Los desafíos político-científicos que enfrentan actualmente las ciencias sociales, y más específicamente, el campo de los estudios de juventud, resaltan la necesidad de revalorizar el método en la producción científica y en la mediación entre concepto y realidad. Este enfoque no es un método regulado y estandarizado como lo entienden los paradigmas más positivistas, sino posibilidades metodológicas lo suficientemente flexibles, ágiles, creativas y juveniles como para abordar las complejidades del mundo juvenil contemporáneo. Más que simplemente estandarizar el método aplicado, validar la aplicación de estos diseños metodológicos requiere el desarrollo de estrategias de seguimiento reflexivo que transparenten los procesos de investigación con jóvenes, particularmente en términos de reflexividad metodológica, reflexividad posicional y reflexividad ética. Esta última debe ir más allá de la aplicación de las crecientes regulaciones legales y normativas que han envuelto la producción científica en redes burocráticas, y posicionar al investigador como un ser social y su práctica de investigación como una práctica relacional, lo que implica relaciones epistémicas de colaboración con los participantes del estudio.
Palabras clave:
Método; Juventud; Reflexividad metodológica; Reflexividad posicional; Reflexividad ética