Resumen:
El notable dinamismo y la creciente presencia socioeconómica de China en América Latina y el Caribe (ALC) es uno de los más importantes eventos socioeconómicos globales y en ALC en el siglo XXI. El análisis propone un grupo de conceptos -nuevas relaciones triangulares y security shoring- para comprender las condiciones y retos de ALC con respecto a la República Popular China y en el contexto de la generalizada confrontación con Estados Unidos. Como se subraya , los conceptos propuestos tienen importantes efectos en los debates socioeconómicos actuales, incluyendo la competencia sistémica entre Estados Unidos y China en todos los ámbitos bilaterales y globales, no sólo en la “guerra comercial”. El documento se concentra en un tema específico, la relación comercial entre ALC y China y sus principales características en el siglo XXI, también incluyendo explícitamente a Estados Unidos para el análisis de esta nueva relación triangular. El examen enfatiza aspectos como el comercio exterior de ALC por países, según su nivel tecnológico y la composición del comercio exterior de la región con Estados Unidos y China. El análisis concluye con un grupo de recomendaciones regionales y de países específicos, reconociendo importantes avances en las investigaciones existentes.
Palabras clave:
América Latina y el Caribe; China; Estados Unidos; Nuevas relaciones triangulares; security shoring; Comercio internacional
Resumo:
O notável dinamismo e a crescente presença socioeconômica da China na América Latina e no Caribe (ALC) constituem um dos mais importantes acontecimentos socioeconômicos globais e regionais do século XXI. A análise propõe um conjunto de conceitos — novas relações triangulares e security shoring — para compreender as condições e os desafios da ALC em relação à República Popular da China e no contexto da confrontação generalizada com os Estados Unidos. Como se destaca, os conceitos propostos têm efeitos relevantes nos debates socioeconômicos atuais, incluindo a competição sistêmica entre Estados Unidos e China em todos os âmbitos bilaterais e globais, e não apenas na chamada “guerra comercial”. O artigo concentra-se em um tema específico, a relação comercial entre a ALC e a China e suas principais características no século XXI, incluindo explicitamente os Estados Unidos na análise dessa nova relação triangular. O exame enfatiza aspectos como o comércio exterior da ALC por países, segundo seu nível tecnológico, e a composição do comércio exterior da região com os Estados Unidos e a China. A análise conclui com um conjunto de recomendações regionais e específicas por país, reconhecendo os importantes avanços das pesquisas existentes.
Palavras-chaves:
América Latina e Caribe; China; Estados Unidos; Novas relações triangulares; Security shoring; Comércio internacional
Abstract:
The remarkable dynamism and growing socioeconomic presence of China in Latin America and the Caribbean (LAC) is one of the most significant global and LAC socioeconomic events of the 21st century. This analysis proposes a set of concepts—new triangular relationships and security shoring—to understand the conditions and challenges facing LAC with respect to the People’s Republic of China and within the context of the broader confrontation with the United States. As emphasized in the first chapter, these concepts have significant implications for current socioeconomic debates, including the systemic competition between the United States and China in all bilateral and global spheres, not just in the “trade war.” The paper focuses on a specific theme: the trade relationship between LAC and China and its main characteristics in the 21st century, explicitly including the United States in the analysis of this new triangular relationship. The examination emphasizes aspects such as LAC’s foreign trade by country, according to its technological level, and the composition of the region’s trade with the United States and China. The analysis concludes with a set of regional and country-specific recommendations, acknowledging important advances in existing research.
Keywords:
Latin America and the Caribbean; China; United States; New triangular relations; Security shoring; International trade
Introducción
América Latina y el Caribe (ALC) han logrado notables cambios socioeconómicos desde los años 1980 y particularmente en su estructura comercial en las últimas décadas. Además de importantes avances en materia macroeconómica –particularmente en el control de la inflación y de su déficit fiscal–, uno de los principales cambios estructurales se refleja en su rápida y profunda orientación exportadora. Después de décadas de implementar un modelo de desarrollo con base en la industrialización sustitutiva de importaciones (ISI) desde los años 1930, con diferencias entre países, fue a partir de los años 1980 que la región se caracterizó por crecientes y relativamente altos coeficientes de exportación con respecto a su producto interno bruto (PIB) y por una generalizada orientación exportadora. Estos cambios en la estructura comercial de ALC se enfrentan en el siglo XXI a la sistémica confrontación entre Estados Unidos y China, las principales dos economías globales y principales importadores y exportadores. Esta confrontación ha generado significativos dilemas y retos para la región, considerando también la profunda diversificación de su comercio internacional con Estados Unidos y la creciente presencia de China en la región.
En este contexto, el objetivo de este artículo es comprender, por un lado, las principales características del comercio exterior de ALC –por países, especialización por principales capítulos del Sistema Armonizado (SA), niveles de concentración y por tipo de bien, todo lo anterior para el total de ALC y con Estados Unidos y China– en aras de reflexionar sobre los retos de ALC ante la confrontación referida y los espacios de política socioeconómica y, particularmente, en el rubro de su comercio exterior. La creciente presencia China no se restringe al comercio exterior de ALC y bien pudiera realizarse en otros ámbitos relevantes.1
El capítulo se divide en tres apartados. El primero aborda brevemente un grupo de conceptos relevantes para examinar la relación de ALC con China y Estados Unidos, particularmente las nuevas relaciones triangulares y el security shoring en el siglo XXI. Ambos serán críticos para comprender el comercio exterior de ALC en el siglo XXI y serán analizados a detalle en el segundo apartado para el caso del comercio exterior de la región y considerando sus principales características con Estados Unidos y China. Y, por último, el tercer apartado retoma las principales conclusiones del análisis y presenta algunas propuestas de la región con respecto a Estados Unidos y China.
Aspectos conceptuales para el análisis de la relación de ALC con Estados Unidos y China: nuevas relaciones triangulares y security shoring en el siglo XXI
Es relativamente fácil caer en la “trampa de la descripción” para examinar la relación de América de Latina y el Caribe (ALC) con Estados Unidos y China: existen datos del comercio exterior y numerosas variables para el análisis de la relación socioeconómica de ALC con EE. UU. y China en el siglo XXI; muchos de estos análisis no van más allá de esta trampa de la descripción. Ante ello nos permitimos proponer dos conceptos relevantes para el examen actual de la relación de ALC con China y Estados Unidos.
Después de varias décadas de implementar un modelo de industrialización sustitutivo de importaciones (ISI) en la mayor parte de ALC desde los años 1930, la región transitó rápidamente hacia un nuevo modelo de desarrollo (NMD) con base en una industrialización orientada hacia las exportaciones (IOE).2 Esta nueva estrategia implementada desde finales de los 1980 e inicios de los 1990 en la mayor parte de la región buscó sobrellevar diversas limitaciones de la ISI. En un contexto de masivas presiones ante la imposibilidad del servicio de la deuda externa desde finales de 1981, ante masivas injerencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial mediante programas estructurales y de estabilización, el NMD buscó estabilizar la macroeconomía, explícitamente con el objetivo de controlar la inflación y el déficit fiscal mediante políticas monetarias y crediticias restrictivas. Estas medidas “inducirían” un proceso de transformación y transición microeconómica y sectorial, paralelo a la abolición de políticas industriales y comerciales a favor de sectores específicos (y como se utilizaron durante la ISI); el tipo de cambio se funcionalizó como “ancla antinflacionaria” para no permitir una devaluación real y, en general, resultó en largos períodos de sobrevaluación generando importantes incentivos para las importaciones y desincentivos para las exportaciones. El NMD, desde esta perspectiva, debiera propiciar una rápida y profunda orientación exportadora, también propiciada por los masivos procesos de privatización del sector público.
Más allá de los limitados impactos del NMD –mínimo crecimiento con respecto a décadas anteriores durante la ISI, masiva polarización socioeconómica a nivel de hogares, empresas y territorios e importantes retrocesos en materia social– las exportaciones continúan siendo el motor de crecimiento de ALC en la actualidad, independientemente de su organización industrial específica. Instituciones como el BID (Mesquita Moreira y Stein, 2019) y la CEPAL (2018, 2025) proponen contrastantes opciones de políticas de desarrollo y puntualmente con respecto a la industrialización orientada hacia las exportaciones y la ineficiencia de la desigualdad imperante en la región. No obstante estos relevantes debates en la región, y con gobiernos múltiples de centro-derecha y centro-izquierda, sigue imperando en la actualidad la racionalidad macroeconómica del NMD y la orientación exportadora.
La Tabla 1 refleja varias de estas tendencias. Por un lado, la creciente “desglobalización” en torno a la caída del comercio exterior (exportaciones e importaciones) de bienes y servicios con respecto al PIB: en 2008 el mundo logró su máximo (con el 60,97%) y ha disminuido constantemente desde entonces hasta alcanzar el 57,19% en 2024; este proceso es resultado particularmente de las saturaciones de su comercio exterior alcanzadas tanto en Estados Unidos (con su máximo en 2011 con el 30,84%) como en China (también en 2011 con el 49,95%), desde entonces la participación de su comercio exterior de bienes y servicios ha caído en forma significativa hasta 2024. El caso de ALC es diferente: su coeficiente de comercio exterior de bienes y servicios cayó del 48,46% en 2006 a niveles inferiores al 45% hasta 2017 y solo aumentó desde entonces al 51,64% en 2024. En ALC las especializaciones regionales señaladas entre América del Sur y Brasil y Centroamérica y México son contundentes: mientras que Brasil y México han incrementado sus coeficientes de comercio con respecto al PIB durante 1990-2024, en 2024 Brasil registró el 35,53% y en México el 74,71%. La industrialización orientada hacia las exportaciones en México, desde esta perspectiva, ha logrado niveles significativamente superiores al resto de ALC.
Desde hace más de una década (Dussel Peters, Hearn y Shaiken, 2013) se ha sugerido el concepto de “nuevas relaciones triangulares”. La competencia sistémica –con sistemas políticos y económicos contrastantes (Dussel Peters, 2025) entre Estados Unidos y China explícita desde la segunda década del siglo XXI– se refiere a la posibilidad histórica, diferente al proceso desde los 1940, de que terceros países y regiones entablen relaciones socioeconómicas estratégicas en el corto, mediano y largo plazo con Estados Unidos y con la República Popular China de forma pragmática en cientos de rubros. El concepto es relevante desde múltiples perspectivas. Por un lado, permite un análisis histórico y contemporáneo para comprender los detalles de la competencia sistémica entre las dos principales economías en la actualidad: en los ámbitos de la cultura y academia, turismo, tecnología, comercio, inversiones, proyectos de infraestructura y mucho más; no se trata solo de una “guerra comercial”, usualmente el tópico más referido en esta profunda confrontación (Bown, 2025). Por otro lado, el concepto destaca que para terceros países y regiones –por ejemplo para ALC, Asia y/o África– los retos socioeconómicos y futuros serán con respecto a Estados Unidos y China (es decir, no a China únicamente). El tema es de la mayor relevancia en aras de establecer agendas estratégicas –por ejemplo, de Brasil con China y Estados Unidos (Rosito, 2020) y México con respecto a Estados Unidos y China (Arsoska, Anguiano Roch y Dussel Peters, 2024)– que aborden la amplitud y profundidad de las relaciones con Estados Unidos y China, y con importantes diferencias por países, incluso en ALC. Por último, el concepto de “nuevas relaciones triangulares” busca distanciarse de debates actuales sobre la (nueva) Guerra Fría (Green, 2025; Wang, 2023), los cuales hacen alusión a estructuras de mediados del siglo XX y que poco tienen que ver con la reciente confrontación entre Estados Unidos y China. Si bien están de moda conceptos como “geoeconomía”, “geopolítica” o debates en torno a la “nueva multipolaridad”, tampoco tienen mayor cabida con base en lo expuesto: es ante la confrontación de las dos mayores socioeconomías –y sin comparación cualitativo y cuantitativa con Rusia, India, Brasil u otros países– que terceros países buscan vincularse de diversas formas en la tercera década del siglo XXI. Uno de los ámbitos críticos de la competencia sistémica entre Estados Unidos y China en la actualidad es el liderazgo por la innovación, ámbito en el que no existió mayor competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética hace varias décadas.
Con un presupuesto en Ciencia y Tecnología cercano al 2,5% de su PIB en la actualidad, y en un monto absoluto comparable al de Estados Unidos, la United States-China Economic and Security Review Commission (2024) resalta su preocupación ante los avances tecnológicos de China particularmente en semiconductores de alta tecnología, energía, computación en la nube, inteligencia artificial y datos para la propia inteligencia artificial (IA), tecnología cuántica, biotecnología y baterías avanzadas. Para el reporte, la competencia con China es un tema de “seguridad nacional” (United States-China Economic and Security Review Commission, 2024, p. 10) y que debiera encarar con aliados o unilateralmente debido a que China ya cuenta con ventajas con respecto a Estados Unidos o ha logrado cerrar las brechas tecnológicas en forma significativa recientemente. Los recientes estudios de ASPI (2024) incluso destacan que las empresas chinas en la actualidad ya liderean 57 de 64 “principales tecnologías” globales en 2020-2024, siendo que en 2003-2007 las empresas estadounidenses lo hacían en 60 de 64 tecnologías (y China en apenas en 3) (ASPI, 2024).
En el ámbito de la discusión sobre nuevas relaciones triangulares en la última década, cobra relevancia recientemente el concepto de security shoring. Existen en el último lustro numerosos análisis –periodísticos y académicos– que examinan el importante potencial económico de terceros países y regiones –por ejemplo, de ALC– ante la confrontación entre Estados Unidos y China y bajo el concepto del near shoring, aunque hay múltiples otros “shorings” (on, off, friend, ally, etc.). Estos exámenes (BID, 2022; Gereffi, 2025) no permiten una clara definición histórica ni conceptual de los respectivos términos y, por ende, hacen compleja, si no es que imposible, una clara propuesta de política económica ante un efectivo reciente desempeño global con efectos en terceros países. Algunas estimaciones sobre el near shoring (BID, 2022) parecen ilusas ante la falta de una clara definición histórica y conceptual. Si se comprendiese al near shoring como un proceso de relocalización, países como México cuentan con más de seis décadas desde el primer programa de la maquila para fomentar inversiones y exportaciones; semejante, aunque más reciente, es el caso de las zonas francas en Centroamérica (para el caso de México véase: Carrillo, 2007; Dussel Peters, 2003).
En el contexto de la profunda competencia sistémica y confrontación entre Estados Unidos y China, al menos desde finales de 2017 la nueva administración Trump cambió significativamente de rumbo en su relación con China. Estados Unidos reconoció por primera vez a su relación con ese país como una “competencia entre grandes potencias” (great power competition) (NSS, 2017, p. 27). Desde entonces las administraciones de Trump, Biden y la segunda presidencia de Trump en 2025 –también con base en crecientes percepciones negativas de la población estadounidense hacia China (Pew Research Center, 2025)– han permitido profundizar una generalizada confrontación con China y respectivas respuestas por parte del sector público chino. Si bien la “guerra comercial” desde 2018 ha sido el tema más conocido en esta confrontación (Dezan Shira and Associates, 2025), es significativo comprender que la confrontación ha sido hasta finales de 2025 profunda en todos los ámbitos de la relación bilateral: de la cultura y el cierre masivo de Institutos Confucio hasta restricciones masivas para que empresas chinas inviertan en Estados Unidos, limitaciones a más de 1.500 empresas chinas con las que empresas estadounidenses no pueden realizar negocios (bajo el rubro de entity lists)3 ni, crecientemente, estadounidenses pueden invertir en China. La propia Casa Blanca ha resumido estas medidas hacia periodistas, estudiantes, académicos, científicos y otros nacionales chinos en EE. UU. que pudieran representar los intereses chinos (Dussel Peters, 2025; WH, 2020, p. 10). Particularmente el instrumento de entity lists se ha convertido en “el principal instrumento que Estados Unidos ha utilizado para inhibir el desarrollo tecnológico de China” (Berman, 2025).
Al menos dos aspectos son significativos al respecto.
Por un lado, y ante estas recientes medidas por parte de Estados Unidos y particularmente desde 2022-2023, nos llevan a considerar el concepto de security shoring. La administración de Biden desde 2021 definió su estrategia como de “inversión, alineamiento, competencia” (invest, align, compete) y de “competencia administrada” (Blinken, 2022; Sullivan, 2024), es decir, de masivas políticas para enfrentar a China mediante inversiones que tan solo en 2022 representaron casi el 15% de su PIB,4 de integrar a terceros países –y a diferencia de la primera administración Trump que buscaba una solución bilateral entre Estados Unidos y China– y la competencia –vía las políticas descritas anteriormente– en sectores tecnológicamente claves para mantener el liderazgo en la innovación.
Desde 2023, sin embargo, Estados Unidos volvió a redefinir su estrategia hacia China. En abril de 2023 la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos (Yellen, 2023) planteó en forma categórica que la estrategia de EE. UU. hacia China tendrá como prioridad a la seguridad nacional de Estados Unidos: “se motivan solamente en nuestras preocupaciones sobre nuestra seguridad y valores” (Yellen, 2023). Es decir, las relaciones socioeconómicas con China y con terceros países se subordinan a la prioridad de la seguridad nacional de Estados Unidos. Atrás quedaron temas como el desarrollo de las contrapartes, el libre comercio, el multilateralismo e incluso la reciprocidad y el trato de nación más favorecida; la seguridad nacional de Estados Unidos se convierte en el nuevo eje de la política hacia China y con significativas consecuencias para terceros países y globales. Por el momento, y la estrategia seguramente continuará actualizándose y afinándose en el futuro, Estados Unidos ha concentrado su estrategia de security shoring en cadenas globales de valor de alta tecnología; las diversas secretarías estadounidenses han reiterado sus esfuerzos en contra de China vía masivas restricciones con sus aliados, limitando la inversión extranjera directa (IED) china, las exportaciones hacia China y la IED hacia China; el Comité sobre Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés) ha sido particularmente relevante en restringir inversiones chinas en Estados Unidos. En algunas cadenas globales de valor, Estados Unidos todavía cuenta con un liderazgo ante China y China busca desde hace más de un lustro reducir su dependencia de EE. UU. y sustituir importaciones. En el resto de los sectores –incluyendo “fuerzas multiplicadoras” como en la inteligencia artificial, transporte eléctrico y en la salud–, Estados Unidos no está en condiciones de imponer un liderazgo tecnológico y propone una competencia con China (Sullivan, 2024), siempre bajo la supremacía del security shoring.
En la actualidad, el security shoring se ha convertido en el principal aspecto internacional de la segunda presidencia de Trump desde el 20 de enero de 2025. La totalidad de las “órdenes ejecutivas” desde entonces hacen explícita referencia a su seguridad nacional en su relación con otros países –Canadá, Colombia y Panamá– y explícitamente con México en múltiples ámbitos: fentanilo, migración, superávit comercial, agua y su relación con China. Esta nueva estrategia nacional, el security shoring desde 2023 y antes de la segunda presidencia de Trump, es fundamental para terceros países (e invitando explícitamente al concepto de nuevas relaciones triangulares).
Para el caso de México, el security shoring ha generado significativas implicaciones socioeconómicas. Por un lado, una generalizada presión por parte de Estados Unidos para sumarse a sus diversas estrategias en contra de China, incluyendo propuestas para restringir las inversiones chinas en México,5 incluso toda presencia socioeconómica china, es decir, en el comercio, inversiones, proyectos de infraestructura y otros ámbitos socioeconómicos,6 así como aumentos arancelarios significativos hacia las importaciones chinas en 2025.7 Por otro lado, con la nueva presidencia de Trump desde el 20 de enero de 2025, las múltiples y erráticas órdenes ejecutivas han generado una importante incertidumbre socioeconómica en México: los anuncios de masivos aranceles desde el 2 de abril de 2025, específicos para hierro, aluminio y autopartes-automotriz permiten hasta finales de octubre de 2025 establecer que México pareciera verse beneficiado por el T-MEC. Si bien pagaría un arancel del 25% y comparable con otros países en los sectores señalados, no grabaría un arancel base del 10% como el resto del mundo y tampoco otros específicos que Estados Unidos impuso el 2 de abril de 2025 (por ejemplo, a China y países de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur). En un principio, y parte de la negociación en curso actual, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos solo grabarían un arancel sobre las mercancías que no cumplieran con el valor agregado regional (superior al 80% en la actualidad) y no por el total del valor de las exportaciones a Estados Unidos.
El security shoring se ha convertido entonces en un elemento crucial en la nueva relación triangular actual de ALC y en debates en torno al nuevo orden mundial. Estados Unidos, el fundador del orden mundial actual, no se atiene a sus propios principios y se enfrenta a una profunda y sistémica competencia por parte de China. En ALC el security shoring está cuestionando profundamente la relación socioeconómica de ALC con su histórico principal punto de referencia, Estados Unidos, y considerando también las oportunidades ofrecidas por parte de China (Dussel Peters, 2025). Algunos autores (Lighthizer, 2025) han presentado propuestas para un nuevo orden global desde la perspectiva estadounidense, aunque ciertamente nos encontramos en plena transición y es imposible definir el paradero final de estas tensiones en el corto, mediano y largo plazo.
Principales características del comercio exterior de ALC con China y Estados Unidos en el siglo XXI
En lo que sigue se examinan los principales cambios del comercio exterior de ALC con Estados Unidos y China. Para ello, el capítulo se divide en dos apartados. En el primer, más breve, se analizan cambios importantes en el comercio exterior de Estados; y, en el segundo, y con mayor detalle, características y desempeño del comercio reciente de ALC con énfasis en China y Estados Unidos.
Respecto al primer aspecto, sobre el comercio exterior de EE. UU., y como resultado de la confrontación en el ámbito comercial (“guerra comercial”), hay un profundo desacoplamiento (decoupling) en el ámbito comercial entre EE. UU. y China, fruto de múltiples medidas arancelarias y no arancelarias en el comercio con China, así como fuertes restricciones al comercio de productos de alta tecnología (Bown, 2025). Como resultado, la participación de China en el comercio de Estados Unidos cayó de su máximo en 2017 (con el 16,34% y siendo el principal socio comercial) al 10,92% en 2024 (convirtiéndose en el tercer socio comercial después de México y Canadá) (Gráfico 1). Esta significativa disminución se dio particularmente en las importaciones estadounidenses provenientes de China, las cuales redujeron del 21,59% en 2017 al 13,43% en 2024. Como contraparte, México se convirtió en el primer socio comercial de Estados Unidos desde 2023 y consolidó su presencia en 2024 con respecto a Canadá y China (Gráfico 1).8
Los aranceles de las importaciones de Estados Unidos son muy relevantes para los debates actuales (ver Gráfico 1) y han ido aumentando desde el 1,23% sobre el monto de las importaciones en 2008 al 2,34% en 2024. En 2024 México pagó un arancel del 0,25% por el total de sus exportaciones a Estados Unidos, el arancel fue de 10,66% para China (Cechimex, 2025). Es decir, se trata de un rápido y profundo proceso de desintegración del comercio entre las principales dos potencias comerciales mundiales. También desde una perspectiva china, el comercio con Estados Unidos ha perdido relevancia de forma significativa.9
Estados Unidos: comercio de bienes con países seleccionados (2010-2024) (porcentaje sobre el total)
Sobre la estructura del comercio exterior, y con mayor detalle, tres aspectos nos parecen significativos.10
Primero. Uno de los principales cambios estructurales del comercio exterior de ALC en el siglo XXI se refiere al importante incremento con Asia, cuya participación aumenta del 12,37% en 1990 al 29,43% en 2024. China es por mucho el principal participante de este dinamismo: hasta 1994 su participación en el comercio exterior de ALC fue todavía inferior al 1%, promedió un 8,40% durante 1990-2016 y volvió a casi duplicar su participación con el 16,56% en 2017-2024. Incluso en el último período desde el security shoring (2022-2024) China continuó incrementando su presencia para alcanzar su máximo histórico –con excepción de 2021 y pre-COVID– en 2024 (con el 17,42%) (Gráfico 2). El caso de Estados Unidos es opuesto al de China: durante 1990-2024 su participación en el comercio exterior de ALC cayó drásticamente del 54,21% en 2000 al 36,06% en 2021 y se ha recuperado desde entonces lentamente (con el 37,34% en 2024). Sin embargo, incluso en el período desde el security shoring (2022-2024) la participación estadounidense mantuvo una tendencia a la baja en comparación con el período anterior (2017-2022). La significativa caída del comercio exterior intrarregional, además del comercio con Estados Unidos, reflejan a los principales perdedores durante este largo período 1990-2024.
Estos cambios en el comercio exterior también se han reflejado en las dos principales economías de ALC, Brasil y México, y reconociendo diferentes productos en su especialización externa, aunque con procesos semejantes (primer apartado de este capítulo). En ambos países, la presencia de Estados Unidos ha caído profundamente, al igual que el aumento de China; los niveles de las respectivas participaciones son, sin embargo, contrastantes (Tabla 2). Para Brasil, China ya es el principal socio comercial desde 2009, y en 2024 fue del 26,64% y el 13,69%, respectivamente. Las importaciones y exportaciones de Brasil con China han alcanzado en ambos casos niveles superiores al 25% en 2024. En el caso de México se aprecian tendencias semejantes, pero con niveles muy diferentes: el comercio total con China aumentó de menos del 1% hasta 2000 al 11,16% en 2024 y particularmente resultado de las importaciones de México provenientes de China (que representaron el 20,74% en 2024). Si bien China es el tercer mercado de exportación de México, apenas lo hizo con el 1,47% del total en 2024 (Tabla 2). Para el comercio exterior de México, Estados Unidos sigue siendo el principal punto de referencia y aunque ha logrado un importante proceso de diversificación en las importaciones (en 2024 la participación estadounidense alcanzó el 40,29%, el menor en el siglo XXI), en las últimas décadas alrededor del 80% de las exportaciones mexicanas se dirigen a Estados Unidos.
Segundo. El comercio exterior de ALC según su nivel tecnológico medio y alto –y medido según la participación de los capítulos 84-90 del Sistema Armonizado– también refleja significativos cambios para el período 1990-2024 (Tabla 3). Para la región, el nivel tecnológico de las exportaciones totales ha aumentado sustantivamente –de menos del 20% en 1990 a niveles superiores al 30% desde 1998– y particularmente como resultado de las exportaciones a Estados Unidos. Las exportaciones a China, por el contrario, no han superado el 5% de nivel tecnológico medio y alto para el período, incluso muy por debajo del nivel tecnológico de las exportaciones intrarregionales. Las importaciones de ALC según su nivel tecnológico medio y alto se han mantenido relativamente constantes durante 1990-2024 y por encima del 35%, aunque como resultado de tendencias divergentes. Mientras que las importaciones chinas de nivel tecnológico medio y alto han ido en constante aumento para alcanzar el 57,33% en 2024, las estadounidenses han disminuido su nivel tecnológico para llegar al 34,56% en el mismo año. El nivel tecnológico de las importaciones chinas fue por primera vez más alto que el estadounidense en 2002. Las diferencias en este ámbito entre Brasil y México son relevantes para comprender las oscilaciones del promedio de ALC durante 1990-2024. Las masivas exportaciones de Brasil a China –muy inferiores por parte de México– promediaron un 1,57% durante 1990-2024, y el nivel tecnológico de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos es más de 10 veces superior.
En el caso de México, el nivel tecnológico de sus exportaciones a China fue del 27,39% en 2024, excepcionalmente alto para ALC; sin embargo, y ante la alta concentración de sus exportaciones a Estados Unidos, son estas las que permiten el alto nivel tecnológico de sus exportaciones totales. En 2024 el nivel tecnológico total de Brasil y México de sus exportaciones fue del 10,69% y del 66,05%, respectivamente. No obstante lo anterior, las diferencias son muy inferiores al examinar las importaciones de ambos países (Tabla 3): en el siglo XXI la composición tecnológica de las importaciones de Brasil y México se asemejan ante el relativamente alto componente de importaciones de nivel tecnológico medio y alto tanto de China como de Estados Unidos. En ambos casos el nivel tecnológico de las importaciones chinas es significativamente superior al de Estados Unidos.
Tercero. El análisis del comercio exterior de ALC, Brasil y México por principales países y por tipo de bien es igualmente notable. Para ALC, sus exportaciones a China son cercanas en un 90% a bienes intermedios (y materias primas) durante el largo período 1990-2024; para Estados Unidos es menos de la mitad de estos altísimos niveles. Como resultado, la exportación de ALC a China de bienes de capital fue de apenas el 1,09% durante 1990-2024 y del 22,81% para Estados Unidos. Las importaciones de ALC provenientes de China constituyeron más del 75% de bienes intermedios y de capital desde 2008; con pocas excepciones desde 2009, más del 30% de las importaciones provenientes de China fueron bienes de capital. El desempeño del comercio exterior de ALC con Estados Unidos es opuesto: las exportaciones de ALC han incrementado de forma importante los bienes intermedios, particularmente los bienes de capital (de menos del 10% hasta 1991 a niveles superiores al 25% desde 2015) y un importante descenso de sus bienes de capital en las importaciones de ALC: de más del 20% de las importaciones de ALC hasta 1999 al 12,64% en 2024. En 2002 la participación de las importaciones de bienes de capital de ALC desde China superó a Estados Unidos y en 2024 más que lo duplicó (con el 27,33% y el 12,64%, respectivamente) (Tabla 4).
Estos patrones de comercio exterior regionales también se perciben en Brasil y México, aunque con importantes diferencias resultados de sus especializaciones comerciales. En el caso de las exportaciones brasileñas a China, por ejemplo, más del 90% son bienes intermedios, al igual que en ALC, y muy por debajo de la participación en las exportaciones de Brasil a Estados Unidos (con exportaciones superiores al 10% durante 1990-2024). Las diferencias en la estructura de las importaciones por tipo de bien de ALC y Brasil son menores. Para el caso de México, por otro lado, las exportaciones a China superan el 80% en bienes intermedios, aunque con un componente de bienes de capital que promedió el 9,06% durante 1990-2024. En 2024 el 30,35% de las importaciones chinas fueron bienes de capital y apenas el 12,90% de Estados Unidos. Tanto en Brasil como en México la importancia de China como proveedor de bienes de capital es sustantiva y desplazó a Estados Unidos –como porcentaje de los bienes de capital con respecto al total– en este ámbito desde 2004 y 1995, respectivamente.
Conclusiones
El primer apartado del análisis propuso dos conceptos para comprender los retos internacionales de América Latina y el Caribe (ALC) en la tercera década del siglo XXI. El concepto de nuevas relaciones triangulares surge de la profunda competencia sistémica entre Estados Unidos y China desde hace casi una década y de la resultante respuesta por parte de terceras regiones y países para decidir con respecto a docenas de aspectos socioeconómicos en su relación con las dos principales economías globales. Cada una de estas decisiones puede alterar de forma significativa su relación con Estados Unidos y/o con China. El security shoring, por otro lado, es un acontecimiento mucho más reciente (desde 2022-2023) y con enormes consecuencias en ALC ante las unilaterales y drásticas medidas por parte de Estados Unidos para hacer frente a la competencia sistémica de China sobreponiendo su seguridad nacional por encima de otros aspectos históricos recientes (por ejemplo, el libre comercio, el desarrollo de terceros países y la reciprocidad). Particularmente desde la segunda presidencia de Trump, el security shoring ha sido reiterativo y central en las órdenes ejecutivas múltiples como principal elemento negociador con China y en su política exterior hacia otros países, incluyendo ALC.
El segundo apartado se concentró en el análisis de la relación comercial de ALC con China, y explícitamente integrando a Estados Unidos. En esta nueva relación triangular, el comercio exterior de ALC ha transcurrido por profundos cambios estructurales en el siglo XXI. Más allá de la creciente presencia china en el comercio exterior de ALC, Brasil y México, es de igual importancia comprender el descenso en el comercio con Estados Unidos y del comercio intrarregional. Además, y como parte del escalamiento tecnológico de China abordado en el primer apartado, también la composición del comercio exterior de ALC con China se ha transformado sustantivamente. Es llamativa la creciente brecha en el comercio exterior según su nivel tecnológico entre ALC y China; el análisis del comercio exterior de ALC con China y Estados Unidos, de igual forma, refleja la importancia de China como fuente de bienes de capital y que ha crecientemente sustituido la función histórica de Estados Unidos en este rubro.
Estas estructuras comerciales entre ALC y China –bien se pudieran haber examinado otros rubros como el financiamiento, la inversión extranjera directa o los proyectos de infraestructura– reflejan la profundidad de las nuevas relaciones triangulares gestadas en el siglo XXI. Si bien la administración Trump desde 2025 busca explícitamente cancelar la presencia China en ALC, en el ámbito del comercio exterior, por ejemplo, estos procesos son complejos si no imposibles al menos en el corto y mediano plazo. Como lo refleja el análisis del segundo apartado del documento, al menos en el ámbito del comercio exterior de ALC, incluyendo con diferencias a Brasil y México, China en la actualidad se ha convertido en el principal proveedor de bienes intermedios y particularmente de bienes de capital y ha sobrepasado desde hace más de 15 años a Estados Unidos en su participación de bienes de capital con respecto a las importaciones de ALC. Es decir, China ya es el líder tecnológico en múltiples cadenas globales de valor y en las importaciones de ALC. Buscar reducir o hasta cancelar estas importaciones desde China será complejo, si no es que imposible en el mediano plazo.
Estos aspectos seguirán siendo debatidos en los ámbitos regionales y bilaterales en ALC con Estados Unidos y China. La histórica indiscutible predominancia de Estados Unidos en ALC, sin embargo, ya está en completo cuestionamiento ante la masiva presencia china y ante nuevas oportunidades para la región y los países de ALC.
Existen un número importante de propuestas recientes para que ALC (CEPAL, 2025), Brasil (Rosito, 2020) y México (Arsoska, Anguiano Roch y Dussel Peters, 2024) hagan frente a estos nuevos retos globales en el marco de la nueva relación triangular y específicamente en el ámbito de su comercio ante los retos generados. Instrumentos específicos para cerrar la brecha tecnológica en el comercio con China y la concreción de las múltiples propuestas del Foro CELAC-China desde 2015 son, entre otras, relevantes para la relación bilateral y en el comercio exterior de ALC con China. El fortalecimiento institucional –de las instituciones del sector público en sus diversos niveles, así como de organismos empresariales y académicos especializados– también son cruciales para enriquecer las propuestas específicas y sobrellevar las dificultades contemporáneas entre China y ALC.
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En Dussel Peters (2025) se invita a considerar al menos cuatro ámbitos socioeconómicos de la relación de ALC con China: su comercio exterior, el financiamiento, la inversión extranjera directa y los proyectos de infraestructura. Cada uno de estos ámbitos se examinan con detalle, además de puntuales investigaciones por parte del Cechimex (2025) y de la Red Académica de América Latina y el Caribe sobre China (2025).
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Desde 1997 el Departamento de Industria y Seguridad (BIS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio de Estados Unidos establece un listado de empresas extranjeras con las que las empresas estadounidenses tienen restricciones para realizar cualquier tipo de transacción; las empresas estadounidenses deberán solicitar licencias para comprar y vender de estas empresas o instituciones. Con la primera presidencia de Trump (2017-2021) BIS utilizó este instrumento crecientemente para incluir a más de 1.500 empresas chinas hasta mediados de 2025, incluso con la amenaza de aumentar hasta 20.000 empresas a finales de septiembre de 2025 al incluir a empresas subsidiarias propiedades de las empresas listadas. Si bien estas medidas no afectan directamente a terceros países, sí impactan a sus empresas si cuentan con actividades con estas empresas listadas (Berman, 2025).
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Durante la visita de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de Estados Unidos, a México en diciembre de 2023 se propuso un grupo de trabajo conjunto para que México monitoreara la trazabilidad del origen de los recursos de las empresas, y particularmente las chinas (Dussel Peters, 2024). Este grupo de trabajo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en México, por el momento, no ha generado resultados específicos.
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Estas propuestas las comunicó el USTR (United States Trade Representative) en octubre de 2025 en cuanto a sus propuestas temáticas generales para renegociar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) con México.
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En septiembre de 2025, la SHCP estableció en su propuesta de presupuesto para 2025 un significativo aumento arancelario para todas las importaciones de los países con los que México no cuenta un tratado de libre comercio, destacando China, Corea del Sur, India y Rusia. Para el caso de China, el aumento arancelario en las más de 1.400 fracciones implicaría un arancel promedio cercano al 35%. Esta medida debiera ser aprobada por la Cámara de Diputados hasta el 15 de noviembre de 2025. Es previsible que la Cámara de Diputados adopte esta legislación y que China tome contramedidas semejantes.
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Con base en la información comercial de México (Cechimex, 2025), Estados Unidos es por mucho su principal socio comercial (con el 61,45% en 2024, y una significativa caída al 81,03% en 1999) y particularmente en las exportaciones mexicanas (con el 83,06% en 2024, sólo comparable con mayores niveles en 1994-2006). No obstante, también en 2024 China por primera vez superó el 20% de las importaciones mexicanas (20,76%). Desde esta perspectiva se refuerza el concepto de nuevas relaciones triangulares en el ámbito del comercio exterior para países como México y sus vínculos con Estados Unidos y con China.
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El análisis de Wu (2025) es revelador en cuanto a la paralela disminución de la importancia de Estados Unidos para China: si bien hasta un lustro Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones chinas, en la actualidad es el tercero, después de los países asiáticos y la Unión Europea, y considerando la caída en la importancia del comercio exterior y las exportaciones de China en el PIB, apenas participa entre el 2-3% de su PIB.
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El análisis parte del comercio exterior de ALC, considerando que existen significativas diferencias en las estadísticas del comercio si se tomaran las fuentes oficiales de China o de Estados Unidos (Dussel Peters, 2025).
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Disponibilidad de Datos
Todos los datos que respaldan los resultados de este estudio fueron publicados en el propio artículo.
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Natália Nóbrega de Mello
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Fuente: elaboración propia con base en US Census (2025).
Fuente: elaboración propia con base en UN-COMTRADE (