Este artículo tiene como objetivo analizar cómo la poeta e intérprete Natasha Felix tensa los límites del campo literario al colocar la palabra hablada como origen y destino de su poesía. Su último libro, Inferninho (Felix, 2024b), está escrito a partir de una experiencia con performances en el proyecto Apupú, en el que Félix pone en escena el poema, como sonido, ritmo, danza. A lo largo del artículo, por tanto, se demostrará cómo este procedimiento creativo, en el que el cuerpo y el sonido participan en las prácticas de escritura y lectura, provoca interferencias que amplían las posibilidades de las instituciones literarias, desde su producción hasta su circulación y recepción crítica. Así, se utilizará el pensamiento teórico de autores como Leda Maria Martins y Édouard Glissant para argumentar que la poesía de Félix promueve una especie de fuga que concierne no sólo a las instituciones específicas del campo literario, sino a la perspectiva occidental de una cosmovisión que, por En ocasiones, borra otros valores y expresiones culturales, especialmente afrodiaspóricas e indígenas, en el caso del territorio brasileño. Por tanto, en su intento de escapar de los límites establecidos de lo considerado literario, el proyecto estético de Natasha Felix se presenta también como político, recuperando valores propios de las culturas afrodiaspóricas, como la oralidad, la musicalidad y la corporalidad.
Palabras-clave:
poesía brasileña contemporánea; palabra hablada; performance; Natasha Felix