Open-access APORTES CONCEPTUALES A LA PREVENCIÓN DE SITUACIONES DE TRANSGRESIÓN SOCIAL DE ADOLESCENTES CUBANOS

CONCEPTUAL CONTRIBUTIONS TO THE PREVENTION OF SOCIAL TRANSGRESSIONS IN CUBAN ADOLESCENTES

CONTRIBUIÇÕES CONCEITUAIS PARA A PREVENÇÃO DE SITUAÇÕES DE TRANSGRESSÃO SOCIAL DE ADOLESCENTES CUBANOS

RESUMEN

Las transgresiones sociales, un problema sociopolítico aún sin resolver en la región latinoamericana, afectan cada vez más a las poblaciones jóvenes. En Cuba, constituyen un desafío, a pesar de la implementación de políticas sociales y jurídicas orientadas a su contención. Este artículo tiene como objetivo ofrecer criterios orientadores que reconozcan la importancia de abordar las condiciones generadoras de las transgresiones sociales, con el fin de modificar los comportamientos asociados a este fenómeno en la población en cuestión. Los contenidos expuestos abordan aspectos no siempre considerados en el diseño de acciones dirigidas a este propósito. Se evidencian alternativas a las pautas y condiciones existentes para su implementación en el país, resultado de la praxis extensionista e investigativa de las autoras.

Palabras claves
Proceso; Intervención psicosocial; Pautas metodológicas

ABSTRACT

Social transgressions, a sociopolitical problem yet to be resolved in the Latin American region, increasingly affect young populations. In Cuba, they represent a challenge despite the implementation of social and legal policies aimed at their containment. This article aims to provide guiding criteria that highlight the importance of addressing the conditions that generate social transgressions, in order to modify behaviors associated with this phenomenon within the population in question. The content presented addresses aspects not always considered in the design of actions directed toward this purpose. The study identifies alternatives to the current guidelines and conditions for their implementation in the country, derived from the authors’ outreach and research practices.

Keywords
Process; Psychosocial intervention; Methodological guidelines

RESUMO

As transgressões sociais, um problema sociopolítico ainda não resolvido na região latino-americana, afetam cada vez mais as populações jovens. Para Cuba, constituem um desafio, apesar da implementação de políticas sociais e jurídicas voltadas para sua contenção. Este artigo tem como objetivo oferecer critérios orientadores que reconhecem a importância de abordar as condições geradoras das transgressões sociais, a fim de modificar os comportamentos associados a esse fenômeno na população em questão. Os conteúdos apresentados abordam aspectos nem sempre considerados no desenho de ações voltadas a esse propósito. Evidenciam-se saídas das atuais diretrizes e condições existentes para sua implementação no país, resultantes da práxis extensionista e investigativa das autoras.

Palavras-chave
Processo; Intervenção psicossocial; Diretrizes metodológicas

Introducción

En la región latinoamericana, el incremento de situaciones delictivas en poblaciones etarias cada vez más jóvenes resulta un problema social y político no resuelto. Aun cuando en Cuba no se dispone de datos estadísticos reveladores en esta área, algunas experiencias investigativas y de formación dan cuenta de una tendencia similar en el país en los últimos diez años. Como consecuencia de los cambios económicos y socioculturales que acontecen en el contexto cubano actual, se aprecian nuevas manifestaciones en los comportamientos de adolescentes, –parecido a lo que acontece en la región–, en lo que incide, además, un control social deficitario por parte de las instituciones responsables de su prevención (Hernández Martín, 2024).

Algunos centros cubanos especializados en infancias, adolescencias y juventudes, aunque reconocen la multiplicidad de factores afines a las conductas transgresoras en determinados contextos (Peñate et al., 2024; Rodney Rodríguez; García Leyva, 2020), también develan una perspectiva lineal, positivista y adultocéntrica en sus explicaciones causales y en acciones socioeducativas dirigidas a estos grupos poblacionales. Como resultado, se aprecia un desbalance respecto al impacto que tienen diversas trayectorias y condiciones de la cotidianidad de la población adolescente -sector poblacional de interés para las autoras de estas líneas-, en sus ámbitos de socialización –familia, escuela, barrio–, especialmente en contextos de desigualdad y exclusión social (Gómez Rodríguez; Hernández Martín, 2023; Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024; Morales Chuco, 2021).

La existencia de brechas y vacíos en el conocimiento científico en esta área está asociada a un conjunto de nudos temáticos que reclaman la actualización conceptual y metodológica. Entre ellos, Hernández Martín (2024) identifica los siguientes:

  • Análisis sobredimensionado de la conducta con respecto a las múltiples influencias y al papel de la mediatización activa del sujeto frente a ellas.

  • Desbalance en cuanto al grado de responsabilidad atribuido al adolescente menor de 16 años “transgresor”, frente a los agentes socializadores que, en su rol de mediadores sociales, responden por el desempeño de las personas que tienen a su cuidado.

  • Diseño e implementación de acciones socioeducativas punitivas, con un efecto estigmatizante y desacreditador, que invalida el reconocimiento de otros factores psicosociales protectores y resilientes existentes.

  • Impacto desfavorable en procesos psicológicos en formación, –como las identidades– y en el aumento de condiciones objetivas y subjetivas que, a su vez, son generadoras de vulnerabilidad, exclusión y autoexclusión social.

En la actualidad, se incorporan a la agenda científica y académica otros problemas sociales emergentes1 en el contexto nacional, los cuales son analizados con una perspectiva psicosocial, crítica e interseccional que permite interpretaciones más complejas y dinámicas respecto al fenómeno y sus manifestaciones comportamentales (Morales Chuco, 1998). Sin embargo, continúa en un segundo plano la presentación de avances en el abordaje de su prevención en edades cada vez más tempranas (Campoalegre; Portieles, 2020).

Esa demanda debe cubrir fundamentos teóricos de la prevención, itinerarios metodológicos y experiencias empíricas evaluadas y replicables. Para ello se requiere necesariamente, a criterio de las autoras, articular perspectivas epistemológicas y emancipadoras que favorezcan la intervención-acción-transformación, desde la participación activa de todos los actores implicados en la prevención de transgresiones sociales u otras vulnerabilidades que afectan a la población estudiada. Los enfoques psicosociales, histórico cultural y de resiliencia permiten una aproximación compleja a los múltiples factores que dan lugar a la reproducción de la problemática planteada y a la vez, la identificación de mecanismos efectivos para su reducción y prevención.

El presente artículo responde a esa interpelación. Se sustenta en resultados de investigación producidos en los últimos años en Cuba (Hernández Martín, 2024; Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024; Morales Chuco, 2019), que condensan aportes teóricos, metodológicos y empíricos encaminados a robustecer la prevención social. Primero, define una concepción de la prevención social para el análisis de las transgresiones sociales en la adolescencia como problema social, con lo cual se resignifica esta categoría en el contexto de las ciencias y de la praxis profesional cubana. Segundo, expone los presupuestos metodológicos del proceso preventivo y, en un tercer momento, despliega un conjunto de pautas metodológicas que permiten la implementación de acciones preventivas en el ámbito de las transgresiones sociales que afectan a la población adolescente cubana y a su entorno.

El texto toma en consideración los progresos del tema en el contexto latinoamericano, en especial en Cuba, así como los principales desafíos y retos para su reducción en el escenario actual. De ahí que puede constituir una referencia para dialogar con propuestas anteriores y otras por venir.

Desarrollo

La prevención social es una categoría central en la solución de problemáticas que afectan a una nación, especialmente en aquellos sectores expuestos a mayores vulnerabilidades. Su implementación debe ir concatenada a la propia concepción del problema social expuesto para ahondar en las causas, factores que lo condicionan y también, para poder ofrecer herramientas conceptuales, metodológicas y/o prácticas que contribuyan a su reducción.

En las ciencias sociales cubanas existen múltiples antecedentes en el tratamiento de esta problemática. La prevención ha sido tratada desde diversas perspectivas teóricas (Colectivo de Autores, 2003), las cuales identifican acciones para anticiparse a su expresión o evitar su reproducción. De igual modo, el debate se ha concentrado en las condiciones objetivas o subjetivas que dan lugar a tales circunstancias2 (Hernández Martín, 2024).

Cuando se trata de problemas sociales que tienen un impacto desfavorable en diferentes grupos sociales y por demás, frenan u obstaculizan el propio desarrollo social, resulta imprescindible conectar la temática de la prevención con la voluntad política de los gobiernos que tienen, como parte de su encargo social, el cuidado y protección de su población (Morales Chuco, 2019).

En el caso de Cuba en particular, la condición de país garante de derechos humanos dirigidos a las poblaciones infantil, adolescente y joven, le concede una fortaleza jurídica y de prevención en cualquier circunstancia que los coloque en situaciones de vulnerabilidad social, especialmente aquellas relacionadas con la actividad transgresora. Sin embargo, en la práctica no siempre se toman en cuenta medidas integrales con la anuencia técnica de profesionales y expertos en temas afines (Hernández Martín, 2024).

Algunos indicadores en esta materia se relacionan con varios aspectos esenciales. En primer lugar, lo referido a la conducta como eje central del diagnóstico y tratamiento y, en segundo lugar, la fragmentación del proceso de evaluación en los diferentes niveles en que se realiza (Hernández Martín, 2024; Morales Chuco, 2019; Peñate et al., 2024).

Por otra parte, en la ejecución de acciones y medidas socioeducativas subyacen configuraciones subjetivas estereotipadas, basadas en la estigmatización de la conducta de esta población. Los recursos metodológicos que se emplean se caracterizan por ser formales, poco participativos, autoritarios, por una ausencia de cohesión interdisciplinar, además, de un desbalance en el tratamiento de los implicados en la situación de transgresión –responsables parentales, educadores, representantes de proyectos socioculturales, deportivos, líderes comunitarios– respecto al trabajo con el propio adolescente. Al respecto, la visión asistencialista institucional sostenida por décadas como respuesta a problemas visibles relacionados con las vulnerabilidades, no ha sido un recurso viable en su reducción. A la vez que ello genera un alto costo para el Estado cubano, también ha invisibilizado un conjunto de potencialidades existentes, tanto del entorno como de las propias personas con las que se trabaja (Morales Chuco, 2019).

En este sentido, el estudio que antecede a esta propuesta defendió un enfoque cualitativo y se diseñó por etapas, con un carácter procesual en espiral (Hernández Martín, 2024). La primera etapa de diagnóstico (2015-2020) se propuso explorar, en diferentes niveles, cómo se expresan las transgresiones sociales y describir su relación con otros factores que la condicionan, presentes en los adolescentes seleccionados. Esto posibilitó acceder a revelaciones empíricas de la situación problémica, desde un diseño mixto secuencial con preponderancia cualitativa. Se trabajó con una muestra no probabilística, intencionada:

  • 235 adolescentes cubanos en situación de transgresión social en internamiento en el periodo 2015-2020.

  • 83 adolescentes cubanos en situación de transgresión social con medidas socioeducativas comunitarias del Municipio de Centro Habana en el periodo 2018-2020.

  • 48 actores socio- educativos que trabajan directamente con estos adolescentes en el periodo de 2015-2020.

En la segunda etapa, de integración y elaboración de propuestas (2020-2023), se procesan los resultados obtenidos y se elaboran contribuciones teórico- metodológicas en una perspectiva psicosocial.

La integración de los resultados permite revelar nexos entre las categorías estudiadas en la población adolescente. Se utilizaron variados métodos, técnicas e instrumentos. Con un alcance explicativo, se ofrecieron acciones para la prevención de la transgresión social en la adolescencia, a partir de la elaboración de las pautas metodológicas para el trabajo con adolescentes en el territorio cubano, las cuales se presentan en este artículo. Se trabajó con una muestra no probabilística, intencionada:

  • 355 adolescentes en situación de transgresión social en internamiento y a nivel comunitario en el periodo 2015-2020.

  • 31 actores socio- educativos que trabajan directamente con la población adolescente estudiada en el periodo 2021-2023.

  • 7 expertos en el estudio de adolescencias cubanas.

Sobre la propuesta teórica de las autoras

Por su parte, la propuesta teórica de las autoras recupera importantes nodos temáticos de su propio quehacer. Hernández Martín, Ortiz Gómez y Morales Chuco (2024, p. 50) aluden al fenómeno de las transgresiones sociales:

Con marcado hincapié se debe trabajar en dirección a la identificación de acciones complejas, estratégicas y multidimensionales, como parte de las políticas del Estado cubano para su prevención y disminución, en especial en las adolescencias y juventudes. Ello es reconocido en los Objetivos de Desarrollo Social para la Agenda 2030 en sus metas y ejes estratégicos de la nación, en coherencia con instituciones sociales y organizaciones.

Cuando se revisa la literatura, si bien existe coincidencia en que los programas de prevención en materia de transgresiones sociales deben anticiparse a su aparición, no queda claro hacia dónde se debe focalizar el trabajo: si hacia el comportamiento, la victimización, los factores de riesgos, las causas u otros aspectos que puedan influir en el fenómeno (Hernández Martín, 2024).

De acuerdo con Morales Chuco (2019), se requieren de enfoques integrales para poder dar respuesta a la multiplicidad de matices que demandan de una concepción preventiva.

El enfoque de resiliencia, en particular, se aviene a esta concepción de la prevención que valora la potenciación de factores protectores en el mejoramiento de la salud física y psicológica, el desarrollo de competencias sociales, la modificación de hábitos de vida como resortes endógenos para promover cambios positivos en las personas, aun estando en situaciones de adversidad (Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024). En ese sentido, la focalización del problema, los factores de riesgos asociados y los factores protectores existentes para su solución, son esenciales en el diseño de estrategias de prevención, desde una mirada integral, compleja, multicausal y multidimensional del fenómeno y del proceso de prevención en sí mismo, al tener en cuenta la particularidad del grupo afectado y del contexto social donde se inserta. Esto responde al hecho de que los factores no funcionan de la misma forma para todas las personas.

Desde la perspectiva anterior, se transforma la percepción del ser humano desde un modelo centrado en el riesgo, a uno de prevención que tiene sus bases en las potencialidades de las personas (Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024).

De esta manera, en el trabajo con el enfoque de resiliencia, se debe destacar que depende de diferencias individuales y de diversas variables contextuales. Ello tiene su expresión en la interacción dinámica que se produce entre los factores de riesgo y protectores que puedan ser identificados, a la vez que potenciados en esas interacciones derivadas entre las personas y sus contextos donde se desenvuelven. Por lo tanto, en este proceso juega un papel fundamental lo psicológico y lo social en términos de recursos y en correspondencia con las situaciones concretas en que se encuentran los individuos (Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024).

Otros enfoques teóricos que robustecen el análisis complejo e integral de esta categoría son: el psicosocial, el histórico cultural y el de derechos.

El primero, visibiliza el problema de la situación de las transgresiones sociales en el entramado de relaciones sociales que subyacen a su expresión. Toma en cuenta de manera dialéctica los aspectos objetivos y los contenidos intersubjetivos que influyen en la expresión del fenómeno, así como en su prevención.

Por otra parte, a nivel macrosocial, favorece la conducción intencionada de políticas sociales que contribuyan a minimizar brechas sociales que aumentan situaciones de desigualdad social y acentúan manifestaciones de vulnerabilidad y exclusión social, concomitantes con la reproducción de las transgresiones sociales.

El enfoque Histórico-Cultural (Vygotsky, 1979), por su parte, permite tomar conciencia sobre las particularidades psicológicas del adolescente de acuerdo con categorías claves como vivencia, situación social del desarrollo y zona de desarrollo próximo. Todo ello ha permitido ubicar al “otro” en el proceso educativo de diagnosticar, formar o potenciar factores protectores como un elemento dinamizador en los procesos de cambio y transformación social.

El enfoque de derechos interviene en la reducción de desigualdades sociales y situaciones de exclusión social, al ponderar principios que protegen y colocan en el centro de atención a los adolescentes y sus necesidades. Además, permite en cualquier etapa del proceso de prevención, tener en cuenta: 1. La responsabilidad estatal, como garante esencial del cumplimiento de los derechos y 2. El desarrollo de las capacidades de los adolescentes y la entrega de información adecuada para sean sujetos activos en la exigibilidad de sus derechos.

En correspondencia con lo anteriormente planteado, constituyen ejes conceptuales a tomar en consideración, la propia concepción de la Situación de transgresión social (Hernández Martín, 2023), las particularidades del desarrollo en la adolescencia (Domínguez García, 2023) y los factores protectores psicológicos tanto individuales como del entorno (Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024).

A partir de lo expuesto, se considera la prevención de las transgresiones sociales como:

[…] un proceso que integra un conjunto de políticas, programas y acciones socio-educativas para contrarrestar, de manera anticipada o no, las condiciones que estimulan la violación de las normas legales y/o sociales en un contexto histórico- social determinado, revertir los factores de riesgos que la generan y favorecer la resiliencia y el bienestar psicológico, de los sujetos afectados. En particular, si se trata de personas en desarrollo, sin responsabilidad penal, como son los adolescentes menores de 16 años, el diseño de cualquier acción preventiva, no debe quedar situado a nivel individual

(Hernández Martín, 2024, p. 39).

Pautas metodológicas para la prevención de situaciones de transgresión social

Es de especial interés para las autoras, presentar pautas metodológicas que pueden aportar a la prevención de Situaciones de Transgresión Social en la adolescencia, las cuales constituyen parte esencial de su praxis investigativa y extensionista. Se definen como:

[…] un conjunto de criterios conceptuales, –psicológicos, socioeducativos, comunicativos– y metodológicos dirigidos al diseño de políticas, programas, estrategias y/o acciones para la reducción, de factores asociados a la situación de transgresión social en la adolescencia y al fortalecimiento de componentes resilientes que permitan, su protección y bienestar, así como una adecuada convivencia familiar, educativa y social, potenciadora de su desarrollo psicológico y de habilidades sociales, para el manejo de situaciones adversas

(Hernández Martín, 2024, p. 39).

En la Fig. 1 se expresan los elementos estructurales expuestos en la conceptualización. Los contenidos presentados dirigen su atención hacia algunos aspectos que no siempre son tomados en cuenta en el diseño de acciones de prevención. Su valor reside precisamente en ello.

Figura 1
Estructura de las Pautas Metodológicas.

Para su implementación, se requiere tomar en consideración algunos principios, resultantes de la labor investigativa de las autoras en los últimos 10 años en el ámbito extensionista, que dan cuenta de la complejidad en que el fenómeno de las transgresiones se aborda y afecta a la población adolescente y su entorno (Hernández Martín, 2022; Hernández Martín; Ortiz Gómez, 2024; Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024; Romero Reyes; Hernández Martín, 2019).

Entre ellos se señala como necesario:

  • La deconstrucción de estereotipos que vulneran la adolescencia, enfocando cualquier análisis que los implique, en las particularidades de su situación social del desarrollo.

  • Esclarecer deberes/obligaciones/derechos entre adolescentes y sus representantes legales.

  • Reconocer el grado de responsabilidad -de representantes legales, actores socioeducativos y adolescentes-, ante situaciones desfavorables.

  • Conectar afectivamente con las necesidades de los adolescentes.

  • Colocar el foco de atención en las consecuencias, más que en el castigo.

  • Creer en los adolescentes, valorar y reconocer positivamente sus logros y sus potencialidades, en aras de fomentar sus características resilientes.

De igual modo, es preciso que los actores implicados puedan:

  • Entender que los fenómenos sociales como las transgresiones sociales, requieren miradas inter y multidisciplinarias para integrar resultados, articular saberes y acompañar procesos.

  • Comprender la adolescencia como un grupo poblacional con sus propias particularidades del desarrollo psicológico y, además, distinguirlas de aquellas características vinculadas con el contexto de vulnerabilidad al que pueden exponerse cotidianamente.

  • Considerar a los sujetos como participantes activos del proceso, respecto a sus intereses, sus potencialidades y aportes durante la indagación.

Por otra parte, es necesario considerar el diseño de programas de prevención psicosocial a nivel de macrosistema, microsistema e individual, con un carácter sistémico y sistemático y un adecuado control de la implementación de las acciones identificadas, en todos los niveles propuestos. Igualmente deben plantearse, de manera clara, acciones de intervención primaria, secundaria y terciaria. Un acertado diseño y trabajo en los primeros tipos de prevención, con un enfoque psicosocial, reduce las labores dirigidas a la rehabilitación o reducción de la reincidencia (Hernández Martín, 2024).

La horizontalidad en las relaciones sociales formales e informales, constituye otro principio básico, aun cuando se reconocen roles diferenciadores con funciones claras en cada actor:

  • Adolescentes que viven diferentes situaciones de vulnerabilidad y que por esta razón se coloquen en situaciones de transgresión social.

  • Maestros, oficiales y actores comunitarios que trabajan directamente con esta población adolescente y que requieren de asesoría o capacitación técnica/especializada, para desarrollar adecuadamente su labor educativa y preventiva.

  • Representantes legales, referido a familiares de primer o segundo nivel o tutores que tienen la responsabilidad del cuidado, educación y protección de estos adolescentes, ante cualquier situación que los vulnere y dañe su desarrollo físico y psicológico.

  • Responsables de la implementación de las pautas, referente a especialistas que trabajan en temas relacionados con las infancias, adolescencias y juventudes vinculadas a situaciones de vulnerabilidad o transgresión social. En ese sentido, requieren de capacitación especializada en las nociones conceptuales definidas como Situación de transgresión social, prevención, adolescentes en situación de transgresión social, resiliencia, enfoques de derechos, entre otros.

  • Instituciones sociales que trabajan directamente con estos adolescentes y sus representantes legales y educativos, que se identifican como los responsables de ejecutar estas pautas.

Un elemento que necesita de especial interés es precisamente el de la formación/capacitación de los actores. Ello es debido a que sus prácticas tienen repercusiones directas en los procesos educativos que influyen en los adolescentes. Empero, no siempre cuentan con la preparación suficiente para que el trabajo que realizan se constituya en lo que esta población necesita y requiere (Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024).

Para el trabajo con adolescentes que se sienten discriminados, inseguros, juzgados en espacios formales, es recomendable el empleo de propuestas metodológicas cualitativas que coloquen sus voces, opiniones y sentimientos en primer lugar, respecto a otros factores.

La concepción metodológica y dialéctica de la Educación Popular y la Investigación- Acción- Participativa constituyen propuestas concretas en ese sentido (Pérez Reigosa; Pérez Batista; Hernández Martín, 2019). La participación activa y consciente, el diálogo, la promoción de valores y el trabajo grupal son algunos de sus principios más relevantes. Su puesta en práctica facilita la horizontalidad en las relaciones entre adultos y adolescentes y entre los propios adultos; así como el diálogo asertivo para validar emociones, generar empatía, resignificar situaciones de vida y modelar alternativas comportamentales ante nuevos escenarios de intervención.

En el orden práctico, esta concepción promueve procesos de evaluación y diseño de medidas socioeducativas que, en primer lugar, partan de diagnósticos dinámicos que valoren la experiencia, los saberes de los adolescentes y de sus familiares, como punto de partida de cualquier acción posterior que se genere. En este escenario, los actores socioeducativos deben estar despojados de prejuicios y estereotipos y fomentar la escucha activa, atenta y respetuosa, como garantes de todo el proceso.

En segundo lugar, se debe dirigir el trabajo hacia la consolidación de saberes y elaborar un dictamen de la situación que incluye al adolescente y a los factores psicosociales que favorecen la reproducción de las transgresiones sociales a las que se expone, más que de la propia conducta transgresora.

En este momento, es importante el empleo de recursos terapéuticos asertivos, grupales e individuales. Al mismo tiempo, la concertación de actores comunitarios para fortalecer alianzas del entorno que permitan un acompañamiento amigable en el proceso preventivo.

Respecto al trabajo de la familia, debe ser imprescindible el desarrollo de espacios terapéuticos, educativos y de asistencia social, según las necesidades identificadas en un diagnóstico previo.

La consolidación de resultados en esta área devela que la producción subjetiva por medio del discurso y la expresión corporal, permiten el reconocimiento de múltiples potencialidades psicológicas y del entorno que no siempre se pueden recuperar desde posturas distantes y formales de indagación, como habitualmente se trabaja en relación con esta población (Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024).

Se recomienda minimizar recursos como las charlas educativas, puesto que no movilizan los comportamientos ni promueven procesos de reflexión. En su lugar, se propone la incorporación de actividades lúdicas, la articulación de diferentes tipos de lenguajes comunicativos, el empleo de las nuevas tecnologías para la reflexión y la producción de nuevos saberes. En igual sentido, la oportunidad de reflexionar sobre alternativas positivas, en lo referido a la toma de conciencia de sus propias realidades, como punto de partida para propiciar acciones de cambio (Hernández Martín; Ortiz Gómez; Morales Chuco, 2024).

Esta noción requiere de procesos de entrenamiento y capacitación a los agentes de socialización que impactan directamente en esta población, en temáticas como habilidades socioemocionales, metodologías participativas y particularidades de este segmento poblacional, como nichos de aprendizajes necesarios para comprender su importancia e impacto en los procesos de prevención social.

En la experiencia cubana se reconocen buenas prácticas que toman en cuenta lo anteriormente expuesto. Sus principales énfasis se colocan en:

  • El trabajo directo con los adolescentes, a través de talleres e intercambios en temas que permitan fortalecer sus capacidades resilientes; gestionar de manera adecuada la resolución de conflictos en la vida cotidiana; fomentar el autoconocimiento de las particularidades propias de su etapa del desarrollo, así como fortalecer contenidos psicológicos y de interacción social.

  • La sensibilización, el entrenamiento y la asesoría a las instituciones del Estado a nivel macro y micro social en temáticas expuestas. De esta manera, los actores implicados pueden realizar su trabajo en mejores condiciones y efectuar un control social adecuado de las políticas diseñadas. Al mismo tiempo, les permite desarrollar acciones que impacten sobre las condiciones generadoras de la situación de transgresión social, pero también sobre las potencialidades existentes, tanto del entorno comunitario y social como de los propios adolescentes y sus representantes legales.

  • El acompañamiento a los representantes legales con un fin jurídico, terapéutico y educativo. En este sentido, es posible trabajar en la toma de conciencia de sus responsabilidades afectivas, educativas y jurídicas.

  • Diseño de instrumentos y recursos didácticos para la evaluación de los adolescentes, sus familiares y/o la situación acorde con los principios metodológicos expuestos, en los cuales no solo se exploren factores de riesgos, sino que, además, se exploren recursos protectores psicosociales para la prevención del fenómeno de las transgresiones sociales.

Conclusiones

La propuesta realizada se asienta en la recuperación teórica, metodológica y empírica desarrollada por las autoras, en el estudio de la temática, de manera sostenida por más de una década de trabajo.

La incorporación de enfoques teóricos, metodológicos y dialógicos como el enfoque histórico cultural, el psicosocial, el de derechos, el de resiliencia y la Educación popular, favorecen la identificación de la multiplicidad de factores intervinientes y a tener en cuenta en la reducción del fenómeno de las transgresiones sociales en la población adolescente.

Sus principales aportes se identifican en la conceptualización de la noción de prevención de situaciones de transgresión social en la adolescencia, así como en la definición de una arquitectura teórico-metodológica de las pautas que permiten de manera coherente, la implementación de acciones para reducir la reproducción de transgresiones sociales en las primeras etapas de la vida.

En este sentido, el reconocimiento de la labor de prevención no solo orientada a la conducta transgresora de los adolescentes sino, sobre todo, a revertir las condiciones que generan su reproducción, permite dar un paso de avance en el abordaje de esta problemática de manera novedosa, efectiva y más integral en Cuba.

Agradecimientos

No se aplica.

Notas

  • 1
    Desigualdades, desventaja social, pobreza, drogadicción, mendicidad, marginación, entre otros.
  • 2
    Sóñora Cabaleiro (2007), expone que para poder prevenir un problema social cualquiera es importante conocer y comprender su génesis y vínculos causales con otros procesos y actividades sociales, considerar a los individuos, grupos y colectividades afectados por el problema y que identifican, interpretan y actúan sobre el problema, además, de identificar los escenarios, las estrategias y las técnicas para su prevención (p. 127).
  • Declaración de uso de herramientas de Inteligencia Artificial
    No se utilizaron herramientas de Inteligencia Artificial en ninguna etapa de la elaboración, corrección o evaluación de este trabajo.
  • Financiación
    No se aplica.
  • Dossier organizado por:
    Débora Cristina Fonseca https://orcid.org/0000-0001-8427-5973 y Sueli de Fátima Caetano Coppi https://orcid.org/0009-0006-0731-6499

Declaración de disponibilidad de datos

Los datos estarán disponibles previa solicitud.

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Editado por

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    13 Mar 2026
  • Fecha del número
    2026

Histórico

  • Recibido
    10 Jun 2025
  • Acepto
    13 Ene 2026
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