
La filósofa belga, Vinciane Despret (1959) suma a su producción intelectual un nuevo libro acerca de las relaciones entre los vivos y los muertos. Antes lo hizo con A la salud de los muertos. Relatos de quienes quedan (2021), publicado bajo el sello editorial Cactus, y ahora presenta al lector Muertos a la obra (2024) por la misma editorial. El libro está compuesto por un Prólogo, cinco capítulos, y las Conclusiones.
Los capítulos llevan por nombre: 1) “El jardín perpetuamente florecido”, 2) “Los obeliscos de Chaucenne”, 3) “Un puente sin fin”, 4) “El recuerdo de Vaux y Petit (El caso de los incendios de Longepierre)”, y 5) “En mi alma se hace noviembre”.
Desde el propio título Despret sugiere el núcleo del libro. Con la variación de la frase coloquial “manos a la obra” la autora condensa y anticipa el material que pone a disposición del lector: producciones artísticas que son demandadas tras un fallecimiento, cercano o distante en el tiempo (Despret, 2024: 11). Las obras que conmemoran a los muertos en este libro se inscriben en el marco del programa Los Nuevos Patrocinadores. Este programa se encuentra vigente desde 1991 y tuvo como redactor al artista François Hers (Collin, 2018); tiene como propósito “la emergencia de obras de arte, en cualquier ámbito de la creación” (Los Nuevos Patrocinadores) y prevé tres roles fundamentales: “el patrocinador”, “el mediador” y “el artista”. El primero de estos es el encargado de transmitir las razones por las que solicita la intervención artística. El mediador, por su parte, asume la responsabilidad de ser el nexo entre el patrocinador y el artista; por lo cual es una persona con vastos conocimientos del ámbito artístico. Por último, el artista es quien realiza la obra luego de haber sido seleccionado y de los intercambios que mantiene con el patrocinador y el mediador.
Despret construye las historias a través del acercamiento contextual de los hechos y voces que les dieron origen. Mediante entrevistas, intercambios de correos electrónicos, la visita a las obras de arte y otros modos de vinculación con los diversos actores interesados en el proceso, la autora es capaz de unificar los disímiles fragmentos en una narrativa polifónica. Muertos a la obra es un libro compuesto por cinco historias que tienen como hilo conductor la productividad de los muertos. Despret describe e historiza la “insistencia” de los “muertos en común” y las obras que a ellos se les tributan. Los sucesos que aquí son narrados tienen como protagonistas a víctimas de femicidio, de accidentes viales, de la guerra, del sistema judicial y del terrorismo. Aun cuando esos muertos ya no están entre los vivos – afirmación solo parcialmente verdadera – su insistencia da a luz jardines, obras plásticas, arquitectónicas, y piezas musicales. A juzgar por la diversidad de infortunios que llevó a la muerte a los protagonistas del libro, todo indica que las circunstancias fatales no tienen en común más que la muerte prematura y/o contextos de injusticia.
Las historias que Despret comparte llevan explícitamente la interrogante acerca de cómo narrar la historia, y por dónde comenzarla. Resalta la autora que ante una muerte trágica, la reconstrucción de la vida de la víctima suele hacerse como si todo apuntara forzosamente hacia el desenlace fatal “como si todo lo que precede se orientara hacia la muerte – así se mata a las personas dos veces-” (Despret, 2024: 22). Con esto visto, pero sin borrar la violencia e injusticias que rodearon las muertes, Despret coloca la atención en lo que vino después, en las obras que los muertos echaron a andar a través de sus insistencias. De este modo, en el capítulo 1 se asiste a la transformación de un “no-lugar” en un jardín que florece todo el año. En el capítulo 2, la obra (dos obeliscos colocados en una plaza) a un tiempo conmemora a los muertos y también, les devuelve el lugar a los vivos. Un puente de madera, en el capítulo 3, es capaz de enlazar en un continuo al territorio francés de Belfort, desde finales del siglo XIX, pasando por la Segunda Guerra Mundial y la colaboración del tercer comando de África, con las urbanizaciones pobres (mayoritariamente inmigrantes) relegadas por la renovación de la zona. En el capítulo 4, por su parte, dos esculturas incandescentes mantienen encendido el recuerdo de una injusticia de 150 años, y reconcilian a un pueblo dividido. La obra del capítulo 5, una composición musical, además de homenajear a las víctimas de los actos terroristas en Bataclan, perdura como un recordatorio que sobrepasa los atentados de París durante el año 2015.
Este libro de Despret insiste en el carácter común de estos muertos y de las obras que los recuerdan. ¿Cómo un muerto pasa de la privacidad y cercanía de los seres queridos a la publicidad de un grupo mucho mayor que el primero? ¿Cómo saber qué tipo de obra se les dedica? No hay respuestas absolutas para estas preguntas, tal y como evidencia la autora en el libro; cada muerto recorrerá su propio camino. De acuerdo con el reclamo que los vivos escuchen, de la interpretación que hagan los mediadores, y del artista elegido para realizar el pedido, así será la obra. Sin embargo, una cuestión sí parece segura cuando el producto artístico emerge: la tensión originaria del reclamo es atenuada. Lo que los muertos hacen hacer a los vivos es lo que compromete a estos últimos en relaciones mutuas. Al decir de Despret (2024: 16), “la puesta en marcha de una obra que movilizan algunos vivos implicados, poco a poco va a enrolar a otras personas que devienen implicadas por otros motivos y según otras apuestas”.
Muertos a la obra es un libro ejemplar sobre los modos en que los muertos hacen actuar a los vivos. Su composición interdisciplinar – que incluye, aunque no se limita, a elementos de la antropología, la historia, las artes – lo convierte en un texto inspirador para todos aquellos interesados en los intercambios entre vivos y muertos. Sin embargo, sin ser un libro pensado exclusivamente desde y para la antropología, se inserta en uno de los temas clásicos de esta disciplina: el lugar de los muertos en la existencia de los vivos. Los cinco capítulos que componen el libro pueden ser leídos como testimonio de la centralidad del lugar de los antepasados en la sociedad actual. Paralelamente, la autora deja entrever el trabajo del duelo (“de quienes quedan”) y la reparación (“de quienes ya no están”). Despret, de este modo, interviene en el debate antropológico sobre los vínculos contemporáneos entre el sujeto y sus muertos: ya sean privados o “nuestros muertos en común”.
En términos metodológicos, la narración de los hechos y datos son concatenados y expuestos a través del “estar ahí” etnográfico, de entrevistas in situ y vía online, también a través de diversos contactos y relaciones a larga distancia. De este modo creativo, la autora es capaz de transparentar la multiplicidad de voces (y en algunos casos de temporalidades) que intervienen en los cinco capítulos del libro.
Sobresale en estas historias el objeto artístico que trae al presente y proyecta hacia el futuro a esos “muertos en común”, así como la transformación de los vivos a través del arte. Muertos que “insisten”, vivos que escuchan y obras artísticas que se crean, se articulan en un dispositivo sui generis. Muertos a la obra es un texto sobre inesperadas alianzas, cuyo elemento más visible será una obra de arte. La obra en cuestión devendrá entonces en monumento en los términos de Deleuze y Guattari (citado por Despert, 2024: 12) cuando expresan: “El acto del monumento no es la memoria, sino la fabulación”. En palabras de la propia autora (2024: 12): “el acto del monumento no es la transmisión de un pasado que hay que preservar, sino el desvío a partir de aquello de lo que hay que hacer memoria”. Muchos muertos reclaman justicia, pero en las historias que Despret trae en su nuevo libro, todos y cada uno de ellos piden memoria. Si la memoria es un reclamo constante de los muertos, entonces los vivos somos propensos al olvido.
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O presente trabalho foi realizado com apoio da Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior- Brasil (CAPES) - Código de Financiamento 001
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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COLLIN, Jean-Damien. 2018. “Los nuevos patrocinadores: la creación como cuestión democrática”. Nectar, 1 (6): 118-115. https://www.cairn.info/revue-nectart-2018-1-page-108.htm?contenu=article
» https://www.cairn.info/revue-nectart-2018-1-page-108.htm?contenu=article - DESPRET, Vinciane. [2015] 2021. A la salud de los muertos. Relatos de quienes quedan. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Editorial Cactus.
- DESPRET, Vinciane. [2023] 2024. Muertos a la obra. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Editorial Cactus.
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LOS NUEVOS PATROCINADORES: http://www.nouveauxcommanditaires.eu/fr/
» http://www.nouveauxcommanditaires.eu/fr/
Editado por
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Editor Jefe
Guilherme Moura Fagundes
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