Open-access Experiencias sexuales de riesgo de los HSH en Hermosillo, Sonora: erotismo y prácticas de autocuidado

Risky sexual experiences of MSM in Hermosillo, Sonora: eroticism and self-care practices

Experiências sexuais de risco de HSH em Hermosillo, Sonora: erotismo e práticas de autocuidado

Resumen

Resumen  Esta investigación se llevó a cabo desde la antropología de la sexualidad. El propósito de este trabajo consistió en analizar algunas experiencias sexuales de riesgo que despliegan los HSH en Hermosillo, Sonora, al mismo tiempo que se buscó reflexionar sobre la relación que existe entre las prácticas homoeróticas y el llevar a cabo o no prácticas de autocuidado de la salud sexual. La metodología empleada en este estudio exploratorio es la cualitativa, con una muestra intencional no presentativa, en la cual se aplicaron 20 entrevistas semiestructuradas a HSH. También se realizaron diversas observaciones durante seis meses en espacios públicos que son utilizados para concretar encuentros sexuales clandestinos. A partir del análisis de los datos obtenidos en las entrevistas y en las observaciones de campo, se encontró que existe una consciencia clara en lo que respecta a la toma de riesgos por parte de los HSH en sus encuentros sexuales, ya que estos han generado cierta tolerancia a los mismos dado que se prioriza el acceso al placer. También se encontró que existe claridad en cuanto a lo que son las prácticas de autocuidado de la salud sexual, sin embargo, las mismas rara vez están presentes en sus experiencias sexuales ya que consideran que (por ejemplo, el uso del condón) son una barrera al placer. Por otro lado, se encontró que hay una creciente perdida de temor a la transmisión del VIH dado los avances en materia de tratamiento o de prevención actuales (PREP), por lo que es escaso o nulo el uso del preservativo en este grupo.

Palabras clave:
riesgo; erótico; autocuidado; sexual


Resumo

Abstract  This research was carried out from the anthropology of sexuality. The purpose of this work was to analyze some risky sexual experiences that MSM display in Hermosillo, Sonora, At the same time, we sought to reflect on the relationship that exists between homoerotic practices and whether or not to carry out sexual health self-care practices. The methodology used in this exploratory study is qualitative, with a non-probability intentional sample, in which 20 semi-structured interviews were applied to MSM, Various observations were also carried out for six months in public spaces that are used to carry out clandestine sexual encounters. Based on the analysis of the data obtained in the interviews and field observations, it was found that there is a clear awareness regarding risk-taking by MSM in their sexual encounters, since they have generated a certain tolerance for them, given that access to pleasure is prioritized. It was also found that there is clarity regarding what sexual health self-care practices are; however, these are rarely present in their sexual experiences since they consider them (for example, condom use) to be a barrier. to pleasure. On the other hand, it was found that there is a growing loss of fear of HIV transmission given the advances in current treatment or prevention (PREP), so there is little or no condom use in this group.

Keywords:
risk; erotic; selfcare; sexual


Abstract

Resumo  Esta pesquisa foi realizada a partir de estudos antropológicos sobre sexualidade. O objetivo deste trabalho foi analisar algumas experiências sexuais de risco que os HSH apresentam em Hermosillo, Sonora, buscando refletir sobre a relação que existe entre o homoerotismo e a realização ou não de práticas de autocuidado em saúde sexual. A metodologia utilizada neste estudo exploratório é qualitativa, com uma amostra intencional não representativa, na qual foram aplicadas 15 entrevistas semiestruturadas a HSH, foram também realizadas diversas observações durante seis meses em espaços públicos que são utilizados para a realização de encontros sexuais clandestinos. A partir da análise dos dados obtidos nas entrevistas e nas observações de campo, constatou-se que há uma clara consciência sobre a assunção de riscos por parte dos HSH em seus encontros sexuais, uma vez que têm gerado para eles uma certa tolerância, visto que se prioriza o acesso ilimitado ao prazer. Verificou-se também que há clareza sobre o que são as práticas de autocuidado em saúde sexual, porém, estas não estão presentes em suas experiências sexuais, pois as consideram (por exemplo, o uso do preservativo) uma barreira ao prazer. Por outro lado, constatou-se que existe uma perda crescente do medo da transmissão do VIH face aos avanços no tratamento ou prevenção (PREP) atual, pelo que há pouco ou nenhum uso de preservativo neste grupo.

Palavras-chave:
risco; erótico; autocuidados; sexual


Introducción

El municipio de Hermosillo es uno de los setenta y dos municipios que conforman el estado de Sonora, México. Se encuentra en el centro-oeste de la entidad, en la región de la llanura sonorense, y a 250 kilómetros de la frontera con el estado de Arizona, Estados Unidos. En 2020, la población de Hermosillo era de 936 263 habitantes (49.9% hombres y 50.1% mujeres). En comparación con 2010, creció un 19.4% (Data México 2023).

Con respecto a los avances en materia de derechos para la diversidad sexual en Sonora, tenemos la reforma a la Ley del Registro Civil del Estado para la rectificación de la identidad de género en 2021. Ese mismo año se aprobó el matrimonio igualitario en la jurisdicción, siendo que en Ciudad de México ya se había aprobado en 2009. A estos cambios se ha sumado una mayor aceptación de la diversidad sexual en términos de visibilidad y la salida del closet, esto se puede ver reflejado en el constante aumento que año a año han tenido las marchas del orgullo en la llamada Ciudad del Sol, tal como lo fue en la del corriente año, con una participación de entre quince mil y veinte mil personas (Moreno 2023).

Los avances mencionados se han logrado gracias a los contradiscursos promovidos desde hace aproximadamente treinta años por el activismo y la academia sonorense sobre aquellos discursos moralizantes que eran reproducidos por los sectores más conservadores de la ciudad (Núñez Noriega 1994). Las luchas del activismo abarcaron una diversidad de temas: equidad de género, combate a la homofobia, aceptación de la diversidad sexual, visibilización de la población LGBTTI y prevención de la transmisión del VIH. De acuerdo a Núñez Noriega (1994), la epidemia del VIH iniciada en el estado con el primer caso en 1985 alentó los discursos homofóbicos y sexofóbicos, pero también una respuesta novedosa en la historia regional a favor de la educación y la salud sexual, la solidaridad con las personas con VIH-Sida, así como la lucha contra la discriminación y la legalización de las uniones del mismo sexo, a fin de que las parejas ya constituidas tuvieran los instrumentos legales para enfrentar situaciones de salud y de herencia.

En materia de prevención del VIH en Sonora se ha logrado una masiva difusión de información referida al uso correcto del condón como barrera en la transmisión del VIH, así mismo se ha concientizado sobre la importancia de realizarse periódicamente pruebas de control para la detección oportuna y se ha divulgado información en torno a las ventajas de la indetectabilidad1 (indetectable/intransmisible) y el uso del PrEP2, el cual si bien se encuentra disponible en todos los centros de control de ITS, no es promocionado para su acceso y uso por estas instituciones. Sin embargo, a pesar de todos estos avances aún siguen apareciendo nuevos casos seropositivos, los que nos lleva a preguntarnos, ¿qué está ocurriendo a nivel de toma de decisiones en las prácticas sexuales?, ¿qué actitud tienen las personas hacia el riesgo? Estas preguntas guiaron nuestra investigación.

En este apartado nos enfocaremos en profundizar sobre los significados que los Hombres que se definen como heterosexuales, pero sostienen encuentros sexuales con otros hombres (HSH) les otorgan a las prácticas de autocuidado de la salud sexual. Asimismo, realizamos un acercamiento al concepto de cuidado de sí, para tener una mayor comprensión del concepto y sus implicancias a nivel de las practicas.

En cuanto a datos oficiales en materia de VIH, el Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica (2024) a la actualidad informa un total de 6 855 casos positivos de VIH en Sonora, de los cuales 5 646 son hombres y 1 209 corresponden a mujeres. La distinción entre casos de HSH, hombres gays y hombres heterosexuales se vuelve irrelevante cuando más del 80% de los expedientes no tienen el dato correspondiente.

Metodología

Para llevar a cabo esta investigación, se utilizó un encuadre metodológico cualitativo. El diseño de esta investigación es de tipo emergente (Valles 1997) en tanto que se partió de un plan original que fue ajustándose a las dinámicas y problemáticas que planteaba el campo de estudio, así como las transformaciones acontecidas durante el desarrollo de la investigación. Este tipo de diseño tiene “el potencial de cambiar el centro de atención en función de una progresiva comprensión del fenómeno estudiado, de sucesos imprevistos, o de un cambio de prioridad por parte de los interesados o del investigador” (Simons 2011, 55). El tipo de muestra es intencional no representativa. Se utilizó el método etnográfico para realizar diversos registros de las observaciones participantes en algunos espacios de encuentros sexuales entre HSH, donde se tomaron algunos diálogos incidentales que tienen una relevancia importante en relación con la temática propuesta3. Y, por último, para obtener la mayoría de los datos que se describen en este trabajo, se aplican15 entrevistas semiestructuradas utilizando la técnica bola de nieve y otras cinco entrevistas semiestructuradas mediante la aplicación Grindr. Dichas entrevistas fueron aplicadas a HSH que viven en la ciudad de Hermosillo, Sonora con edades que van desde los 22 a los 52 años. Un 50% cuenta con estudios universitarios, mientas que el 10% cuenta con preparatoria terminada y el otro 40% con primaria terminada. En la presentación de los diálogos obtenidos en las entrevistas se utilizarán nombres ficticios con la finalidad de resguardar la identidad de los entrevistados. Cabe mencionar que, a la hora del análisis, no se encontró diferencia significativa entre las personas en función de su edad o escolaridad.

Esta investigación de manera clara buscó personas que no se identificaran como gays y que pudieran ser descritos de mejor manera como HSH (Núñez Noriega 2007). Con relación a su identidad sexual, es importante mencionar que de los 20 entrevistados, 18 se identifican como “heterosexual”. Al preguntarles sobre si consideraban gays, no sólo lo negaron, sino que respondieron con frases que aludían a su identidad de género o a su relación con las mujeres. Manuel dijo: “no, yo soy hombre”. José por su parte comentó: “no, yo tengo vieja”. Francisco en una línea similar dijo: “no güey, yo tengo novia”. Juan dio el siguiente argumento para no posicionarse como gay a pesar de tener encuentros sexuales con otros hombres: “me gustan las mujeres”. Otro argumento presentado es el de Mariano: “no, yo soy hombre, o sea yo esto no lo hago así siempre, nomás de forma esporádica y puro sexo, nunca otra cosa, de enamorarme o así”. Martín, uno de los pocos que quiso hablar sobre su estado civil y aceptó que estaba casado, dijo:

yo prefiero venir aquí y tener relaciones con otro hombre… trabajo en una mina y me la paso lejos de la ciudad, nomás vengo cada tres semanas. Mi esposa una vez se dio cuenta que andaba saliendo con una mujer, una compañera del trabajo, y me la armó de pedo y me dejó un tiempo. Volvimos, pero como yo soy muy caliente y ella muchas veces no tiene ganas, así que como yo no quiero problemas, mejor me desahogo con un bato, sin que se dé cuenta. Yo quiero mucho a mi familia y no quiero perderla.

No es el único que acepta tener familia (esposa e hijos), de hecho, algunos de ellos aceptaron que la razón del anonimato es que ellos están felices con sus familias y no las quieren perder. Por otro lado, cabe señalar que los dos entrevistados que se aceptaron como gays señalaron que la mayoría de sus conocidos no saben que son gays, esto es, estaban en el clóset.

Procedimiento

Se llevaron a cabo dos observaciones participantes durante el primer semestre de 2024 en espacios de encuentro sexual clandestino en Hermosillo, Sonora, donde asisten HSH, hombres que se definen como gays y hombres que se definen como bisexuales. En estos espacios se pudo obtener datos tanto de observación como de diálogos incidentales, pues aportaron información muy valiosa. Lo anterior se llevó a cabo siguiendo los procedimientos del método etnográfico.

También se realizaron 20 entrevistas semiestructuradas a HSH, las cuales fueron pactadas por dos medios, una por la técnica de bola de nieve (15), donde un entrevistado nos proporcionaba el contacto con otro HSH que pudiese participar en el estudio, y la otra mediante la aplicación Grindr4 (5) donde se les proponía a potenciales sujetos de estudio participar de una entrevista presencial.

En una tercera etapa, se llevó a cabo desde un enfoque hermenéutico el ordenamiento de la información y una primera aproximación a la lectura y el análisis de datos, donde se realizó un proceso de etiquetado de los registros obtenidos de la desgravación de las entrevistas. Posteriormente, los fragmentos discursivos de cada etiqueta se volcaron en una matriz descriptiva. Una vez completada la matriz se procedió a realizar una lectura para el posterior análisis contrastivo entre los fragmentos discursivos. Por último, se procedió con la elaboración de un informe preliminar de los datos obtenidos como parte del trabajo de campo.

Resultados

Experiencias sexuales de riesgo de los HSH en Hermosillo Sonora

Para iniciar este apartado, partiremos de un acercamiento al concepto de riesgo. Las sociedades premodernas utilizaban los sistemas religiosos y mágicos, así como la adivinación, para lidiar con la incertidumbre. Sin embargo, Luhmann (citado en Restrepo 2016) sostiene que fue en ese contexto donde nació la palabra riesgo, como una necesidad de expresar una postura activa frente a dicha incertidumbre. Es por lo anterior que en el contexto de la sociedad industrial del siglo XIX emerge lo que conocemos como gestión del riesgo. La sociedad moderna obtuvo un creciente conocimiento y control sobre el mundo y la naturaleza, pero también comprendió que ambos son una constante amenaza.

Restrepo (2016) también sostiene que el riesgo aparece como un elemento de evaluación, en el sentido de que el sujeto decide decidir. Entonces, el riesgo supone una decisión clara del sujeto, en donde el mismo evalúa tomar o no dicho riesgo en base a sus concepciones, deseos, información, etc. En base a esta concepción de riesgo presentamos los resultados en torno al riesgo presente en las experiencias sexuales de los HSH en Hermosillo.

En cuanto a la pregunta ¿cuáles son las experiencias de riesgo que despliegan los HSH en Hermosillo, Sonora en relación con su sexualidad?, encontramos algo interesante, pues las respuestas se distribuyen en dos grandes temas: 1) aquellas asociadas con la infección por VIH y 2) aquellas relacionadas con la posibilidad de sufrir violencia o ser identificado por algún conocido y perder el anonimato. Este dato es interesante pues también se hará presente en la concepción que los entrevistados tienen de su salud sexual y del cuidado de sí con relación a su salud sexual, de tal manera que su concepción de lo sexual no sólo abarca propiamente el acto sexual en sí, sino el proceso de ligar o “cruising” y el desclosetamiento o no de las prácticas sexuales que se tienen.

Con relación al primer tipo de respuestas sobre el riesgo, podemos señalar que el riesgo percibido por los entrevistados en sus experiencias sexuales se asocia a la posibilidad de adquirir VIH u otra ITS. Tal como se ve reflejado en lo que expresa Juan: “Riesgo de infecciones de transmisión sexual, ya que no puedes andar por la vida pidiendo pruebas de salud, ni obligar a la gente a que te diga su estado serológico”. Algo similar comenta José: “Riesgo de contraer VIH, porque no usas condón, ya que te dicen que están limpios y a los días ya andas con algún problema de salud”. En esta misma línea tenemos la respuesta de Ángel: “Que te peguen el VIH sin decirte que lo tienen”.

Como vemos en estas respuestas se trata no sólo de un riesgo de infección, sino un riesgo en un contexto específico caracterizado por la incertidumbre, porque las parejas sexuales “no informan” sobre la verdadera condición de salud o porque mienten y dicen que “están limpios” y no lo están. Se trata de un riesgo en el contexto de encuentros con parejas en los que no se puede confiar, porque son deshonestas, y en el que es imposible pedirles pruebas serológicas. Es pues, un riesgo asociado a la deshonestidad y al ocultamiento.

Otra asociación que los entrevistados tienen en torno al “riesgo” presente en sus prácticas sexuales, es el que tiene que ver con vivir situaciones de violencia (robos o ser golpeados) o el de ser descubiertos y expuestos públicamente por parte de algún cuerpo de seguridad (policías o guardias de seguridad). Esto se ve reflejado en lo que nos respondió Oscar cuando se le preguntó sobre los riesgos que vive con relación a su sexualidad: “ser asaltado, ser amenazado con armas blancas, y a ser violentado físicamente y perseguido. Y el hostigamiento de la policía municipal”. La existencia de un poder que se ejerce en forma de panóptico (Foucault citado en Núñez Noriega 1994, 203) con relación a las sexualidades disidentes queda clara en el siguiente relato en el que Javier, uno de los individuos que se identifica como gay, nos narra una experiencia que coincide con ese tipo de asociación:

A que te pase algo, por ejemplo hace días fui al cruising a la milla y los guardias de seguridad de la universidad siempre parece que nos están casando, se metieron a la parte donde se hace cruising como si fueran uno más, y cuando estaban ahí nos encendieron la luz en la cara, por suerte no estábamos haciendo nada y nos empezaron a decir de cosas, y muchos salieron corriendo, ahí los guardias son bien homofóbicos, no digo que está bien tener sexo ahí, pero por ejemplo he visto parejas de hombre y mujer y más a la luz besándose y tocándose y a ellos no les dicen nada, ni se les acercan, el tema es con las jotas.

Siguiendo en esta línea, se encontró que los entrevistados, aun reconociendo los riesgos presentes en sus encuentros sexuales, optan por tomar dichos riesgos. Esto queda claro cuando se les consulta lo siguiente: ¿En una escala del 1 al 10 en relación con estar expuestos al riesgo (donde 1 es muy bajo riesgo y 10 muy alto riesgo) que tan expuesto consideras que estás a situaciones de riesgo durante tus encuentros sexuales con otros hombres? Una vez que hemos promediado las respuestas de los entrevistados, obtuvimos que la media en cuanto a exposición a situaciones de riesgo es de 9.4. Esto es, los entrevistados saben, están conscientes de que viven con un alto riesgo.

En otro orden, cuando se les pregunta de manera general cuáles son sus motivaciones para tomar dicho riesgo, estas fueran algunas de las respuestas. En voz de Carlos: “Cuando tienes muchas ganas de estar con un vato ni te detiene el riesgo, te ganan más las ganas”. Por su parte, José respondió: “pues la verdad por qué se siente más rico hacerlo sin condón, creo que uno aprovecha la oportunidad y ya estando ahí es difícil pensarla mucho pues”. En el caso de Sebastián, respondió: “la neta porque me da confianza la persona y pues si me dice que está limpio5, yo confío”. En la misma lógica tenemos la respuesta de Ángel: “yo sé que hacerlo sin condón tiene mucho riesgo de que te peguen el SIDA, pero la neta es más rico sin condón, así que pues me caliento y lo disfruto y lo dejo a la suerte, hasta ahora no me ha ido mal”. Algo similar a la respuesta anterior es lo que nos dice Emanuel:

Pues yo prefiero arriesgarme a no sentir nada, el pinche condón no deja que se me pare y no se siente igual, es mentira quien te dice que se siente rico, rico es sentir la piel, lo calientito del culo, eso no lo cambio y por eso me arriesgo, creo que vale la pena hacerlo.

Tener muchas ganas, el placer sin condón y la confianza que se consigue al interactuar con la persona, aparecen como las motivaciones para tener sexo sin protección y no pensar en el riesgo o tomar el riesgo: “prefiero arriesgarme a no sentir nada”.

Siguiendo con las motivaciones que tienen los HSH para tomar riesgos de otro tipo, en sus experiencias sexuales, también nos encontramos respuestas que refuerzan la lógica de evaluación del riesgo vs. Beneficio. En ese sentido, varios entrevistados sostienen que toman riesgos porque el beneficio es mayor, tal como lo sostiene Samuel:

Pues uno sabe que es arriesgado andar en estos lugares, pero sabes que ahí de regla vas a culiar, es más fácil hacer algo ahí de noche que buscar por internet, entonces por eso tomo el riesgo a que me puedan ver alguien que me conoce o pues asaltar que es lo más común que pasa.

Encontramos en las respuestas anteriores algo interesante en torno al riesgo, y es que este no se considera tan nocivo en relación con el beneficio que se obtiene al tomar el mismo. Esto explicaría en gran medida el balance que hacen los HSH en cuanto a minimizar el hecho de asumir un riesgo, dado que el beneficio se traduce en un acceso inmediato al placer, por el cual deciden optar.

Erotismos y realidades sexuales de los HSH

Una definición clásica del erotismo es aquella que refiere a experiencias que despiertan deseos o sensaciones sexuales (asociados a los órganos sexuales) de excitación y a veces conducen al orgasmo. Por su vínculo con un impulso vital del ser humano, el erotismo es concebido como “una puerta a lo más irracional y por lo tanto núcleo real de la vida, en comparación con los mecanismos de racionalización” (Levi y Matt 2006, 122). Ese impulso erótico busca su resolución placentera (Freud citado en Foucault 2014). Como señala Pecheny et al. (2008), el erotismo en lo sexual es la creación de vínculos fantásticos que producen sensaciones detonantes de placer. Ahora bien, el erotismo es de carácter simbólico, ya que al igual que lo atractivo, se construye a partir de aspectos culturales propios de cada contexto. Sus concepciones y aplicaciones son diversas en relación con el objeto de deseo que se constituye en la experiencia sexual.

Las experiencias homoeróticas presentan una amplia diversidad de sentidos, otorgados por quienes las llevan a cabo. Esos sentidos son construcciones sociales influenciadas por el contexto, los sistemas de valoración de los sujetos y el tipo de acceso y gestión de lo sexual que estos pueden tener. Por lo tanto, es importante tener en cuenta lo erótico como un elemento central que nos ayuda a entender las características y condiciones en que se producen los encuentros sexuales entre varones.

Para Barrantes y Araya (2002) citando a Bataille (1997), el erotismo es un elemento de la sexualidad que la trasciende, ya que se compone por la imaginación y la alteridad. En ese sentido, lo erótico implica crear imágenes mentales, representarse como un otro, visualizar experiencias que difieren de la cotidianidad y de lo tradicional y, hasta cierto punto, un divorcio con la moral. Se muestra como una fábrica compuesta de imaginación, sentidos y emociones que construyen el objeto de deseo.

En lo que respecta al hecho de erotizar, encontramos que esta acción humana de cierta manera se vuelve una forma de transgresión, dado que lo erótico en gran medida está determinado por el desear acceder a aquello que nos es negado o se presenta como de difícil acceso o imposible, o bien sobre lo que no se ha experimentado, dadas las estructuras moralizantes que se han impuesto sobre lo sexual. Por lo tanto, para poder llevar a cabo la acción de erotizar es necesario tener un encuentro (ya se imaginario o real) con lo que constituye el objeto de deseo y las formas en las cuales se quiere tener acceso al mismo.

En lo que respecta al deseo, Bersani (citado en Díaz 2017, 2) sostiene que los deseos implican mixturas pulsantes de apropiación, identificación, alineación, separación y declaración ante el otro en relación al objeto que lo causa, con interdependencia de sus registros y con dimensiones inconscientes.

En esa misma línea, podemos decir que el deseo está mediado por las representaciones de lo bello, lo atractivo, lo luminoso (o “agalma” en griego) tomando en cuenta una serie de características corporales construidas socialmente y que podríamos denominar, siguiendo a Núñez, un capital “agalmático”. Morales (citado en Díaz 2017, 2) sostiene que lo que se constituye como bello es un brillo, una luz, y que esta incandescencia tiene como función suspender el juicio crítico, confundir, desorientar, pero fundamentalmente producir un efecto de enceguecimiento.

Entonces se puede decir que, en ese encuentro con el cuerpo atractivo, bello, es que se produce el acto de querer poseer al otro (a veces “siendo poseído por el otro”), erotizando no solo las características de ese otro, sino todo lo que conlleva el acto de posesión en tanto que pertenencia, identificación, unión o fusión con el otro, antes inaccesible, aunque sea por un breve instante.

Ahora habría que preguntarse, ¿qué importancia tiene lo erótico/deseable en la comprensión de las experiencias sexuales entre HSH y cuál es su relación con la toma de riesgos? La respuesta es sencilla: conocer lo que estos sujetos erotizan y construyen como objeto de deseo permite reflexiones más profundas en torno a cómo se llevan a cabo dichas experiencias y cuáles son los elementos que determinan sus características.

Encontramos que en la mayoría de los entrevistados fue recurrente la respuesta en torno a que lo que les excita o genera placer es llevar a cabo prácticas sexuales sin el uso del condón. Lo anterior es erotizado por la mayoría de los HSH entrevistados, quienes tienen información clara en torno a los riesgos que se producen al no utilizar condón y, sin embargo, como mencionamos en el apartado anterior, deciden asumir dichos riesgos dado que priorizan su acceso al placer. Tal como lo refleja la respuesta de Ángel: “Sexo a pelo6, la ropa interior que tengas, axilas, etc. Y pues yo creo que con el sexo a pelo hay una sensación de posesión, de sentir que el otro te pertenece ya que estás abierto a sentir todo sin barreras”. Algo similar respondió José: “Hacerlo sin condón, se siente muy rico, aparte que me llenen de leche me excita mucho”. Por su parte, Joaquín expresó: “Penetración, que me penetren sin condón y fumar marihuana”. En el caso de Cristian, expresó: “Me parece excitante pensar en que varios me llenen el culo de leche, que hagan una fila y me estén echando la leche adentro, pero pues aún no me he animado a hacerlo”. Por último, tenemos lo que nos dice Abel: “El sexo a pelo, pues es que se siente más rico”.

El sexo a pelo y la relación anal con recepción del semen (“la leche”) con toda la carga de virilidad que tiene y su asociación a la posesión del otro, recepción del otro dentro de uno, unión, fusión, pertenencia del otro o al otro, se constituyen en estos y otros relatos en imagen poderosas de lo erótico, con una carga emocional y placentera que pareciera movilizar fantasías “irracionales”: “una fila de hombres que me estén echando leche”.

La masculinidad es claramente un fetiche erótico fundamental en estas prácticas eróticas. Los entrevistados erotizan algunas características que consideran masculinas (tomando en cuenta características tales como el vello corporal y facial, la voz gruesa, el olor del sudor masculino, que sean discretos y en algunos casos que estén casados) como aspectos deseables al momento de elegir, interactuar y “poseer” o “ser poseídos” en el acto sexual sin condón y recibir el semen. Así lo expresa David: “Más que nada el físico, buen cuerpo, que sean masculinos, que tengan vello corporal”. Alejandro respondió lo siguiente: “La masculinidad, porque es lo que más resulta atractivo. Ya que al ser de closet eso excita más, y pues el hecho de que te vean con uno que se vea femenino si da cosa, por ejemplo, a mí me parece más erótico una persona masculina”. Por su parte, Samuel expresó: “El olor, un olor intenso a axila del transcurso del día, eso se me hace muy masculino y excitante”. En el caso de Javier, expresó lo siguiente: “Hacer un trío con mi esposa y otro hombre, pero que sea bien macho como yo, pero que él nos meta la verga a ambos”. Y por último tenemos a Emanuel que nos dice que lo que más le excita son: “Los hombres casados, y que sean masculinos”.

Aparte del sexo a pelo, recibir el semen y la masculinidad, el tercer aspecto que resulta erótico para los HSH entrevistados, en el marco de sus experiencias sexuales, tiene que ver con el uso de espacios públicos con fines de encuentro sexual, o como también se le denomina, “cruising”, sobre todo por dos aspectos fundamentales: por tener sexo no planeado y por tener sexo sin conocer a la persona, sexo anónimo. La respuesta de Joel refleja esto: “Ahora veo que a muchos nos excita hacer cruising, eso de tener encuentros con alguien que no planeaste, a lo que vas y sabes que no volverás a ver a la persona”. Algo similar nos respondió Sebastián: “Que no sea planeada, por ejemplo, conocer a alguien en la calle y hacerlo sin conocernos”. Por su parte, Juan expresó algo que se acerca a las respuestas anteriores haciendo énfasis en la oscuridad: “Hacerlo en lugares públicos de noche, eso me excita mucho”.

El cuarto aspecto que aparece, aunque con menor frecuencia, es la erotización de la transgresión a lo prohibido. Así lo explica Martín: “Lo prohibido, el ir en contra de lo que se ha ido inculcando por generaciones anteriores”. En la misma línea tenemos la respuesta de Víctor: “Lo prohibido, y que sea con personas que no se conocen”. Esta respuesta en realidad sintetiza algunas de las anteriores, pues en sí misma significa la relación no heterosexual, con personas desconocidas o en lugares públicos, pero enfatiza como gatillo del erotismo la transgresión que conlleva una práctica que, si bien no es ilegal, va a contracorriente del heterosexismo.

En este contexto de experiencias sexuales de riesgo que despliegan los HSH, nos preguntamos sobre las prácticas de autocuidado de la salud sexual. ¿Cuáles son las percepciones que los entrevistados tienen del cuidado? ¿Llevan a cabo prácticas de autocuidado en sus encuentros sexuales? De no llevarlas, ¿qué los motiva a no aplicar medidas preventivas? Para responder a estas preguntas, pasamos al siguiente apartado donde buscaremos acercarnos a los significados que tienen los HSH sobre las prácticas de autocuidado de la salud sexual.

Prácticas de autocuidado de la salud sexual

Foucault (1987), en relación con el cuidado de sí, sostenía que el preocuparse por uno mismo implicaba una cierta vigilancia sobre lo que se piensa y se hace, una forma de comportarse que se ejerce sobre uno mismo, a través de la cual uno se hace cargo de sí mismo. En esa misma línea, el autor plantea que desde el pensamiento de Platón el ocuparse de uno mismo equivale a un privilegio político, donde se relegan las tareas a los demás para poder centrar toda la energía y atención en ese ocuparse de uno mismo. En esa mirada, se deduce que el cuidado de sí tenía como principal objetivo el bienestar personal para ejercer poder político sobre los otros.

Otra postura en torno a la mirada del cuidado hace referencia a:

La ética general del no-egoísmo, ya sea bajo la forma cristiana de la obligación de renunciar a uno mismo, para el cumplimiento de la obligación para con los otros, entendiendo por otros la colectividad, la familia, la pareja, los vulnerables, etc. (Foucault 1987, 37).

Esta perspectiva del cuidado está ligada a una concepción del sacrificio propuesto desde la moral cristiana como una práctica moralizante que garantiza el cuidado del otro abandonando el cuidado de sí mismo.

Foucault propone tres líneas de la evolución de la noción del cuidado: “La dietética (relación entre el cuidado y el régimen general de la existencia del cuerpo y del alma); la economía (relación entre el cuidado de uno mismo y la actividad social) y la erótica (relación entre el cuidado de uno mismo y la relación amorosa)” (Foucault 1987, 49).

Si bien las tres líneas tienen gran relevancia en el entendimiento de las prácticas de cuidado, nos enfocaremos en la que tiene que ver con la erótica, ya que esta se relaciona con los cuidados del cuerpo y los cuidados del otro. En esa línea es que encontramos los aspectos sexoafectivos que interesan a este trabajo.

Díaz (1995), con relación a las tecnologías del yo, sostiene que estas permiten a los individuos llevar a cabo un conjunto de operaciones sobre sus cuerpos, sus almas, sus pensamientos y sus conductas. Estas técnicas buscan el cuidado constante, el conocimiento y la transformación de sí mismo y pueden ser prácticas reglamentadas o no, individuales o colectivas (Sossa 2010). Si bien ese es el objetivo final de estas tecnologías, a nivel del pensamiento y la práctica confluyen otros factores que pueden favorecer u obstaculizar el cuidado de sí. Ciertamente es el caso de la búsqueda del placer, un componente fundamental del erotismo.

Ahora que tenemos un acercamiento a la noción de cuidado (cuidados de sí o del otro), pasaremos a describir el concepto de autocuidado. Orem (citado en Prado et al. 2014, 838) describe el autocuidado como:

el conjunto de acciones intencionadas que realiza la persona para controlar los factores internos o externos, que pueden comprometer su vida y desarrollo posterior. El autocuidado por tanto, es una conducta que realiza o debería realizar la persona para sí misma, consiste en la práctica de las actividades que las personas maduras, o que están madurando, inician y llevan a cabo en determinados períodos de tiempo, por su propia parte y con el interés de mantener un funcionamiento vivo y sano, continuar además, con el desarrollo personal y el bienestar mediante la satisfacción de requisitos para las regulaciones funcional y del desarrollo.

Por lo tanto, las prácticas de autocuidado tienen que ver con todas aquellas acciones que emprende el individuo en pro de cuidarse física, mental y emocionalmente, ante diversas situaciones que le pueden perjudicar. El autocuidado puede tener una utilidad preventiva o de acción frente a situaciones de riesgo. Es importante tener en cuenta que “Las personas pueden elegir la no-acción, es decir, pueden decidir no iniciar una conducta de autocuidado cuando es necesaria, por razones que incluyen la ansiedad, temor, o tener otras prioridades” (Prado et al. 2014, 840).

En este marco de reflexiones conceptuales, presentamos a continuación los resultados de nuestra investigación con relación a las percepciones y prácticas de los HSH que hemos entrevistado, asociadas al autocuidado de la salud sexual.

Se les preguntó de manera abierta sobre sus prácticas de autocuidado con relación a su salud sexual y los resultados fueron por demás interesantes. Las respuestas se dividen en dos grupos: las relativas a la prevención de infecciones de transmisión sexual y las relativas a la seguridad, la violencia y el anonimato. En este último sentido se expresa Juan:

Procurar conocer previamente a la persona con la que voy a tener sexo, procurar que no presente alertas ante alguna enfermedad psicológica. Ya que cuando conocemos a personas por redes sociales no podemos saber cómo es, previo a tener algo, tomar una café o ver en un lugar público. Me preocupa mucho el riesgo de que pueda hacerme algo y que mi vida peligre.

Otra respuesta relacionada con la seguridad, pero con otro matiz, el del anonimato, la da José: “Pues más que nada el cuidado que siempre trato de tener, es el de no conocer al vato ni que me conozca a mí, tenemos sexo y no te he visto nunca”.

Esta respuesta de Juan es interesante porque, en su concepción, el autocuidado en la sexualidad abarca no sólo el acto sexual, sino el proceso de ligue y encuentro y el riesgo de estar con una persona con la que su vida peligre: esto es, la violencia. Se trata de un temor y un autocuidado que se configura en el proceso de construir encuentros sexuales. Al mismo tiempo, la respuesta resulta interesante porque un estimulante erótico reportado por algunos de los HSH es tener sexo con desconocidos, de forma clandestina y a oscuras. Por otro lado, la respuesta de José prioriza el anonimato por lo que su práctica de autocuidado es no conocer ni ser conocido por sus compañeros sexuales.

En otro orden de ideas, Martín dijo: “Por ejemplo, con el uso del preservativo, el aseo personal de tus partes, previo y después. Y el uso de lubricante”. En esa misma línea, Oscar expresó: “Al momento de tener un encuentro con alguna persona observar su piel y que sus partes se vean sanas, que no se le vean verrugas o algún fluido extraño, usar condón muy importante”. Por su parte, Miguel comentó lo siguiente: “Mantener una constante vigilancia en su salud sexual, desde laboratorios, cuidar con quien se tiene sexo”. En la mayoría de las respuestas restantes tenemos el uso del condón y lubricante al momento de tener sexo. Estas respuestas nos muestran que la mayoría de los entrevistados tienen una clara percepción de lo que son las prácticas de autocuidado de la salud sexual.

En sus respuestas, los entrevistados sostienen tener claridad sobre las prácticas de autocuidado en lo sexual, sin embargo, es importante saber si las llevan a cabo o no. Es por lo anterior que se les consultó sobre cuáles prácticas de autocuidado han aplicado en sus encuentros sexuales y estas fueron algunas de las respuestas: Esteban: “Lo único que he utilizado como para no lastimarme es lubricante a base de agua, y fijarme que las vergas no tengan nada raro, machas, mal olor, o verrugas”. Por su parte, Víctor respondió: “A veces uso condón, pero la neta casi no, de hecho, me lastimo más con el preservativo y los que te dan en los centros de salud se rompen muy rápido”. En el caso de Sebastián, nos dice: “Sí, el uso de preservativo, no siempre, pero la mayoría de las veces”. En respuestas más generales apareció el chequeo periódico con análisis clínicos.

En el caso de los entrevistados encontramos que en algunas ocasiones, las menos y de forma inconsistente, llevan a cabo prácticas de autocuidado de su salud sexual, pero en la mayoría de sus encuentros sostienen esta posición de no-acción frente a situaciones de riesgo, motivados por el acceso ilimitado al placer como única prioridad, tal como lo vemos reflejado en algunas de las respuestas de los entrevistados cuando se les pregunta por las motivaciones para no llevar a cabo prácticas de autocuidado en sus encuentros sexuales. Una de las respuestas es la de Ángel: “Pues es que el sexo con preservativo no me gusta, yo lo hago sin condón por qué se siente más y por qué me excita mucho sentir la leche del hombre adentro”. Algo similar respondió Alejandro: “Por qué me gana el deseo sexual y omito usar preservativo y pues también muchas veces lo hago sin condón cuando lo hago alcoholizado”. En el caso de Samuel, esta fue la respuesta: “Casi no he usado condón, porque pues entre los hombres nos cuidamos menos con ese pedo, como no hay riesgo de embarazo (risas)”. Por su parte, José expresó lo siguiente: “En primer lugar, que se siente más rico, el uso del condón es una barrera del placer, definitivamente es mejor sin condón”. Y en respuestas más generales tenemos aquellos que opinan que no llevan a cabo prácticas de autocuidado como el uso de condón, dado que nunca solicitan o les solicitan que lo usen sus pares sexuales.

Emanuel fue el único entrevistado que comentó usar condón casi siempre en sus relaciones. Sin embargo, dijo: “La última vez que tuve relaciones sin protección es porque conocía a la persona y pues realmente era por que le tenía confianza que lo hice sin protección”, evidenciando que la noción de “confianza” y “conocer a la persona” se constituye en un argumento personal para no usar condón.

Las expresiones anteriores reflejan que el problema del no cuidado en relaciones sexuales que se tienen en general con desconocidos y no con parejas estables, no está dado por el desconocimiento de medidas preventivas como parte del abanico de prácticas de autocuidado de la salud sexual, sino que los HSH entrevistados, por una parte, priorizan el acceso al placer sin límites (partiendo de la representación que tienen del condón como barrera al placer) y, en otra lógica, le otorgan cierto sentido erótico a la misma situación de riesgo. Es por ello que los HSH asumen que llevan a cabo prácticas sexuales de riesgo continuamente y no consideran preocupante la posibilidad de adquirir VIH u otras ITS, sino más bien se enfocan en no ser descubiertos y en que el encuentro sexual sea realmente placentero.

Discusión

En cuanto a las experiencias sexuales de riesgo que despliegan los HSH en Hermosillo, se encontró que los entrevistados toman dichos riesgos de manera voluntaria y de forma reiterativa, lo que coincide con los aportes de Sjöberg, Moen y Rundmo (citado en Restrepo 2016, 189) donde mencionan que “las personas toleran mayores niveles de riesgo cuando lo han asumido voluntariamente”. Por lo que la presencia o identificación del riesgo no representa para los HSH entrevistados una motivación para llevar a cabo prácticas sexuales protegidas (el uso del condón) y, en ocasiones, adoptan solamente algunas, como observaciones de los órganos sexuales o el uso de lubricante para evitar fisuras anales.

En línea con lo anterior, Johnson, McCaul y Klein (citado en Restrepo 2016, 189) en un estudio con jóvenes nos advertían con relación al riesgo vs. beneficio, cuando sostenían que: “Los beneficios percibidos juegan un rol más importante que los riesgos percibidos cuando los adolescentes deciden sobre la toma de riesgos. El riesgo no es valorado como potencialmente nocivo sino, por el contrario, como potencialmente beneficioso”. Esto puede verse reflejado en la tendencia, expresada en las entrevistas, a anteponer el placer sexual al uso de métodos preventivos.

El beneficio que refieren los entrevistados se relaciona con la magnificación de la experiencia erótica, del placer. Los relatos brindados muestran que lo que les resulta erótico (el sexo a pelo, recibir la “leche”, no conocer a las personas, hacerlo a oscuras, transgredir) tiene un componente de riesgo vinculado con la probabilidad de adquirir VIH u otra ITS. A pesar de que los entrevistados reconocen dicha probabilidad, deciden asumir dicho riesgo dado que priorizan el acceso al placer que les produce el sexo sin el uso del condón. Estudios similares con hombres gay han mostrado esta actitud frente al uso del condón, entre ellos, un estudio realizado en Barcelona con hombres que asisten a saunas gay. En este estudio se encontró que: “No era fácil mantener prácticas sexuales seguras debido a la importancia que ocupa el placer como contrapartida a la salud. Entre las explicaciones sobre la falta del uso del preservativo destacó la prioridad del placer y la falta de excitación asociada a su uso” (Jacques et al. 2015, 253).

Este estudio refleja que el componente erótico es central en lo que refiere a la toma de riesgos en las experiencias sexuales de los HSH, dado que lo que se erotiza como placentero tiene una mayor relevancia frente a aquello que pueda obstaculizar una experiencia sexual considerada placentera (“con el condón no se siente nada”), la cual involucra de manera clara la recepción del semen, como un fetiche de masculinidad, posesión e intimidad intensa. O, si lo enunciamos como apuesta interpretativa y a reserva de mayor investigación: el cumplimiento de una fantasía de poseer/ser poseído desde/por la “Hombría” o la “Masculinidad” (con mayúscula) y experimentar con ello una profunda intimidad y gozo.

Otro estudio que refleja esta priorización del acceso al placer frente al autocuidado es uno realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en tiempos del COVID-19, donde Esparza y Nuñez (2021) analizaron las diversas motivaciones que tenían los HSH para asumir riesgos en encuentros sexuales clandestinos. Se encontró que una de las principales motivaciones expresadas era el acceso al placer sin importar el riesgo al contagio de COVID-19 o el riesgo de transmisión de VIH, si bien algunos tomaban medidas de “cuidado” como preguntar si habían tenido síntomas de COVID o incluso aplicar alcohol en gel antes de entrar a una casa, aunque luego se abandonaran a una total intimidad corporal, incluidos los intercambios de fluidos a través de besos. Encontramos pues, en esta investigación y en coincidencia con otras, una priorización del placer por encima de los riesgos y, a veces, algunas prácticas de autocuidado realizadas de manera inconsistente o relacionadas con otros asuntos como la prevención de la violencia o el evitar perder el anonimato, que los entrevistados –interesantemente- asocian con autocuidado en relación con la “salud sexual”.

Retomando a Foucault y su planteamiento de la erótica como ámbito para el cuidado del sí, se abre ante nosotros la necesidad de estudiar a profundidad las filosofías de vida desde las cuales los sujetos construyen su ámbito erótico/amoroso. A primera vista, parecería que frente al intenso conservadurismo de corte ascético judeocristiano con la noción de pecados de la carne (Ariés, 1987) que caracterizó al campo sexual hermosillense en décadas anteriores (Núñez Noriega, 1994), los HSH y tal vez otros sectores de la población han contrapuesto un hedonismo a ultranza, sin el cálculo del displacer o sufrimiento que la entrega al placer inmediato puede provocar a corto, mediano o largo plazo, como sí lo sugiere el hedonismo racional en la versión de Epicuro. Incluso, la angustia de ser descubierto por parte de algunos de ellos sigue teniendo más peso que la posibilidad de infección por VIH u otra ITS, en una priorización de la imagen pública heteronormada y del placer intenso de posesión del otro/por el otro “Masculino”.

Conclusiones

El contexto hermosillense se caracteriza por diversos cambios que tienen que ver con el reconocimiento de derechos por parte de diversos sectores que no los poseían, tal es el caso de la Ley de Matrimonio Igualitario aprobada en el año 2021 y la Ley de Identidad de Género aprobada en el año 2020. Desde lo cultural también se pueden observar transformaciones en cuanto a una mayor aceptación de la diversidad sexual y sus formas de expresión identitaria. Sin embargo, aún existen amplios sectores que resisten dichos cambios y siguen generando discursos que mantienen elementos del conservadurismo descrito por Núñez Noriega (1994) en su aporte sobre el campo sexual en Hermosillo. Estos elementos están presentes en la vida de los HSH entrevistados y pueden verse reflejados en las formas en que estos interpretan su contexto y llevan a cabo sus experiencias sexuales homoeróticas, particularmente en el temor a sufrir violencia y ser “descubiertos” (ser “sacados del closet”) que algunos mencionan -sin ser algo generalizado- o la persistencia del dispositivo panóptico (Foucault 1984) que algunas personas curiosas o bien vigilantes privados o públicos ponen en funcionamiento en los lugares de ligue o “cruising” como parte de un ejercicio un tanto perverso de placer y poder.

Las respuestas de los entrevistados permiten ver que en algunos discursos y prácticas locales persisten sedimentos ideológicos, conceptuales y morales que datan de varios siglos y que siguen sustentando el suelo epistémico desde el que se nombra y se piensa la sexualidad, dando pie al tema de la “salida del clóset” o el temor a ser “reconocidos como homosexuales”, aunque algunos ya han estado parcialmente fuera (Sedgwick 1990), o al tema de la acción de un poder panóptico y el temor de “ser vistos”. Es por lo anterior que algunas de las prácticas sexuales de los HSH en Hermosillo siguen siendo vividas desde la clandestinidad y el anonimato con una fuerte exposición a diversos riesgos presentes en los espacios públicos (parques, baños, terrenos baldíos) que son resignificados con la finalidad de llevar en ellos encuentros sexuales.

En cuanto al concepto de riesgo, podemos decir que los entrevistados tienen un claro conocimiento de este, sus elementos y lo que conlleva una exposición al mismo en sus prácticas sexuales. Sin embargo, las respuestas de los entrevistados reflejan que estos, al tomar riesgo de manera consciente y continua, han generado cierta tolerancia a los mismos. Con esto hacemos referencia a que los HSH no evalúan o modifican sus formas de gestión y de acceso a lo sexual para evitar riesgo, dado que sus motivaciones están mediadas por el acceso al placer desde deseos de penetración sin condón, la recepción del semen (“la leche”), la intimidad profunda con un hombre masculino (velludo, casado con mujer, con aroma a sudor corporal, etc.). Esto es, lo que erotizan es precisamente lo que los pone en riesgo, de tal manera que el uso del condón parece un obstáculo en el logro de una experiencia de gozo erótico relacionado con la posesión/unión íntima con el otro.

Frente a los diversos riesgos que históricamente caracterizaron a las prácticas sexuales homoeróticas y a los hombres gays (Eribon 1999), se fueron desarrollando diversos métodos de concientización en torno a la prevención del VIH, así como la distribución masiva de barreras como el condón y actualmente en algunos países la accesibilidad al PREP. Estas políticas por si solas no tendrían un impacto en la población de HSH sin un elemento central, tal y como lo es la clara percepción sobre las prácticas de autocuidado de la salud sexual y la consciencia sobre su aplicación al momento de mantener encuentros sexuales de cualquier tipo. Sin embargo, la actualidad nos muestra que esas políticas están perdiendo su efectividad dado que las prácticas de autocuidado de sí, así como las del cuidado del otro, se ven minimizadas por la pérdida de temor a la transmisión del VIH, la baja mortalidad que la infección presenta debido a los avances en materia de tratamiento y otros factores que parecen estar afectando la salud emocional/mental de la población de HSH, como se expresa en la presencia de ansiedad y depresión, farmacodependencia, abuso de alcohol y otras prácticas compulsivas (Granados- Cosme) como el hiperconsumo sexual, en un contexto general de hiperconsumo e hiperestesia (Bauman). Este último apunta a una línea de investigación adicional que habría que incorporar.

Este trabajo nos invita a celebrar cómo algunos sectores conservadores han perdido su influencia en la construcción de sentidos de lo sexual, dejando un terreno de mayores libertades sexuales para quienes por mucho tiempo vivieron reprimidos. Pero también es importante repensar y analizar la cultura de la búsqueda del placer a cualquier costo, en un hedonismo sin cálculo (un hedonismo vulgar, dirían algunos, o una sociedad hiperestésica) que, sin duda alguna, ha transformado las formas en que nos relacionamos y, por ende, la manera en que establecemos contactos sexuales y los sentidos que le otorgamos al acto sexual en sí. Estos nuevos escenarios nos requieren para la producción de conocimientos que permitan comprender estas nuevas realidades de lo sexual que, sin duda alguna, más que detener o pausar la transmisión del VIH y otras ITS, puede potenciarla, generando retrocesos en materia de prevención y de tratamiento efectivo, ya que no dudamos en que estos nuevos escenarios pueden, por ejemplo, modificar significativamente la adherencia efectiva a los tratamientos actuales de antirretrovirales.

  • 1
    El conteo de carga viral es tan bajo que se vuelve indetectable.
  • 2
    Tratamiento antirretroviral pre-exposición, que es utilizado como una barrera efectiva en la prevención del VIH (Fundación Huésped 2023).
  • 3
    El investigador principal realizó esta observación de manera participante. Se autodefine como hombre gay y conoce los lugares y códigos de encuentro de la ciudad, en este sentido su grado de involucramiento fue alto, sin involucrar relaciones sexuales con los entrevistados.
  • 4
    Aplicación que es utilizada para conocer y establecer encuentros y/o relaciones sexo afectivas entre hombres.
  • 5
    El termino limpio hace referencia a que la persona no tiene alguna ITS (Infección de transmisión sexual).
  • 6
    Este término hace referencia al sexo sin el uso del condón.
  • Declaração de dados:
    Todos os dados estão disponíveis no texto.

Referencias

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Editado por

  • Editor-chefe:
    Sergio Carrara
  • Editor Associado:
    Lucas Freire

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Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    28 Nov 2025
  • Fecha del número
    2025

Histórico

  • Recibido
    18 Mar 2025
  • Acepto
    22 Set 2025
Creative Common - by 4.0
Este es un artículo publicado en acceso abierto (Open Access) bajo la licencia Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/), que permite su uso, distribución y reproducción en cualquier medio, sin restricciones siempre que el trabajo original sea debidamente citado.
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