La Editorial Abya-Yala de Quito (Ecuador) viene haciendo una serie de publicaciones, sobre todo de antropología social y cultural, que muestran no sólo el valor científico de éstas, sino también la preocupación de sus autores por la temática latinoamericana pensada desde A. Latina. Esto, sin duda, contribuye al prestigio que la Editorial Abya-Yala goza en nuestro continente y en Europa. Precisamente, un ejemplo de lo que estamos diciendo es la publicación de la obra que reseñamos aquí, que fue organizada por Alicia Barabas, antropóloga argentina que trabaja en el Instituto de Antropología e Historia de Oaxaca (México) y que cuenta entre sus publicaciones el valioso libro editado por Grijalbo en 1987 Utopías Indias. Movimientos sociorreligiosos en México. Ahora, Barabas nos presenta un libro que organizó en base al material de las ponencias del simposio sobre “Movimientos Sociorreligiosos en América Latina” que ella coordinara en el XIII Congreso Internacional de Ciencias Antropológicas y Etnológicas, realizado en México DF., en 1993.
Precisamente, Barabas introduce a los ponentes en este libro señalando la no-muerte de las Utopías Indias que en nuestros días reaparecen una vez más en el Movimiento “de miles de indígenas mayas de Chiapas, en México, [que] son nuevamente protagonistas activos en la construcción de una vieja utopía de autonomía y liberación…” No es una novedad en México, observa la autora, porque los mayas del pasado históricamente vienen protagonizando luchas por la liberación del colonizador europeo y criollo. Si bien hoy el movimiento de Chiapas -por una dinámica histórica que no deja dudas sobre la prospectividad del pensamiento indígena- es predominantemente utópico-secular, no está desnutrido de aquella antigua utopía de carácter milenarista, profética y mesiánica que puede ser rescatada como antecedente en un “continuum histórico” y operando como sustrato cultural en la modificación de un presente adverso y en la postulación de proyectos alternativos a éste.
Teniendo en mente esta experiencia renovada de los mayas de Chiapas, Barabas presenta el conjunto de trabajos que luego siguen en el libro sobre actuales (y la actualidad) de movimientos sociorreligiosos en A. Latina y los enfoques teóricos con que estos movimientos vienen siendo abordados. Desde un punto de vista geográfico, los estudios de este fenómeno social y religioso se llevaron a cabo en Argentina, Brasil, Perú, México. Cada uno de ellos, a su vez y sobre la base de un denso y rico trabajo de campo, es expuesto a partir del análisis de un complejo juego de relaciones históricas y posiciones socio-económicas y político-culturales según el país y la región en que el fenómeno ha surgido. A través de la lectura de los trabajos presentados, se pueden destacar, sin embargo, algunos denominadores comunes. En primer lugar, se constata en A. Latina la emergencia y conformación procesual hasta el presente de una estructura social y de relaciones inter-étnicas de carácter asimétrico y maligno. En segundo lugar, se observa que estos movimientos indígenas se estructuran en torno a rasgos diacríticos de identificación étnica, en particular religiosos, conceptos míticos, prácticas rituales, chamanismo, canto, danza, etc. En tercer lugar, y como resultado de lo anteriormente señalado, se destaca la producción y presencia de un pensamiento utópico por medio del cual los indígenas interpretan críticamente lo que aparece como real y proponen un proyecto de sociedad alternativa sobre la base de una redefinición de las relaciones inter-étnicas actuales. En esta perspectiva están orientados los bien documentados trabajos de Idoyaga Molina (“Movimientos Sociorreligiosos: Una esperanza milenarista entre los Pilagá (Chaco Central)”); Priscila Faulhaber (“Uma viagem ao ‘mundo de lá’: imaginario e movimento dos indios no Jucará-Solimões”); Jonathan Hill (“‘Musicalizing’ the Other: Shamanistic Approaches to Ethnic-Class Competition along the Upper Rio Negro”); Oscar Agüero (“Milenarismo y Utopía entre los Tupi-Cocama”; Caso Barrera (“Símbolos religiosos de unificación étnica: el caso de los métis (Canadá) y los mayas-yucateros (México)”); Enrique Marroquín (“Un signo apocalíptico del Milenio: persecución a los protestantes indígenas de Oaxaca”); Alicia Barabas (“Identidad y Cultura en Nuevas Iglesias Milenaristas en México”); Alberto Groisman (“Messias, Milênio e Salvação: Motivação e Engajamento na ‘Doutrina do Santo Daime’”).
Los abordajes teóricos de los movimientos sociorreligiosos indígenas pueden ser de distintas textura y consistencia, como lo muestra el trabajo de Pablo Wright y Robin Wright. El primero (“Perspectivas Teóricas en la Antropología de los Movimientos Sociorreligiosos en el Chaco Argentino”) da cuenta de los enfoques “agencia-estructura, y micro-macro” a partir de los estudios de los movimientos sociorreligiosos entre los Toba, Pilagá, Mocoví y Mataco; ejes teóricos relacionados a teoría social planteada por K. Kontopulos, P. Bourdieu y A. Giddens; en este modelo operativo, que no es discreto sino continuo -dice el autor- cabrían distintas perspectivas que van desde lo “histórico-estructural-cultural” (posición intermedia entre la agencia y la estructura, entre lo micro y lo macro) a lo “ontológico” (posición más cercana a lo micro y a la esfera de los actores sociales) pasando por lo “económico-político” (posición macro/estructural). P. Wright concluye que “si pudiéramos integrar esta triple perspectiva […] seríamos capaces de apreciar los movimientos sociorreligiosos indígenas como praxis críticas de los procesos históricos vividos por estos grupos…”. Por su parte, Robin Wright (“Catastrophe and Regeneration: An Appraisal of Recent Theoretical Approaches to Millenarianism in Amazonia”) presenta un mapeo crítico de la literatura reciente sobre movimientos proféticos, milenaristas y mesiánicos en Brasil (teniendo presente los casos entre los Ticuna, los Tupí-Guaraní, los pueblos Arawak-, Tucano-, Caribe- y Gê- hablantes) “in the light of new approaches and concepts (highly diverse) in Anthropology and the History of Religions”, tales como la teoría de la aculturación (Schaden); la teoría del mito-praxis (M. Carneiro da Cunha); la teoría de la sociedad contra el Estado (H y P. Clastres); las teorías del utopismo en los movimientos sociorreligiosos (M. Brown, Oliveira Filho, A. Oro); el sentido de transformación vs. autonomía del milenarismo Baniwa en el noroeste amazónico (R. Wright/J. Hill); la aproximación desde la historia de la religiones formulada por Lawrence Sullivan. Finalmente, R. Wright concluye que los enfoques más fecundos en estos estudios serían aquellos que integran el análisis político-económico y de situación de contacto con asuntos relacionados con la cosmología, mitología o religión indígena. A su vez, las perspectivas utópicas son fructíferas también en relación a la comprensión de la concepción del tiempo y el espacio, del “nosotros” frente a los “otros” en las narrativas mitológicas y en el ritual, etc. Existe, así mismo, -observa R. Wright- una gran atención sobre la continuidad y transformación de los movimientos mesiánicos-milenaristas (a menudo considerados de corta duración); modificación que toma una dirección hacia lo político, las relaciones inter-étnicas, el contacto con el cristianismo, etc.
Una de las conclusiones que Barabas extrae de sus estudios y que puede quizás generalizarse a los presentados en este volumen es que los movimientos sociorreligiosos indígenas son centrales en la dinámica de “configuración y reconfiguración de la identidad social y cultural.” Así también, estos movimientos manifiestan una resistencia cultural en la medida que reactualizan símbolos y “prácticas culturales colectivas especialmente significativos.” Resistencia que es más étnica cuanto el grupo indígena más comparte historia, cultura e identidad. En fin, un libro organizado por Barabas que contribuye eficazmente desde el campo de la antropología al estudio del pluralismo étnico en América Latina.
