desarrollo sostenible en Montañas, subvención H2020-MSCA-RISE-2019-872328-HIGHLANDS.3), por haber financiado las estancias de investigación durante las que se inició este trabajo colectivo.

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  • PARODI, Camila y MARESCA, Susi . 2023. “La ruta del litio: el lado oculto del ‘oro blanco’”. Tiempo Argentino, 9 de Abril. https://www.tiempoar.com.ar/informacion-general/la-ruta-del-litio-el-lado-oculto-del-oro-blanco/
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Notas

  • 1
    No fue posible establecer el número exacto de proyectos de exploración y explotación de litio en Antofagasta de la Sierra. Un claro ejemplo de la intensa dinámica de esta actividad es que hay una gran presión por lograr nuevos permisos mineros, algunos de ellos son anunciados en los medios de prensa pero luego esa información es desestimada. El 14 de marzo de 2024 la Suprema Corte Provincial suspendió la concesión de nuevos permisos de extracción de litio en la zona del Salar del Hombre Muerto, reconociendo los impactos nocivos sobre las fuentes de agua locales, el medio ambiente y los medios de subsistencia de las comunidades locales. Si bien el fallo no detiene los proyectos en operación, suspende nuevas instalaciones de extracción de litio en dicho territorio.
  • 2
    Tan sólo nueve de esas comunidades han sido reconocidas por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), organismo público que en diciembre de 2024 atravesó la disolución de 11 áreas vinculadas a la reafirmación de derechos indígenas. Ver: https://www.resumenlatinoamericano.org/2024/12/20/argentina-pueblos-originarios-el-gobierno-argentino-desmantela-el-instituto-nacional-de-asuntos-indigenas-inai-el-organismo-que-debe-velar-por-los-derechos-de-la-poblacion-indigena/
  • 3
    Los recorridos territoriales son parte fundamental de la metodología. Aquí se entiende la “deriva” como un recorrido que va de la mano de la percepción, donde el andar es un movimiento vital. Al decir de Debord, la deriva aparece como “una técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. El concepto está ligado indisolublemente al reconocimiento de efectos de naturaleza psicogeográfica, y a la afirmación de un comportamiento lúdico- constructivo, lo que la opone en todos los aspectos a las nociones clásicas de viaje y de paseo” (Debord 1958, citado en Cerutti, Bensadon y Scotta 2023).
  • 4
    Parte de las entrevistas fueron realizadas en el marco de la beca postdoctoral de Débora Cerutti con el proyecto “Extracción de litio desde una perspectiva de (in)justicia ambiental y conflictividad socioterritorial en tres provincias argentinas” (CONICET, 2021-2024) en conjunto y colaboración con el Colectivo Pliegues.
  • 5
    En todos los casos, las personas entrevistadas otorgaron su consentimiento para las mismas y se decidió anonimizar su identidad para preservarla.
  • 6
    La reciente compra de Arcadium por parte de Río Tinto consolida a esta empresa, una de las más grandes del sector minero a nivel mundial y hoy la mayor productora de litio del país. Río Tinto es además, la empresa que detonó una fuerte conflictividad ambiental en Serbia y que hizo tambalear al gobierno nacional. El gobierno serbio aprobó el inicio del proyecto Jadar en 2019, pero tras las protestas contra Río Tinto antes de las elecciones del 2022, lo canceló, cuestión que volvió a revivir tras las presiones de la Unión Europea. En agosto de 2024, decenas de miles de personas se movilizaron en las calles en un nuevo rechazo a la empresa.
  • 7
  • 8
    Página 12 es el nombre de un periódico en Argentina.
  • 9
    Se complementa con la Disposición 3-2021, “Disposición de Lineamiento para la ejecución de la participación ciudadana: Consulta y Audiencia Pública”. https://api-portal.catamarca.gob.ar/media/cms/archivos/DI-2021-01268993-CAT-DPGAMMM_rAmtq91.pdf
  • 10
    “En las provincias con recursos de litio las acciones de desarrollo productivo se han concentrado en la legislación de “compre local” (políticas de contenido local). Este mecanismo, que se ha formalizado en Salta (Ley Provincial núm. 8164) y Catamarca (resolución del Ministerio de Minería núm. 498 de 2014) fija los requisitos de participación mínima de proveedores y mano de obra local en un 60%-70% (CEPAL, 2023: 30).
  • 11
    Es también el lugar donde se han encontrado los seres más antiguos de la historia del planeta tierra: los estromatolitos, vitales en la producción de oxígeno para el planeta en sus orígenes (Vignale et al, 2022).
  • 12
    Los ríos que atraviesan el Salar del Hombre Muerto, no sólo son fundamentales para la biodiversidad que existe allí, sino que también son fuente de agua para las actividades de pastoreo, pesca y provisión de agua para el consumo humano. Son además, parte del paisaje andino y espacios de conexión espiritual con el territorio.
  • 13
    Intervención registrada durante dicha audiencia pública por el Colectivo Pliegues, en el marco de su trabajo de campo, en octubre 2021.
  • 14
    El 11 de noviembre del 2024, Argentina votó contra la Resolución de la Asamblea General de la ONU relativa a los “Derechos de los Pueblos Indígenas” (A/C.3/79/L.21/Rev.1) en el marco del 79º período de sesiones de las Naciones Unidas. Luego, el 10 de diciembre del 2024 (Día de los Derechos Humanos) el gobierno de Milei derogó la ley de emergencia territorial indígena 26.160. Dicha ley, suspendía los desalojos de las comunidades indígenas hasta que se completara el relevamiento de sus tierras, sin desconocer la existencia de 250 conflictos territoriales. El gobierno de Milei derogó la ley de emergencia territorial indígena, CELS, 10-12-24. https://www.cels.org.ar/web/2024/12/derogacion-ley-territorio-indigena-26160/
  • 15
    Estos carteles se refieren a una acción llevada adelante junto con la organización Pucará, donde se colocaron carteles que decían “Comunidad Indígena Atacameños del Altiplano”. Convenio 169 OIT”.
  • 16
    Un par de semanas posteriores a estos hechos, detuvieron también a dos cuñados del cacique de la comunidad indígenaAtacameños del Altiplano, que se encontraban trabajando con la esquila de las ovejas, en el territorio de la comunidad en el Salar del Hombre Muerto.
  • 17
    Parte de estas redacciones forman parte del último capítulo de la tesis de Débora Cerutti: Comunidades en resistencia frente a violencias (en)tramadas en América Latina. Megaminería y control social en un espacio subnacional: San Juan, Catamarca y La Rioja (Cerutti 2017)
  • 18
    Encontramos algunas experiencias similares con mayor tiempo en el recorrido de la defensa del territorio, como la propuesta por las comunidades indígenas de Salinas Grandes y laguna de Guayatayoc, en Jujuy, que también llevan adelante la propuesta del turismo comunitario con una fuerte marca de resistencia a la minería de litio en la región.
  • 19
    Desde Colectivo Pliegues se realizaron tres talleres presenciales y dos talleres virtuales de herramientas comunicacionales para la producción de contenido gráfico y audiovisual, un taller de recorrido y armado de circuitos para el proyecto de turismo comunitario, una jornada de producción de contenido y recorrido por sitios de interés, en las que se realizó registro, producción de videos y testimonios y dos encuentros de formación con una Community Manager, enfocados en la puesta en funcionamiento y mantenimiento de las redes sociales de Waychar Turismo Comunitario: producción de contenido digital, generación de identidad de redes, entre otras cuestiones. Si bien esto es muy incipiente, fue en este contexto que cobró mayor relevancia como horizonte, el acompañar las iniciativas vinculadas al turismo comunitario frente al monopolio no sólo discursivo sino también económico de las empresas trasnacionales en la región.
  • 20
    Para mayor información sobre las violencias generadas por Río Tinto se recomienda ver Wagner y Giraud (2011), pp. 261-263.
  • 21

Editado por

  • Editor del Dosier
    PhD en Sociologia, University of Essex, UK
    Profesor Titular de Antropología, Universidad Federal de Minas Gerais, Departamento de Antropología y Arqueología, Belo Horizonte, Brasil
    Presidente de la Asociación Brasileña de Antropología - ABA, 2023-2024

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    22 Set 2025
  • Fecha del número
    2025

Histórico

  • Recibido
    08 Nov 2024
  • Acepto
    27 Feb 2025
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