Open-access Dominios de los trastornos mentales comunes en mujeres que relatan violencia de un compañero íntimo*

Resumen

Objetivo  verificar las asociaciones entre los tipos de violencia por un compañero íntimo y los dominios de los trastornos mentales comunes en mujeres.

Método  estudio transversal, realizado con 369 mujeres. Las informaciones fueron obtenidas por medio de los instrumentos: Self Reporting Questionnaire y Conflict Tactic Scales. Para el análisis de los datos, se realizó el test Chi-Cuadrado de Pearson, Exacto de Fisher y Odds Ratio.

Resultados  mujeres que relataron abuso físico sin y con secuelas tuvieron respectivamente, 2,58 y 3,7 veces más chances de tener síntomas de humor depresivo ansioso. Las chances de tener síntomas de descenso de la energía vital aumentaron 2,27 veces con agresión psicológica, 3,06 veces con abuso físico sin secuelas y 3,13 veces con abuso físico con secuelas. Los síntomas somáticos no mostraron asociación estadística con los tipos de violencia. La propensión al desarrollo de síntomas de pensamientos depresivos aumento 3,11 veces con agresión psicológica, 6,13 veces con agresión física sin secuelas, 2,47 veces con coerción sexual y 7,3 veces con agresión física con secuelas.

Conclusión  los tipos de violencia de un compañero íntimo están fuertemente asociados con los dominios de los trastornos mentales comunes en mujeres. Ese hallado podrá contribuir para intervenciones más precisas por parte dos profesionales de salud a mujeres víctimas de violencia.

Mujeres; Trastornos Mentales; Violencia de Pareja; Salud Mental; Enfermería; Salud Pública


Abstract

Objective  to verify associations between the types of intimate partner violence and the domains of common mental disorders in women.

Method  cross-sectional study with 369 women. The information was obtained through the instruments Self-Reporting Questionnaire and Conflict Tactic Scales. To analyze the data, Pearson’s Chi-Square test, Fisher’s exact test and Odds Ratio were used.

Results  women who reported physical abuse with and without sequela were respectively 2.58 and 3.7 times more likely to have symptoms of anxious depressed mood. The chances of experiencing symptoms of decreased vital energy increased by 2.27 times with psychological aggression, 3.06 times with physical abuse without sequelae and 3.13 times with physical abuse with sequelae. Somatic symptoms did not show statistical association with the types of violence. The propensity to develop symptoms of depressive thoughts increased 3.11 times with psychological aggression, 6.13 times with physical aggression without sequelae, 2.47 times with sexual coercion and 7.3 times with physical aggression with sequelae.

Conclusion  the types of intimate partner violence are strongly associated with the domains of common mental disorders in women. This finding may contribute to more accurate interventions by health professionals to women victims of violence.

Women; Mental Disorders; Intimate Partner Violence; Mental Health; Nursing; Public Health


Resumo

Objetivo  verificar associações entre os tipos de violência por parceiro íntimo e os domínios dos transtornos mentais comuns em mulheres.

Método  estudo transversal, realizado com 369 mulheres. As informações foram obtidas por meio dos instrumentos: Self Reporting Questionnaire e Conflict Tactic Scales. Para análise dos dados, realizou-se teste Qui-Quadrado de Pearson, Exato de Fisher e Odds Ratio.

Resultados  mulheres que relataram abuso físico sem e com sequelas tiveram, respectivamente, 2,58 e 3,7 vezes mais chances de ter sintomas de humor depressivo ansioso. As chances de ter sintomas de decréscimo da energia vital aumentaram 2,27 vezes com agressão psicológica, 3,06 vezes com abuso físico sem sequelas e 3,13 vezes com abuso físico com sequelas. Os sintomas somáticos não mostraram associação estatística com os tipos de violência. A propensão ao desenvolvimento de sintomas de pensamentos depressivos aumentou 3,11 vezes com agressão psicológica, 6,13 vezes com agressão física sem sequelas, 2,47 vezes com coerção sexual e 7,3 vezes com agressão física com sequelas.

Conclusão  os tipos de violência por parceiro íntimo estão fortemente associados com os domínios dos transtornos mentais comuns em mulheres. Esse achado poderá contribuir para intervenções mais precisas por parte dos profissionais de saúde a mulheres vítimas de violência.

Mulheres; Transtornos Mentais; Violência por Parceiro Íntimo; Saúde Mental; Enfermagem; Saúde Pública


Introducción

Trastornos mentales comunes se manifiestan por medio de síntomas de depresión, ansiedad y somatización que interfieren en la calidad de vida de los individuos que los presentan, aunque no completan los criterios necesarios para diagnóstico de trastornos del humor preconizados por el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, 5a edición (DSM- V), por la 10a revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados a la Salud (CID-10)(1-3). Esos trastornos poseen elevada prevalencia y afectan personas de todo el mundo(4-6). Según algunos estudios, esa prevalencia oscila de 15,0% a 50,3%(7-10).

Para poder investigar mejor los trastornos mentales comunes, se utilizó en este estudio el Self Reporting Questionnaire (SRQ-20) que subdivide los síntomas de esos trastornos en cuatro dominios: humor depresivo ansioso, síntomas somáticos, descenso de energía vital y pensamientos depresivos(11).

El humor depresivo ansioso es caracterizado por síntomas como nerviosismo, tensión, preocupación, tristeza, llanto y susto con facilidad. Personas con síntomas somáticos pueden presentar dolores de cabeza, insomnio, incomodidad estomacal, mala digestión, falta de apetito y tremores en las manos. El descenso de la energía vital corresponde a síntomas como cansancio con facilidad, dificultades de tomar decisiones o tener satisfacción en sus tareas, dificultad de pensar y tener sufrimiento con actividades laborales. Se encuadran en el dominio de los pensamientos depresivos personas que se sienten incapaces de desempeñar un papel útil en la vida, pierden el interés por las cosas, se sienten inútiles y piensan en dar fin a la propia vida(11).

Se resalta que los riesgos a la salud mental deben ser vistos sobre la perspectiva de género, que influye la expresión de sufrimiento entre hombres y mujeres(12). Los trastornos mentales comunes están presentes con mayor frecuencia entre mujeres(1,13). Otra cosa que se relaciona con los trastornos mentales comunes en mujeres es la violencia(14-15).

Así, la realización de la presente investigación se justifica por la importancia de la identificación de los síntomas de dominios de los trastornos mentales comunes en mujeres que relatan diferentes tipos de violencia por compañeros íntimo, teniendo en cuenta que la descubierta precoz de esos agravios es esencial para minimizar daños a la salud física y mental de mujeres. Con profesionales capacitados y sensibles para identificación de síntomas de esos dominios entre su clientela será posible buscar formas de enfrentamiento a esa problemática y de empoderamiento a mujeres agredidas por sus compañeros a través de un enfoque eficaz(16).

Frente a esa problemática, se formuló la siguiente pregunta de la investigación: ¿los diferentes tipos de violencia por un compañero íntimo están asociados con los dominios de los trastornos mentales comunes en mujeres? El objetivo de este estudio fue verificar asociaciones entre los tipos de violencia por un compañero íntimo y los dominios de los trastornos mentales comunes en mujeres.

Método

Estudio transversal, realizado en cinco municipios de Piauí (Teresina, Parnaíba, Picos, Floriano y Bom Jesus), seleccionados por ser sedes de las macroregiones de salud del estado, definidas en el Plano Director de Regionalización (PDR).

Los datos fueron obtenidos en el banco de datos del estudio: “Violencia, consumo de alcohol y drogas en el universo femenino: prevalencias, factores de riesgo y consecuencias a la salud mental”, financiado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq). Todas las mujeres que compusieron el banco de datos fueron utilizadas para este estudio.

La muestra atendió a los siguientes criterios de inclusión: mujer con edad de 20 a 59 años y que fueron atendidas en consultas de enfermería en las Unidades Básicas de Salud de los referidos municipios. El criterio de exclusión adoptado fue presentar dificultad auditiva o de comunicación verbal, detectada en el momento de la invitación, por observación del investigador, teniendo en cuenta la importancia de esas funciones para aplicación de los instrumentos.

Datos del último censo realizado por el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE) en 2010 mostraron que en los municipios donde se realizó este estudio la población de mujeres con edad de 20 a 59 años fue de 347.414. Con eso, para el cálculo de la muestra mínima necesaria, se utilizó la fórmula para poblaciones infinitas con base en la proporción poblacional: n= (Zα/2)2. p.q / E2, en que Zα/2 es el punto de la curva normal que corresponde al intervalo de confianza deseado (95%); p comprende la proporción de individuos pertenecientes a la categoría a ser estudiada, para la cual se consideró la estimativa de la prevalencia de trastornos mentales no psicóticos 39,4%(17); q es la proporción no perteneciente a la categoría (q=1– p); y E consiste en el error máximo de estimativa (5%).

La muestra mínima encontrada por medio del cálculo fue de 367, sin embargo 369 mujeres se utilizaron para esta investigación. De esa forma, esa muestra fue suficiente para dar validez interna al estudio, teniendo en cuenta que torna posible generar resultados que traducen lo que ocurre en la población-objetivo.

Esa muestra fue seleccionada de forma aleatoria y estratificada de forma proporcional conforme el número de atendimientos de las unidades básicas de salud de cada municipio estudiado. El número de unidades básicas y de mujeres en cada municipio fue sorteado en el software Excel 2010 para evitar bies de selección.

La recolección de los datos fue de agosto de 2015 a mayo de 2016 por un equipo previamente entrenada. Para este trabajo, los datos fueron recogidos por los instrumentos: Conflict Tactic Scales (CTS-2), que verifica el auto-relato de violencia por un compañero íntimo; y el Self Reporting Questionnaire (SRQ-20), que averigua la sospecha de trastornos mentales comunes. Ambos son de dominio público, traducidos para el portugués, adaptados para la cultura brasilera y validez en el Brasil.

En los indicadores de la fuerza psicométrica de los instrumentos, el SRQ20 posee buen desempeño para evaluación de la sospecha de los trastornos mentales comunes, al mostrar que, a pesar de la naturaleza múltiple de los trastornos emocionales, el instrumento presenta capacidad de identificar factores, con fácil aplicabilidad y confiabilidad, indispensables para el rastreo de la salud mental de los entrevistados(18). Las escalas CTS-2 poseen índices de buena fidelidad, validez, fácil comprensión y aplicación para verificar el auto-relato de violencia por un compañero íntimo, siendo utilizadas en diversas realidades espaciales y sociales, constituyéndose como un instrumento confiable y eficaz (19).

Las CTS-2 son subdivididas en cinco dimensiones, con dos sub-escalas cada una: negociación (cognitiva y emocional); agresión psicológica (severa y menor); abuso físico sin secuelas (severo y menor); abuso físico con secuelas (severo y menor); y coerción sexual (severa y menor)(20-21). La respuesta positiva a por lo menos un ítem de cada sub-escala fue considerada como presencia de violencia. La sub-escala negociación no fue analizada en este estudio.

El SRQ-20 es compuesto por 20 preguntas, medidas en escala nominal dicotomizada: (1) sí o (0) no. Los ítems de esa escala se distribuyen en cuatro dominios: humor depresivo ansioso (4 ítems); síntomas somáticos (6 ítems); descenso de energía vital (6 ítems); pensamientos depresivos (4 ítems)(11). La afirmación positiva de por lo menos un ítem de cada dominio fue considerada como presencia de síntomas de determinado dominio.

De esa forma, las variables predictoras de este estudio fueron los tipos de violencia por un compañero íntimo (agresión psicológica, abuso físico sin secuelas, abuso físico con secuelas y coerción sexual), en los grados menor y severo. Mientras los resultados fueron los dominios de los trastornos mentales comunes (humor depresivo ansioso, síntomas somáticos, descenso de energía vital y pensamientos depresivos). Todas las variables fueron analizadas en el nivel de medida cualitativo.

El análisis de los datos para este trabajo fue de octubre a diciembre de 2017 y fueron utilizados el software estadístico R, versión 3.4.1, en la exploración y análisis estadística de los datos y análisis bivariado para verificar la existencia de asociaciones, por medio del test Chi-cuadrado o exacto de Fisher, cuando no satisfechas todas las presuposiciones del test Chi-cuadrado. Se utilizó 5% de nivel de significancia. Para cuantificar la intensidad de la asociación, se utilizó el “odds ratio” y respectivos intervalos con 95% de nivel de confianza.

Atendiendo a los aspectos éticos, el análisis de informaciones se inició después de la aprobación del CEP (parecer nº 2.379.740/2017) y todas las participantes firmaron el Término de Consentimiento Libre y Aclarado en dos vías.

Resultados

La Figura 1 mostró que la prevalencia de violencia por compañero íntimo entre las mujeres entrevistadas fue de 59,10%.

Figura 1
Prevalencia de mujeres que relataron sufrir violencia por un compañero íntimo, Teresina, PI, Brasil, 2015-2016

La Tabla 1 mostró que las mujeres que relataron haber sufrido abuso físico sin secuelas, en grado menor y severo, presentaron respectivamente, 1,82 y 2,58 veces más chances de tener ntomas de humor depresivo ansioso, al ser comparadas con las que no relataron. Las mujeres que relataron haber sufrido abuso físico con secuelas, en grado menor presentaron 3,7 veces más propensión a tener síntomas de humor depresivo ansioso, cuando comparadas con las que no lo relataron.

Tabla 1
– Asociación entre el auto-relato de diferentes tipos de violencia por compañero íntimo, en los grados menor y severo y síntomas de humor depresivo ansioso, Teresina, PI, Brasil, 2015-2016

No hubo asociación estadísticamente significativa entre los tipos de violencia y la presencia de síntomas somáticos entre las mujeres entrevistadas (Tabla 2).

Tabla 2
Asociación entre el auto-relato de diferentes tipos de violencia por un compañero íntimo, en los grados menor y severo, y síntomas somáticos, Teresina, PI, Brasil, 2015-2016

En la Tabla 3, fue posible observar que las mujeres que relataron haber sufrido agresión psicológica, en grado menor, presentaron 2,07 veces más chances de tener síntomas de descenso de energía vital en relación a las que no relataron. Esa propensión aumentó para 2,27 veces más entre mujeres que relataron vivencia con la agresión psicológica en grado severo.

Tabla 3
– Asociación entre el auto-relato delos tipos de violencia por un compañero íntimo, en los grados menor y severo, y síntomas de descenso de la energía vital, Teresina, PI, Brasil, 2015-2016

Las participantes que relataron haber sufrido abuso físico sin secuelas, en menor grado, se presentaron 2,23 veces más propensas a presentar síntomas de descenso de energía vital si comparadas con las que no lo relataron. Las mujeres que relataron haber vivido ese mismo tipo de violencia en grado severo presentaron 3,06 veces más chances de presentar síntomas de descenso de energía vital. Ya las que relataron abuso físico con secuelas, en grado menor, se presentaron 3,13 veces más propensas a poseer síntomas de descenso de energía vital.

En la Tabla 4, se observó que mujeres que relatan agresión psicológica y grado menor, poseen 2,93 más chances de tener pensamientos depresivos que las que no lo relatan. Se notó que las chances de mujeres que relatan violencia psicológica, en grado severo, tener pensamientos depresivos aumentaron para 3,11 veces en relación a las que no relataron.

Tabla 4
Asociación entre el auto-relato de diferentes tipos de violencia por un compañero íntimo, en los grados menor y severo, y síntomas de pensamiento depresivo, Teresina, PI, Brasil, 2015-2016

Las mujeres que relataron sufrir agresión física sin secuelas, menor, fueron 3,86 veces más propensas a desarrollar pensamientos depresivos que las que no relataron. Esa propensión aumentó para 6,13 veces cuando el grado se tornó severo. Ya las que relataron coerción sexual, menor, presentaron 2,47 veces más chances de presentar pensamientos depresivos cuando comparadas a las que no relataron.

Se notó que mujeres que relataron agresión física con secuelas, en grado menor, tuvieron 5,92 veces más chances de desarrollar pensamientos depresivos si comparadas con aquellas que no relataron. Se observó que cuando el grado de esa violencia pasó a ser severo, las chances de la mujer presentar síntomas de pensamientos depresivos aumentaron para 7,3 veces más.

Discusión

Las violencias psicológica, física y sexual, en intensidades menor y severa, se relacionaron de diferentes formas con síntomas de los cuatro dominios de trastornos mentales comunes.

Se observó en este estudio, que mujeres que relataban que sufrir abuso físico sin secuelas, en grados severo, y el abuso físico con secuelas, en grado menor, tuvieron mayores chances de presentar síntomas de humor depresivo ansioso. El humor depresivo ansioso es caracterizado por síntomas como nervosismo, tensión, preocupación, tristeza, llanto y susto con facilidad(11).

La tristeza puede ser considerada en algunos individuos como una práctica inicial del cuadro depresivo, lo que permite considerar eso como un estado mental “en riesgo”(22). Así, la identificación de la tristeza en la población en general puede ser útil para detectar sujetos vulnerables al desarrollo de trastornos mentales. Eso podría ayudar a proponer metas y estrategias de prevención precoz de ese agravio(23). Para la víctima de violencia por un compañero íntimo, la agresión por parte de la persona con quien está emocionalmente envuelta puede generar sentimiento de impotencia, caída de la autoestima y depresión(24).

Los trastornos depresivos son mayores en mujeres que viven violencia por un compañero íntimo en comparación con las no víctimas. Ese mismo autor describe en su estudio que mujeres que sufren violencia por compañero íntimo poseen probabilidad casi en doble de tener problemas relacionados a la salud mental(25).

Abusos físicos y verbales pueden ser acciones que generen auto-recriminación intensa. Sin embargo, a pesar del sufrimiento generado por lo agresor a la mujer, esta no consigue vislumbrar su condición de víctima por alimentar un sentimiento de culpa por la violencia sufrida. Con eso, esas mujeres tienen dificultad para amar, divertirse, estudiar y cuidar de los hijos(26).

En una investigación realizada con 298 mujeres que habían sido víctimas de violencia doméstica criminal por compañero íntimo masculino, se mostró que la amenaza con un arma de fuego, independiente de otras formas de violencia por un compañero íntimo, está relacionada a síntomas de trastorno de estrés post-traumático en mujeres. Aproximadamente, un cuarto de la muestra (24,2%) experimentó una amenaza con un arma de fuego a lo largo de su relacionamiento y 12,5% temían que sus compañeros usasen un arma de fuego contra ellas(27). Ese miedo que circunda la vida de mujeres víctimas de violencia por compañero íntimo puede ser factor preponderante para el surgimiento de trastornos mentales comunes.

Estudio desarrollado en la Suecia también mostró resultados semejantes al apuntar que mujeres expuestas a la violencia física y sexual tuvieron 3,78 veces más probabilidad de presentar síntomas depresivos en comparación con mujeres sin experiencia de tales violencias(28).

Investigación realizada con 775 gestantes en San Paulo mostró que la violencia doméstica y trastornos mentales fueron altamente correlacionados. Cerca de 27,15% de las mujeres entrevistadas experimentaron violencia doméstica y cerca de 38,24% de ellas fueron diagnosticadas con trastornos mentales. La principal asociación encontrada fue entre la ansiedad y la violencia física(29). Otra investigación trae resultados semejantes al mostrar que 31,6% de las mujeres violentadas por sus compañeros relataron experiencia de por lo menos dos síntomas de depresión(28).

Se observó que los síntomas de humor depresivo ansioso se relacionan con el abuso físico con y sin secuelas. Eso no implica en afirmar que los demás tipos de violencia no deben ser considerados, pues todos pueden de alguna forma, generar impactos en la vida de las víctimas.

Esta investigación no presentó resultados significativos en lo que se refiere a la asociación entre tipos e intensidades de violencia por un compañero íntimo y los síntomas somáticos. Ese dominio es caracterizado por síntomas como dolores de cabeza, insomnio, incomodidad estomacal, mala digestión, falta de apetito y tremores en las manos(11).

La violencia por um compañero íntimo es un problema común y particularmente prevalente entre mujeres. Está relacionada con problemas de salud mental, incluyendo depresión, ansiedad, trastorno de estrés post-traumático, uso de sustancias, disturbios alimentares y una serie de condiciones psicosomáticas(30).

Un mismo trastorno puede manifestarse de forma distinta en personas diferentes(31). La literatura muestra que la violencia por un compañero íntimo está fuertemente asociada al disturbio del sueño y a la salud mental(32). Individuos con trastornos mentales también presentan el agravante de poseer relaciones sociales perjudicadas(33). Así, los trastornos psiquiátricos comunes en víctimas de violencia por un compañero íntimo pueden incluir síntomas somáticos, ansiedad, insomnio, disfunción social y depresión(34).

Mismo que este estudio no haya mostrado asociaciones estadísticamente significativas entre ningún tipo de violencia por un compañero íntimo y los síntomas somáticos, se considera relevante citar ese dominio, teniendo en cuenta que muchas mujeres y profesionales de salud llevan en consideración solamente los aspectos físicos de las patologías, sin atentar que esos efectos pueden ser síntomas somáticos de disturbios psicológicos.

Fue posible verificar asociaciones significativas entre agresión psicológica, en grados menor y severo; abuso físico sin secuelas, en grados menor y severo; y el abuso físico con secuelas, en grado menor, con la presencia de síntomas de descenso de la energía vital. Se observó también que cuando las violencias psicológica y física fueron severas las chances de la mujer presentar síntomas de descenso de la energía vital aumentar.

Ese dominio es caracterizado por síntomas como cansancio con facilidad, dificultades de tomar decisiones o tener satisfacción en sus tareas, dificultad de pensar y tener sufrimiento con actividades laborales(11).

Estudio realizado en Suecia con 573 mujeres que sufrieron violencia por un compañero íntimo apuntó que, entre las mujeres entrevistadas, 45,7% relataron experimentar fatiga y cansancio visibles todos los días o una vez por semana, mientras 29,7% relataron dificultades en dormir y más 18,3% tuvieron dificultades en concentrarse en los últimos 12 meses(28).

La violencia física puede tener como consecuencias síntomas de descenso de la energía vital por medio de dificultades de despertar, menor interés en alimentar y socializar con otros(35). Estudio realizado con más de 24.000 mujeres encontró una asociación entre violencia por un compañero íntimo y la salud precaria, dificultad para caminar, realizar actividades diarias, pérdida de memoria, mareos y problemas reproductivos(36).

Otro estudio desarrollado con 2091 mujeres mostró que cuando se trata de estándar de violencia por un compañero íntimo, la agresión psicológica es más frecuente que agresión física, coacción sexual o lesión(34).

Se notó que la severidad de las agresiones contribuye para aumentar las chances de la mujer presentar síntomas de descenso de la energía vital. Así, se nota la importancia de la investigación cuidadosa por parte del equipo de salud frente de casos de violencia por un compañero íntimo para buscar una intervención precoz de esos casos, de forma a evitar el agravo de las consecuencias oriundas dos actos violentos.

Los pensamientos depresivos fueron el dominio de los trastornos mentales comunes que presentó asociación significativa con más tipos e intensidades de violencia por un compañero íntimo, dentro de ellos la agresión psicológica, en grados menor y severo; agresión física sin secuelas, en grados menor y severo; agresión física con secuelas, en grados menor y severo; y coerción sexual, en grado menor. Se resalta que la severidad de las agresiones que tuvieron asociación estadísticamente significativa elevó las chances de mujeres presentar síntomas de pensamientos depresivos.

Se encuadran en ese dominio personas que se sienten incapaces de desempeñar papel útil en la vida, pierden el interés por las cosas, se sienten inútiles y piensan en dar fin a la propia vida(11).

En estudio desarrollado en Francia, con 38.694 individuos, la tristeza fue asociada a problemas psiquiátricos y al suicidio(22). El riesgo de suicidio es significativamente mayor entre individuos con mala salud física y/o mental(33). Otro estudio mostro que 42% de las mujeres, que sufrieron violencia por un compañero íntimo, relataron ideación suicida y 31% relataron haber tentado suicidio en algún momento de su vida(37). Una revisión sistemática reciente también apuntó que mujeres que fueron expuestas a la violencia por un compañero íntimo pueden estar en alto riesgo de muerte por suicidio(38).

Estudio con 134 mujeres en una ciudad de la Costa del Golfo-EUA mostró que 28% de la muestra relataron tentativa de suicidio e 20% afirmaron tener ideación suicida. Las correlaciones indicaron que el de la ideación y las tentativas de suicidio fueron ampliamente asociadas al control coercitivo por parte do compañero(39).

El abuso psicológico, incluyendo controlar el comportamiento es tan perjudicial para la salud de la mujer cuanto otras formas de violencia por un compañero íntimo. Es usado por el perpetrador para obtener obediencia y dependencia, además de generar privación de aspectos importantes en la vida cotidiana de la mujer, como recursos económicos, vida social y derecho a trabajo remunerado(40).

Estudio realizado con 390 mujeres adultas en Pernambuco mostró que la incidencia de trastornos mentales comunes fue de 44,6% entre las mujeres que relataron violencia por un compañero íntimo en los últimos 12 meses y 43,4% en los últimos siete años. Los disturbios mentales permanecieron asociados a la violencia psicológica, mismo en la ausencia de violencia física o sexual. Entre tanto, cuando la violencia psicológica fue concomitante a la violencia física o sexual, el riesgo de trastornos mentales comunes fue aún mayor(41).

Es primordial destacar que mujeres expuestas al control de comportamiento poseen mayor probabilidad de presentar síntomas de depresión(28). Esta es clasificada por la Organización Mundial de Salud como el principal contribuyente para muertes por suicidio(24). Estudio longitudinal, nacionalmente representativo, desarrollado en Corea, mostro que mujeres víctimas de violencia por un compañero íntimo poseen cuatro veces más chances de presentar síntomas de depresión y aproximadamente siete veces mayor propensión de tener ideación suicida, cuando comparadas a las mujeres que no experimentar violencia por un compañero íntimo(42).

Mujeres expuestas a condiciones físicas y sexuales de violencia también son más susceptibles a síntomas depresivos(28). Estudio realizado con 1.049 mujeres en la Tanzania corrobora con esa información al mostrar que violencia física y sexual fueron asociadas al aumento del relato de síntomas de mala salud mental(43).

Sin embargo, es relevante resaltar que las parejas, muchas veces, no mencionan temas como violencia sexual, mismo cuando están presentes(26). Fato que contribui para que mulheres que experimentaram abuso sexual, também, apresentem maior risco de suicídio(44).

Estudio mostro que violencia sexual fue asociada a la mayor gravedad de los síntomas de trastorno de estrés post-traumático(28). En un estudio realizado en Australia con 230 mujeres adultas, pero de la mitad de la muestra tenía experimentado por lo menos un incidente de violencia sexual. La mayoría relató caricias indeseadas y ser forzada al sexo debido a la presión y coerción por parte del compañero. Otra forma de violencia sexual encontrada en esa investigación fue el hecho del compañero recusar el uso do preservativo cuando se le pidió a hacerlo. Las mujeres que experimentaron violencia sexual tuvieron mayor probabilidad de tener ansiedad, se sintieron abatidas, deprimidas o sin esperanza(45).

La prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión entre esas mujeres sugiere que todas las formas de violencia sexual deben ser consideradas como un factor potencial importante para la sospecha de trastornos mentales comunes(45). Los eventos estresantes de la vida, especialmente pérdidas personales, negligencia y abuso físico, emocional o sexual, aumentan la probabilidad de enfermedad mental al tornarse la respuesta cerebral más intensa y hipersensible al estrés(31).

Otro estudio desarrollado en Australia con 1163 mujeres destacó que la gravedad de la lesión en mujeres agredidas por compañeros íntimos es mayor que la de la lesión provocada por terceros, de modo que fue observada una lesión moderada o grave en 30,4% de mujeres abusadas sexualmente por compañeros íntimos, 16,4% por extraños y 14,9% por amigos/ conocidos(46).

Estudio realizado en Rasht, en Irán, con un total de 2.091 mujeres casadas mostró que el tipo de violencia por compañero íntimo más prevalente fue la agresión psicológica, pero estuvieron presentes también a la agresión física, coacción sexual o lesión. Los dominios de los trastornos mentales comunes en las víctimas de violencia por el compañero íntimo fueron significativamente afectados en los siguientes aspectos: síntomas somáticos ansiedad/insomnio, disfunción social y depresión. El abuso psicológico y sexual fueron predictores de todos esos aspectos de la salud mental, excepto da disfunción social(34).

Así, la prevalencia de los diferentes tipos de violencia por el compañero íntimo entre mujeres es bastante elevada. Las descubiertas de que los abusos psicológico, físico y sexual son frecuentemente experimentados simultáneamente y que todos los tipos de violencia pueden resultar en problemas de salud mental sugieren que los profesionales de salud deben visualizar todas las víctimas de violencia por un compañero íntimo como potenciales sospechas de disfunción de salud mental(34).

Cuanto más grave es la violencia, más elevado es el riesgo de traumas psicológicos. Formas más severas y recientes de violencia producen síntomas más graves de trauma, especialmente disturbios de ansiedad. En el caso de ansiedad fóbica, los síntomas desaparecen a lo largo del tiempo, independientemente de la gravedad de la victimización(47). Eso indica que la resolución de los problemas protege a las personas de eventos estresantes de la vida(31).

Una investigación desarrollada en España con 10.171 mujeres, muestra representativa nacional, mostró que el comportamiento de control, las violencias física y sexual actuales, también, fueron asociados con la más alta probabilidad de relatar resultados de mala salud emocional, cuando comparados a la violencia anterior(48).

Se observó que tanto la violencia psicológica cuanto la física y la sexual elevaron las chances de mujeres tener síntomas de pensamientos depresivos. Ese fue el único dominio que presentó asociación con esos tres tipos de violencia. Eso se torna preocupante cuando se considera que dentro de los síntomas de este dominio de los trastornos mentales comunes está la ideación suicida. Por la gravedad de los síntomas presentados es indispensable que gestores y profesionales de salud busquen estrategias para captación y acompañamiento de esas mujeres, contribuyendo de esa forma, para el enfrentamiento de ese agravio por medio del empoderamiento femenino.

Después de una discusión presentada, se sugiere que estudios más específicos sobre idea de suicida y demás síntomas de pensamientos depresivos relacionados con violencia por compañero íntimo entre mujeres sean realizados. A partir del conocimiento profundizado sobre la temática será posible el desarrollo de estrategias más eficaces por parte de los profesionales de salud.

De las limitaciones presentadas por el estudio, está el hecho del SRQ-20 específicamente rastrear casos sospechosos de trastornos mentales comunes. A pesar del SRQ-20 tener patrones considerados confiables para estudios de prevalencia, lo ideal para diagnóstico sería la consulta con un psiquiatra. Sin embargo, esa limitación no disminuye la importancia de los resultados alcanzados en este trabajo, teniendo en cuenta que al identificar casos sospechosos el equipe multi-profesional podrá encaminar las pacientes para consulta especializada.

Se resalta que este estudio no posee poder de generalización para la población general, teniendo en cuenta que fue desarrollado apenas con mujeres adultas de cinco ciudades de Piauí, a pesar de la muestra haber sido seleccionada de forma aleatoria y ser representativa de la población-objetivo, hecho que da validez interna al estudio. Se recomienda, de esa forma, el desarrollo de estudios multi-céntricos sobre esa temática con mujeres de diferentes regiones.

Los profesionales de la salud, en especial aquellos que actúan en la atención primaria y salud mental, son fundamentales para el cuidado. El equipo de salud debe estar preparado para reconocer casos de violencia por un compañero íntimo y los dominios de trastornos mentales comunes para atender de forma eficaz a esas mujeres, de modo a no solamente identificar la violencia, como también notificar, prevenir secuelas, buscar recursos para organizar proyectos terapéuticos y si necesario, encaminar a las víctimas a los servicios de apoyo más adecuados a la situación de violencia o de salud mental. Eso contribuirá para que víctimas de violencia por un compañero íntimo adopten comportamientos que auxilien en la conquista de su autonomía y protección de su bien estar.

Conclusión

Se observó que los diferentes tipos e intensidades de violencia por el compañero íntimo se asocian con los dominios de los trastornos mentales comunes en mujeres, de modo que fueron observadas relaciones entre las violencias psicológica, física y sexual (en grado menor y severo) y los síntomas de humor depresivo ansioso, descenso de la energía vital y pensamientos depresivos.

Por lo tanto, se nota que fue de suma relevancia analizar de forma específica cuál es el tipo e intensidad de violencia que se relacionan con los diferentes dominios de trastornos mentales comunes. Eso podrá contribuir para intervenciones más precisas por parte de los profesionales de salud a mujeres víctimas de formas singulares de violencia. Vale destacar que tanto el grado menor cuanto el grado severo de la violencia por un compañero íntimo fueron asociados con el desarrollo de síntomas de trastornos mentales comunes en sus diferentes dominios.

Eso torna posible afirmar que aunque la violencia sufrida sea considerada leve, puede desencadenar efectos psicológicos degradantes en la vida de mujeres agredidas. Ese aspecto merece atención de profesionales de la salud que a veces observan solamente aspectos físicos severos de la violencia por un compañero íntimo, sin atentar para las consecuencias psicológicas y sexuales. Estas en muchas situaciones, son de negligencia por ser consideradas privativas de la vida personal de la pareja.

Referencias bibliográficas

  • *
    Artículo parte de tesis de doctorado “Suspeição de transtornos mentais não psicóticos em mulheres e sua relação com a violência por parceiro íntimo”, presentada en la Universidade Federal do Piauí, Teresina, PI, Brasil. Apoyo financiero del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq), Brasil, proceso nº 443107/2014-9.

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    29 Nov 2018
  • Fecha del número
    2018

Histórico

  • Recibido
    15 Abr 2018
  • Acepto
    24 Set 2018
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