Open-access Trabajo y otras actividades en instituciones mentales: una aproximación historiográfica

Trabalho e outras atividades em asilos manicomiais: uma aproximação historiográfica

Resumen

Introducción  La literatura sobre historia de la terapia ocupacional refiere que a esta le precede un saber construido a partir de la administración de actividades, especialmente el trabajo, a personas asiladas.

Objetivo  Identificar cómo, desde la terapia ocupacional latinoamericana y la historia, se ha abordado el tema del trabajo y otras actividades en instituciones mentales antes de la profesionalización de la terapia ocupacional.

Método  Se realiza un análisis documental en dos niveles: estudios de terapeutas ocupacionales en América Latina y estudios desde la disciplina histórica en diferentes lugares del mundo.

Resultados  Los trabajos de terapeutas ocupacionales reivindican la comprensión de los procesos históricos de conformación del campo profesional en Latinoamérica. Abordan el tema con un alcance exploratorio y revelan asuntos que requieren ser profundizados; emplean principalmente fuentes secundarias y algunos transfieren análisis basados en otras realidades. Desde la historia, se plantean siete temas: relación entre trabajo y tratamiento moral; relación entre capacidad para trabajar y enfermedad mental; adaptaciones y apropiaciones de modelos y propuestas sobre trabajo en instituciones psiquiátricas; modelos institucionales que incorporaron el trabajo de pacientes; debates entre beneficio económico y terapéutico; significados atribuidos al trabajo en las instituciones; profesionalización en la primera mitad del siglo XX.

Conclusión  Esta aproximación abre posibilidades para analizar una práctica poco estudiada y expone su complejidad y contradicciones. También, evidencia vacíos en los relatos acerca del uso del trabajo y otras actividades en las instituciones mentales latinoamericanas, sus formas particulares y los saberes e intereses en disputa que lo conformaron.

Palabras clave:
Historia; Hospitales Psiquiátricos; Trabajo

Abstract

Introduction  The literature on the history of occupational therapy refers to the fact that it is preceded by a knowledge built from the administration of activities, especially work, to people in asylums.

Objective  To identify how, from Latin American occupational therapy and history, the issue of work and other activities in mental institutions before the professionalization of occupational therapy has been studied.

Method  A documentary analysis is carried out at two levels: studies of occupational therapists in Latin America and studies from history in different parts of the world.

Results  The works of occupational therapists vindicate the understanding of the historical processes of shaping the professional field in Latin America. They address the issue with an exploratory scope and reveal issues that need to be deepened; they mainly employ secondary sources and some transfer analyses based on other realities. From history, seven themes are raised: the relationship between work and moral treatment; relationship between ability to work and mental illness; adaptations and appropriations of models and proposals on work in psychiatric institutions; institutional models that incorporated the work of patients; debates between economic and therapeutic benefit; meanings attributed to work in institutions; professionalization in the first half of the twentieth century.

Conclusion  This approach opens possibilities for analyzing a little-studied practice and exposes its complexity and contradictions. It also evidences gaps in the narratives about the use of work and other activities in Latin American mental institutions, its particular forms and the disputed knowledge and interests that shaped it.

Keywords:
History; Hospitals; Psychiatric; Work

Resumo

Introdução  A literatura sobre história da terapia ocupacional assinala o fato de que ela foi precedida por um conhecimento construído a partir da administração de atividades, especialmente de trabalho, a pessoas em asilos.

Objetivo  Identificar como, na terapia ocupacional latino-americana e no campo da história, tem sido estudada a questão do trabalho e de outras atividades em asilos manicomiais antes da profissionalização da terapia ocupacional.

Método  Foi realizada uma análise documental em dois níveis: estudos de terapeutas ocupacionais na América Latina e estudos no âmbito da história em diferentes partes do mundo.

Resultados  Os trabalhos de terapeutas ocupacionais valorizam os processos históricos de formação do campo profissional na América Latina. Eles abordam a temática de modo exploratório e trazem à tona questões que precisam ser aprofundadas; usam principalmente fontes secundárias e algumas análises baseadas em outras realidades. Tomando-se estudos no recorte disciplinar da história são levantados sete temas: relação entre trabalho e tratamento moral; relação entre capacidade para o trabalho e doença mental; adaptações e apropriações de modelos e propostas de trabalho em instituições psiquiátricas; modelos institucionais que incorporaram o trabalho dos pacientes; debates entre benefício econômico e terapêutico; significados atribuídos ao trabalho nas instituições; profissionalização na primeira metade do século XX.

Conclusão  Este exercício abre possibilidades para a análise de uma prática pouco estudada e expõe sua complexidade e contradições. Também, mostra lacunas nos relatos sobre uso do trabalho e outras atividades nas instituições psiquiátricas latino-americanas, suas formas particulares e os conhecimentos e interesses em disputa que o moldaram.

Palavras-chave:
História; Hospitais Psiquiátricos; Trabalho

Introducción

El estudio de los orígenes y recorridos de la terapia ocupacional es fundamental para la comprensión de sus cimientos, principios, transformaciones, sentidos, problemáticas y tendencias. El terapeuta ocupacional Monzeli (2021) señala que, en los abordajes sobre historia de la profesión en América Latina, “Las ocupaciones y el trabajo como forma de control social y de atención a la locura” (Monzeli, 2021, p. 92) son un hito importante. En contraste, la historiadora Ernst (2018) refiere:

Los puntos de vista de los historiadores sobre el trabajo y la terapia ocupacional en las instituciones psiquiátricas no siempre se superponen con las perspectivas de estos profesionales. Para un historiador, el papel histórico del trabajo de los pacientes en psiquiatría está sujeto a la vacilación entre terapia y empoderamiento, por un lado, y coerción y castigo, por el otro. Por el contrario, los terapeutas ocupacionales de hoy en día, así como otros profesionales relacionados con la psiquiatría, pueden considerar que estos últimos rasgos no son característicos de su profesión. (Ernst, 2018, p. S248, traducción propia)

¿Cómo han abordado las y los historiadores el trabajo y las actividades en las instituciones mentales? ¿Cómo lo hemos abordado en la terapia ocupacional en América Latina?

A los estudios sobre el pensamiento y la cultura histórica alrededor de un asunto, en el campo disciplinar de la historia, se les denomina historiografía; esta, en términos generales, se ocupa del análisis de los textos producidos a partir de estudios históricos y de otras formas de evocación y representación del pasado (Zambrano, 1994). Con este artículo, se busca presentar una aproximación historiográfica a la manera como, desde la terapia ocupacional latinoamericana y la disciplina histórica, se ha estudiado el tema del trabajo y las actividades en las instituciones mentales; a las perspectivas, métodos y fuentes históricas que esas miradas nos permiten distinguir. Más que de una revisión con pretensiones de exhaustividad, se trata de un acercamiento que pueda contribuir a los análisis que emprendamos sobre esta práctica precursora de la terapia ocupacional.

En consecuencia, esta aproximación abarca dos niveles: estudios realizados por terapeutas ocupacionales en América Latina y estudios desde la historia en diferentes lugares del mundo. Para el primer grupo, los textos que se analizan fueron identificados partiendo de la indagación que para su tesis doctoral realizó Monzeli (2021); se incluyen otros documentos que circulan y se citan en estudios históricos de la región. En cuanto al segundo, el punto de partida fue el libro Work, psychiatry and society, c. 1750–2015, editado por Ernst (2016c); a partir de esa obra y de intercambios en el Seminario Historia de la Psiquiatría y la Salud Mental, en el Laboratorio de Fuentes Históricas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín1 , se rastrearon otros estudios relevantes en Latinoamérica.

Estudios Realizados por Terapeutas Ocupacionales en América Latina

En su investigación, Monzeli identificó diferentes textos que evocan prácticas de uso del trabajo y otras actividades en instituciones mentales, como parte del pasado que antecede la llegada de terapeutas ocupacionales y el inicio de la formación en terapia ocupacional en los países de América Latina. Estos se refieren a Chile, Argentina, Brasil y Colombia (Monzeli et al. 2019; Monzeli, 2021).

Respecto a Chile, Gómez Lillo (2012), en su relato acerca de los cincuenta años de la terapia ocupacional en su país, menciona la defensa del tratamiento moral2 y de la laborterapia3 en los textos de psiquiatras chilenos alrededor de 1930, sin aludir a prácticas concretas.

Entre tanto, brevemente y sin detalles acerca de las fuentes consultadas, el relato de Gómez Mendelberg (2007) sobre la ocupación de “dementes” en la historia del Hospital Borda de Buenos Aires, Argentina, permite ver tres momentos: primero, la selección de pacientes para plantar arboledas alrededor de 1800; luego, la organización del trabajo como recurso terapéutico y la instalación de talleres para tareas manuales a partir de la década de 1870; finalmente, por un periodo indeterminado que empieza en 1892, la organización de la institución sobre la base del trabajo, con talleres que lo abastecían y dejaban algún beneficio económico para las personas internadas. Concluye que mantener a las y los pacientes realizando actividades fue una constante en el transcurrir de los años, fundamentada en cada época por las corrientes y conceptos vigentes; así, en el segundo momento relaciona las prácticas con los “dictados de Pinel”4 (Gómez Mendelberg, 2007, p. 26) y en el tercero con un concepto de salud asociado a la productividad, donde la inserción social y laboral ganaba importancia.

También sobre este país, es relevante la conferencia de Testa (2015) “La terapia ocupacional antes de la terapia ocupacional en Argentina. Antecedentes y delimitaciones de un campo de intervención en disputa (primera mitad del siglo XX)”. En este trabajo, la autora señala la existencia de numerosas referencias acerca de la utilización de la laborterapia desde fines de siglo XIX y hasta mediados del siglo XX – no solo en instituciones psiquiátricas, también en cárceles e instituciones de beneficencia –, las cuales dan cuenta de un consenso sobre su eficacia en la organización de la estrategia terapéutica institucional. Relaciona su continuidad con el valor moral y disciplinador del trabajo, las ventajas económicas de su implementación en las instituciones y la transformación en la concepción sobre la utilidad social del “lisiado”, de improductivo a potencialmente rehabilitable y susceptible de inserción laboral y social.

Se ocupa Testa (2015), a partir de documentos producidos por médicos de la época5 , del encuentro entre saberes y prácticas en disputa durante la primera mitad del siglo XX en su país. En esta perspectiva, se refiere a la concurrencia del uso terapéutico de actividades (como la laborterapia) y la terapia ocupacional. En tal encuentro, los límites parecen difusos y los términos se usan frecuentemente como sinónimos, pero también se producen diferenciaciones: la laborterapia y el uso terapéutico de actividades se asociaron con pacientes mentales considerados crónicos y con escasas expectativas de recuperación, mientras la terapia ocupacional se introdujo como parte de un discurso médico que prometía la readaptación o la recuperación del potencial productivo de personas con limitaciones motrices, especialmente aquellas derivadas de las epidemias de poliomielitis.

El caso de Brasil resulta particular, pues allí los estudios tienen que ver con la crisis profesional de los años 1980 en este país, desencadenada por los cuestionamientos acerca del papel de la terapia ocupacional en la sociedad y relacionada con los movimientos de desinstitucionalización y crítica a las instituciones totales6 . En este contexto, se reconoció la necesidad de comprender las raíces de esa coyuntura, es decir, de analizar la inserción histórica de esta práctica social y sus transformaciones en el contexto político, económico y social brasileño. Con ello se advertían, adicionalmente, las limitaciones de los relatos históricos hegemónicos, pues resultaban descontextualizados, despolitizados y ajenos a las contradicciones propias de la estructura social en las que la profesión fue creada, que la han determinado y le han dado forma (Barros et al., 2002; Nascimento, 1991; Soares, 1991).

Coherentes con esta postura, varias disertaciones de maestría de finales de la década de 1980 e inicios de los años 1990 aluden al trabajo terapéutico en instituciones de atención a la locura en tanto práctica precursora de la terapia ocupacional. Se destacan los trabajos de Soares (1987, 1991)7 , Galheigo (1988), Magalhães (1989) y Nascimento (1991), aunque solo este último se centra en el análisis histórico del trabajo y la ocupación como formas de intervención en instituciones psiquiátricas.

Sea que profundicen en mayor o menor grado en el tema, las autoras parten de ubicar las raíces del trabajo terapéutico en el tratamiento moral que se instala en Europa a finales del siglo XVIII. Según narran, sus primeros reflejos en Brasil se identifican hacia mediados del siglo XIX, cuando comenzaron a funcionar talleres de oficios artesanales en el Hospicio de Pedro II, en Rio de Janeiro. A ello le seguirían otras prácticas para la educación de las personas asiladas en hospicios de diferentes estados, las cuales se denominaban laborterapia, ergoterapia o praxiterapia8 . Alrededor del cambio de siglo habría una discontinuidad en el trabajo en las instituciones, que se retoma pronto con la creación de colonias agrícolas (Galheigo, 1988; Magalhães, 1989; Nascimento, 1991; Soares, 1991).

Las colonias agrícolas vendrían a integrar un sistema de establecimientos para personas con enfermedades mentales, en el que estas se destinaban a pacientes crónicos. A su vez, las actividades asignadas se diferenciaban de acuerdo con el género, la clase y la condición social (Magalhães, 1989; Nascimento, 1991). Todo ello tendría coherencia con una visión de la enfermedad mental permeada por las teorías eugénicas y de degeneración de corriente alemana, en la que la incurabilidad justificaba una función de tutela y segregación de las instituciones, más que terapéutica, y la participación de internos e internas en la manutención de los establecimientos resultaba deseable. De esta manera, su integración en el circuito productivo ocurría, pero circunscrita al mundo de la exclusión (Nascimento, 1991).

La identificación de estas instituciones y prácticas, así como la descripción de sus características, fundamentos, agentes, propósitos o funciones se basa, sobre todo, en fuentes secundarias, entre las que se destaca el trabajo de la historiadora Cunha (1986)9 , centrado en el Hospício do Juquery 10 , en São Paulo, entre finales del siglo XIX y la década de 1930.

En la lectura materialista dialéctica de Soares (1987; 1991), la absorción laboral de los incapacitados como ejército de reserva en la producción capitalista es regulada por la economía del país en cada momento, lo que determina la importancia atribuida a los servicios de atención de las personas con discapacidad (entre otros sujetos marginalizados) y el papel de esos servicios y de sus profesionales en el disciplinamiento, el control, la habilitación o la rehabilitación de la población excedente del capital. Así, a manera de hipótesis, señala que la opción de los alienistas paulistas por el trabajo agrícola en la primera mitad el siglo XX podría entenderse como consistente con la función económica de los enfermos mentales en el incremento de la fuerza de trabajo rural o de su ejército de reserva, en un momento en que la hegemonía agro-exportadora en Brasil decaía.

Entre tanto, los trabajos de Galheigo (1988), Magalhães (1989) y Nascimento (1991) interpretan y analizan críticamente la actividad terapéutica asilar, principalmente, a la luz de las obras de Michel Foucault11 y Robert Castel12 , que estudian las transformaciones del tratamiento social de la locura, las condiciones de posibilidad del asilo como forma de gestión de los sujetos que amenazan romper el orden social en el Estado liberal, y el poder-saber psiquiátrico, todo ello, primordialmente, a partir de la experiencia francesa. En esta perspectiva, como forma moderna e ilustrada de gestión de la locura, el tratamiento moral fue posible por cuenta de la transformación del estatuto del loco en enfermo mental y privado de la razón, quien, por esa causa, debía ser tutelado y, para ello, encerrado, excluido; en tanto enfermedad, esa gestión y tutela fueron transferidas al ámbito de la medicina. En el tratamiento moral, el trabajo y la regulación de las actividades diarias tendrían un significado moral-adaptativo que sirvió como sostén al espacio cerrado, de manera que se le son inherentes y hacen parte del dispositivo disciplinario de normalización de los comportamientos, moralización y control social a través del cual se docilizaron cuerpos y almas, y se moldeó la subjetividad del trabajador ideal.

Aunque alineada con esta perspectiva, Nascimento (1991), en su abordaje de las condiciones de emergencia del trabajo terapéutico, remarca la pertinencia de hacer un análisis diferencial de la experiencia brasileña, advirtiendo el riesgo de asumir una transferencia de Europa a su país sin apropiaciones. En este sentido, indica que, en Brasil, “el tratamiento moral no era propuesto en el sentido ´positivo` de reconstrucción de un hombre nuevo, si no, exclusivamente, como garante del orden interno del manicomio y proveedor de los medios materiales para su sustento y ampliación” (Nascimento, 1991, p. 94, traducción propia). Asimismo, identifica elementos contextuales, como la larga vigencia de la esclavitud, que para la época influían en la valoración social del trabajo y habrían dificultado su implementación como tratamiento en las instituciones. Soares (1991), sobre estas diferencias, refiere los cuestionamientos de otros estudios acerca de la implementación o no del tratamiento moral en Brasil.

En síntesis, las investigaciones de estas y otras colegas brasileñas cuestionaron el carácter terapéutico del trabajo y otras formas de actividad en las instituciones asilares, en tanto examinaron estas prácticas a la luz de las relaciones de poder que las constituyen. Sus análisis, llevados a la realidad del ejercicio profesional de la época que vivían, cuestionaron en qué medida calificar estas prácticas como terapéuticas legitimaba la segregación, la institucionalización y el encierro. A su vez, problematizaron el trabajo como “único medio de inserción social y de promoción de la autonomía de todos los individuos” (Nascimento, 1991, p. 140, traducción propia) y el papel del terapeuta ocupacional como adaptador/a psicosocial (Galheigo, 1997), recuperador/a del funcionamiento productivo y preservador/a del orden social. En consecuencia, sus contribuciones a la transformación de la terapia ocupacional brasileña y de la atención a las personas en sufrimiento psíquico, así como a la configuración de la terapia ocupacional social son invaluables (Galheigo, 2016; Lopes, 2010).

Finalmente, respecto a Colombia, Trujillo Rojas (1989, 2002) elaboró dos textos en los cuales ofrece una retrospectiva histórica de la terapia ocupacional en ese país. Allí identifica cuatro momentos, al primero de los cuales denomina “precursor disciplinar empírico: la laborterapia” (Trujillo Rojas, 1989, p. 12) o “fase precursora” (Trujillo Rojas, 2002, p. 472), este se extiende entre comienzos del siglo XX y 1966, cuando se creó el primer programa de formación de terapeutas ocupacionales.

Para dicha etapa, en lo que corresponde a instituciones mentales y basada en los relatos de otros autores13 , Trujillo Rojas (1989; 2002) señala la presencia de experiencias de laborterapia, ludoterapia o ergoterapia en las casas para enfermos mentales de Medellín, el Instituto San Camilo de Bucaramanga y el Asilo de Locas de Bogotá14 . Estas tendrían el propósito de “abordar los problemas de manejo diario” de personas con enfermedades mentales (Trujillo Rojas, 1989, p. 12). Para la autora, tales experiencias –junto con otras dirigidas a poblaciones que hoy denominamos con discapacidad–, se entienden como “esbozos de reconocimiento [...] sobre el valor de la ocupación para la rehabilitación, la integración social, la utilización del tiempo y la productividad” (Trujillo Rojas, 2002, p. 473-475).

Por otro lado, Trujillo Rojas (2002) cuestiona, como lo hace Soares (1991) para Brasil, la influencia del “movimiento moral vigente en Norteamérica y los países europeos”, lo que, considera, podría relacionarse con la tendencia de Colombia, hasta los años treinta del siglo XX, “a ser una sociedad cerrada” (Trujillo Rojas, 2002, p. 474). Estas autoras abren la puerta a una controversia que, en los abordajes sobre historia de la terapia ocupacional, por lo general, tiende a ignorarse, y evidencian la necesidad de estudios sobre la materia.

Retomando los trabajos de Alicia Trujillo, desde el grupo de Historias de las Terapias Ocupacionales en Colombia, Duarte Cuervo et al. (2016) se propusieron ampliar la indagación sobre prácticas, instituciones y sujetos, para ahondar en la comprensión del lugar dado a la ocupación en la atención de poblaciones marginalizadas en Colombia, antes de que llegara a este país la terapia ocupacional. La revisión de estudios históricos disponibles15 y de algunas pocas fuentes primarias llevó al grupo a formas de trabajo e instrucción en oficios presentes desde el siglo XVII y que resultan más visibles en el siglo XIX, las cuales hicieron parte de la atención de poblaciones consideradas peligrosas u objeto de la caridad o la beneficencia, en instituciones como hospicios, orfelinatos, asilos, escuelas y talleres para la infancia pobre, casas de corrección y de reclusión.

En lo atinente a instituciones mentales, Duarte Cuervo et al. (2016) coinciden con Trujillo en ubicar reportes de experiencias de laborterapia y ergoterapia en la primera mitad del siglo XX, aunque también ya entrada la década de 1960, así como indicios de actividades manuales en el Asilo de Varones de Bogotá y de posibles influencias del tratamiento moral en el pensamiento médico de las últimas décadas del siglo XIX. Sin profundizar en estos hallazgos y alineadas con perspectivas críticas, señalan la continuidad de prácticas de normalización y control social de las capas pobres de la sociedad que, en el contexto de estas instituciones, se habrían ido configurando como terapéuticas.

Por último, desde la comprensión de la rehabilitación como campo social a partir de Bourdieu y con interés en los procesos de profesionalización de la terapia ocupacional, la reciente disertación de maestría de Amaya (2022) se ocupa de explorar el proceso de legitimación social y política de “la ocupación humana como un dispositivo tecnológico disciplinario” (Amaya, 2022, p. 49) en la primera mitad del siglo XX en Colombia. Para ello, recurre a fuentes secundarias y primarias16 , que analiza usando elementos de la propuesta arqueológica de Foucault.

Por esta vía, consigue hacer un esbozo de discursos sobre la moral, la higiene, la eugenesia, la degeneración racial, la pobreza, la productividad, la beneficencia, la modernización nacional, que se habrían articulado para instalar prácticas y saberes relacionados con la ocupación como respuestas legítimas a necesidades sociales del país, facilitando la inserción de sujetos al margen de la sociedad en la producción capitalista. Amaya (2022) alude a la “ocupación humana” no solo en manicomios, también en establecimientos de beneficencia, una penitenciaría y escuelas de higiene industrial17 , aunque no profundiza en sus prácticas. En su lectura, las instituciones “cumplieron con el papel de consumar las disposiciones normativas que permitían la articulación del Estado con las personas de diferentes clases sociales del país” (Amaya, 2022, p. 48), en tanto “los intelectuales funcionaron como empleados del aparato del Estado y promovieron de manera consistente la disciplina y control de la población, generando racionalización de sus discursos en la población colombiana” (Amaya, 2022, p. 103).

En Colombia, estas aproximaciones recientes, además de ampliar el lente de instituciones, sujetos y prácticas, han sido útiles para advertir relaciones de saber-poder que suelen permanecer ocultas en narraciones y visiones idealizadas y altruistas sobre historia de la profesión. Relaciones que, como lo han señalado varias autoras (Nascimento, 1991; Laws, 2011; Ernst, 2018), con frecuencia rehúyen las y los terapeutas ocupacionales al mirar hacia su pasado.

Estudios desde la Historia

Una aproximación a partir del libro Work, psychiatry and society, c. 1750–2015

La obra en la que se basa este apartado (Ernst, 2016c) fue editada por la historiadora Waltraud Ernst, profesora en Oxford Brookes University, en Inglaterra. Algunos de sus capítulos se derivan del seminario internacional de investigación “Therapy and empowerment – Coercion and punishment18 , realizado en junio de 2013 en St Anne’s College, en Oxford, Inglaterra. Ambas iniciativas respondieron a la escasa atención que se había prestado en las historias de la psiquiatría y la medicina al tema del trabajo de las personas internadas en instituciones psiquiátricas en la época moderna, aun tratándose de una práctica bastante extendida (Ernst, 2016a). Así, el libro constituye un intento por “examinar el trabajo de los pacientes en una gama amplia de instituciones psiquiátricas y conceptualizar el significado del trabajo en relación con sus contextos socioculturales, económicos y políticos específicos” (Ernst, 2016a, p. 1, traducción propia).

Coherente con este propósito, el libro recoge análisis situados en Francia, Reino Unido, Alemania, Toscana, Irlanda, la Primera República de Austria, Wurtemberg, Canadá, las Indias Occidentales Británicas, Rumania, Estados Unidos de América y Japón. Una cobertura geográfica que lleva a pensar en los procesos de modernización/colonización a través de los cuales se logró la expansión del discurso del tratamiento moral de la locura, del correspondiente modelo asilar y del trabajo de las personas internadas. En este sentido, no parece casual que el libro se abra y se cierre con capítulos centrados en los principios del tratamiento moral, planteados en Europa desde finales del siglo XVIII y que se erigieron como referentes para la organización de los asilos de alienados alrededor del mundo.

En el abordaje que las y los autores hacen del trabajo en las instituciones mentales, identificamos siete temas: la relación entre trabajo y tratamiento moral; la relación entre capacidad para trabajar y enfermedad mental; las adaptaciones y apropiaciones del trabajo en las instituciones; los modelos institucionales psiquiátricos que incorporaron el trabajo de los pacientes; el debate entre beneficio económico y terapéutico del trabajo; los significados atribuidos al trabajo en las instituciones; y la profesionalización del tratamiento por el trabajo en la primera mitad del siglo XX.

En cuanto a la relación entre trabajo y tratamiento moral, Freebody (2016)19 estudia una selección de documentos producidos desde finales del siglo XVIII en Francia, Inglaterra y Toscana, en los cuales se apela a este tratamiento por sobre otros métodos en el manejo de la locura. Entre sus hallazgos, destaca que las primeras publicaciones incluidas en su muestra no contemplaban el trabajo como parte integral del tratamiento moral, lo que recomendaban era un régimen diario que, alineado con las seis cosas no naturales 20 , incluía el ejercicio físico, pero no en forma de trabajo. Concluye que la emergencia del trabajo en los escritos sobre tratamiento moral ocurrió en diferentes momentos, asociada con tres factores: la preferencia del autor por controlar el comportamiento del paciente a través de métodos internos –que podríamos denominar de autocontrol– por sobre la contención externa; las circunstancias políticas, socio-industriales o económicas imperantes, y el apego del autor a la tradición clásica en lo relativo a las recomendaciones sobre ejercicio y ocupación.

Surge también en el libro la pregunta por la relación entre trabajo y enfermedad mental, que adopta diferentes matices. El profesor Moran (2016) analiza este tema a través de la documentación de los juicios civiles sobre locura en New Yersey, Estados Unidos de América, en el siglo XIX. Los testimonios de quienes participaron en esos litigios muestran que la capacidad o incapacidad para trabajar de manera eficiente y productiva se constituyó en un elemento determinante de la racionalidad o la irracionalidad de un individuo, en consecuencia, de su competencia para responder por sí mismo y por sus bienes, o la necesidad de ser tutelado/asilado. La socióloga Hinsch (2016), entre tanto, estudia los registros de personas remitidas a establecimientos de trabajos forzados en la Primera República Austriaca (1919 – 1934), encontrando cómo los límites entre enfermedad e inmoralidad se desdibujaron cuando estas nociones se construyeron sobre la base de la incapacidad para trabajar o para hacerlo de una manera moralmente aceptable. En síntesis, estos dos trabajos dan cuenta del problemático lugar de indicador o prueba de enfermedad mental que ocupó el desempeño laboral por fuera de parámetros social y culturalmente aceptados.

Una articulación distinta muestra la investigación del profesor Müller (2016) sobre las instituciones psiquiátricas en el contexto de la Alemania Nazi, cuando la doctrina de salud nacional socialista, basada en ideas de higiene racial, determinó la ejecución de las personas allí internadas. Su condición de enfermas mentales las situaba de antemano en una posición de inferioridad racial que justificaba la esterilización y la muerte, de manera que el potencial de explotación productiva de su fuerza de trabajo se convirtió en criterio decisivo para determinar quién moría y quién continuaba viviendo.

En el marco de la expansión del tratamiento moral y el asilamiento de las personas consideradas enfermas mentales, cobran relevancia las adaptaciones y apropiaciones del trabajo dentro de los regímenes de tratamiento en diferentes contextos. En el libro, estos procesos se vinculan, especialmente, con los valores sociales atribuidos al trabajo y las relaciones de género, raza, clase y posición social. Así, por ejemplo, en las instituciones que se implantaron en colonias británicas del Caribe a finales del siglo XIX, el trabajo tuvo un claro papel de explotación de mano de obra que reprodujo las relaciones de dominación y las funciones atribuidas a las poblaciones colonizadas; aun así, esto coexistía con ideas respecto a su poder curativo (Smith, 2016). A su vez, la influencia de elementos socioculturales se manifestó en los tipos de actividades que se recomendaron, se impusieron o de las cuales se eximió a las personas internadas en diferentes lugares y momentos, de modo que tales elementos terminaron por conjugarse o sobreponerse a los criterios terapéuticos (Chaney, 2016; Ernst, 2016b; McKay, 2016; Smith, 2016; Walsh, 2016).

El capítulo del psiquiatra Toma (2016) muestra la variedad de opciones de intervención que se transfirieron y apropiaron a lo largo de un siglo en Rumania, con base en el estudio de modelos europeos y respondiendo a dinámicas políticas, socio-económicas y culturales intrincadas y a criterios de costo-efectividad y eficiencia terapéutica: el asilo, en donde se involucraban el trabajo doméstico y los talleres; la colonia agrícola de puertas abiertas21 , con énfasis en labores agrícolas; el sistema inglés de casa-pabellón, en el que las personas atendidas participaban en talleres, jardinería y otras actividades, y el modelo belga de cuidado familiar bajo supervisión médica, que se combinó con la colonia agrícola de puertas abiertas.

Así mismo, diferentes variaciones de cuidado familiar de las personas con enfermedad mental también emergen en el libro, estas oscilan entre una alternativa diferenciada, en disputa con el cuidado medicalizado (Nakamura, 2016), y una estrategia complementaria al cuidado asilar, que contemplaba entre sus ejes el trabajo en un entorno familiar como preparación para la eventual salida del asilo (Müller, 2016). En las derivas del trabajo en las instituciones mentales alemanas, el cuidado familiar se convertiría en proveedora de mano de obra barata para su explotación; pero, a su vez, cuando las hambrunas y la escasez de personal para la atención llegaron por cuenta de las guerras mundiales, las colonias agrícolas y el cuidado familiar se transformaron en opciones a la muerte (Müller, 2016).

De cualquier manera, aun en el caso de Japón, el referente moderno europeo, en primera instancia, y luego el norteamericano, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, penetraron de tal forma que el cuidado institucional se instauró por encima de modelos basados en la familia y la religión, en los que el trabajo no hacía parte del tratamiento (Hashimoto, 2016; Nakamura, 2016).

Un elemento que atraviesa los capítulos del libro es el debate entre beneficio económico y terapéutico del trabajo de las personas internadas, que lejos de resolverse, pareciera conducir a tres cuestiones: la administración –indispensable en las naciones modernas o que aspiraban a serlo– de un grupo social que crecía exponencialmente y cuyas posibilidades de reintegración a la sociedad se reducían; la valoración social del trabajo, y la legitimación del saber médico-psiquiátrico, que tomó para sí el problema social que representaba la locura.

En relación con lo anterior, se identifican altibajos en la confianza de los médicos respecto al poder terapéutico del trabajo, vinculados, especialmente, con las transformaciones en las teorías sobre la enfermedad mental. Esto, sin embargo, no condujo a que el trabajo dejara de usarse, más bien, a que se resignificara y se justificara en cada contexto, mezclando argumentos de diferente naturaleza respecto a su utilidad y conveniencia, entre ellos, que era un elemento necesario o deseable en el sostenimiento económico de los establecimientos, sobre todo de aquellos financiados con recursos públicos y destinados a los más pobres; un indicador de calidad y un generador de ingresos para la institución, en ocasiones, también, para las personas asiladas; un facilitador de la administración y del mantenimiento del orden; una manera de contrarrestar el tedio y combatir la ociosidad; una medida para estructurar la rutina diaria; un medio para instalar hábitos; un elemento de socialización; una forma de facilitar la reintegración al trabajo en la comunidad; una forma de ejercicio físico; un proveedor de bienestar para el cerebro; un medio para mejorar el sueño y el descanso, lograr el autocontrol del comportamiento, contener la introspección mórbida, recuperar las facultades racionales y la energía emocional o traer de vuelta los pensamientos al mundo material (Ankele, 2016; Ernst, 2016b; Harris, 2016; Laws, 2016; McKay, 2016; Müller, 2016; Smith, 2016).

Estas concepciones acerca del trabajo de las personas internadas eran, primordialmente, las de médicos y directores de los establecimientos; los documentos de ciencia, administrativos y financieros que produjeron son las principales fuentes usadas para investigarlas. Aun así, el capítulo de la historiadora Ankele (2016) se aproxima a la perspectiva de quienes recibieron el tratamiento, a través del estudio de los registros clínicos de dos instituciones en el periodo de la historia alemana denominado República de Weimar22 . En general estas personas, inclusive aquellas consideradas crónicas, percibían su trabajo más como una preparación para la reinserción laboral en el mundo exterior que como una medida permanente, por ello, en ocasiones, cuestionaron si las tareas que se les asignaban eran útiles para el desarrollo de habilidades y solicitaron ir a talleres que les proporcionaran mejores herramientas. Hubo también quienes expresaron que preferían permanecer en las instituciones, pues sabían del desempleo y las condiciones difíciles que se vivían afuera. Relata Ankele (2016) que, durante las crisis, algunos establecimientos se convirtieron en refugio y los equipos tuvieron que proporcionar a sus pacientes planes graduales de salida, mientras lograban la incorporación laboral.

En relación con este carácter complejo y contradictorio que salta a la vista cuando se analiza el uso y la significación del trabajo en las instituciones, la profesora Laws (2016) elabora, como cierre del libro, una sugestiva reflexión respecto a la racionalización de los atributos de la terapia por el trabajo, y a los lentes de la razón y la racionalidad con los cuales se han intentado comprender los “encuentros terapéuticos con el trabajo” (Laws, 2016, p. 352, traducción propia).

Un último tema que toca el libro es el de la administración científica y la profesionalización del tratamiento por el trabajo en la primera mitad del siglo XX. Este proceso, si bien alude especialmente a la terapia ocupacional, también se refiere a otras especialidades. De acuerdo con las narraciones, la aparición de la terapia ocupacional, las terapias industriales (en Inglaterra) y la ergoterapia científica (en Alemania) al interior de los establecimientos acompañó diferentes tensiones y transformaciones atadas a dinámicas locales e institucionales particulares y a procesos de legitimación más amplios. Entre ellas, se cuestionó la manera como las actividades eran administradas e, incluso en algunos contextos, sirvió para reafirmar el carácter terapéutico del trabajo; se suscitaron pugnas entre las nuevas profesionales y el personal que venía desarrollando funciones de supervisión o acompañamiento, se trazaron fronteras, generalmente difusas, y emergieron disputas sobre lo que era o no terapéutico, rehabilitador, preventivo, productivo, mientras las prácticas continuaron coexistiendo (Ernst, 2016b; Hall, 2016; Harris, 2016; Toma, 2016).

Algunos abordajes latinoamericanos

El estudio del trabajo en instituciones mentales tampoco parece haber ocupado un espacio sobresaliente en la historiografía latinoamericana. No obstante, se destacan pesquisas localizadas en Argentina y México, en las que algunas historiadoras han abordado el tema con una profundidad que permite rastrear sentidos, transformaciones, transferencias teóricas, instituciones y prácticas concretas. El libro antes reseñado y otro coeditado previamente por la misma autora (Ernst & Mueller, 2010) referencian el trabajo de Yolanda Eraso, quien por más de una década abordó el caso argentino. Por otro lado, en México, Cristina Sacristán también ha dedicado parte de sus investigaciones a este asunto.

Eraso, interesada en el discurso médico en Argentina, ha indagado por los sentidos del trabajo desde finales del siglo XIX, pero particularmente en la primera mitad del siglo XX, identificando las ideas y propuestas de algunos psiquiatras que dieron forma a dos modelos de atención (Agüeros & Eraso, 1999; Eraso, 2002a, 2002b, 2010). Primero, el asilar propiamente dicho, en el que se combinaron objetivos de exclusión, regeneración y adaptación, y el trabajo era entendido como parte de las estrategias para lograrlos. Para esta historiadora, en los asilos argentinos se creía en la moralización a través del trabajo y en la posibilidad de reeducar y transformar al enfermo mental. Más adelante, el modelo de colonia se implementó sobre las ideas de incurabilidad y cronicidad, en un esquema que correspondería más a la asistencia social que a la atención médico-psiquiátrica, respondiendo al creciente problema de superpoblación de los asilos y a los retos de su sostenibilidad económica. El Asilo Colonia Regional Mixto de Alienados de Oliva es su principal exponente.

Resulta también interesante en el análisis de Eraso (2002b), la alusión al discurso sobre las colonias agrícolas en Argentina como un modelo genérico de asistencia en el cual se impondría la regeneración, a través de la actividad laboral, de todas aquellas personas que se alejasen del trabajo, bien fuesen consideradas vagas, delincuentes o locas.

Ocupa además a la autora, la transferencia de teorías y propuestas desde Europa. Resalta los fuertes lazos de intercambio con Alemania en el contexto del preludio y el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial y el auge de las teorías eugenésicas de la higiene racial nazi. En este escenario, la “terapia activa” del alemán Hermann Simon23 llegó a la Argentina –y a otros países de la región– y, en su implementación, se vio atravesada por debates alrededor del costo económico de la asistencia social y la filantropía, las ideas del darwinismo social que circulaban entre los psiquiatras y el cuestionamiento acerca del papel de las instituciones en la producción de seres improductivos, de manera que se produjeron transferencias, pero también desviaciones (Eraso, 2010).

Siguiendo las líneas trazadas por Eraso, un trabajo de Vanadia y Rodríguez (2019)24 se interesó no solo en el discurso médico, sino en las prácticas concretas que revela el análisis de historias clínicas del Asilo Colonia Regional Mixto de Alienados de Oliva. Las autoras reconstruyen y analizan un caso particular para tensionar y ampliar lecturas sobre la institución como un mero dispositivo de poder al servicio del Estado. En esta perspectiva, se reconocen esfuerzos de teorización alrededor de la laborterapia, la coexistencia de criterios científicos y económicos en su administración, así como la complejidad de las vidas atravesadas por el sufrimiento psíquico.

En lo que se refiere a México, la historiadora Sacristán (2003; 2005) se ha interesado por analizar la confluencia entre las propuestas de tratamiento por el trabajo de los enfermos mentales y las ideas y proyectos políticos de los gobiernos mexicanos que llevaron al despliegue de las granjas agrícolas entre 1945 y 1968.

Los textos de Sacristán (2003; 2005) diferencian dos momentos y modelos institucionales que coinciden con el patrón argentino, si bien en México el modelo de colonia –aquí granja agrícola– se habría implementado un poco más tarde. A diferencia de Eraso, para Sacristán (2005), en el Manicomio de La Castañeda, el trabajo no se sustentaba en ideas terapéuticas, sino que era la forma en que quienes no podían pagar retribuyeran por los cuidados que recibían. No obstante, ante la crisis de legitimidad del tratamiento asilar alrededor de 1930, los psiquiatras promovieron la idea de que a través de la terapéutica por el trabajo podría emerger el potencial productivo de los enfermos mentales, una propuesta que caló en los gobiernos posrevolucionarios, ya que se alineaba con los propósitos de integración a la vida productiva que perseguía la asistencia pública.

La primera granja, San Pedro del Monte, se consideró un modelo exitoso que inspiró a las once que le sucedieron en el territorio mexicano y en ella se incorporaron, además de labores agrícolas, talleres de manufactura, actividades recreativas, deportivas y lúdicas, e incluso trabajos fuera de la institución, de manera que se fueron organizando como comunidades autárquicas, relativamente autosuficientes y con escaso contacto con el exterior (Sacristán, 2005). Coincidiendo nuevamente con Eraso, sostiene Sacristán (2003, 2005) que en las granjas se priorizó el carácter social del tratamiento.

A Manera de Balance y Síntesis

En su conjunto, los estudios aquí presentados evidencian la relevancia de situar, problematizar y comprender los procesos históricos complejos y contradictorios de conformación del campo de saber, poder y prácticas de la terapia ocupacional en nuestros territorios, como elemento central en la constante reflexión ético-política que debe acompañar el quehacer profesional cotidiano.

En general, los estudios realizados por terapeutas ocupacionales tienen un alcance exploratorio, que corresponde al contexto y los objetivos de las investigaciones en las cuales se insertan. Consistente con ello, salvo pocas excepciones, se basan principalmente en fuentes secundarias y emplean análisis de las prácticas producidos a partir de otras realidades. De esta manera, aportan elementos fundamentales, al tiempo que provocan interrogantes y muestran vacíos en los relatos acerca del trabajo y otras actividades en el funcionamiento cotidiano de las instituciones mentales en los países de nuestra región, sus formas particulares y transformaciones, así como los saberes e intereses en disputa que, en cada contexto, las conformaron. Llenar esos vacíos es necesario para ampliar el conocimiento sobre la configuración de saberes y prácticas terapéutico ocupacionales en América Latina, así como la comprensión, la reflexión y el debate alrededor del papel de la terapia ocupacional en la sociedad.

Por otro lado, este análisis permite ver el enorme universo que se abre cuando la atención se centra en una práctica que parece haber despertado tan poco interés en los estudios históricos, a pesar de su permanencia en el tiempo y de exponer con tanta fuerza las enormes contradicciones con las que las sociedades y las profesiones se encuentran al intentar responder la pregunta por el lugar en la sociedad de las personas que no se adaptan a los patrones aceptados de comportamiento y funcionamiento social.

A partir de estos estudios, es posible trazar una síntesis del juego de ideas, significados y perspectivas acerca de la locura, el loco y su trabajo en el asilamiento que, de acuerdo con los textos revisados, configuraron a lo largo del siglo XIX y la primera mitad del XX la práctica del uso del trabajo y otras actividades en instituciones mentales (Figura 1).

Figura 1
Juego de elementos que configuraron el trabajo y otras actividades en instituciones mentales. Fuente: elaboración propia.

El tratamiento moral aparece como base que dio sustento al trabajo y otras actividades dentro del régimen del espacio cerrado, que amparado en un saber médico-psiquiátrico en proceso de legitimación, se transforma, adapta y apropia en contextos económicos, políticos y socioculturales particulares; la valoración social del trabajo y las relaciones de clase, raza y género penetran especialmente la vida en las instituciones.

Entre tanto, las concepciones respecto al carácter curable o incurable de la locura, ligadas a perspectivas teóricas sobre la enfermedad mental, dan a la actividad de las personas internadas un cariz terapéutico o utilitario, atribuyéndole potencial de autocontrol o equilibrio, de reeducación o normalización/disciplinamiento, de (re)integración en la sociedad o rehabilitación. En este contexto, el manicomio/asilo y la colonia agrícola se proyectan como modelos institucionales extremos, en una diversidad de propuestas que se mueven entre la asistencia médica y la asistencia social.

Estos elementos en juego conforman un referente útil para analizar e intentar comprender, en perspectiva histórica, el trabajo y otras actividades en instituciones mentales. Sobre todo, para reconocer matices, desviaciones, trasposiciones y otras particularidades de contextos concretos. Como puede verse, avanzar en el análisis de esta práctica supone entender estas instituciones como herramientas de control social, pero también como espacios en los que la vida transcurrió y resistió, donde circularon, se apropiaron, se construyeron y se disputaron saberes y valores. Conlleva, además, comprenderlas en el contexto social, político, económico, cultural en el que se produjeron. Implica, finalmente, escarbar en las fuentes con el foco puesto en la cotidianidad de la vida en las instituciones, desde las disposiciones que apuntaban a regularla hasta los relatos y los registros que la documentan. La investigación en curso, de la cual se deriva este artículo, pretende aportar desde esta perspectiva, abordando una institución significativa en el contexto colombiano.

  • 1
    Realizado en el segundo semestre de 2022 y durante el año 2023.
  • 2
    Las relaciones entre tratamiento moral y terapia ocupacional se interpretan y describen de diferentes maneras en los análisis históricos de la profesión, sin dejar de identificar un vínculo estrecho. Se considera un precursor de la terapia ocupacional e, incluso, una misma práctica con diferentes nombres (Peloquin, 1989).
  • 3
    Aunque sujeta a variaciones, la definición de Mattos (1929) resulta orientadora: “todas las medidas tomadas para llevar a un paciente al trabajo, con cuya ejecución esperamos alcanzar una influencia benéfica sobre su estado; es un tratamiento dirigido a obtener mejorías e, incluso, curar” (p. 19, traducción propia). En su etimología, las palabras laborterapia y ergoterapia se refieren al tratamiento mediante el trabajo.
  • 4
    Se referiría a las ideas del médico francés Phillipe Pinel sobre tratamiento moral de la locura.
  • 5
    Otra fuente es la tesis de licenciatura de la terapeuta ocupacional Sara Daneri: “Antecedentes de la Terapia Ocupacional en el Hospital José T. Borda, de la asunción del Dr. Domingo Cabred como director de la institución (1892) a la presencia efectiva del primer grupo de terapistas ocupacionales (1960)”.
  • 6
    El sociólogo Goffman (1961) propuso el concepto de institución total para designar un “lugar de residencia o trabajo, donde un gran número de individuos en igual situación, aislados de la sociedad por un periodo apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente” (p. 13).
  • 7
    Su disertación de maestría fue defendida en 1987; luego, en 1991, publicada como libro.
  • 8
    Aunque el término más referido en los estudios analizados es laborterapia, también se usan ergoterapia y praxiterapia. Este último se emplea también en estudios de Argentina. De acuerdo con Soares (1991), el tratamiento por el trabajo, con énfasis en actividades rurales y bajo la denominación de praxiterapia, se habría introducido en el Hospital de Juquery durante la administración del médico Antonio Carlos Pacheco y Silva (1923-1950) (Tarelow, 2011), lo que coincide temporalmente con el uso del término en colonias agrícolas para alienados argentinas (Vanadia, 2021).
  • 9
    También el texto Terapêutica ocupacional psiquiátrica (Arruda, 1962) es una fuente común en las disertaciones.
  • 10
    Inaugurado en 1898 como colonia agrícola para alienados en la ciudad de Franco da Rocha, en las proximidades de la capital del estado de São Paulo, funcionó hasta 2021. Su historia está marcada por abusos y violaciones de derechos humanos a las personas internadas (Franklin, 2023).
  • 11
    Se citan, en común, História da loucura na Idade Clásica (Foucault, 1978), Onascimento da clínica (Foucault, 1979), Microfísica do poder (Foucault, 1984a) y Vigilar e punir (Foucault, 1984b).
  • 12
    Especialmente, A ordem psiquiátrica (Castel, 1978).
  • 13
    Principalmente, los trabajos sobre historia de la psiquiatría en Colombia del psiquiatra Roselli (1968, 1987), además del texto “Casas para alienados mentales en Medellín”, del médico Uribe Cálad (1958), director del Manicomio Departamental de Antioquia (1920-1946).
  • 14
    Trujillo Rojas (2002) ubica el inicio del servicio de laborterapia en ese establecimiento en la dirección de Edmundo Rico (1942-1950). De acuerdo con Ospina Martínez (2006), para esta época, la institución habría cambiado su nombre, al menos formalmente, al de Frenocomio de Mujeres.
  • 15
    Entre otros, estudios de historia social de la medicina, la psiquiatría y la educación.
  • 16
    Principalmente, documentos de ley e imágenes.
  • 17
    Instituciones dirigidas al adiestramiento de médicos en higiene industrial, un saber relacionado con el control de riesgos asociados con la insalubridad en los lugares de trabajo (Amaya, 2022).
  • 18
    Terapia y empoderamiento – Coerción y castigo.
  • 19
    Esta investigadora tiene especial interés en el estudio de la terapia moral y las nociones de bienestar y terapia ocupacional. En 2023 publicó el libro Work and occupation in French and English mental hospitals, C. 1918-1939 (Freebody, 2023).
  • 20
    “Los seis no naturales comprendían el aire, la comida y la bebida, el ejercicio y el descanso, el sueño y la vigilia, la retención y la evacuación, y las pasiones y las emociones. Estos tenían que ser cuidadosamente regulados para mantener un equilibrio entre los cuatro humores corporales. De este modo, la salud se mantendría en una persona sana y se restauraría en una persona enferma [...]. Su influencia se refleja en los primeros textos sobre el tratamiento moral, que subrayan la importancia de la rutina, la dieta y el entorno del paciente, así como el ejercicio y las diversiones. El ejercicio es un aspecto recurrente, y a menudo no explicado, de los textos sobre tratamiento moral (Freebody, 2016, p. 34, traducción propia).
  • 21
    De origen alemán y conocida en América Latina por su nominación en inglés: open door.
  • 22
    O Deutsches Reich (1918 – 1933). Relata la autora: “El fin de la Primera Guerra Mundial marcó el fin del Kaiserreich alemán (1871-1918), y la revolución de 1918 condujo a la proclamación de la República y a una nueva constitución democrática en 1919. El período Weimar estuvo marcado por condiciones similares a las de una guerra civil en los primeros años de la República y por hiperinflación, seguida de pobreza y alto desempleo, y por un corto período de expansión económica y estabilidad política (la llamada “edad de oro”) cuyas condiciones comenzaron a deteriorarse durante la Gran Depresión de 1929 y llevaron a la transición a la era nazi en 1933. En la historia alemana, el período Weimar aún representa la democratización (fallida), la implementación y el desarrollo del sistema de bienestar, las reformas sociales y el fortalecimiento del trabajo organizado (Ankele, 2016, p. 238, traducción propia).
  • 23
    Particularmente, la versión en español de su libro Tratamiento ocupacional de los pacientes mentales (Simon, 1937).
  • 24
    Psicóloga e historiadora, respectivamente.
  • Cómo citar:
    Duarte Cuervo, C., & Lopes, R. E. (2024). Trabajo y otras actividades en instituciones mentales: una aproximación historiográfica. Cadernos Brasileiros de Terapia Ocupacional, 32, e3905. https://doi.org/10.1590/2526-8910.ctoAO400939053
  • Fuente de Financiamiento
    Trabajo realizado con el apoyo de Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES) – Brasil – Código de Financiamiento 001.

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Editado por

  • Editora de sección
    Profa. Dra. Mónica Díaz-Leiva

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    20 Dic 2024
  • Fecha del número
    2024

Histórico

  • Recibido
    19 Jul 2024
  • Revisado
    07 Ago 2024
  • Acepto
    07 Oct 2024
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